Los efectos políticos de la reforma constitucional
Oscar A. Bottinelli
Profesor Titular de Teoría de Sistemas Electorales y de Régimen Electoral Nacional de la Facultad de Ciencias Sociales (Universidad de la República, Instituto deCiencia Política)

 

Una aclaración inicial: esta exposición se realiza no desde el ángulo jurídico sino desde el de las ciencias sociales, y va a estar centrada fundamentalmente en las modificaciones electorales y su efecto sobre el sistema político, y en particular sobre el sistema de partidos y el comportamiento electoral.

Nosotros observamos en la reforma constitucional cinco grandes cambios en el sistema electoral, algunos de ellos de gran trascendencia o de cambio fuerte de eje respecto a la historia inmediata del país.

I - LOS CINCO CAMBIOS DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL

El primero de estos cambios es la modificación del principio de decisión de la elección presidencial1.A lo largo de toda su historia moderna en Uruguay rigió el principio de la pluralidad o de la mayoría simple para la elección de la titularidad del Poder Ejecutivo, ya fuere unipersonal o pluripersonal, principio que supone que es elegido el candidato, o en régimen de doble voto simultáneo el partido o lema, que obtuviere mayor cantidad de votos con independencia del porcentaje del mismo. Con la reforma se pasa de este principio de decisión de pluralidad a un sistema que ha tenido mucho desarrollo en el mundo a partir de fines de la década de los cincuenta, el que en una definición politológica se denomina "sistema de mayoría absoluta invariable", es decir, el principio de decisión de mayoría absoluta se cumple inexorablemente, sin variación alguna. Por mayoría absoluta se entiende el obtener más de la mitad del total de votos2. A su vez, el método escogido por el constituyente para determinar una decisión es la realización de una vuelta adicional de oferta restringida, de modo tal que se fuerce el logro de esa mayoría absoluta, es decir, se abre una segunda instancia que fuerce el cumplimiento del principio de la mayoría absoluta3

Es necesario advertir del riesgo de confundir diferentes formas de elección a dos vueltas: la elección a dos vueltas con mantenimiento invariable del principio de decisión es un tipo específico, diferenciado de otros tipos de elección a dos vueltas. Cuando se originan los mecanismos de elección directa del presidente de la República a dos vueltas, como en la Constitución de Weimar (Alemania, 1919) o en la de Austria (del mismo año), se opta por un mecanismo radicalmente distinto en sus principios: agotada la primera vuelta sin cumplirse el principio de decisión (la mayoría absoluta) se realiza una segunda vuelta a mayoría relativa de votos4, se produce pues un cambio del principio de decisión. En ambos países se establece la comparecencia libre entre la primera y la segunda vuelta, es decir, continúan en carrera los candidatos que así lo desearen, lo que supone como correlato el derecho al libre desistimiento. En la Constitución de Weimar se va más lejos aún, al establecer la posibilidad de presentación de nuevos candidatos. De hecho es un mecanismo de dos elecciones desvinculadas: una primera a mayoría absoluta de votos; de no haber decisión, se convoca a una segunda elección, con nueva presentación de candidatos, a mayoría relativa. Este juego libre entre la primera y la segunda elección no sólo es una disquisición teórica, sino que jugó en la práctica: en la elección de 1925 el mariscal Hindenburg se presentó como candidato únicamente en la segunda vuelta, donde resultó electo.

En la actualidad Francia es un ejemplo donde conviven ambos mecanismos, ya que aplica la doble vuelta mayoría absoluta invariable para la elección presidencial, pero en cambio aplica el sistema de mayoría románica5 en la elección de diputados a la Asamblea Nacional67

Este es el primer cambio trascendente: salir de la mayoría simple hacia la mayoría absoluta invariable.

El segundo cambio es singularmente relevante, en tanto modifica uno de los elementos paradigmáticos del sistema electoral uruguayo, que le han dado trascendencia a nivel mundial: la eliminación del doble voto simultáneo que rigiese la elección directa del Poder Ejecutivo, desde 1920 (elección del Consejo Nacional de administración) hasta 1994 (última elección presidencial).

La tercera enmienda significativa, derivada de la eliminación del doble voto simultáneo, tiene que ver con qué hacen los partidos para llegar a un candidato único. Se plantea por primera vez el problema a nivel de los partidos tradicionales de cómo llegar al candidato único: cómo se elige o designa, quién lo hace, cuándo. El constituyente opta por un mecanismo general y preceptivo, de rango en parte constitucional y en parte legal, basado en el principio de la elección directa de todos los candidato por parte del Cuerpo Electoral, en elecciones convocadas, organizadas y juzgadas por la Corte Electoral. A estas elecciones se les ha denominado elecciones internas simultáneas en el propio texto constitucional. En realidad no son se trata de elecciones simultáneas, sino de una única elección general (porque se convoca a todo el Cuerpo Electoral) cuyo producto es la elección de un candidato presidencial por partido, una convención nacional por partido, y una convención departamental por partido en cada departamento.Por las características singulares preferimos llamarlas elecciones elecciones generales para la elección de candidatos presidenciales y órganos partidarios electorales, o en una forma abreviada, elecciones preliminares. Pero lo que le otorga mayor relevancia es que se plantea en forma de competencia general, lo que genera un efecto importante en el sistema de partidos, puesto que oficia - con algunas variantes - como una especie de ensayo general de las elecciones generales del mes de octubre: no sólo hay un resultado jurídico y político al interior de cada partido, sino que hay un resultado político en la competencia interpartidaria.

En cuarto lugar se retorna, después de la unificación dispuesta por la Constitución de 1934, a la separación en el tiempo de las elecciones departamentales, y se vuelve a la desvinculación del voto, a la desvinculación jurídica de la elección para los cargos departamentales (como producto de la separación temporal), luego que las elecciones nacionales y las departamentales fuesen vinculadas jurídicamente en la Constitución de 1952.

Y en quinto lugar, hay dos tipos de modificaciones de la elección de diputados: una bastante clara, que es la eliminación del triple voto simultáneo y su sustitución por el doble voto simultáneo (mediante la eliminación del sublema como elemento operador en la adjudicación de bancas, la eliminación de la mal llamada "acumulación por sublemas", y otra enmienda que va a ser fuertemente polémica por la desprolija redacción del texto constitucional es la que pretende eliminar el fenómeno de "las listas calcadas", fenómeno nadie ha definido con precisión, que es muy difícil de determinar y en general es producto de una fuerte confusión de conceptos de nuestro derecho electoral El concepto de listas calcadas es un error técnico producto de una confusión muy fuerte en la dirigencia política entre el concepto de lista y el concepto de hoja de votación, así como también la percepción de la existencia de un fenómeno de cooperativismo electoral, es decir, del uso de diversos instrumentos con la exclusiva finalidad de obtener mejores réditos electorales con eventual trasgresión de reglas implícitas de juego; el fenómeno del cooperativismo electoral sin duda existe, pero es menor al percibido por los actores políticos, quienes en general padecen de un fuerte error de diagnóstico sobre cuáles son los instrumentos de la ingeniería electoral que favorecen o posibilitan esa práctica.

II - LOS EFECTOS AL INTERIOR DE LOS PARTIDOS - LA RADICACION DE LA SOBERANIA PARTIDARIA

Veamos los efectos de estos cinco elementos que hemos mencionado sobre el sistema de partidos y la competencia partidaria. Un poco a partir del texto constitucional o de la nueva redacción del texto constitucional y otro poco de la historia de su elaboración, aparece con bastante claridad la finalidad de buscar un fortalecimiento de los partidos en detrimento de las fracciones, lo que también puede verse como un fortalecimiento de los centros partidarios en relación a entidades partidarias más descentralizadas, ya en un plano nacional, ya en planos departamentales.

En primer lugar tenemos que apunta a dirimir por primera vez con carácter general, mediante las elecciones preliminares, dónde piensa el constituyente uruguayo que radica la soberanía partidaria. Este es un tema que en el mundo en general tiene como solución dominante el que la soberanía partidaria radique en los afiliados a los partidos. Puede haber grandes discrepancias sobre el concepto de afiliado. En general tiende a ser en formas bilaterales, de solicitud y admisión; en algunos casos la bilateralidad es meramente formal, como pasa en muchos partidos en que la admisión del afiliado es automática, casi administrativa, y en otros casos la bilateralidad pierde el otro aspecto, pasa a ser más bien la cooptación que el partido hace de un miembro de la sociedad, al ser casi un examen de admisión, con una especie de tribunal que lo admite o no en función de un minucioso estudio de expedientes sobre su vida, como encontramos por ejemplo en el estatuto del Partido Comunista Cubano. Pero fuere cual fuere la naturaleza de la afiliación, predomina el concepto de afiliado como base de soberanía. En Uruguay, fuera de los partidos tradicionales también predomina el concepto del afiliado como la base de la soberanía partidaria.

Los partidos tradicionales presentan originariamente dos situaciones distintas. El Partido Nacional tiene invariablemente desde la Carta Orgánica de 1934 la consideración de que todo votante del Partido Nacional en una elección nacional, por ese hecho, pasa a ser votante de una elección interna y es por tanto partícipe de la soberanía partidaria; puede sostenerse que la soberanía del Partido Nacional radica en sus electores (exactamente en los votantes de las elecciones nacionales). El Partido Colorado como tal, entendido como la entidad política del lema Partido Colorado, sólo tiene disposiciones estatutarias a partir de la Carta Orgánica de 1983. Anteriormente lo que existió básicamente fue que la Carta Orgánica del Partido Colorado "Batllismo", con mayor exactitud aún la Carta Orgánica del sector Batllismo del Partido Colorado, fue registrada ante la Corte Electoral como Carta Orgánica del Partido Colorado. Tanto la Carta Orgánica del Partido Colorado "Batllismo", como a partir de 1983 la de Partido Colorado en tanto tal, recogen el mismo principio: la soberanía partidaria radica en los adherentes circunstanciales. Los adherentes circunstanciales o votantes ad-hoc son personas que participan en las elecciones internas partidarias y firman un compromiso de adhesión partidaria, o compromiso de voto al partido para las siguientes elecciones, o como se ha calificado en alguna oportunidad, una declaración de fe partidaria. Diferencia pues claramente a este votante de elecciones internas del votante de elecciones generales o del votante de elecciones nacionales. En la práctica esta diferenciación del Partido Colorado, y también del Partido Colorado "Batllismo", con el Partido Nacional se desvanecieron.. El Partido Colorado en tanto tal nunca realizó las elecciones internas y en forma invariable procedió siempre a suspender la vigencia de los artículos correspondientes y adoptar el mecanismo tradicional del nacionalismo: la elección de autoridades partidarias como derivado de los resultados de las elecciones de diputado A partir de 1999, ambos partidos tradicionales convergen en establecer su base de soberanía en el Cuerpo Electoral, específicamente en los electores que en las elecciones preliminares sufraguen por listas y candidaturas del partido, de cada partido.

En la reforma constitucional el constituyente tiende aparentemente a la tesis que originariamente en el país plantea el Partido Nacional, es decir, que la soberanía partidaria radica en el Cuerpo Electoral, sin que haya afiliaciones previas o meros compromisos partidarios. ¿Por qué decimos aparentemente? Porque desde el punto de vista formal surgen dudas acerca de qué se elige en las llamadas elecciones internas: sin se eligen autoridades partidarias o exclusivamente órganos electores de candidaturas. Si se eligen convenciones en el sentido que a dicha palabra dan las cartas orgánicas de los partidos Nacional y Colorado, es decir, el cuerpo parlamentario de la organización partidaria, o son exclusivamente órganos electores supletorios del candidato único a presidente y órganos principales en la elección de candidatos a vicepresidente de la República y a intendentes municipales.

Y en la hipótesis que se tratase de elecciones de autoridades partidarias, surge un tema de efecto político que importa destacar: en estas elecciones no sólo se eligen autoridades partidarias para que rijan al partido por todo un periodo, sino que también expresan una correlación de fuerzas entre fracciones partidarias. Nada asegura que esa correlación de fuerzas sea la misma que se exprese luego en las elecciones parlamentarias de octubre, nada lo asegura:

Primero, porque puede haber cambios en la opinión pública, algunos de ellos determinados por el propio resultado de las elecciones preliminares, ya que las elecciones no sólo recogen un estado de opinión sino que a la vez generan nuevos hechos políticos, un nuevo cuadro de situación;

En segundo lugar, porque son elecciones con reglas diferentes: las elecciones preliminares (las del 25 de abril de 1999) son con voto voluntario, mientras que las elecciones parlamentarias y primera vuelta presidencial, las del 31 de octubre, son con voto obligatorio; y

Tercero, porque en las elecciones preliminares las agrupaciones políticas concurren atadas a una precandidatura presidencial y unen su suerte a las fortalezas y debilidades de dichas precandidaturas; en octubre, en cambio, todas las agrupaciones de un mismo partido se alinean detrás del mismo candidato presidencial, en tanto candidato único. Esto puede suponer, no necesariamente ocurra, pero puede ocurrir con alta probabilidad, que en abril determinadas agrupaciones sufran el handicap de acompañar una precandidatura presidencial de baja convocatoria y otras reciban el plus de una candidatura presidencial de alta convocatoria; y en octubre las primeras pierdan el handicap y las segundas pierdan el plus.

Estos tres elementos combinados pueden producir modificaciones de entidad en la correlación de fuerzas internas. No necesariamente va a ocurrir en todos los partidos, pero existen niveles significativos de probabilidades de que ocurran al menos en algún partido. ¿Qué pasa entonces si la elección de abril elige la autoridad partidaria por cinco años, con una correlación determinada de fuerzas, y en octubre en el mismo partido surge una correlación de fuerzas diferente? ¿Qué pasa con una correlación de fuerzas en la convención y otra diferente a nivel de diputados y de senadores, cada una producto de un resultado electoral diferente, por tanto de diversos respaldos ciudadanos?

En los partidos tradicionales las autoridades partidarias han tenido escasa legitimación a lo largo del tiempo, al menos muy escasa legitimación cuando esas autoridades se han visto enfrentadas al funcionamiento de órganos emanados de elecciones nacionales. Es decir, una cosa fue el período 1983-84, donde las convenciones partidarias fueron las únicas autoridades electas en el país, y otra diferente cuando esas autoridades han debido competir con el peso político de las bancadas parlamentarias o de las agrupaciones de gobierno Esto se puede resolver si se separa la elección de autoridades partidarias de la elección de órganos electores, es decir, que en abril los órganos electos tengan por finalidad exclusiva complementar o suplir las decisiones electorales de los comicios preliminares y en octubre se eligieren las autoridades que van a dirigir al partido por el siguiente quinquenio.

III - LA CANDIDATURA UNICA Y LA DIFERENCIACION DE LOS LIDERAZGOS

Un segundo efecto relevante lo constituye la eliminación del doble voto simultáneo para la elección de Poder Ejecutivo, es decir, la candidatura única por partido. Muchos analistas le asignan a la candidatura única el otorgar trasparencia al sistema electoral, al partir del supuesto que el doble voto simultáneo es un sistema que lleva al elector a desconocer el real efecto de su voto, traducido en la frase "vota por un candidato y el voto va para otro". Personalmente no le asignamos importancia sustantiva a este elemento desde el punto de vista de la competencia electoral interpartidaria. En estudios empíricos que hemos realizado sobre las elecciones de 1984, 1989 y 1994 no se ha verificado la existencia de ese fenómeno en forma estadísticamente significativa, es decir, que se hayan emitido votos en forma cuantitativamente relevante hacia un candidato con ignorancia del efecto indirecto que podía tener el mismo; por el contrario hemos verificado el fenómeno opuesto: votantes que cambian su intención de voto para evitar un efecto indirecto no deseado: al percibir que su candidato tiene pocas posibilidades de éxito y a la vez considerar inaceptable que su voto se traslade al candidato que se percibe como triunfador dentro del mismo partido, optan por dirigir su sufragio hacia otro partido.

A nuestro juicio lo que afecta fuertemente la eliminación del doble voto simultáneo es en la jerarquización de los liderazgos partidarios, en el cambio de nivel de los liderazgos, la aparición de líderes o referentes a escala de todo el partido y de líderes a escala exclusivamente fraccional. En el régimen sustituido con la reforma de 1996 y en la práctica seguida por los partidos Colorado y Nacional, ningún candidato presidencial se presenta como referente único de todo el partido, es decir, no recibe el apoyo de todos los sectores políticos ni establece un vínculo directo con todos los votantes del mismo lema. Todos los candidatos presidenciales emergen como referentes de una porción del electorado, que expresan a una fracción partidaria de desigual nivel, con mayor o menor apoyo político o electoral. Ahora con el nuevo sistema de abril surge la diferenciación entre líderes fraccionales y líderes partidarios, entre referentes de un sector y referentes de todo el partido. Va a quedar dirimido que dentro de los partidos va a haber liderazgos de fracción y liderazgos del partido. A nosotros esto nos hace acordar mucho a aquella distinción del derecho medieval entre el souverain y el souzerain, entre el señor y el señor de señores. Naturalmente que el poder del señor de señores podía quedar limitado y condicionado. Un señor de señores podía conducir al conjunto de señores feudales bajo su señorío a perder en el campo de batalla y ser sustituido en su prerrogativa doblemente señorial. Pero mientras va al campo de batalla, mientras conduce, es el señor de señores. No un señor más en pie de igualdad con los demás.

Entonces, al menos de abril a octubre o noviembre, y en muchos casos en los meses y años siguientes, los partidos tendrán un referente único. Y si los resultados electorales no llevan necesariamente a un debilitamiento fuerte de ese candidato único se va a presenciar un significativo cambio, o por lo menos puede esperarse a ver si hay cambio o no, pero con la expectativa que algo va a ser diferente en las relaciones entre los partidos.

¿A qué nos referimos? Nosotros tenemos un sistema de partidos extremadamente complejo: en las instancias electorales hay pocos y grandes partidos (los lemas); en los periodos interelectorales, en los periodos interelectorales o gubernativos rara vez la relación se da entre partidos, y normalmente el relacionamiento se da entre los sectores. Si analizamos los últimos setenta y cinco años vemos que la mayor parte del tiempo el relacionamiento político operó entre las fracciones y excepcionalmente a nivel de partidos.

Es mayor el juego de fracciones que el juego de partidos. Las fracciones han operado como parte de un partido en determinados periodos y como agentes políticos independientes, con capacidad de relación externa, con capacidad de relación en el sistema, en otros periodos.

Esta reforma no necesariamente conduce a un cambio, ya que son sustanciales los elementos de cultura política. Pero al menos apunta a un cambio. Puede generar el efecto de debilitamiento del relacionamiento entre fracciones. Lo más que ha ocurrido hasta ahora es que el referente partidario haya sido el candidato más votado, e inclusive más votado por un porcentaje extraordinariamente elevado; lo que nunca ocurrió a nivel de ambas colectividades tradicionales es que un candidato haya sido el único votado por todo el electorado. No sólo es el candidato apoyado por todos los sectores, sino que por primera vez se establece una relación directa entre ese candidato y todos los electores del partido: todos y cada uno de los votantes del partido deposita en el sobre una hoja de votación con el nombre y la fotografía de ese candidato, de ese referente.

IV - LAS MODIFICACIONES A LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS

La elección para la Cámara de Representantes sufre una modificación de alto impacto con la eliminación del triple voto simultáneo, eliminación que se hace en forma genérica aunque el problema que se busca solucionar no afecta a todo el cuerpo sino a la representación del Interior puro, es decir, a la de los diecisiete departamentos que componen el interior propiamente dicho, excluido Canelones.

Uruguay ha tenido un cambio sustancial en la competencia por las bancas de diputado de esta área geográfica producto de un proceso demográfico de pérdida de población y variaciones en el comportamiento electoral que condujeron de un sistema bipartidista a uno tripartidista. Por un lado, se ha producido en las últimas décadas un vaciamiento del Interior puro, que ha llevado a que en la última elección once de los diecisiete departamentos tengan el mínimo constitucional de dos bancas; cinco tengan tres bancas y un solo departamento, cuatro. La media de representación de los departamentos del Interior puro era de 4 bancas cuando la cámara se inauguró con una composición de noventa y nueve miembros (a mediados de la década del treinta) para bajar en la actualidad a una media de 2.4. La representación se redujo, pues, casi a la mitad, exactamente en un cuarenta por ciento..

Si a este fenómeno le sumamos el surgimiento del tripartidismo, llegamos a la realidad actual: salvo excepciones excepcionalísimas, en el Interior puro se elige una única banca por partido y por departamento

La competencia cambia de naturaleza. Para los aspirantes a integrar la rama baja en principio es virtualmente irrelevante la competencia interpartidaria. La verdadera competencia se da al interior de cada lema en cada departamento, con características de disputa uninominal a mayoría simple: la banca es obtenida por el agente electoral con mayor cantidad de votos del partido, independientemente del porcentaje que signifique. Con la existencia del triple voto simultáneo, el agente electoral que puede obtener la banca es el sublema más votado; con doble voto simultáneo, sin triple voto, es decir, sin "acumulación por sublema", la banca es obtenida por el candidato más votado, o más exactamente por la lista más votada. El papel de intermediación del sublema es clave en la posibilidad de cambiar los efectos del voto: dos listas de menor porte emparentadas, con un mismo sublema, pueden superar a una lista de mayor porte si ésta no va acompañada de otras listas en el mismo sublema, o ese acompañamiento es insuficiente. Si el emparentamiento de listas corresponden a fracciones diferentes estaremos en presencia del "cooperativismo electoral", fenómeno que se pretende combatir con la reforma.

La otra visión es que la existe del sublema permite en la competencia interfraccional una mayor libertad al interior de cada fracción. Por ejemplo, en la histórica lucha entre herreristas y anti-herreristas, un candidato o agrupación herrerista podía presentar su propia lista, en oposición por ejemplo a la lista herrerista mayoritaria; mientras ambas listas empleasen el mismo sublema, la fracción herrerista no sufría debilitamiento alguno en su competencia con la fracción adversaria. La disidencia al interior de la fracción podía operar con entera libertad: no existe disidencia contra la fracción sino dentro de la fracción,

La supresión del triple voto simultáneo, de la "acumulación por sublema", simplifica la elección de representantes en el interior puro, es un elemento reductor de la oferta electoral, disminuye la libertad de presentación de listas y acrecienta la potencialidad de los centros de poder sectoriales.

Esta medida se ha fundamentado en la búsqueda de combate al "cooperativismo electoral". Estudios empíricos sobre las elecciones de 1984, 1989 y 1994, ha sido excepcional el éxito de una "cooperativa electoral", éxito entendido como el caso en que un sublema se forma al sólo efecto de maximizar las posibilidades de obtención de la banca y la obtiene.

Pero el artículo 88 establece una segunda regulación, que es la prohibición de las listas calcadas. En la interpretación que dan los principales actores políticos y que avalaría la Corte Electoral se lleva a un régimen que exige que cada lista de senadores deba tener como mínimo una o más listas exclusivas a Diputado

V - EL LARGO CICLO ELECTORAL Y LA CLAUSULA ANTISECESION

Otro tema significativo es la separación y desvinculación de las elecciones municipales. En primer lugar porque todo el conjunto de instrumentos lleva a un ciclo electoral de cincuenta y cuatro semanas de la primera a la última elección, lo que supone unas setenta, ochenta o noventa semanas desde que comienza la campaña electoral hasta que se cierran las urnas el segundo domingo de mayo. Aparece pues una neta diferenciación entre un ciclo electoral y un ciclo gubernativo reducido prácticamente a tres años y medio. Inclusive la nueva Constitución ha postergado la iniciación real del período de gobierno, que ya no será el 1° de marzo, sino el día siguiente del segundo domingo de mayo. Porque desde que asumió el general Gestido a la fecha, invariablemente todos los gobiernos han iniciado su gestión con medidas duras, de ajuste o de emergencia, o profundas rectificaciones a la política monetaria ¿Es pensable que un nuevo gobierno va a adoptar medidas duras, o siquiera anunciarlas, o permitir que se filtren, diez semanas antes de las elecciones municipales? El país debería afrontar una situación de extrema gravedad y urgencia, para que un gobierno sacrificase las posibilidades electorales de los candidatos municipales de su partido con la adopción de esas medidas duras y urgentes.

Pero el ciclo electoral aparece caracterizado no sólo por su extensión, sino por la interrelación de sus etapas y por la cláusula antisecesión. La primera etapa, las elecciones preliminares, se vinculan con las tres elecciones siguientes y constituyen el punto de partida de todo el ciclo, al ser:

  1. la primera de las tres vueltas presidenciales
  2. la pre-calificación de aspirantes a las cámaras legislativas, elemento básico para la elaboración de las listas y la celebración de los acuerdos políticos para una y otra cámara;
  3. la primera vuelta de la elección municipal, en tanto los candidatos a intendente son elegidos por las convenciones departamentales electas en las elecciones preliminares.

Como elemento central de esta vinculación de las cuatro elecciones aparece la cláusula antisecesión: la disposición transitoria letra w), literal g) establece que quien se presente como precandidato presidencial o candidato a convencional nacional o convencional departamental por un partido, sólo puede ser candidato a cualquier cargo electivo nacional o departamental por el mismo partido. Es una especie de registro partidario válido para todo el ciclo electoral. Los candidatos quedan encarrilados hasta mayo del año siguiente: o sigue por el mismo carril o se van para su casa; no pueden cambiar de partido ni formar un partido nuevo. Sin duda es un formidable recurso de aceptación obligatoria de los resultados de las elecciones preliminares. Esto limita las secesiones y también acota la formación de opciones estrictamente departamentales, salvo naturalmente que por nuevos fenómenos sociopolíticos aparecieren corrientes regionalistas o localistas autonomistas o separatistas. Lo que impide es el retorno a prácticas políticas de las elecciones de 1946 a 1950 (una interpretación de la Corte Electoral sobre las disposiciones de la ley electoral) , expresadas en partidos o coaliciones municipales como las Uniones Vecinales, o lemas como el Partido Aparicio Saravia o la Concentración Blanca de Paysandú. Hubo diecinueve lemas ad-hoc en esas dos elecciones.

Y otro aspecto de las elecciones departamentales es el tiempo tan extenso entre las elecciones preliminares que eligen las convenciones departamentales (las cuales a su vez eligen a los candidatos a intendente) y las elecciones municipales: cincuenta y cuatro semanas entre una y otra, en medio de cuyo periodo hay una elección parlamentaria y la definición presidencial.

VI - DOS REFLEXIONES FINALES

Al final, dos reflexiones. La primera se relaciona con una característica de la elección de octubre: la posible autonomización de la elección parlamentaria. Por autonomización de la elección parlamentaria entendemos el caso en que la opción del elector por las ofertas legislativas pueda primar en su decisión por sobre la competencia presidencial. Por dos razones:

Una, por lo que ya señaló respecto a los liderazgos partidarios: las opciones parlamentarias no quedan vinculadas a la disputa de liderazgos fraccionales

Primero por lo que ya señalamos dentro de los partidos. Hoy la elección parlamentaría no** queda absolutamente atada a la disputa de liderazgos partidarios, tema que quedó definido en abril.

La competencia fraccional aparece independizada de la competencia presidencial.

Dos, sin duda la razón más importante, es que en la medida en que la Presidencia de la República se define en noviembre, la parlamentarización o presidencialización de la elección va a depender de la importancia o no que el elector de a quienes son los dos finalistas, los dos que pasan a la segunda vuelta, o la importancia que otorgue a la posibilidad que un candidato alcance la mayoría absoluta en octubre.

Sin efectuar previsiones fuertes, es posible imaginar que un partido menor, situado fuera de la competencia presidencial, puede apostar a un voto parlamentario. Su mejor escenario es aquél en que la opinión pública perciba que su voto no va a incidir en modificar cuáles dos candidatos presidenciales pasan al balotaje, y en particular si no hay riesgo que un candidato obtenga la mayoría absoluta en la primera vuelta.

La última reflexión tiene que ver con un riesgo que aparece para la persistencia de los partidos políticos actuales o por lo menos para el mantenimiento de las pertenencias partidarias. Todo el andamiaje constitucional, la teleología de la reforma, es partídocéntrica, apunta a un sistema cada vez más basado en el papel protagónico de partidos políticos que funcionen y sean fuertes. Sin embargo, por otro lado se crea un conjunto de mecanismo que tienden a debilitar la relación del elector con los partidos:

Uno. Por primera vez en el Uruguay aparecerá una situación en que uno de los partidos principales, de los que tienen caudal electoral como para competir por la Presidencia de la República, no va a estar presente en la instancia definitoria de la misma; en noviembre uno de los tres grandes partidos va a estar excluido; y esto crea por primera vez a un sector muy importante del electorado la obligación de votar por otro partido. En el país hemos tenido a lo largo de más de un siglo todo tipo de combinaciones políticas: partidos aliados con partidos, fracciones de un partido aliadas con otras fracciones de otro partido; Uruguay ha sido el país de los pactos y las alianzas políticas, por lo menos de 1870 en adelante, y se puede rastrear para atrás también. Ha habido gobiernos colorados con funcionarios blancos, gobiernos blancos con funcionarios colorados, presencia de frenteamplistas en gobiernos municipales colorados, nuevoespacistas en administraciones municipales coloradas y frenteamplistas, blancos en administraciones municipales frenteamplistas. Ha habido todas las combinaciones que se quieran. Lo que nunca hubo es que en elecciones normales, bajo esquemas constitucionales, existiese la obligación para alguien de votar por otro partido porque está fuera de competencia. O los ciudadanos blancos, o los colorados o los frenteamplistas se van a ver enfrentados a la posibilidad de no poder votar a su partido para la definición presidencial; y por supuesto también va a concurrir con seguridad a los nuevoespacistas.

Dos. Además tenemos que en abril se vota, y se vota en octubre, y se vota en noviembre, y se vota en mayo. En un plazo de cincuenta y cuatro semanas el elector se ve bombardeado a elegir, y en cada una de las convocatorias las motivaciones pueden ser diferentes. En abril verse tentado a resolver la disputa particular de un partido determinado. En octubre quizás es cuando aparezca con más fuerza la convocatoria a votar al partido de su preferencia o pertenencia. En noviembre tiene así un rígido esquema binario. Y en mayo se presenta un cuadro diferente según la zona del país: en algunos departamentos la competencia va a ser exclusivamente al interior del partido hegemónico; en otros va a ser entre los candidatos del partido dominante y la competitividad que ofrezca el segundo partido; en otros va a ser una competencia bipartidista y en otro una competencia tripartidista El ciudadano aparece pues sujeto a un continuo bombardeo electoral en función de escenario diferentes. Puede sostenerse que algo parecido ocurrió en los años veinte, con cinco elecciones cada ocho años; las diferencias sistémicas son que en general los escenarios presentados eran relativamente similares, y que la distancia entre una elección a otra era de uno a dos años. En el nuevo sistema la distancia va a ser de cuatro semanas a seis meses.

Nosotros percibimos, a partir de estudios empíricos de opinión pública y de comportamiento electoral, que con mucha fuerza se abre el camino a un debilitamiento de las pertenencias partidarias. Y el cambio de sistema abre nuevos flancos para que el debilitamiento de las pertenencias prospere. No es la ingeniería electoral pueda determinar por sí sola un fortalecimiento o un debilitamiento de las pertenencias, sino que puede continentar las pertenencias partidarias o facilitar su descaecimiento. Dejemos esto como una interrogante a ser despejada en los próximos diez o quince años.

En todo caso, la reforma electoral puede oficiar de acelerador en el cambio de los componentes del sistema de partidos, sin que pueda saberse con claridad ni cómo ni hacia dónde es ese cambio.

 

NOTAS

1. Principio de decisión es el conjunto de reglas que traducen los votos en decisiones electorales, es decir, en cargos, bancas o resultados plebiscitario-referendarios. Se diferencia del principio de representación, que es el efecto producido por la combinación de elementos dela ingeniería electoral, entre los que se encuentra el principio de decisión (otro elemeneto relevante que afecta el principio de representación es la magnitud de la circunscripción). La distinción entre principio de decisión y pincipio de representación es obra del politólogo Dieter Nohlen, director del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Heidelberg, Alemania.

2. El artículo 151de la Constitución, en su nueva redacción, estable: "El Presidente y el Vicepresidente de la República serán elegidos conjunta y directamente por el Cuerpo Electoral, por mayoría absoluta de votantes". Si se parte de la existencia de una media de un cinco por ciento de votos anulados y en blanco, la barrera de elección representaría alrededor del 52.6% del total de votos válidos; si se consideran únicamente los votos en blanco y los votos válidamente emitidos cuyo contenido se anula, el porcentaje requerido para la aprobación representaría aproximadamente el 51.3% de los votos válidos. También Brasil establece la exigencia de la mayoría absoluta sobre el total de votantes. Francia y Portugal, en cambio, refieren la exigencia de mayoría absoluta a la totaliad de votos válidos.

3. Sin embargo, el artículo 2° de la Ley 17.063, reglamentaria de diversas disposiciones electorales del nuevo texto constitucional, establece: "Si fuere necesaria la realización de una segunda vuelta para la elección de la fórmula presidencial (artículo 151 de la Constitución de la República) resultará electa la fórmula que obtenga mayor cantidad de votos, aunque no alcanzare la mayoría absoluta". En la interpretación literal, el legislador transforma el sistema de mayoría absoluta invariable en un sistema de pluralidad, lo cual podría constituir una inconstitucionalidad.. Lo lógico hubiera sido que la ley interpretativa estableciese que en la segunda vuelta se entenderá cumplida la mayoría absoluta por el candidato que lograse la mayoría absoluta del total de votos válidos. No caben dudas del grave error técnico del legislador: entre dos candidatos la única posibilidad en que no se cumpla la condición de la mayoría absoluta es el de igual cantidad de votos de ambos contendientes. No puede haber mayoría simple entre dos candidatos por razones simplemente aritméticas, dado que el voto en blanco o el voto de contenido nulo no son opciones electorales, ya que no producen resultado alguno. La confusión que padecieron los legisladores tanto en la labor legislativa como constituyente queda demostrado en el informe de la comisión senatoral, el escrito y el oral, donde en mmentos diferentes se afirma que el nuevo sistema asegura que el presidente cuente con la mayoría absoluta de los votos, de la mayoríaa absoluta de los votantes, de la mayoría absoluta de los ciudadanos y de la mayoría absoluta del electorado. Como es evidente, total de votos, de votantes, de ciudadanos y de electores refiere a cuatro universos diferentes.

4. Recordemos que mayoría simple, mayoría relativa y pluralidad son términos equivalentes.

5. El sistema por el cual se exige mayoría absoluta en la primera vuelta y pluralidad en la segunda es denominado por muchos téoricos como "sistema de mayoría románica" (ver Dieter Nohlen, en "Sistemas Electorales del Mundo"). El sistema aplicado en la Alemania de Weimar se denomina de "sistema de mayoría románica abierto"

6. En la segunda vuelta tienen derecho a participar todos los candidatos que superen el 12.5% de los votos válidos, lo que en teoría permite la competencia de hasta siete candidatos. Admite el derecho al desistimiento y no permite la inscripción de nuevos candidatos, por lo que entra en la clasificción de "sistema de mayoría románica cerrado". En las dos últimas elecciones la media fue de aproximadamente tres candidatos por circunscripción.

7. El hecho que tanto el presidente como la Asamblea Nacional se elijan a dos vueltas, ha llevado a muchos dirigentes políticos y tratadistas a creer que ambos órganos son elegidos por el mismo sistema.

8. Cuerpo Electoral es la denominación del órgano constituido por todos los electores, o con mayor precisión técnica, por todos los habilitados para votar. Existen a nivel nacional dos cuerpos electorales: uno eleccionario que abarca a todos los habilitados para votar, y otro plebiscitario, que excluye a los electores no ciudadanos.

9. Rodolfo González Rissotto las denomina indistintamente elecciones internas o elecciones primarias. Gross Espiell considera que son a la vez elecciones internas y elecciones primarias; elecciones internas porque eligen órganos partidarios (a las que denomina "elecciones internas strictu senso") y elecciones primarias, porque eligen candidatos presidenciales (a las que denomina "elecciones internas latu senso").

10. También la hemos calificada como la primera de cuatro elecciones de un ciclo electoral vinculado. A nivel presidencial entendemos que se trata del primero de tres turnos electorales sucesivos y vinculados. La vinculación surge particularmente de las disposiciones transitorias letras w) y z) de la Constitución.

11. La expresión "acumulación por lema" o "acumulación por sublema" es impropia del régimen de múltiple voto simultáneo. En el múltiple voto simultáneo existe un orden en que se emite el voto y en que se cuentan los votos y se adjudican las bancas: en primer lugar el voto se emite por el lema, en segunda lugar por el sublema y en tercer término por el candiadto o lista de candidatos (triple voto simultáneo), en el doble voto simultáneo el voto se emite en primer término por el lema y en segundo término por el candidato o lista de candidatos. Los votos se contabilizan y las bancas se adjudican en el mismo orden. Este sistema es el inverso del sistema de acumulación o emparentamiento. En sistema de acumulación los votos se emiten a favor de candidatos o listas de candidatos, y estos votos, en función de determinados elementos, se acumulan entre las listas o candidaturas emparentadas. El nuevo texto del artículo 88 en realidad no suprime la acumulación de votos por sublema, sino que inhibe que el sublema juegue como elemento intermedio en la emisión de votos y en la adjudicación de bancas.

12. En las elecciones primarias del Batllismo Unido para elegir su candidato presidencial, realizadas el 28 de mayo de 1989, se exigió a los votantes la firma de una declaración de fe partidaria. Fueron las únicas elecciones propiamente primarias habidas en el país.

13. El Partido Colorado "Batllismo" dejó de realizar elecciones internas en 1957 y sus autoridades quedaron con un prolongado mandato de más de dos décadas y media., que cumplieron un papel estrictamente administrativo y formal. En los hechos, el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado se limitó a realizar en forma automática los trámites de concesión de uso del lema a las agrupaciones partidarias y administró la sede de la calle Martínez Trueba.

14. El mecanismo consiste en lo siguiente: cada agrupación política que patrocina una lista de candidatos a la Cámara de Representantes, registra simultáneamente una lista de candidatos a la convención nacional identificada con el mismo o los mismos números de hoja de votación. Todo voto emitido en las elecciones nacionales a favor de dicha hoja, se contabilizan como votos emitidos a favor de la hoja virtual de las elecciones internas. Otra forma de ver el sistema es el siguiente: los votos emitidos en las elecciones nacionales a favor de las distintas listas del lema, operan en la distribución de cargos de convencionales de ese mismo lema.

15. El 30 de noviembre de 1982, como parte de un proceso hcia la normalización institucional, el régimen militar llamó a elecciones generales para proveer las autoridades de los partidos Colorado, Nacional y Unión Cívica; el Frente Amplio estuvo impedido de participar. Las autoridades electas en dichos comicios pasaron a ser las únicas autoridades de todo tipo de fuente electiva existente en el país, dadoi que el Parlamento y las juntas departamentales habían sido disueltas, la Presidencia de la República era ocupada por un gobernante de facto y las intendencias municipales designadas por el presidente de la República. Estas elecciones de 1982 corresponden a la misma tipología de las elecciones preliminares que se realizan en abril, es decir, a la primera de las cuatro elecciones de cada ciclo electoral.

16. Organos constituídos por quienes ocupan cargos políticos o de confianza en la administración, como ministros, directores de ministerios, directores de empresas estatales, además de senadores y diputados. A nivel departamental las agrupaciones de gobierno son integradas generalmente por el intendente, los miembros de las juntas departamentales y los directores municipales.

17. Complementar la decisión electoral del Cuerpo Electoral mediante la elección del candidato a vicepresidente de la República (convención nacional) y de los candidatos titulares y suplentes a la Intendencia Municipal (convenciones departamentales). Suplir la decisión del Cuerpo Electoral, cuando debiere elegir el candidato a presidente de la República en caso que ningún precandidato hubiese superado la barrera del cincuenta por ciento del total de votos válidos del partido o no hubiese logrado la doble condición de superar el cuarenta por ciento de los votos de su partido y obtener una distancia con el segundo precandidato no inferior a los diez puntos porcentuales.

18. El Dr. Juan Vicente Chiarino, líder de la Unión Cívica, fue un paradigmático defensor de esta tesis, al sostener que "en Uruguay el voto es tan secreto, que ni el propio votante sabe por quien vota".

19. En 1984 se percibe una fuerte traslación de voto blanco (originariamente orientado hacia opciones moderadas o conservadoras del Partido Nacional )que, al percibir el efecto indirecto de trasladar su voto hacia el sector liderado por Wilson Ferreira Aldunate, optan por votar al Partido Colorado. En 1994 el fenómeno ocurre en sentido inverso: la percepción de un seguro triunfo de Julio Ma. Sanguinetti dentro del coloradismo, llevó a votantes primariamente orientados hacia Jorge Batlle a trasladar su voto al Partido Nacional. En ambos casos la percepción de los efectos directos e indirectos del voto provocaron cambio de la orientación del mismo a nivel de partidos.

20. El doble voto simultáneo para la elección de Poder Ejecutivo fue utilizado invariablemente por el Partido Colorado desde los años veinte. El nacionalismo, en cambio, recurrió al mismo a partir de 1954 (con una excepción en 1930). El Frente Amplio ha adoptado como definición de principios la candidatura única presidencial. Ningún otro partido ha utilizado el doble voto simultáneo para las candidaturas al Poder Ejecutivo.

21. Uno de los pocos periodos en que el relacionamiento se efectuó a nivel de partidos fue entre 1983 y 1987, es decir, en la etapa de búsqueda de salida al régimen militar y en los tres primeros años de restauración institucional. En este quinquenio se desarrollaron tres fuertes liderazgos a escala partidaria, los de Julio Ma. Sanguinetti en el Partido Colorado, de Wilson Ferreira Aldunate en el Partido Nacional y de Liber Seregni en el Frente Amplio. Un segundo periodo de relacionamiento a escala de partidos operó en el primer tramo de la coalición de gobierno colorado-blanca, entre 1990 y 1997, en que el relacionamiento se operó entre el presidente de la República y líder colorado Julio Ma. Sanguinetti y el presidente del Directorio del Partido Nacional Alberto Volonté.

22. Las últimas dos excepciones a esta regla ocurrieron ambas en 1989. En los departamentos de Cerro Largo y San José el Partido Nacional duplicó al Partido Colorado y obtuvo las dos bancas en disputa en cada uno de ellos.

23. En un análisis en radio El Espectador (agosto 5 de 1999) afirmamos: Como en otros casos, lo que se quiso regular y lo que se escribió no tienen nada que ver. Entre otras cosas, no corresponde al manejo técnico del sistema electoral uruguayo, sino a una visión lega de cómo se cree que es el sistema. ¿Qué es lo que se pretendió? Terminar con las "cooperativas electorales", que no son un tema muy estudiado ni muy definido. En varios trabajos académicos, nosotros hemos definido a la "cooperativa electoral" como aquel tipo de acuerdo que se realice por distintas vías, con la exclusiva finalidad de incrementar las posibilidades electorales de los participantes. Esto lleva a la necesidad de un estudio muy minucioso para ver si determinado acuerdo es efectivamente una cooperativa electoral, diferenciándola de otras cosas como pueden serlo proyectos políticos (fracasados o no), procesos históricos que se detienen, anticipación de procesos que se frustran, y no meramente una cooperativa: hay otra sustancia, otra motivación que si unoy otro se juntan para tener más chance de ganar una banca. Vista así, la "cooperativa electoral" no fue un fenómeno tan extendido como indica la ilusión óptica en este país. La palabra "cooperativa electoral" surge en 1962, cuando se llamó así a un grupo de diez listas herreristas, todas pequeñas (se consideraba que tendría 2.000 votos cada una) y se juntaron calculando: "diez por 2.000 igual 20.000, tenemos una banca". El promedio fue por debajo de los 2.000 pero efectivamente obtuvieron el escaño. La más votada fue la lista 22, que logró 3.200 votos, y fue electo Antonio Uberfil Hernández.
La "cooperativa" fue usar un sublema a Diputados. El tema tiene distintos ángulos, y uno es el que claramente corrige la reforma constitucional. Pero diría que hubo mucha confusión en la discusión parlamentaria, porque muchos legisladores no lograron captar exactamente dónde estaba el fenómeno que ellos querían corregir: en que desde hace unos años, por el cambio del bipartidismo al tripartidismo y por un cambio demográfico (el norte y el centro del país se fueron vaciando), casi todos los departamentos tienen dos bancas o tres. La suma de los dos fenómenos llevó a que, salvo rarísimas excepciones, haya una banca por partido y por departamento. Esto cambia el sistema electoral, entendiendo al sistema como una serie de reglas y efectos. Es decir que, salvo error u omisión, donde hay dos bancas hay una blanca y una colorada, y donde hay tres bancas son una blanca, una colorada y una frenteamplista (puede haber algún pequeño cambio en esta última elección, y estoy excluyendo a Canelones y Montevideo). Ocurre entonces que la disputa para diputados al final es entre varias personas por un único cargo. Si hay sublemas, la disputa está intermediada. Si los sublemas corresponden exactamente a fracciones políticas de larga data, de implantación, como decir que en todo el país van a competir el Herrerismo con los ramiristas, que en todo el país cada uno tiene un sublema y dentro de él compiten varios candidatos, podrá discutirse si la disputa está bien o mal, pero son las reglas tradicionales del juego en Uruguay.
Pero lo que ha aparecido (aunque con menos intensidad de lo que se cree) es que algunos de estos sublemas no necesariamente tenían que ver con esas fracciones, sino meramente juntarse dos o tres candidatos menores de distinto pelo dentro del partido contra el más grande: ya que ninguno de ellos podía ganarle, se juntaban en un mismo sublema y lo derrotaban. Hasta aquí el tema no es polémico, es claro, y tiene efectos; sobre todo efectos muy fuertemente reductores de las ofertas electorales. Aclaro: reducción que no va en detrimento de la apertura política, en la medida en que estuvo la instancia de abril que jugó como una precalificación para armar estas listas hacia octubre. El juego de las dos competencias ha dado un interesante sistema político.
Lo polémico está en que, además, lo que se pretende en la interpretación de la Corte a partir de una muy mala redacción de la reforma del artículo 88, es que no puede hacerse es que haya una lista a Diputados que diga, por ejemplo: "Recogemos una opinión del departamento de Río Negro, pero no nos vamos a pronunciar a nivel del Senado: que lo hagan los electores. Si nuestro partido tiene tres listas al Senado, presentaremos tres hojas de votación para que la gente nos vote con A en la hoja 1, con B en la hoja 2 y con C en la hoja 3". Esto no es una "cooperativa": es una lista a Diputados de un departamento. Pero, por una interpretación de la Corte, esto generó el siguiente nte efecto: debe haber como mínimo tantas listas a Diputado como listas al Senado, con absoluta independencia de la realidad interna del partido en cada departamento; la elección parlamentaria queda politicamente vinculada a la realidad política nacional. No son elecciones independientes dentro de un partido, como lo fueron siempre.

24. En un análisis por radio El Espectador (julio 27 de 1999), al respecto decíamos: La palabra "lista" en Uruguay es muy confusa: la definición teórica es un poco más compleja, pero lista es el conjunto de candidatos titulares y suplentes a un mismo cargo. Esta lista va puesta en un montón de hojas de votación, es decir hojas de papel identificadas por un número. Que una lista vaya en la hoja con el número 2000 o que vaya en la hoja 2020 no hace que sean dos listas distintas: es la misma lista que va en dos hojas de votación. Es como si uno sirve un refresco de una botella en dos vasos: el refresco sigue siendo el mismo. Esto, que parece de lo más simple, es de las cosas que causa más entrevero, al punto que dio lugar a una redacción muy complicada del artículo 88 de la Constitución, porque fue redactado por quienes creen que, si una misma bebida está en dos vasos, son dos bebidas distintas.
Exactamente: la elección del Senado es igual que las anteriores, pero se modifica todo el paquete electoral, y eso impacta sobre la elección de senadores. Veamos cada uno de los elementos que impactan
Uno es la elección a la Cámara de Representantes. Me voy a referir a la "reforma real", es decir lo que el sistema político entiende que se reformó y la Corte Electoral va a aplicar, más allá de que eso no tiene nada que ver con lo que dice la Constitución (porque el artículo 88 fue tan mal redactado que quisieron hacer lo que van a aplicar, pero dice otra cosa: de alguna manera, la aplicación va a ser inconstitucional, porque se va a aplicar una disposición no por lo que dice su texto sino por lo que se quiso decir y no se supo redactar). En esencia, se plantea que no puede haber una lista a la Cámara de Representantes, o una candidatura a Diputados, que esté apoyando a más de una lista al Senado. En esencia, la reforma termina en eso. Esto fue pensado para Diputados, pero sin embargo impacta mucho más en el Senado. En 1984, la Corriente Batllista Independiente, o la Izquierda Democrática Independiente (IDI, en el Frente Amplio); o en 1989 y 1994 el Movimiento de Reafirmación Batllista de Víctor Vailliant; o en 1984 la lista al Senado de Matilde Rodríguez de Gutiérrez Ruiz en el Partido Nacional, fueron todas listas que no correspondían a grupos estructurados, con fuerte presencia en los diecinueve departamentos. Entonces, sabiendo que había gente que los apoyaba, que había votantes aunque no caudillos, no estructuras, no aparatos, una agrupación departamental abría una lista, como se le ha llamado. Por ejemplo, un candidato colorado iba con Sanguinetti y "abría una lista": presentaba otra hoja de votación, con otro número, con la misma candidatura a diputados pero con la lista al Senado por ejemplo de Flores Silva o de Vailliant. Eso permitía que la gente que quería votar a Flores Silva, a Vailliant, a Matilde Rodríguez, a la IDI, tuviera la oportunidad de votarlos al Senado, aunque en ese departamento no tuvieran una estructura para llevar una candidatura a la diputación. De alguna manera, esto facilitó la presentación de listas al Senado.
Otro hecho: no en todos los departamentos (sobre todo cuando hablamos de esas listas que son producto de un mismo grupo político, como las hubo en muchos casos: por ejemplo un grupo que tiene una lista más bien oficial y otra más disidente, como fue el caso de Matilde Rodríguez) no en todos los departamentos el movimiento debe romperse en dos, con dos candidaturas. Y se dice: "Bueno, que el votante elija entre Fulano y Mengano al Senado, y a Diputados al mismo grupo". Pasó en muchos casos. Se puede hacer la historia de 1942 a la fecha con un montón de ejemplos de todos los partidos que han presentado más de una lista al Senado: el Partido Colorado, el Partido Nacional, el Partido Nacionalista Independiente.
Ahora, en la medida en que un grupo departamental sólo puede tener una candidatura a Diputados con una única lista al Senado, este juego político no puede darse. No puede aparecer alguien diciendo: "Creo que yo tengo buena opinión pública pero no tengo estructura, no tengo gente dispuesta a lanzar candidaturas a la diputación en todo el país, pero habrá un montón de gente que va a abrir lista conmigo y me va a apoyar".
Es interesante analizar cómo se afecta la elección de senadores por esta interpretación de la reforma que en ningún momento se dijo que iba a tener este efecto. En la discusión de la reforma, ni para hablar a favor ni para hablar en contra, nadie dijo que esto iba a ocurrir: se dijo que iba a cambiar la elección del Presidente y de los diputados, pero se afecta la elección de senadores, y mucho. Primera consecuencia, entonces, las listas al Senado ya no pueden abrirse con tanta facilidad.

25. Es necesario avanzar a nivel académico en un ajuste de la terminología de las cuatro elecciones. La primera admite las denominaciones de elecciones internas, elecciones primarias o elecciones preliminares, aunque jurídicamente no hay dudas sobre su denominación, ya que la misma surge del propio texto constitucional: elecciones internas. La segunda, la que se realiza en octubre, llama a confusión si se le denomina primera vuelta presidencial, pues en realidad es la segunda. La tercera elección ha recibido el popular nombre de balotaje o "ballotage". Y la última de elecciones municipales o elecciones departamentales.

26. En función de los resultados electorales de 1994 y abril de 1999 y de la Encuesta Nacional Factum, son previsibles los siguientes escenarios:

  1. competencia exclusivamente intrapartidaria del partido hegemónico (dos departamentos): Cerro Largo y San José (Partido Nacional)
  2. competencia intrapartidaria del partido dominante con presencia competitiva del segundo partido (cinco departamentos): Durazno, Flores, Tacuarembó y Treinta y Tres (hegemonía del Partido Nacional, competitividad del Partido Colorado), a la inversa en Río Negro (hegemonía del Partido Colorado, competitividad del Partido Nacional)
  3. competencia desigual entre un partido dominante y un segundo partido con presencia competitiva (un departamento): Montevideo (dominancia del Frente Amplio, competitividad del Partido Colorado)
  4. competencia bipartidista con diferentes niveles de equilibrio (nueve departamentos): Artigas, Colonia, Florida, Lavalleja, Maldonado, Rivera, Rocha, Salto y Soriano

 

Conferencia en el Paraninfo de la Univdersidad de la República, en un ciclo organizado por el Instituto de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho y Ciencias sociales.
Én publicación en formato de libro
1997