La reglamentación de la nueva
constitución: las elecciones internas
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
Como ustedes bien saben, después de la aprobación de la nueva Constitución comenzó un período de debate de la reglamentación y desarrollo de las nuevas disposiciones. Los cuatro grandes partidos políticos, a través del escenario parlamentario, han iniciado el estudio del tema.

Hoy Oscar Bottinelli propone analizar uno de los temas clave de la reforma: las elecciones internas de los partidos. ¿Por dónde vamos?


OSCAR BOTTINELLI:
Esas elecciones generales, obligatorias para los partidos, voluntarias para los votantes, que se realizan en abril del mismo año que las elecciones generales, que van a debutar el 25 de abril de 1999, constituyen uno de los elementos clave, sustanciales de la reforma electoral. Junto con el balotaje, podemos decir que son las dos reformas más trascendentes, de cambio, en nuestro sistema electoral, con efectos sobre el sistema de partidos y el sistema político en general.

En el ciclo que hicimos, en febrero, llamado "Ante la nueva Constitución", mencionamos en general algunos aspectos. Vamos ahora a detenernos en ellos.

Primero, en lo que es un punto fundamental, y es lo que llamamos los requisitos para ser candidato. Recordemos que en las elecciones del 25 de abril se eligen tres cosas: el candidato a presidente de la República por el partido, o sea candidatos a la candidatura. En segundo lugar, las convenciones o la Convención Nacional de cada uno de los partidos. Y en tercer lugar, las 19 convenciones departamentales de cada uno de los partidos.

En la Constitución, lo que se hizo fue poner en las disposiciones transitorias algunas normas, algunos requisitos, algunas reglas, algunos procedimientos para el supuesto de que la ley no los estableciera.

Se inicia la discusión para reglamentarla y entonces surge un primer tema, que puede parecer al principio muy obvio, pero luego cuando uno entra a profundizar se da cuenta de que es uno de los aspectos políticos más complejos. Me refiero a quiénes pueden ser candidatos presidenciales o candidatos a las convenciones.

Recordemos, por ejemplo, que en el plano nacional si uno quiere ser candidato a presidente de la República se le ponen algunos requisitos: ser ciudadano natural del Uruguay, haber nacido acá o ser hijo de un nacido en Uruguay; tener un mínimo de 35 años de edad, no haber sido el anterior presidente de la República, no estar suspendido en los derechos políticos. Y lo mismo -con variantes- son los requisitos para ser senador, para ser diputado, para ser edil, para ser miembro de la Junta Electoral o para ser intendente.

Acá no sólo habría algunos requisitos que podrían existir o no en esta materia, por ejemplo el ser ciudadano, el tener determinada edad, sino además cuál es la base, la clave para determinar que alguien tiene derecho a presentarse dentro del Partido Colorado, dentro del Partido Nacional, dentro del Frente Amplio, dentro del Nuevo Espacio.

Se puede decir que hay situaciones muy obvias. A nadie se le ocurre que Alberto Volonté se presente ni en el Frente Amplio ni en el Partido Colorado, ni que Sanguinetti se presente en el Frente Amplio; son extremos bastante groseros y obvios.

Pero está el caso de figuras nuevas que pueden aparecer y a las que alguien pueda discutirles el derecho a sentirse colorados, blancos o frenteamplistas. "¿Y este señor por qué se va a presentar en este partido si nunca fue de él?". Este es un primer tema, un primer aspecto.

El segundo aspecto es mucho más complicado. Recordemos que yo siempre sostengo que el Nuevo Espacio es un partido nuevo, que casi no tiene continuidad con el anterior. Pero los tres partidos más grandes han tenido escisiones, de los tres se ha ido gente.

Entonces, alguien que se fue del Partido Colorado, se fue del Partido Nacional o se fue del Frente Amplio y pretende en la elección siguiente volver a presentarse por el partido del que se fue, ¿lo hace libremente, lo hace por su solo derecho? ¿El partido del que se fue tiene derecho a decir "sí, queremos que vuelva" o " no queremos que vuelva, esta persona se fue, que se quede afuera"? Este es un tema nada menor.

Entonces, sobre este tema puede pasar lo siguiente. Primero: que si es muy libre, cualquiera tiene derecho, de manera irrestricta, a presentarse como candidato en el partido que quiera, puede dar lugar a juegos políticos que afecten hasta el concepto de pertenencia y lealtad a un partido. Si yo pertenezco a un partido y resulta que de él la gente se va y vuelve cuando quiere, puede generar un efecto distorsionante muy grande y un efecto de lealtad a un partido; perdería el derecho a decir "si éste se fue que se quede afuera", por ejemplo.

Un segundo elemento es que si se deja muy discrecionalmente en manos de la autoridad partidaria el derecho a decir "éste es candidato y éste no", se termina quitando amplitud, transparencia a las elecciones, porque por la vía de decir quién es candidato y quién no, podría llegarse a limitar el concepto de elección. Es decir, si el concepto será de selección entre candidatos.

Esto puede parecer difícil entre las grandes figuras en el plano nacional, pero podría darse con figuras nuevas y podría darse con más facilidad en los planos departamentales. Entonces tenemos éste, que es un tema nada menor y de él depende, en definitiva, el nivel de transparencia y de autenticidad de las elecciones internas.

Vamos a hacer dos "pildoritas" más sobre las elecciones internas. Habíamos hablado del tema de los requisitos para ser candidato dentro de un partido y de cómo juega esto con la transparencia y con la autenticidad de las elecciones.

Un segundo tema es que para las elecciones de diputados -y digo diputados porque tienen su correlato con las de convenciones, en definitiva es la competencia interna entre listas y agrupaciones dentro de los partidos- va a regir el doble voto simultáneo. Es decir, se vota por un partido y dentro del partido las listas corren entre sí sin que haya lo que se llama acumulación. Y a su vez, para el Senado existe lo que se llama el triple voto simultáneo. Es decir, se vota por el partido, dentro del partido se eligirían fracciones -que llamamaos sublemas- y dentro de las fracciones listas.

¿Qué va a pasar con la Convención? Es uno de los temas que está instalado en el debate. ¿Va a haber sublemas o no? Si se le ponen adjetivos, uno puede decir que si se ponen sublemas perdemos transparencia, porque las listas pueden hacer acuerdos unas contra otras. Este es un tema que parecería menor porque no estamos hablando de la única banca de diputado de un departamento, sino que estamos hablando de que en cada departamento va a haber decenas de bancas, de cargos de convencional en juego. Y en ese aspecto, el sublema, desde el punto de vista de distorsionar un resultado electoral, pierde totalmente efecto. Eso puede demostrarse muy fácilmente en estudios matemáticos estadísticos cuantitativos.

Pero el otro tema es que la no existencia de un doble voto simultáneo puede producir dos efectos: o diluir un sector, por ejemplo el Herrerismo, el Foro, verse obligados a presentar muchas listas por dificultades de acuerdo entre los grupos locales en un departamento y no tener presencia fuerte como tal, como Foro, como Herrerismo, como Manos a la Obra, como el sector que elijamos.

La contrapartida es que, si exigimos que un grupo al no acumular las listas vaya prácticamente con lista única, puede afectarse un principio de libertad de candidatura. O sea que es mucho más fácil que desde los centros de dirección se estructuren, se elaboren las listas.

Y la otra píldora que queremos mencionar es que en la Constitución, en las disposiciones transitorias, viene atado el voto o la candidatura a la Convención Nacional con la candidatura presidencial, como pasa con diputados. Si yo quiero votar a tal grupo de diputados, lo tengo que votar con el candidato a presidente que lleva y no puedo hacer un cruce.

Surge una duda acerca de si también esta disposición se va a aplicar a las convenciones departamentales o si éstas se van a votar aparte en otra hoja, con cierta libertad. Es decir, que la elección de un precandidato a presidente no obligue a estar ya eligiendo también dentro de una oferta menor para convenciones nacionales y para convenciones departamentales.

Estos son los temas básicos que están en juego desde el punto de vista estrictamente eleccionario, para reglamentar las elecciones internas de los partidos.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
Marzo 20 - 1997