Mercosur: primer item electoral
Oscar A. Bottinelli

  El presidente Lacalle ha introducido un par de temas conflictivos en la contienda electoral nacionalista: los alcances del Mercosur y la política militar. Hasta ahora, la competencia hacia las elecciones preliminares de abril se vino desarrollando en función de perfiles personales y de l a inferencia de caminos resultante de la conducta de cada candidato y cada sector, particularmente del posicionamiento ante los diferentes temas en los tres años y cuarto transcurridos en este periodo de gobierno. Y esta afirmación es tanto válida para el Partido Nacional como para el Partido Colorado, y en este último, es válida para todo el partido y para la competencia particular en el Foro Batllista.

En los últimos días, el ex-presidente Lacalle y el herrerismo, a través de planteos en el Parlamento, declaraciones periodísticas y la trascendente conferencia en ADM, se han preocupado de crear ejes temáticos en función de los cuales centrar la contienda electoral; ítems que entran en la categoría de "puntos conflictivos electorales", según la terminología de los politólogos Budge y Farley. Sin duda, previo a los recientes planteos del herrerismo, podría deducirse que la competencia se centraba básicamente en dos tipos de ejes: uno, el personal, es decir, el nivel de fortaleza de cada candidato, el crecimiento o decrecimiento de los mismos en términos de opinión pública o de captación e dirigentes medios, la capacidad de conducción de cada uno y los atributos propios de cada quien (inteligencia, honestidad, capacidad de liderazgo, etc.); y dos, el temático, que de manera no explícita se venía desarrollando en tres ítems: mayor o menor compromiso con el cogobierno, honestidad/corrupción, y grado de adhesión a la unidad partidaria.

Ahora han aparecido otros dos ejes de alta significación, y en parte entrelazados: uno es la política militar y el otro el Mercosur. En cuanto a la política militar la relevancia del ítem está dada por la falta de reacomodo de la doctrina militar al cambio de época, que significó el fin de la guerra fría por un lado y los procesos de globalización y regionalización por otro. El papel de las fuerzas armadas en roles tradicionales o por el contrario en papeles más propios de guardias nacionales; las fuerzas armadas como entidades de reducido tamaño y operatividad flexible (de alta eficacia y reducido presupuesto) u organismos con una finalidad social fuerte (alto presupuesto, absorbedoras de mano de obra desocupada y no calificada, entidades destinadas a realizar tareas comunitarias), fuerzas relacionadas estrictamente con el Estado nacional o como parte de entidades políticas comunitario-regionales, supranacionales.

Y esto último se ata con lo que ha aparecido como el primer ítem programático de confrontación en la interna nacionalista: los alcances del Mercosur y, como consecuencia, el destino futuro de alianzas y pactos comerciales, económicos y políticos. Para la política de este gobierno, explicitada con mucha fuerza por el presidente Sanguinetti en su reciente viaje a los Estados Unidos, es absolutamente claro que el Mercosur es un proceso de integración y no meramente un tratado de libre comercio, ni siquiera una unión aduanera; como proceso de integración aparecen a la vista la coordinación de políticas macroeconómicas, políticas sectoriales de integración y, como corolario de las mismas, los procesos de integración política. En este esquema, un Mercosur político es el que como entidad única negocia en bloque acuerdos comerciales o económicos con otros países u otras regiones del globo; y por ahora juega sus cartas entre el ALCA (el acuerdo de libre comercio de las Américas) y la Unión Europea. Y en esta línea parece insertarse la concepción de Manos a la Obra, del candidato presidencial Volonté y de la política seguida como canciller por Alvaro Ramos.

La concepción del presidente Lacalle es más restrictiva del papel del Mercosur, menos integracionista y más defensora del Estado nacional clásico. Los acuerdos económicos y la integración aparecen limitadas por la no integración política; en otras palabras, no puede avanzarse en lo económico más allá de las limitaciones propias de los Estados nacionales; todo lo que suponga instituciones políticas supranacionales está más allá de la frontera de lo aceptable.

Sin duda que los planteos de Lacalle van a obligar tanto a Volonté como a Ramírez a que se clarifique de manera muy explícita la posición de cada sector sobre los alcances del Mercosur como sobre la política militar. Y más allá de carismas y adhesiones personales, comienza a perfilarse el debate programático e ideológico en la competencia interna del Partido Nacional.

Publicado en El Observador
Mayo 24 - 1998