Hacia el fin del primer gobierno frenteamplista

Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor


EMILIANO COTELO:
Estamos a 10 días de la finalización del primer gobierno del Frente Amplio (FA), que ha sido un período caracterizado por el papel central de la figura de Tabaré Vázquez.

Hoy, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone una especie de balance de este quinquenio, de los hechos más destacados de la administración Vázquez.


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EC – ¿Cómo encaramos ese balance?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Será un primer bosquejo de apuntes, en dos espacios: en este y el que viene. Hay mucha tela para cortar, el estilo Vázquez ha sido muy distinto del de otros presidentes. Incluso Mujica estaría en los estilos habituales de conducción del gobierno más que el propio Vázquez, pero eso lo hemos desgranado a lo largo de los cinco años y quizás algo de esto se toque el viernes que viene.

Lo que importa ahora es trazar algunas pinceladas como balance de los cinco años, quizás no todas sean las más importantes.

No es un juicio, no es catalogar lo que hizo bien o lo que hizo mal porque siempre las cosas que son buenas para uno pueden ser malas para otro. Más bien nuestro estilo de análisis, de investigación, es considerar que lo que uno señala como éxito o fracaso depende de que alguien logre o no lo que se propuso, lo que esa misma persona, ese mismo grupo político o ese mismo gobierno se propuso. No importa si a uno le gusta o no le gusta, el éxito es cumplir o no cumplir el objetivo trazado.

EC – Y con ese enfoque que estás proponiendo ¿qué es lo primero que señalarías?

OAB – Primero hay que decir algo que siempre ocurre cuando llega el balance al fin del gobierno: todo gobierno realiza muchísimo menos de lo que anuncia, muchísimo menos de lo que cree que puede hacer. Esto es un tema general, aquí y en el mundo. Si alguien quiere hacer la lista de lo que un gobierno hizo siempre la va a hacer. El tema es si está más cerca o más lejos de la “lista de compras” en términos significativos.

Lo primero que me viene a la cabeza, sobre todo porque empecé a recordar cosas que se decían en el exterior, algunos temores que había, que se manifestaban acá en la campaña electoral de 2004, es lo que no hizo el gobierno, lo que no fue. No temblaron las raíces de los árboles, no hubo una revolución, nadie fue despojado de sus propiedades, no hubo expropiaciones. Cuando uno ve los elogios a Tabaré Vázquez hoy y ve las cosas que se decían y los análisis que se leían en el exterior sobre los temores al gobierno de izquierda, uno diría que hay que marcar mucho esto porque es muy importante el cambio que se produjo en la visión hacia el gobierno y hacia el propio Vázquez. Fue un gobierno normal, más a la izquierda que otros pero dentro de una gran continuidad de un país estable, pausado, predecible. Quizás el primer éxito es que fracasaron todos los agoreros, los proclamadores que decían que con el FA o con Tabaré Vázquez el Uruguay entraba en el apocalipsis.

EC – ¿Cuál es el saldo de este gobierno a nivel de la población?

OAB – Lo que pasa no es ninguna novedad, este resumen lo hemos manejado en varios espacios. Desde que se puede dividir la opinión pública, la opinión de la gente, nunca un presidente se fue con este nivel de aprobación. Números más, números menos, según las distintas mediciones va a andar en el entorno del 70%, 80% de aprobación, que como sea es un número extraordinario.

Y hay un hecho indicativo del logro de Tabaré Vázquez: los adversarios del FA lo eligen como ejemplo para atacar a la izquierda, al FA, a Mujica o a Astori. Es decir que si los adversarios hoy hablan de él y lo toman como ejemplo, se puede decir que es “buen decir” para la gente. Y un dato objetivo es que el segmento de gente que se benefició de este gobierno, que mejoró su nivel de vida es muy grande. Lo más destacado es la caída del nivel de pobreza e indigencia. Son muchos los segmentos que se beneficiaron del gobierno, no sólo los pobres y la gran mayoría de los asalariados, sino también grandes empresarios e inversores.

EC – Tú destacabas que son muchos los que se beneficiaron, pero ¿hay gente que no lo siente así? ¿Cuántos son?

OAB – Hay un segmento claro que o no se benefició o cree que no se benefició que es lo que se llama “clase media” en el sentido más restringido del término, la clase media cómoda, la clase media holgada, la de media-media a media-alta. Profesionales, emprendedores de comercios, de negocios, de talleres, de servicios, los asalariados –salarios altos y medio-altos– creen que el gobierno los perjudicó y la reforma tributaria aparece como el blanco de sus enojos. También aparecen otras cosas –políticas laborales, controles impositivos o provisionales– pero el elemento central es la reforma tributaria.

Desde mediados del gobierno, mediados de 2007, se atisbó que la izquierda perdía votos por ahí y perdió; en total la izquierda perdió grosso modo unos 50.000 votos en relación a 2004, pero si se suma el recambio biológico –
murieron muchos más blancos y colorados que frenteamplistas y aunque la izquierda haya bajado su contemplación en los jóvenes es un segmento que siempre capta muchísimo más que blancos y colorados sumados– perdió alrededor de 90.000 votos. Esto es una cantidad importante y puede ser otra forma de medir la conformidad con el gobierno: 70, 80% aprueba la gestión del presidente pero lo votó menos gente.

En esa clase media perdió claramente, perdió cinco diputados. El FA perdió dos diputados –tenía 52 y tiene 50–, lo que ocurre es que perdió cinco en la clase media y ganó tres en niveles más bajos, por eso aminora la caída y el balance es una pérdida de dos, pero en los sectores medios pierde cinco diputados.

EC – ¿Y cuáles son los principales puntos débiles o controversiales además de la reforma tributaria?

OAB – El punto que apareció como un elemento central bastante constante a lo largo del tiempo, y se nota que el FA asumió que fue el punto más débil del gobierno por el énfasis que le está poniendo en esta etapa de construcción del nuevo gobierno, es la seguridad pública. Sin duda es el eslabón más débil, y parecería que es lo que le hizo no ganar votos de gente que objetivamente mejoró su nivel económico. Es decir, gente que económicamente está mejor pero que no cree que viva mejor porque se siente más insegura ante la delincuencia.

La educación aparece como otro punto. Dejando de lado discusiones que pueden tener los especialistas, el grueso de la gente siente que no hubo cambios y no hubo mejoras en la educación, con una clara excepción, el gran hallazgo o gran logro de este gobierno que fue el Plan Ceibal, que ha tenido por lo menos a nivel de reacción de la gente un apoyo extraordinario.

Y por último la reforma de la salud, que operó como un tema de fuerte apoyo popular. La mayoría de la gente cree haberse beneficiado, el mejoramiento sobre todo lo sintieron los sectores que sienten como que ascendieron socialmente, en Uruguay pasar de la salud pública al mutualismo es estar un escalón más arriba. Y también que los hijos estén incluidos en la cobertura del mutualismo; antes sólo el asalariado estaba por Disse, ahora entran los hijos en la cobertura del Fonasa (ex Disse). Eso a la gente le ha significado no sólo un alivio desde el punto de vista económico sino que lo ha sentido como un beneficio.


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Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
febrero 19 - 2010