La reducción del Parlamento
Oscar A. Bottinelli

En estos días ha surgido la idea de reducir a la mitad el número de bancas parlamentarias, tema muy interesante que puede analizarse desde distintos puntos de vista, como por ejemplo buscar una mayor restricción de la oferta política, una mayor concentración de los actores políticos o una disminución de la proporcionalidad. Curiosamente la propuesta tiene la originalidad de relacionarla con la reducción del presupuesto del Poder Legislativo, lo que supone que el número de legisladores es la causa única o principal del presupuesto del Poder Legislativo, en una relación directa y lineal causa-efecto; afirmación muy discutible cuando a lo largo de sesenta y cinco años el número de senadores y diputado permanece invariable y el presupuesto del Poder Legislativo ha tenido oscilaciones formidables, hasta llegar actualmente al más alto de su historia. Pero relacionar el monto presupuestal con el número de legisladores tiene la misma lógica que propiciar la reforma del Estado, el achicamiento del Estado, la disminución del presupuesto estatal, por el expediente de buscar un presidente que sea más petiso y más flaco. Algo así como sostener que el tamaño del Estado con don Martín Echegoyen, en atención a peso y altura, podía resultar la mitad que el de Feliciano Viera.

El tema es mucho más complejo. En particular porque las bancas parlamentarias son el producto de un sistema electoral de alta complejidad, con innumerables piezas que se entrelazan e interactúan entre sí. Ya la última reforma constitucional cometió el pecado de juntar muchos supuestos simplistas, en un ejercicio de aprendices de brujo, que determinó un nuevo sistema cuyos efectos están sorprendiendo a tirios y a troyanos. Y si complejo es el entendimiento de nuestro sistema, más complejo aún es comparar sistemas con lógicas diferentes, como el uruguayo y el británico, precisamente los dos extremos en cualquier escala clasificatoria: uno de ellos paradigmático de los sistemas pluralitarios clásicos por circunscripción uninominal, y otro el más puro (matemáticamente hablando) de los sistemas de proporcionalidad pura.

En dos cuadros adjuntos presentamos los efectos que supondría reducir la Cámara de Senadores de sus actuales 30 miembros a 15 ó a 12 y reducir la Cámara de Representantes de 99 a 50, en base a los mismos resultados electorales de 1994.

Los efectos principales son los siguientes:

Uno. La doctrina más moderna coincide en sostener que el elemento que más incide en la proporcionalidad es la magnitud de la circunscripción, es decir, el número de bancas en disputa en una misma circunscripción; en general mucho más importante que el método de adjudicación. A menor número de bancas, menor proporcionalidad. Y eso se corrobora en forma directa

Dos. Un menor número de bancas supone imponer o incrementar la barrera de acceso a las cámaras. Un Senado de 15 miembros (naturalmente también el de 12 miembros) excluye del mismo al Nuevo Espacio, es decir, reduce el sistema senatorial de cuatro partidos a tres. Pero además genera un efecto reductor y excluyente al interior de varios partidos: con 15 miembros quedan excluidos de la cámara alta la lista herrerista encabezada por Ignacio de Posadas y el Movimiento Nacional de Rocha en el Partido Nacional, y la 1001 y el MPP en el Frente Amplio. Con un Senado de 12, a esas cuatro exclusiones se agregan la de Jorge Batlle en el Partido Colorado y la de la Vertiente en el Frente Amplio. El número de listas senatoriales se reduce pues entre cuatro y seis. Entonces se está en presencia de un verdadero terremoto político.

Tres. En la Cámara de Representantes la reducción del número total de miembros a la mitad y la disminución del mínimo por departamento de dos a uno, combinado con el sistema del Tercer Escrutinio, produce varias efectos importantes. Uno de ellos es crear un sistema híbrido con cinco departamentos plurinominales (con más de una banca) y catorce uninominales (con una sola banca).La diferencia no es cuantitativa sino cualitativa. La representación uninominal es de naturaleza esencialmente diferente a las otras, pues concentra la totalidad de la representación política de un territorio determinado en un solo agente político. Ello no es bueno ni es malo en sí mismo, sino que es incongruente con todo el resto del sistema electoral y de representación política del Uruguay. Es congruente en Estados Unidos o Gran Bretaña, como lo fue en Nueva Zelandia, en tanto toda la lógica del sistema electoral y de la representación política se basa en la lógica de la uninominalidad.

Cuatro. Como se deduce de lo anterior, en esos catorce departamentos hay monopolio de la representación: en nueve del nacionalismo y en cinco del coloradismo. Y como corolario lógico, exclusión de los segundos, terceros y cuartos partidos.

Cinco. La necesidad de combinar la proporcionalidad pura entre los partidos a nivel nacional con la adjudicación por departamento y un número tan reducido de bancas (cincuenta) lleva a la incongruencia que en Salto, Paysandú y Colonia las dos bancas de cada uno correspondan al primero y al tercer partido, siendo excluido sistemáticamente el segundo. A su vez en Canelones, con una relativa paridad entre los tres partidos, el primero obtiene tres bancas, el segundo una y el tercero, dos. En consecuencia, en los cuatro departamentos plurinominales del interior, el segundo partido de cada departamento aparece sistemáticamente perjudicado, por exclusión o subrepresentación.

En concreto. Se puede estar de acuerdo o no con la existencia de menos bancas, con la finalidad de perseguir resultados como los enunciados: excluir partidos y fracciones del Parlamento, establecer monopolios de representación. Se puede incluso propiciar la eliminación de la proporcionalidad y hasta la representación por departamentos. Todo es posible y discutible. Pero entonces el tema debe plantearse desde allí, a partir de esos enfoques y argumentos. Nada tiene que ver con ello el presupuesto del Poder Legislativo. O tiene tanto que ver como lo tiene la relación entre el tamaño del Estado y la altura y gordura del presidente de la República.

BANCAS DE SENADORES (CAMARA DE 15 Y DE 12)

Cámara de 30 miembros (actual)
Cámara de 15 miembros
Cámara de 12 miembros

Foro Batllista

7
3
3

Cruzada 94

2
1
1

Batllismo 15

1
1
0

PARTIDO COLORADO

10
5
4

Manos a la Obra - Volonté

3
2
1

Manos a la Obra - Propuesta

2
1
1

Herrerismo- Lista Heber

3
2
2

Herrerismo - Lista de Posadas

1
0
0

Movimiento Nal. de Rocha

1
0
0

PARTIDO NACIONAL

10
5
4

Asamblea Uruguay

4
3
3

Espacio 90

2
1
1

Vertiente

1
1
0

'1001

1
0
0

MPP

1
0
0

FRENTE AMPLIO

9
5
4

NUEVO ESPACIO

1
0
0

BANCAS DE DIPUTADO (CAMARA DE 50)

PC
PN
FA
NE
TOTAL

Montevideo

7
4
11
1
23

Canelones

3
1
2
1
7

Maldonado

0
1
0
0
1

Rocha

1
0
0
0
1

T. y Tres

0
1
0
0
1

Cerro Largo

0
1
0
0
1

Rivera

1
0
0
0
1

Artigas

1
0
0
0
1

Salto

1
0
1
0
2

Paysandú

0
1
1
0
2

Río Negro

1
0
0
0
1

Soriano

0
1
0
0
1

Colonia

0
1
1
0
2

San José

0
1
0
0
1

Flores

0
1
0
0
1

Florida

1
0
0
0
1

Durazno

0
1
0
0
1

Lavalleja

0
1
0
0
1

Tacuarembó

0
1
0
0
1

TOTAL

16
16
16
2
50
Simulación de adjudicación de bancas de diputado en una Cámara de 50 miembros, según resultados de 1994

Publicado en El Observador
Setiembre 19 - 1999