Las lagunas del nuevo
texto constitucional
Oscar A. Bottinelli - entrevista de Antonio Dabezies (Revista Guambia)

La importancia del tema lo justifica: no son muchas las lagunas que deja el nuevo texto constitucional, pero sí algunas son de tal magnitud, que vale la pena analizarlas con un especialista. Ese fue también el sentido de reportear a Oscar Bottinelli: tener de primera mano, y con la opinión de un conocedor, una idea cabal de la trascendencia del tema. La elección del vicepresidente, el real papel de las convenciones partidarias en la elección interna, la separación en el tiempo de las elecciones municipales, la importancia de las cooperativas electorales que se buscó suprimir, tópicos todos que la nueva Constitución deja poco claros, en especial por defectos en su redacción. Y sobre todo la trascendencia que tiene dejar todo discutido y laudado antes que la ciudadanía sea convocada a las urnas, cosa prevista para 1999... pero que... nunca se sabe.



A tu juicio ¿cuáles son las lagunas más graves que deja la nueva ley constitucional?

Bueno, digamos que desde el punto de vista de las grandes normas, es una Constitución armónica, y que puede funcionar bien. Pero tiene problemas de redacción espantosos. El otro día yo decía que al consultar técnicos no sólo hay que llamar a politólogos, juristas, expertos electorales, sino también a lingüistas.

¿Por ejemplo?

El mal uso de los tiempos verbales.

Pero son temas solucionables ¿no?

Por supuesto que sí. Creo que hay que dividir las cosas en dos partes: hay temas que uno sensatamente diría "no debería dar lugar a demasiada discusión" y temas que sí son de interpretación polémica. Pero en un país donde se puede definir una elección por el 1% de los votos, es saludable que cuando se deba ver quién ganó, no se esté a la vez discutiendo cuál es la regla de interpretación de la ley.

¿Por ejemplo en qué cosas?

Hay dos: primero, la Constitución estableció que para elegir un presidente en la primera vuelta se necesita la "mayoría absoluta de votantes". En la discusión previa y los informes parlamentarios se habla a la vez e indistintamente de "mayoría absoluta de votantes", "mayoría absoluta de ciudadanos" , "mayoría de electores" y también "mayoría de votos". ¡Se está hablando a la vez de cuatro conceptos totalmente distintos!!!

Y nada menos que para elegir al Presidente...

Claro: no sería sano para el país que se estuviera discutiendo si alguien fue electo Presidente en la primera vuelta, porque ¿qué quiere decir "votante"? ¿y cómo se computa? Hay varias formas de desarrollar el tema, pero lo que importa es que esté claro y bien definido antes de votar.

¿Entonces cuántas interpretaciones hay de quién puede ganar la primera vuelta?

Por lo menos tiene dos. Y si es una eleccción muy reñida, puede haber problemas si son 10.000 más o 10.000 menos los "votantes" de que habla la nueva ley.

¡Socorro! ¿Y cómo juegan en eso los votos en blanco y los anulados?

No. Para "votantes" no hay duda que votos en blanco cuentan, y votos anulados también, porque se trata de votos y no de votantes. Pero el tema son los votos observados que se anulan. Un individuo que no tenía derecho a votar y va y vota, le observan el voto y después se lo anulan... ¿es "votante" o no? Puede aceptarse una u otra tesis. Yo creo que no son votantes, sino personas que intentaron ejercer un derecho para el que no estaban habilitadas; por lo tanto, no se deben computar. Pero lo importante es que sea claro.

Vos decías que hay otro tema importante...

Lo anterior algo hipotético, mientras el país siga dividido en terceros, pero... Es más importante lo segundo: la Constitución establece como principio general la "mayoría absoluta de votantes" y luego dice que en la segunda vuelta se realizará entre los dos candidatos más votados. Claro: ahí sí puede que ninguno de los dos alcance la mayoría absoluta de votantes, porque juegan sin duda los votos en blanco y los votos anulados. El ganador puede obtener menos de la mitad del total de votantes. Es obvio porque no hay ninguna otra forma de interpretarlo que resultaría electo presidente el que tenga más cantidad de votos. Eso surge de la lógica, no hay otra interpretación, no se pueden hacer más de dos vueltas, no se va a transformar en una elección indirecta y definir el Parlamento, no se puede decir "no hay Presidente por estos cinco años" y "que asuma el Presidente de la Suprema Corte de Justicia". Es de todo sentido común que si en una vuelta final y definitoria hay solo dos candidatos, sea electo el más votado... Pero lo que el Uruguay no puede es que entremos en esta discusión si llegamos a una situción como ésta, y que vistos los últimos resultados no es demasiado hipotética. Tiene que estar claro ya ¡y se terminó la discusión!

¿Qué otras insuficiencias hay?

En las elecciones internas, que es una de las cosas más importantes. En primer lugar, algo que es el "abc": para ser candidato a algo, siempre hay requisitos. Si uno quiere ser candidato en un club de bochas, bueno, hay que ser socio, estar al día en las cuotas, y tener un año de antigüedad, por ejemplo.

¿Y en la nueva Constitución eso no está?

Eso no está dicho. Se supone se supone que quien sea candidato a Presidente, debe cumplir los mismos requisitos que para ser Presidente. Pero para la Convención... Por ejemplo, hay partidos en el Uruguay que admiten que una persona que sea extranjera pueda ocupar cargos en la dirección partidaria. Y ha ocurrido. Pero la carta orgánica del Partido Nacional explícitamente exige la calidad de ciudadano. Eso debería estar reglamentado.

¿Enrique Iglesias, por ejemplo, podría ahora ser candidato a Presidente?

No no no: estoy hablando de las elecciones internas. No cambian los requisitos para los cargos nacionales. Estoy hablando para la Convención. Es obvio que para ser precandidato a Presidente, se tienen que reunir los requisitos que marca la Constitución para ser Presidente. Pero para la Convención no...

¿Y para ahí no está definido quién puede ser candidato?

Eso es lo más importante, porque se puede dar algún problema en algún partido: ¿quién tiene derecho a ser candidato por el Partido Nacional, el Colorado, el Frente o el Nuevo Espacio? A uno le pueden decir que no sea tan absurdo, que todos nos conocemos, que a nadie se le ocurriría que Tabaré Vázquez quiera ser candidato por el Partido Colorado o Sanguinetti se presente por el Frente. Pero puede darse el caso de figuras nuevas, que nadie sabe a qué partido pertenecen, o que no han tenido trayectoria, y que alguno diga "no, yo a ese no lo reconozco como de mi partido". Y sobre eso tiene que haber normas objetivas, porque puede no aceptarse un precandidato porque no comulga con las ideas de ese partido, porque también puede ser una forma de frenar a alguien que pueda resultar un gran competidor interno. Por eso algún texto tendría que decir cómo se demuestra la calidad partidaria. Y algún organismo tendría que decir si eso es correcto o no; para que no sea una arbitrariedad de alguien que quiera dejar a un competidor fuera de carrera.

¿Y la gente que pasa de un partido para otro?

En los últimos 30 años en el Uruguay hay cantidad de ejemplos. Blancos y colorados que se fueron para el Frente Amplio, gente del Frente que se fue para el Nuevo Espacio, otros que del Nuevo Espacio o del Frente Amplio volvieron al Partido Colorado o al Partido Nacional... Y esto puede volver a suceder ¿Es libre este cambio de partido, o este retorno? Porque un partido puede decir "bienvenidos todos los que se fueron", pero otro puede decir "el que se fue, se fue"... Este es un vacío que tiene que regularse.

¿Y en cuanto a las convenciones? ¿Está todo claro?

Ahí hay otro vacío. ¿Qué son las convenciones? Porque la normativa transitoria de la Constitución dice que se eligen "convenciones" "o "equivalentes" y no dice qué son esas convenciones, si autoridades partidarias o meramente colegios electores.

El Frente no tiene Convención ¿no?

Yo interpreto que sería el Plenario Nacional.

Además perdón está la convención del Partido Socialista, la del Partido Comunista...

No no, ese es otro tema. Desde el punta de vista electoral, el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Partido Demócrata Cristiana son sectores de un lema, que en las últimas elecciones votó con la denominación "Partido Frente Amplio". Desde ese punto de vista, la ley nada tiene que ver, pues no regula la interna de los sectores. Volviendo a lo anterior, la duda que me surge es si la Convención de que habla la norma transitoria, es una autoridad partidaria, o una especie de colegio electoral para aprobar la plataforma, autorizar las listas, elegir candidato a vicepresidente... y las convenciones en sí como autoridad partidaria se eligen por otro lado. ¿Por qué hago este planteo? Porque tenemos dos problemas. Uno: en principio, los partidos no tradicionales (izquierda o no, también la Unión Cívica o la Democracia Cristiana, el que sea) han tenido en nuestro país una larga tradición de mecanismos de elección distintos a los de los partidos tradicionales...

¡Completamente!

...básicamente basados en un fuerte reconocimiento del concepto de afiliado. Ser blanco o colorado o en cierto modo ser frenteamplista también es un acto completamente unilateral. Pero ser afiliado al PDC, o al PCU, o al PS, es distinto, porque hay requisitos muy claros: para ser afiliado uno tiene que querer serlo pero el partido tiene que aceptarlo. Se tienen derechos, y se tienen obligaciones. Y esos partidos tiene derecho a decir "nosotros queremos seguir rigiéndonos por los afiliados, y no por los votantes" porque el afiliado es el que cree en el partido siempre, y el votante va y viene.

¿Y en los partidos tradicionales?

Ahí se puede dar el segundo problema, porque los partidos tradicionales (y el Frente también) tendrán ahora una competencia interna entre sectores en abril cuando se elijan los candidatos únicos a la Presidencia y otra en octubre, cuando se elige Parlamento, pero donde también luchan entre sí listas de los diferentes sectores de cada partido.

Y de abril a octubre...

¡Entre abril y octubre puede cambiar la opinión pública! Pongo un ejemplo: si nos guiamos por las encuestas de la época, en abril del 89 en el Partido Colorado el Batllismo Unido le ganaba algo así como 2 a 1 al Pachequismo. Y en noviembre, casi empataron. Puede haber cambios de esos. Además, la elección interna de abril es con voto voluntario, y la nacional de octubre es con voto obligatorio. Eso puede cambiar la correlación dentro de un partido, como también otros factores: no es lo mismo para un sector ir atado a un precandidato presidencial malo, que en octubre ir unido al candidato único de todo el partido.

Entonces las convenciones pueden quedar deslegitimizadas...

Si es así que puede ser vamos a tener otra vez la deslegitimización de las convenciones. Cuando la Convención decida algo que sea en contra de la mayoría parlamentaria, que en ese momento representa la mayoría electoral del partido, van a decir "¿y éstos quiénes son?". Ese es otro problema que hay que resolver: que en abril las convenciones sea para elegir candidatos y aprobar plataformas electorales, y en octubre se elijan las que van a mandar durante todo el período gubernativo.

¡Pero entonces para la elección de intendentes es peor!

Ese es otro problema, aunque como está en las disposiciones transitorias, la ley puede modificarlo: el plazo que hay entre la elección interna y la elección municipal. En abril del 99 se eligirán las convenciones departamentales, que designarán a los candidatos (uno o dos) a intendente de cada partido en cada departamento, para la elección de mayo del otro año. ¡En medio de eso, hubo al menos una elección general, y un ballotage presidencial! Dos terremotos electorales, uno más grande, y otro más chico en el medio...

¿Y quién será el vicepresidente, el segundo más votado?

Bueno: está sin definir ni más ni menos quién será el candidato a Vicepresidente de la República... Eso parece obvio que tendría que haber quedado claro en la ley. No es el segundo más votado, no va en fórmula con el precandidato a Presidente... Parece razonable que sea la Convención el que lo elija, porque a los partidos le sirve "completar" la fórmula de manera que reequilibre perfiles. Es una vieja tradición de los países con Presidente y Vice.

Porque se pueden llegar a dar yuntas imposibles...

Bueno, pero a veces se buscan esas yuntas. Kennedy y Johnson en Estados Unidos, una antítesis deliberadamente buscada. En el Uruguay tuvimos y esto no es juicio de valor sobre las personas tres fórmulas, de las cuales dos son ejemplo de eso. Tarigo suplía al presidente sabiendo todo lo que estaba pensando Sanguinetti, era su voz en el Parlamento, y además el Secretario General del Partido Colorado. Hoy no se da eso, porque Batalla, para empezar, es de otro partido. Y en el caso Lacalle-Aguirre, producto de una alianza de dos fracciones, al principio pareció que podía funcionar, pero rápidamente dejó de funcionar, al punto que Aguirre termina renunciando a la Presidencia del Directorio. No fue el número dos del gobierno, no fue su operador parlamentario, sino el líder de otro grupo asociado al gobierno.

Está claro entones que lo del Vice no está nada claro... ¿Y en cuanto a las listas para los cargos parlamentarios?

Perdón: antes es muy importante saber si en las convenciones va a haber o no acumulación por sub-lemas. El que no haya sub-lemas para alguna gente da mayor transparencia, lo cual es discutible por lo siguiente: el tema de la acumulación de votos es importante cuando hay un solo cargo a elegir. Cuando hay 500, o en un departamento 20 o 30, es prácticamente de efecto nulo, no es relevante, no le quita transparencia. Pero se puede ver desde otro punto de vista: a un grupo político, si no hay sub-lemas, si no pueden ir con varias listas que acumulen, se le plantea un problema: o se diluye un poco su perfil, y aparece como un grupo roto en varias listas que no acumulan entre sí, o va con lista única, cosa que le hace perder libertad a...

¿Al votante?

Más bien yo diría a los actores políticos. A los que quieren desafiar al centro de poder, ya sea nacional o departamental.

¿A los que quieren marcar votos?

Sí: marcar votos, o desafiar el centro de poder, porque si quiere lanzar su propia lista, está desafiando al que detenta el poder de ese partido en ese departamento. O más que al partido, a su grupo político. Entonces... no es tan simple el problema. Puede ser más transparente o no, y puede ayudar a la consolidación de centros partidarios.

¿Eso rige para la elección de diputados?

En la elección para diputados, se elimina sí la acumulación por sub-lemas. Eso es muy claro. Pero después dice que "se prohibe la acumulación de votos por identidadde listas". Aquí hay un problema que puede verse de dos maneras: primero, si alguien hace una interpretación literal, es impresionante: acumular es ir sumando, e identidad de listas quiere decir que las listas son iguales, lo que literalmente quiere decir que la Constitución impide que se sumen los votos si las listas son iguales; y como si son distintas, tampoco se suman... no se pueden sumar los votos de nadie.

¡No hay elecciones!!!

Claro: la interpretación literal es disparatada: no existen las elecciones, porque no se pueden sumar los votos si las lista son iguales. El principio elemental de todo sistema electoral, es que para que los votos se sumen, las listas tienen que ser las mismas, con los mismos candidatos.

¿Y entonces?

Entonces vayamos a una interpretación más seria: acá lo que pasa es que se pretendió combatir las cooperativas electorales, con algunos errores de diagnóstico, porque se le atribuye la denominación de "cooperativas electorales" a cosas que son, y a cosas que no lo son. El fenómeno cooperativa electoral no se entendió nunca como se forma. Para hacerla corta: hay muchas listas que por acuerdos en los cuales el menos votado se compromete a renunciar son iguales en todas sus candidaturas, y que para "marcar" el voto sólo se diferencian en la composición de su Junta Electoral. Para eliminar eso que eran verdaderas cooperativas electorales bastaba con eliminar la Junta Electoral de las hojas nacionales... Otro caso distinto son las listas que, por ejemplo, llevan los mismos candidatos a Diputados, pero distinto Senado. Esas listas dan a los electores la libertad para decidir por distintos Senados entre una candidatura única a diputados. Y este fenómeno, que es el más común, ya no es un problema de diputados, sino de elección de senadores, y no debería ser considerada una cooperativa electoral. Muchas veces también hay candidatos al Senado como Vaillant o Matilde Rodríguez que no tienen estructura en los 19 departamentos, y entonce abren listas departamentales con socios ocasionales para diputados, pero con su candidatura al Senado. Esas tampoco deben considerarse cooperativas.

Así que eso también falta por reglamentar...

Esta discusión electoral entonces hay que interpretarla por ley, porque si no se va a desatar una feroz discusión en la Corte Electoral. Y a mi juicio, tal cual está redactada, es de efecto nulo, porque las listas de candidatos a diputados, si están iguales en distintas hojas de votación, siguen siendo la misma lista. Y por lo tanto los votos hay que sumarlos como si los contuviera una misma hoja de votación.

¿Quiere decir que hoy por hoy esas listas no acumularían?

Bueno, yo diría que sí, porque aunque no está claro, entre los expertos electorales, incluyendo miembros de la Corte Electoral, domina la interpretación que yo estoy formulando. Pero lo más sano es que esto quede absolutamente claro e inequívoco en la ley ¿no? Esta ley electoral dejó demasiadas desprolijidades como para que vayamos a una elección, con cosas que después la Corte sea la que tenga que interpretarlas. Es tirarle un fardo demasiado pesado a la Corte, para que después sea objeto de controversias y cuestionamientos.

Publicado en revista Guambia
N° 300 - Abril - 1997