06 Jun. 2014

La verdadera dimensión de los votos obtenidos

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Si hay algo que confunde son los porcentajes. Hay como una idea generalizada de que decir 5% siempre es lo mismo, como que es un valor estable. No es lo mismo. Uno puede decir que los porcentajes son como las monedas: si digo, eso vale 10, no es lo mismo que sean 10 pesos uruguayos, 10 dólares o 10 euros.


OAB: Si hay algo que confunde son los porcentajes. Hay como una idea generalizada de que decir 5% siempre es lo mismo, como que es un valor estable. No es lo mismo. Uno puede decir que los porcentajes son como las monedas: si digo, eso vale 10, no es lo mismo que sean 10 pesos uruguayos, 10 dólares o 10 euros. Porque 10 dólares son alrededor de 230 pesos y 10 euros son más de 300 pesos. Así que no es lo mismo tener que pagar 10 pesos, 230 pesos o más de 300 pesos.

Con los porcentajes pasa algo parecido, y traduzcamos a votantes. 10% de votantes en el total del país son unos 267 mil personas; 10% en el Frente Amplio en las pasadas elecciones de octubre son 111 mil votantes; 10% en el Partido Nacional el pasado domingo son 41 mil votantes. Entonces, mucho cuidado a la hora de leer los porcentajes y mucho cuidado a la hora de asombrarse por las diferencias.

FV: ¿Vemos entonces los porcentajes del domingo pasado?

OAB: Vamos a ver los porcentajes. No son sobre la interna de un partido, ni sobre el total de votantes del domingo, sino sobre el total de electores del Uruguay, de personas con derecho a votar. Ese total son 2:668.675. Sobre ese total de votantes, o electores, o habilitados para votar, los porcentajes del domingo son los siguientes:


OAB: Como se puede observar, el partido más votado el domingo pasado, el Partido Nacional, apenas supera la séptima parte del país. Recogió la adhesión de 1 de cada 7 personas. El segundo partido, el Frente Amplio, recoge la adhesión de la novena parte del país, lo votó 1 de cada 9. El tercer partido, el Partido Colorado, fue votado por la vigésima parte del país, por 1 de cada 20. Y casi dos tercios del país no votó, y este es un dato extraordinariamente fuerte.

Pero veamos ahora la performance de los principales aspirantes presidenciales, los porcentajes obtenidos por cada uno:


OAB: Como se ve, el candidato más votado recoge el apoyo de 1 de cada 11 ciudadanos. El ganador en el Partido Nacional el apoyo de 1 de cada 12 ciudadanos y el segundo el de 1 de cada 14. Por su parte, el ganador en el Partido colorado obtiene el apoyo de 1 de cada 26 ciudadanos. Este es otro dato muy fuerte.

Pero es significativa la diferencia entre el primero y el segundo en el Partido Nacional: 1,4% de todo el electorado nacional. Al menos estadísticamente es un resultado reñido, apretado. El problema es la ilusión óptica que genera cuando se dice Lacalle Pou obtuvo el 54,4% y Larrañaga el 45,5%. Eso es correcto, como porcentaje dentro del Partido Nacional, que es la forma de presentación necesaria para ver el ganador. Pero eso es correcto si se tiene presente primero que esos porcentajes no valen lo que vale un uno por ciento en el total del electorado. Que cada uno por ciento vale 41 mil votos y no 265 mil votos.

FV: ¿Esto tiene algo que ver con la diferencia entre la última encuesta y el resultado?

OAB: En parte sí. Porque la diferencia que presentamos en vísperas de la elección daba esa diferencia, 7 puntos dentro del Partido Nacional,que equivale a tan solo 1,07% en todo el electorado. Por lo tanto, la diferencia fue de 1,4% en favor de Lacalle y la última encuesta daba 1,07% en favor de Larrañaga. El desplazamiento de votos fue entonces de 1,25%, un uno y cuarto por ciento. Eso en términos estadísticos es nada.

Pero dije en parte es la explicación, porque la explicación fundamental es que en elecciones voluntarias hay un elemento clave que es la participación de la gente. El jueves de la semana pasada, aquí, de mañana, en nuestra última intervención antes de las elecciones, dijimos: “... las encuestas, mucho más en las Elecciones Internas, son meramente un panorama de cómo está la cosa. Pretender que esto sea un pronóstico de un juego de aciertos es un error, y no es que uno esté abriendo el paraguas; se trata de ubicar las cosas como son.

Esto no es ni un juego de azar, ni una competencia deportiva, ni jugar al oráculo, al gurú. Acá uno hace mediciones que dan determinado resultado con determinadas hipótesis imaginarias y le da un panorama a la gente. Ahora, no es prever cuál va a ser el resultado, además no es el papel de las encuestas y mucho menos cuando el voto es voluntario”. Esto dijimos el jueves 29 de mayo de mañana.

Pero además esa noche, en Telenoche, hubo el siguiente diálogo entre nosotros, y si te parece, lo vamos a reproducir entre los dos:

FV: Bien ¿Y qué relación podemos decirle a la gente que hay entre lo que es esta encuesta y lo que son o serán los resultados del domingo?

OAB: Bueno, esta encuesta, cuando estamos hablando de una elección de estas características, presenta un panorama de una estimación de cómo está la opinión pública. De ahí al resultado puede haber un trecho ¿Por qué?

Uno. Voto voluntario. Voto voluntario que la gente puede tener una preferencia determinada, pero no tener claro el ir o creer que va a ir, decir que va a ir, y cuando llega el momento no va. Y esto no es un problema ni que la gente mienta, ni que pase en elecciones, pasa en toda cosa de la vida que uno dice: “Si, estate seguro que yo voy”, y después “No. ¿Sabés qué? Tenía un problema. No tenía ganas”. Ese es un tema.

En segundo lugar, no se ve en el grueso de la población que esto decida el gobierno.

Resultado. El domingo va a incidir mucho la motivación que generen los candidatos y los sectores políticos, y la movilización que generen los candidatos y sectores a través de sus estructuras. Es decir, cómo se muevan los aparatos políticos. Esto puede incidir mucho y cambiar bastante las cifras que vamos a manejar.

FV: Bien ¿algo más?

OAB: Al analizar los resultados de las elecciones del pasado domingo, tener en cuenta dos datos: el Partido Nacional perdió 76 mil votos en relación a cinco años atrás, a junio de 2009; y el Frente Amplio perdió 138 mil votos en relación a 2009 pero esto es resonante, sacó mucho menos votos que cuando debutó en noviembre de 1971. Sí, como se oye, el Frente Amplio votó por debajo de cuando nació. Se puede decir: bueno, pero ahora era voto voluntario. En 1971 nadie votó al Frente porque el voto fuese obligatorio, porque los votantes frenteamplistas de aquella época era gente de adhesión firme y dura, y no era nada cómodo para nadie decir que era frenteamplista.

En cambio, ahora es muy cómodo: es el gobierno, es la mitad del país, es o ha sido la mayoría del país. Y esa mayoría del país convocó menos gente que la minoría militante de 1971.