Hugo Batalla
Oscar A. Bottinelli

Es muy difícil escribir, a pocas horas de la muerte de un amigo, por más esperada que ella fuere. Y más difícil aún es guardar la distancia que debe tener un analista; porque Batalla fue de esas personas de las que uno recibió una mano en varios y diferentes momentos difíciles de la vida. Por lo tanto, no guardo esa distancia. En cambio, prefiero repasar algunas facetas y detalles de su vida política.

Junto con Yamandú Fau, fueron las únicas dos figuras en la historia uruguaya en ser electas para cargos públicos por tres lemas diferentes, por tres colectividades o entidades con objetivo de colectividades. Y sin embargo, lo fueron siempre por el mismo sector político. Con diferentes lemas y denominaciones (Movimiento por el Gobierno del Pueblo al empezar y ahora, agrupación Avance en un momento peculiar de su desarrollo, Partido por el Gobierno del Pueblo durante una década larga de transición), siempre fue "la 99".

Para Batalla y el grupo de sus fieles amigos políticos, ese largo giro de 360 grados en el escenario político fue una consecuencia de la búsqueda de la coherencia y de la adaptación a los diferentes tiempos políticos, en un tercio final de siglo que está viendo en Uruguay y en el mundo los más formidables y veloces cambios en las sociedades, los valores, las ideologías y las estructuras políticas. En general, el grueso de la sociedad no sintonizó con esa búsqueda de caminos; la actitud conservadora o rutinaria de los uruguayos, o el gradualismo uruguayo, junto con la fidelidad a simbologías políticas y la resistencia a los cambios de pertenencia, afectó y mucho ese devenir de la 99, casi desde sus orígenes. Electoralmente no fue nada exitoso para Michelini y Batalla juntos, ese tránsito desde el Partido Colorado hacia el Frente Amplio. Luego con Batalla la 99 vivió su momento estelar en las elecciones de 1984, de la cual emerge como la fuerza más significativa del Frente Amplio y uno de los tres grupos de mayor peso individual en el país. Sin embargo, los pasos subsiguientes fueron todos polémicos y traumáticos, y en cada una de las estaciones quedó uno o más gajos del tronco. Pese a esa distancia entre él y el grueso de la ciudadanía, la opinión pública mantuvo hasta el final una imagen suya positiva y respetuosa.

Su vida política transcurrió esencialmente ligada al Parlamento. Su primer cargo electivo fue la Presidencia de la Junta Electoral de Montevideo, donde dejó su sello en la exitosa organización de los históricos comicios del '58, la única vez que el Partido Nacional ganó elecciones modernas en Montevideo y obtuvo el gobierno municipal. Y durante ese gobierno municipal aparece la faceta de Batalla líder sindical, uno de los siete dirigentes destituidos por esa administración nacionalista, cuya restitución marcó uno de los puntos más conflictivos entre el oficialismo municipal blanco y la oposición municipal colorada. Debutó en la Cámara de Diputados en 1963, donde casi ininterrumpidamente ocupó una banca hasta la ruptura institucional. Y desde la restauración democrática su sitio fue el Senado. Tuvo el honor de presidir ambas cámaras y en varias ocasiones investir la primera magistratura del país. Llega a su fin con una carrera política exitosa.

La larga permanencia en el Parlamento, paralela al descaecimiento del peso político y la incidencia decisoria de los cuerpos legislativos, fue sentida como un elemento erosionante por Batalla y sus amigos políticos; también casi toda una vida parlamentaria en la oposición generaron la frustración de la política discursiva, protestataria, alejada de las realizaciones. Lo uno y lo otro sin duda fueron elementos fuertes en el último paso de su vida política, o en la última sucesión de pasos, como la coalición electoral y gubernativa con el Foro batllista en el '94 y meses atrás la reincorporación al Partido Colorado.

La tolerancia hacia todos y la búsqueda de la coherencia quizás fueron dos valores que él sintió como muy fuertes en su derrotero público, unas veces comprendidos y compartidos, y otras veces no valorados de la misma manera por sus seguidores y compañeros. Y en los años difíciles de la dictadura actuó en forma decidida, con coraje y valentía, de acuerdo con sus ideas y principios. Sin duda, dejó su sello en este tercio final del siglo, en este rincón del mundo.

Publicado en El Observador
Octubre 4 - 1998