Los puntos a tratar al reglamentarse
la nueva constitución
Oscar A. Bottinelli - diálogo con Emiliano Cotelo

EMILIANO COTELO:
En estos días ha tomado impulso el estudio de leyes que reglamenten y desarrollen los cambios introducidos en el sistema constitucional, un impulso que se da con la constitución de comisiones a nivel parlamentario, en las que van a participar todos los partidos políticos. Concretamente, el presidente de la Asamblea General, Hugo Batalla, va a convocar hoy a los coordinadores de todos los sectores representados en el Parlamento, para definir las modalidades de trabajo. Sería bueno que examináramos los puntos a tratar en la reglamentación de la nueva Constitución.


OSCAR BOTTINELLI:
El tema es el siguiente: como recordarán, cuando la elaboración de la reforma nosotros manejamos desde el punto de vista técnico una gran crítica a la desprolijidad con que fue redactada la Constitución de la República. Esto lleva a que haya un primer tipo de norma o de reglamentación o de disposiciones que se destine a clarificar los errores, las confusiones que tiene el texto constitucional.

Un segundo capítulo es el que tiene que ver con reglamentar la ejecución de disposiciones constitucionales. Por ejemplo, la Constitución establece la candidatura única por partido, luego en las disposiciones transitorias se establece alguna forma, algún procedimiento de elegir ese candidato único. Pero hay dos cosas: primero, que es transitoria, sujeta a que la ley haga una reglamentación detallada y precisa. Y en segundo lugar, tampoco abarca la totalidad de los procedimientos. Hay cosas muy importantes que no han sido detalladas y otras tales como de qué manera se designa el candidato a vicepresidente, que no están previstas.

Es decir que por un lado tenemos que corregir errores y, por otro, desarrollar -para que puedan ejecutarse- las disposiciones constitucionales.

Un tercer capítulo o un tercer tipo de normas tiene que ver con la adaptación de mecanismos y procedimientos para poder aplicar las reformas. El más urgente, el más notorio de todos, es el que tiene que ver con los procedimientos eleccionarios, a los efectos de posibilitar que entre la elección general y la llamada segunda vuelta o balotaje pueda realizarse en el tiempo previsto de cuatro semanas. Es decir, que el 31 de octubre, en la elección general del 99 y en pocos días, estén proclamados los dos candidatos que concurran a la segunda vuelta.

Hay otras disposiciones que también requieren ajustarse, normas vigentes, procedimientos y mecanismos. Y un cuarto capítulo es que, aprovechando que se está en un proceso de reforma política muy importante y muy fuerte -nosotros hemos dicho que es una reforma que va a afectar al sistema político, al sistema de partidos, al sistema electoral, en una profundidad similar a la que tuvo la Constitución del 18-, sería conveniente ver la posibilidad de que también se profundice o se complemente esta reforma política, viendo otro tipo de reformas que si bien no son necesarias estrictamente para aplicar la Constitución, sí hacen al cambio de un sistema político hacia el siglo XXI. Por ejemplo, muchos de los elementos que tienen que ver con los procedimientos de emitir el voto, de registrar al votante, de escrutar el sufragio.

Vamos a ver hoy las disposiciones necesarias, el primer bloque al que nos referimos, las normas necesarias para clarificar errores y confusiones de la nueva Constitución.

Vamos a ir, por supuesto, a lo central; hay muchos aspectos menores también. En primer lugar, quiero aclarar lo que son aspectos terminológicos, que no es solamente una filigrana purista, sino que tiene que ver con evitar luego conflictos de interpretación. En Uruguay siempre se habló de elecciones, la Constitución y las leyes hablaban de elección. La nueva Constitución habla sobre las mismas con diferentes términos: elección, selección y nominación. Es necesario que el legislador desarrolle los conceptos y los explique. En Uruguay siempre al candidato o al conjunto de candidatos se les llamó "lista". Y hay, tanto en la jurisprudencia, en la ley, como en la doctrina, definiciones muy precisas y estrictas, muy acabadas, de qué quiere decir "lista".

El problema es que ahora no tenemos lista; tenemos candidatura, tenemos nómina de candidatos y tenemos precandidatos. Y estos juegos de palabras no son menores, porque no hay que olvidarse de que hay un viejo principio jurídico por el que cuando se usa términos diferentes se está ante conceptos diferentes. El derecho no es un poema ni un desarrollo literario en que los términos se usan libremente y se usan sinónimos para no redundar. Cuando se usan palabras distintas se hace referencia a conceptos distintos.

Este es un primer aspecto que, repito, no es una filigrana, porque mañana alguien puede empezar a discutir que lo que alguien presenta o pretende presentar es una lista y no una candidatura y empezar a discutirse qué es.

Un segundo bloque es un tema en sí mismo, muy importante, que es que en Uruguay viene un problema, prácticamente desde el año 25, entre el concepto de lemas y el concepto de partidos. Ahora, la Constitución agrega un tercer concepto que se llama "lema de partido", lo cual tiene efectos prácticos muy fuertes, que son un tema en sí mismo que vamos a analizar más adelante: cuando dice que a las elecciones internas tienen que concurrir todos los partidos que pretendan concurrir a las elecciones generales, cuando habla de partidos, hay que analizar si estamos hablando de lemas o de otra cosa. No olvidemos que hay grupos políticos en Uruguay que se autodenominan partidos y que no se presentan como tales. Es decir, no se presentan como lemas a las elecciones sino como sublemas, y a veces como parte de una lista. En la actualidad, es el caso del Partido Demócrata Cristiano, el Partido Comunista, el Partido Socialista. Años atrás fue el caso del Partido Colorado Independiente o Partido Colorado Riverista, para citar algunos ejemplos.

Un tercer tema tiene que ver, ni más ni menos, con las reglas que definen la elección presidencial, que definen cuándo es elegido un presidente. La confusión es en el proceso de la campaña electoral, que tiene que ver con el artículo 151, que establece el principio de mayoría absoluta de votantes para que sea elegido el presidente en la primera vuelta, y hay que definir qué es un votante. Para empezar, hay dos posibilidades de interpretarlo. Todo aquel que fue a una mesa y fue inscrito en el registro general de votantes es un votante, y otra interpretación es decir no, porque a los que van y se les observa el voto, el voto se les está observando porque no se sabe si tienen derecho a votar y, por lo tanto, recién después de que se dijo que ese voto se valida o se anula es un votante.

Cuando las elecciones, como en Uruguay, se definen por tan escaso número de votos, decir si hubo o no una mayoría absoluta de votantes es un tema muy importante. Acá no es tanto definir si la solución es una u otra sino que esté dicha antes de la elección para que después nadie cuestione nada.

La otra cosa que tiene que ver con la elección presidencial es la segunda vuelta, que dice que se realizará entre los dos candidatos más votados y no se dice cómo se define. Así como, por el principio general de mayoría absoluta de votantes, podría darse que en una elección muy pareja y con un número alto de votos en blanco ninguno de los dos alcance eso. Parece muy obvia la interpretación de que es el más votado, pero esto conviene que esté dicho antes en la ley que interprete la Constitución y no que empiece a ser una feroz discusión después que se dio la situación.

El cuarto tema, que da para un análisis aparte, pero que ya tratamos en dos oportunidades -muy largamente- en el espacio de análisis y opinión pública el año pasado, es el que tiene que ver con la elección de diputados. Por un lado, hay algo absolutamente claro: no pueden acumularse los votos en favor de distintas listas a través de un sublema. Se vota por lema y, dentro del lema, las listas compiten entre sí. Pero luego hay una frase muy infeliz, que prohíbe acumular por identidad de listas de candidatos, que es algo que no puede interpretarse de manera clara y práctica en nuestro sistema electoral y que va a merecer algún tipo de desarrollo.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
Marzo 13 - 1997