Los partidos: sus encuentros y desencuentros con la sociedad y sus nichos, expresados en la votación del domingo

Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
Toda elección deja una cantidad de interrogantes pero una en particular es por qué pasó lo que pasó.

El politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, intenta hoy en su segundo análisis de los comicios del domingo, dar respuesta a algunas de las dudas más relevantes.

El título que nos propone: “Los partidos: sus encuentros y desencuentros con la sociedad y sus nichos expresados en la votación del domingo”.


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EC – ¿Por dónde empezamos?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero, como sabemos, quedó definida la mayoría absoluta en ambas cámaras. La ventaja del cociente, ya vista la distribución de los votos observados, determina que es irreversible la obtención de la banca 50 dentro de términos razonables.

EC – ¿Cómo es eso? Es importante la puntualización porque es uno de los temas que da para conversación en estas horas.

OAB – Sí, efectivamente la ventaja del cociente que obtiene el Frente Amplio (FA), la forma de distribución de los votos observados, determina que dentro de términos razonables seguramente podría decirse que no hay un solo voto observado para el Frente. Pero hay tendencias que hacen que la banca 50 ya se considere como un hecho irreversible y que el FA obtenga mayoría absoluta en ambas cámaras.

EC – Es una buena puntualización, dejamos ese tema aclarado entonces. Pasemos al tema que nos estabas proponiendo para el análisis de hoy.

OAB – Sí, pero sobre esto se ha dado una situación peculiar, excepcionalísima. Por la composición de los votos se da una cosa extraña en la relación entre los partidos: el FA logra mayoría absoluta en el Parlamento sin tener más votos que todos los demás partidos sumados; no obtiene la mayoría absoluta de los votos válidos, de los votos a favor de algún partido (olvidemos los votos en blanco y anulados, para las bancas lo que vale son los votos por los partidos). El Frente no tiene la mayoría absoluta de los votos emitidos por partidos o listas, obtiene el 49,6 de los votos válidos, y todos los demás sumados totalizan 50,4. Ocurre que hay mucho voto perdido, entre otros los de Asamblea Popular que con un nivel no menor de votos no alcanza una banca.


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EC – ¿Por dónde seguimos?

OAB – Vamos ahora sí al tema propiamente dicho. No pretendo hacer un análisis de campaña propiamente, en la campaña hay elementos que pueden importar pero en definitiva lo que importa son elementos estructurales que afectan en forma sustantiva el voto, elementos que afloran de manera que atraen o provocan mayor rechazo en el electorado.

EC – Vamos partido por partido y empezamos con el FA.

OAB – El FA pierde alrededor de dos puntos y medio con respecto a la elección pasada pero en realidad pierde más. Hace unas semanas hicimos aquí un análisis sobre lo que llamamos el recambio biológico, es decir que de una elección a otra se producen bajas por muerte y se incorporan nuevos votantes. Eso no es neutral para los partidos porque hay partidos con electorado de mayor edad y otros con menor edad. Esto le daría al Frente, sin mover un solo voto de 2004, un piso de 52,1. Está obteniendo alrededor del 48,2. Entonces, en términos redondos, pierde la friolera de cuatro puntos porcentuales y esto es lo que hay que analizar porque esta es la caída que tiene el Frente.

EC – ¿Tú tienes algunas explicaciones, por lo menos aproximadas?

OAB – Claro, digamos tentativas. La primera, en cuanto a captación todavía estamos lejos -más allá de lo que indicaban las encuestas de opinión pública- de poder analizar exactamente la votación por los grandes tramos de edad hasta que tengamos terminada la votación y la posibilidad de analizar los más de 6.000 circuitos.

Pero da la impresión de que la pérdida del romanticismo que genera el gobierno es un tema que complica hacia los jóvenes, hay una pérdida de atractivo en los jóvenes, y ya hay un segmento -el caso de Asamblea Popular AP- que sin duda es un voto que pierde el Frente.

Después, es un tema no menor que el Frente ha desarrollado una política que la clase media o media alta considera agresiva; será o no será, pero lo que importa es que el votante vota según lo que considera que son las cosas, después se podrá decir si eso no es así, pero la gente lo percibe así.

Un elemento central es el IRPF, se ha simbolizado como que [el FA] pierde por el IRPF. En realidad son más cosas; la reforma tributaria no sólo recarga impuestos sobre esa clase media o media holgada sino que rebaja la carga impositiva sobre los más grandes, los grandes inversores, las grandes empresas. Es decir que no sólo se siente agredida porque paga más sino porque mientras se considera que se debe pagar más para ser solidario se considera que cuanto más se tiene menos se paga.

Las empresas pequeñas y medianas en general no están en condiciones de pagar los mismos sueldos que las empresas grandes, porque hay un problema de tecnología, hay un problema de eficiencia, de economía de escala, y al hacerlo pierden competitividad y se ven obligadas a cerrar. Los Consejos de Salarios en general han nivelado los sueldos de la misma rama de actividad, lo cual ha beneficiado al conjunto de trabajadores pero también a las grandes empresas, y ha asfixiado a muchas pequeñas empresas. El BPS y la DGI han cargado las tintas contra las empresas pequeñas y medianas porque son en general las que más han evadido y esa ha sido una variable de ajuste en el Uruguay. Es verdad que es ilegal pero no estamos hablando de lo que es justo o injusto sino de lo que ocurre y cómo lo ve la gente.

Entonces ese es el sentimiento de esta clase media, particularmente montevideana, que fue la base más sólida con la que contó el FA desde su nacimiento. Además no hay que olvidar que es un sector de la sociedad con mucha fuerza en formar la opinión pública, esto ha sido detectado hace mucho tiempo, y la campaña electoral y el programa el FA no sólo carecen de un mensaje hacia este sector sino que incluso hemos visto que ignoran su existencia, dicen que no se sabe lo que es la clase media, que no se puede definir e ignoran esta problemática. Realmente ni siquiera están dando una explicación de por qué ocurre esto.

Este dato no es nada menor y hemos visto que hay muchos análisis que coinciden en esto.

EC – ¿Hay otras explicaciones para esta caída del FA?

OAB – Sí. Por los datos de la elección de junio y del domingo pasado el FA no ha tenido en los niveles bajos el crecimiento esperado. Más allá de toda duda, en esos sectores -bajos con dificultades de acceso al trabajo o bajos con trabajo o medio bajos- la gente ha tenido beneficios importantes en este gobierno, esto creo que está fuera de discusión. Pero no ha habido una respuesta electoral de la magnitud, en cuanto a cantidad de gente, de los beneficios otorgados a esos sectores más carenciados o de menores recursos.

Digámoslo entonces uniendo los dos elementos: la pérdida de votos de la clase media no aparece compensada con votos de la clase baja. Y a la gran caída del FA en Montevideo -recordemos que si en Montevideo el Frente hubiera votado en la dimensión en que votó en el resto del país ganaba en primera vuelta- también contribuye mucho la valoración que hace la población de la gestión municipal. Finalmente, el gran debe que la gente cree que hay es la seguridad pública.


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EC – Hablábamos del FA, pasemos ahora al Partido Nacional (PN).

OAB – El PN es sin duda el gran golpeado, con la pérdida de cinco puntos y medio de electorado y pérdida importante de bancas en ambas cámaras. Veamos algunas explicaciones también tentativas e incompletas buscando lo sustantivo y no meramente juegos de campaña. El PN pierde la diversidad interna en términos programáticos, conceptuales e ideológicos, el abanico de opciones, fenómeno que ya hemos relatado en otros análisis y que para nosotros ocurre entre diciembre y marzo. Ahí es cuando Larrañaga, en la búsqueda de competir con Lacalle y ya viendo que se le comenzaba a dificultar la competencia, pasa a hacer lo que puede denominarse como un claro corrimiento económico a la derecha (acostumbrémonos en Uruguay a hablar de derecha izquierda con más claridad porque es lo que se usa en todo el mundo y porque no hay que considerar que derecha es peyorativo, como se considera en Uruguay). Cuando Larrañaga opta por adherir en grandes líneas a las mismas concepciones económicas de Lacalle está dejando un mensaje de claro alejamiento del centro.

También pierde diversidad en un tema que se analiza muy poco en Uruguay, que nosotros hace tiempo venimos insistiendo, que es el eje que tiene que ver con lo religioso, con los valores de religión, con los valores de liberalismo filosófico, de laicidad, que en Uruguay fue muy controvertido sobre todo en la primera mitad del siglo pasado. La última vez que esto apareció con extraordinaria fuerza fue cuando la discusión de la ley que estableció como monumento histórico la cruz de Tres Cruces. El PN siempre tuvo, como todos los partidos, un eje confesional liberal que podía decirse era expresada –en aquella época– en las diferentes visiones del Herrerismo de un lado y del Movimiento de Rocha del otro. Ahora se uniformiza en un partido que se puede considerar fuertemente confesional, que dio mensajes un poco de alejamiento de la gente que tiene otra concepción.

Tercero, no articula propuestas claras para esa clase media, media alta o media acomodada que se siente agredida o abandonada por el FA, más allá de mencionar que hay que defender a la clase media; no es solamente con palabras que se articula algo sino con algo para que la gente sienta que “estos son los que me interpretan, son como yo, se dan cuenta de mis angustias”. Es una clase además en la que predominan valores más centristas, más estatistas y más laicos y ahí entonces el PN no sólo no llega en el punto de vista estrictamente económico sino que expresa una serie de valores que lo alejan del grueso de esa clase.

En particular deja la idea de que el IRPF no se eliminará de inmediato, y mucha gente en este país cuando se dice que algo va a ser gradual o que algo es provisorio dice “esto quedó para siempre”, que lisa y llanamente no se va a eliminar, con lo cual dejó de lado una gran ventaja que tenía en la controversia con el FA, que no era un tema de mero juego de campaña electoral sino de relación estructural con un nicho de la sociedad.

En esta segunda etapa -ahí sí ya más como un tema de campaña, pero yo diría más como un afloramiento de postulados- se plantea una fuerte separación con la izquierda, un alejamiento del centro. Hubo planteos que en el mundo se definen como más clásicos de la derecha autoritaria, o tendiendo a la derecha autoritaria; derecha autoritaria no acusando de autoritarismo sino diferenciando la derecha más política de la derecha más económica. Hablar de “republiquetas soviéticas”, ese tipo de cosas. Hay sectores importantes de la población desconformes con el Frente a los que ese tipo de planteos también los aleja mucho y les rechina, no entra en su espacio político.

EC – Hasta ahora te detuviste en el FA y el PN, los dos partidos que tuvieron caídas más significativas en la comparación con el año 2004. ¿Qué se puede decir del Partido Colorado (PC)?

OAB – Si se lo toma desde el nivel de las elecciones del 2004, aplicado el recambio biológico, el PC es una vez y tres cuartos lo que era, es un crecimiento espectacular. Es verdad que cuanto más chico se es la proporción de crecimiento puede ser más fácil, pero hablemos claro: esto era inimaginable hace tan solo seis meses. Es un incremento proporcional fenomenal.

El grueso de este crecimiento se da entre julio y octubre en paralelo a la caída del PN. Es real que entre el PN y el PC para un segmento muy grande del electorado existe la visión de que se está moviendo dentro de un mismo bloque político. Y no definido por la negativa, contra el FA; no, se mueven por la positiva, ven a los partidos tradicionales como un gran conjunto político que tiene muchos valores en común, que tiene muchos elementos de historia común y que se diferencia del FA en cuanto a esos valores y esa cultura política. No hay que verlo como gente que está por la contra sino por la positiva, en una visión que considera que los dos partidos confluyen, y se mueve con mucha facilidad del PN al PC viéndolo como un trasvasamiento interno, es decir del bloque de partidos tradicionales.

EC – ¿Y qué interpretación se puede hacer del crecimiento del PC?

OAB – El primero es la renovación. Un partido histórico que gobernó tres de cada cuatro años de la vida republicana, con una caída inexorable plantea una renovación tanto o más tajante que la ocurrida en el PN con Wilson Ferreira Aldunate en 1971. No estoy comparando -porque para muchos va a ser polémico- a Pedro Bordaberry con Wilson Ferreira, no digo nada de eso, ni que sí ni que no, lo que estoy diciendo es que la magnitud de la renovación y la forma en que opera son comparables con la magnitud de renovación que tuvo el PN en 1971.

En segundo lugar, no sólo es una renovación generacional -que lo es y clara- sino que Bordaberry expresa una forma de plantear los problemas que se puede llamar “postmoderna”, que puede considerarse un planteo más al estilo de lo que viene en el siglo XXI, de relativamente baja ideologización, de escasa o nula confrontación, de apelación real o supuesta al sentido común y la buena voluntad, que podría ser común a todos.

Tercero, uno no sabe si deliberada o casualmente utilizó muchos elementos convocantes de esa nueva política que en Italia encarnó Berlusconi, cuando la reconfiguración del sistema político italiano con la conformación de Forza Italia. Recordemos que Forza Italia es una expresión casi literalmente equivalente a Vamos Uruguay. Aclaremos: hay una idea de Berlusconi sobre sus conductas impropias con mujeres, sus escándalos de negocios; pero hay que hablar del otro Berlusconi, lo que significó un hombre que renueva la política italiana, que sale de ciertas ideologizaciones, que entra en un contacto muy fuerte con el hombre común, que rompe muchas de las viejas formas y estilos de hacer política que es un fenómeno poco estudiado y poco conocido en Uruguay. Aquí hay un planteo diferente, hay que ver si hacia el futuro, pero ahora esto indica muchas explicaciones de un fenómeno de renovación política en Uruguay.

EC – Y para terminar queda que hablemos del PI.

OAB – El PI tiene un gran éxito electoral y en bancas duplica la representación parlamentaria en la rama baja. Pero todo esto queda un poco opacado por su no ingreso al Senado. Además, la obtención de la mayoría absoluta del Frente en las dos cámaras le quita protagonismo. Hubo unas declaraciones del senador Mujica que dejaban dudas sobre qué protagonismo iba a tener el PI y con qué nivel se pensaba mover el FA si no obtenía mayoría parlamentaria. Se pensaba que el Frente iba a ir hacia coaliciones, hacia búsquedas de mayores entendimientos, pero el senador Mujica dijo: “si no tenemos mayoría en una de las cámaras apelaremos a la Asamblea General”. No sabemos qué quiere decir porque cuando interviene la Asamblea General para dirimir conflictos en las cámaras es por dos tercios de votos, no es que pueda imponer una mayoría. No hubo señales de apelar a entendimientos si no tiene mayoría y esto realmente nos sorprendió mucho porque todos los análisis decían que si el FA no tenía mayoría absoluta en las cámaras iba a tener que buscar entendimientos. Ahí hay una señal de un Frente que dice “vamos a seguir sin buscar entendimientos con nadie”, que no sé si es una línea política definida pero resultó sorprendente. Con lo cual el posible protagonismo que le otorgábamos al PI capaz que tampoco existe.

EL PI es un partido muy de clase media intelectual o profesional, que tiene mucho por delante en ese segmento -no ha logrado captar del todo- y sin duda el tamaño pesa para que la gente le cueste visualizar la importancia de una elección de tipo parlamentario.

Su equidistancia ha sido un capital un poco opacado por la forma en que tanto sus adversarios como en general los medios de comunicación lo han presentado. Ha tenido que hacer un esfuerzo constante para decir qué tan equidistante estaba de un lado y otro, y permanentemente se hablaba sobre la suma del PN, PC y PI como si fuera parte de un bloque tradicional. Eso creo que sin duda lo puede haber afectado en la captación de votos desde la izquierda.

Y después, aunque se define como socialdemócrata en realidad tiene algunas definiciones conceptuales alejadas de la socialdemocracia, que lo alejan del votante frenteamplista moderado y lo acercan más a un pensamiento social cristiano que le tiende un puente de captación a los sectores más moderados del PN.


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EC – Cerramos esta serie de dos análisis políticos especiales después de las elecciones nacionales del domingo y nos reencontramos el viernes.

OAB – Sí, ya el viernes iniciamos la nueva etapa y los análisis normales, ahora con el camino hacia el domingo 29 de noviembre, hacia el segundo balotaje en la historia del país.


 




 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 28 - 2009