La alta tasa de rotación parlamentaria
Oscar A. Bottinelli

Las elecciones preliminares de abril han supuesto un tamiz en las carreras políticas. Sus resultados permiten aventurar desde ya que un conjunto nada menor de legisladores ha quedado fuera de la probabilidad de reelección, o al menos que sus probabilidades son ciertamente bajas. Pero todavía es prematuro avisorar si la tasa de renovación parlamentaria se mantendrá en los elevados porcentajes de las últimas legislaturas. Porque la tasa de renovación parlamentaria, es decir, el porcentaje de legisladores que logran ser reelegidos tiene directamente que ver con la estabilidad en la carrera política y con el nivel de profesionalización y especialización en la función política. Los datos históricos recientes en la materia son fuertes en cuanto a indicar que el funcionamiento político (de actores políticos y electores) apunta a desestimular las carreras políticas, es decir, la especialización y dedicación integral a la política. Veamos algunos datos:

Uno. En las dos renovaciones parlamentarias habidas desde la restauración institucional, la tasa de renovación de la cámara de diputados se situó en el 70%. Este dato contrasta con las tasas de las décadas de los años cuarenta y cincuenta, todas ellas inferiores al 50%, alguna incluso cercana al 30%.

Dos. De los noventa y nueve diputados electos titulares, solamente ocho han ocupado bancas parlamentarias en forma ininterrumpida desde la restauración democrática, es decir, se encuentran en su tercera legislatura. De ellos, solamente ocho se encuentran en su tercera legisaltura consecutiva como miembros del parlamento: a) uno cumplió su primera de estas legislaturas en el Senado, y las dos últimas en Diputados; b)dos cambiaron de lema: uno fue elegido por un lema en 1984 y por otro en las dos elecciones siguientes: otro fue elegido bajo un lema diferente en cada una de las tres elecciones; c) un diputado cambió de departamento: representó al interior en 1984 y 1989, y a Montevideo en 1994; y d) solamente cuatro diputados se encuentran en la tercera legislatura elegidos siempre en la misma camara, por el mismo lema en el mismo departamento

Tres. De los treinta miembros electos titulares de la Cámara de Senadores, solamente nueve se encuentran en la tercera legislatura consecutiva en alguna rama parlamentaria, con la siguiente discriminación: a) dos se encuentran como mínimo en la tercera legislatura consecutiva en la cámara alta; b) seis se encuentran en la tercera legislatura consecutiva contando ambas ramas, es decir, que en una o dos de las anteriores legislaturas se desempeñaron en la cámara baja; y c) uno se encuentra en su tercera legislatura consecutiva como senador, pero en la primera ingresó avanzada la legislatura.

La alta tasa de renovación parlamentaria parece explicada, en sus rasgos más gruesos, por tres fenómenos: Uno. El crecimiento de la volatilidad electoral al interior de los lemas, prácticamente su duplicación en el período 1971-94 en relación al período 1942-66. La volatilidad a nivel de familias políticas no ha tenido variaciones de entidad en el último medio siglo, pero al efecto de la competencia personal, lo más trascendente es la estabilidad o volatilidad del voto a nivel de sub-familias, o sub-agentes electorales, es decir, en la competencia al interior de los lemas, que es donde se produce la lucha personalizada. Dos. El doble efecto de la tripartidización de la competencia en el interior puro (es decir, todo el interior menos Canelones) y el desplazamiento demográfico, ha generado un fenómeno significativo: la totalidad de las bancas del interior puro se disputan en competencias de formato uninominal; es decir, los candidatos compiten por la única banca del lema en el departamento. La regla de decisión por efecto de la magnitud de la circunscripción pasa a ser pluralitaria, o mayoritaria simple. En una competencia de estas características, el juego de los sublemas adquirió un papel decisivo en la conformación de entendimientos políticos, los que en línea general juegan en contra del titular de la banca. En este aspecto es interesante observar si la eliminación de los sublemas juega efectivamente o no a favor de la reelección de los titulares de las bancas. Tres, la no existencia de partidos políticos con estructuras fuertes y la casi desaparición de sectores con estructura fuerte; todos los actores políticos se ven obligados a salir a la captura de los propios votos, los cuales se logran o pierden con fuerte independencia dela labor cumplida en el plano político o parlamentaria

Publicado en El Observador
Agosto 8 - 1999