Primeras reflexiones sobre el cierre de la segunda etapa del largo ciclo electoral 2009
Oscar A.
Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
Se cerró la segunda etapa del ciclo electoral 2009 y se abrió una tercera al no definirse el domingo la Presidencia de la República.

El politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone hoy el primer análisis del cierre de esta etapa a partir de los resultados que dejaron las urnas anteayer.


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EC – ¿Por dónde empezamos? Porque hay tanto para hablar…

OSCAR A. BOTTINELLI:
El tema de las encuestas en Uruguay ha pasado a ser uno de los temas de análisis de las elecciones. ¿Por qué? Porque la confiabilidad en las encuestas, los ataques a las mismas, tienen que ver con un elemento importante para la democracia.

En esta campaña hubo una línea de ataque contra las encuestas científicas en general, contra Factum en particular, contra Oscar Bottinelli, que en este caso incluyeron ataques hasta de tipo ético.

Y hubo una campaña de búsqueda deliberada de desinformar a la ciudadanía que junto al ataque a las encuestas pretendió exaltar y contraponer los números de una seudo encuesta.

EC – Ese ha sido todo un tema en estas últimas semanas y ya hemos conversado sobre la posibilidad de analizarlo más detenidamente en una entrevista especial contigo, el miércoles de la semana que viene.

OAB – El miércoles 4 de noviembre. Hay algunos puntos que son importantes destacar como inicio. Para empezar, no confundir tres técnicas diferentes, a veces se dice “las encuestas se confunden”. Una cosa son las encuestas de opinión pública electoral de intención de voto, las “opinion polls”, que es lo que uno desgrana a lo largo de los cinco años, la última de las cuales fue la que presentamos el jueves de mañana en El Espectador, que mide la intención de voto que tiene la gente, cuántos indecisos, etcétera.

Una segunda son las encuestas post voto, es decir la encuesta que no pretende buscar qué va a votar sino registrar un dato, que será fiable o no, para el que se le pregunta a la gente “¿Usted qué hizo?, ¿qué votó?”. La más común de las encuestas post voto es la encuesta a boca de urna.

Y tercera cosa, que no tiene nada que ver con las encuestas, son las proyecciones de escrutinio, proyecciones de voto, que parten del conteo de los votos en los circuitos.

EC – ¿Qué te parece si nos detenemos en primer lugar con las encuestas de opinión pre electorales?, ¿qué pasó con ellas en esta ocasión?

OAB – Yo diría que las encuestas de opinión pública pre electorales o de intención de voto de nivel científico y autoridad académica cumplieron con su deber y dieron a los uruguayos un panorama claro y preciso de cómo venían las elecciones. Lamentablemente hubo un muy pequeño pero activo segmento uruguayo que no creyó en ellas y fue llevado a percepciones erróneas por dirigentes políticos, por algunos medios de comunicación, en función de esa percepción que surge de datos que se atribuían a una encuesta, a una seudo encuesta. Una lástima que haya ocurrido esto.

Las proyecciones de Factum el jueves en El Espectador se presentaron en rangos, un rango quiere decir que un evento puede ocurrir en cualquier punto de un extremo al otro del rango; no es decir “tomo la mitad”, el rango va de punta a punta.

EC – Este puede ser un buen momento para comparar lo que informamos el jueves pasado, qué decían las proyecciones de Factum y qué terminó diciendo el resultado electoral.

OAB - Exacto. La proyección de Factum daba para el Frente Amplio (FA) 48-50 y el Frente obtuvo en el primario 48,2. Para el Partido Nacional (PN) la encuesta nos había dado 29, la proyección dio 30-32 y obtuvo 28,9, es decir prácticamente 29. Del Partido Colorado (PC) dijimos 14-16 y obtuvo 16,9. O sea que el FA estuvo dentro del rango, casi tocando el piso; el PN dio un punto menos, es decir que dio exactamente lo de la encuesta; y el PC un punto más.

Esto sugiere o que hubo algún error de proyección o más probablemente que la última semana hubo un trasvasamiento adicional desde el PN hacia el PC de los últimos que se procesaron a lo largo de las semanas anteriores.

Por lo tanto, entre la última proyección de la Encuesta Nacional Factum y el escrutinio hay una correlación total, absoluta, hay decimales de diferencia.

EC – Cuando hablas de la última proyección de la Encuesta Nacional Factum te refieres al trabajo que se difundió aquí el jueves y que ya incluía la distribución de indecisos.

OAB – Claro, porque nosotros el jueves primero dimos la encuesta bruta, es decir lo que la gente decía que era su intención de voto, con un 6% de indecisos. Ese 6% de indecisos lo proyectamos, como es una proyección supone diversas hipótesis, dio rangos, y esa proyección de indecisos comparada con el escrutinio primario dio una correlación total, con pequeñísimas diferencias, el escenario que ocurrió fue exacto.

Y esto nos lleva a un comentario a cuenta de mayor cantidad. Sobre las encuestas de opinión pública políticas -hablando de las que son hechas científicamente, con gente de nivel académico- de ahora en adelante cabe decir que ninguna persona con responsabilidad, buena fe, inteligencia y sentido común puede seguir dudando de las encuestas científicas, al menos sin presentar contra alguna de ellas elementos concluyentes para ello. Quizás siga diciendo “las encuestas se equivocan” quien carece de responsabilidad o de buena fe o de inteligencia o sentido común. Terminemos con esto y pasemos a ser un país civilizado y del siglo XXI.

EC – Pasemos ahora a otro de los instrumentos que tú dejabas enumerado al comienzo del análisis. Hablemos ahora de los instrumentos de proyección en el día mismo de las elecciones.

OAB – Claro, diferenciemos, se suele confundir las encuestas a boca de urna y las proyecciones de escrutinio. Las encuestas a boca de urna en principio nosotros solo las usamos en divulgación cuando el resultado es categórico, como en el referéndum de la ley de empresas públicas de 1992 que llegó al 70%. Si no, lo que se usa es la proyección de escrutinio que es una técnica estadística, la encuesta es preguntarle a la gente qué votó.

EC – La encuesta a boca de urna se da a la salida de determinados circuitos de votación y las empresas le preguntan a los votantes qué sufragio pusieron en la urna.

OAB – Exacto. En cambio, la proyección de escrutinio es una persona, cuyo nombre oficial es “observador”, que observa el escrutinio, va contabilizando voto a voto, en determinado momento hace un corte parcial, envía esos datos y luego espera al final del escrutinio definitivo y vuelve a enviar los datos.

EC – Es un trabajo que se hace con observadores de Factum en este caso, en circuitos que fueron elegidos porque conforman una muestra representativa.

OAB – Exacto, son 200 circuitos que representan una especie de mapa escala reducido del país, donde están proporcionados la cantidad de circuitos a cada departamento, si son urbanos, si son rurales, si son de ciudad, de pueblo chico, si son de jóvenes, de adultos medios, de adultos mayores, para que la muestra sea efectivamente representativa. Esto es una estadística de proyectar, de expandir los datos de esos 200 circuitos validándolos al conjunto del país.

EC – Esa es la proyección de escrutinio.

OAB – Esta es la proyección de escrutinio o proyección de voto o proyección de resultados, como se dice en el mundo, no son encuestas. La diferencia en lo que dio la proyección de escrutinio de Factum con el resultado del escrutinio primario es esta: Factum proyectó para el FA 48,0 y el resultado fue 48,2; para el PN proyectó 28,8 y fue 28,9; la mayor diferencia se dio en el PC para el que proyectamos 17,7 y el resultado fue 16,9. Esto da una altísima fiabilidad, dos décimas en el Frente, un décimo en el PN, ocho décimas en el PC, que fue la desviación mayor.

La fiabilidad de la proyección de escrutinio se ha demostrado sistemáticamente desde hace 20 años, pero desde 1996 a la fecha ha permitido a Factum anunciar con absoluta exactitud y en primicia 10 actos electorales consecutivos. Lo importante es que pese al cuestionamiento que hubo y la campaña contra las encuestas todos los dirigentes políticos siguieron otorgando la misma confiabilidad a las proyecciones de escrutinio. Desde el 96 -o desde el 94 en gran medida- prácticamente se toman casi como un anuncio oficial. Recordemos que todos los dirigentes políticos comentaron la elección, anunciaron qué iban a hacer, hasta Bordaberry anunció qué pensaba hacer en el balotaje, cuando no había datos de la Corte Electoral sino en base a las proyecciones de escrutinio. Lo cual implica que la confiabilidad de los dirigentes políticos hacia el instrumento y los institutos es total y tiene la virtud de resguardar a la Corte Electoral de impaciencias para que pueda cumplir su verdadero rol que es el de garante de la democracia.

Una aclaración más sobre la proyección de escrutinio. No sé por qué ha habido periodistas que están comentando que nosotros habíamos anunciado el triunfo del SÍ rosado, lo que es absolutamente inexacto. A las 20.30 horas dijimos que no nos daba para hacer un anuncio, que estaba entre la aprobación y la no aprobación dentro del margen de error, y a las 21.03 horas anunciamos que quedaba rechazado.

EC – Por último, a propósito de las encuestas de urna este domingo, ¿cuál es el balance?

OAB – Bueno, seguimos con la idea -por eso no lo usamos- de que es un instrumento altamente falible. Sirve cuando es un resultado holgado, o sirve para ir teniendo a lo largo del día una orientación que nos permita llegar al momento de la proyección de escrutinio con una idea aproximada de con qué panorama nos encontramos. Por ejemplo, nosotros de mañana vimos que el Frente estaba entre 44 y 46; al cierre del mediodía o primeras horas de la tarde estaba en 46-48. De acuerdo al histórico el Frente subía dos puntos en cada tramo de edad o tramo de votación, porque se relacionan bastante, y en lugar de subir de 46-48 a 48-50, que debía ser lo esperado entre los jóvenes, se quedó clavado en 46-48; ahí dijimos que se iba camino al balotaje, y que incluso había dudas en cuanto a la mayoría parlamentaria. Fue el comentario que hicimos entre nosotros y para eso sirve; no para hacer anuncios porque es muy falible y ya se ha visto el error de usarlas para divulgar datos. Ya es la cuarta elección, en el 94, el plebiscito del 96, la elección del 99, y ahora en 2009, que hay errores comunicacionales por hacer anuncios basados en las encuestas a boca de urna que no son instrumentos de precisión.


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EC – Empezábamos hablando de las encuestas y de las empresas consultoras en opinión pública. Pasemos ahora a los resultados del acto electoral. ¿Cuáles serían los primeros apuntes? ¿Podemos empezar por el lado de los plebiscitos?

OAB – Sí, sobre los plebiscitos recordemos que son los llamados plebiscitos unilaterales, los que se inician por una parte de la ciudadanía. En el caso del voto en el exterior, del SÍ blanco, fue iniciado por el FA mediante la presentación de dos quintos de los legisladores. Unilateral quiere decir además que lo impulsa uno y por eso se plebiscita y que se vota sólo por el SÍ, lo cual crea a veces algunas confusiones en el momento del voto.

El plebiscito del voto en el exterior realmente no tuvo gran impulso y eso es producto de forzar la marcha en un tema sin crear un gran debate nacional sobre el mismo. Además es un tema que tiene por lo menos dos ángulos distintos de debate. Uno, el de fondo: si está bien o mal que los ciudadanos de un país que viven en el exterior voten para adentro del país o no, una polémica que se da en el mundo últimamente y que está teniendo un gran avance hacia la consagración del voto en el exterior.

Pero un segundo ángulo, que en Uruguay no era menor, era el mecanismo de ese voto en el exterior. Quienes impulsaron el proyecto usaron el peor mecanismo desde el punto de vista técnico -esto no tiene nada que ver con el tema de fondo- porque podía hacer saltar por los aires las sólidas garantías electorales del país. Uno no entiende por qué hubo un empecinamiento en el voto epistolar, que es el instrumento que menos garantías ofrece. Parecería que la falta de debate, la falta de verdadero apoyo político y las grandes dudas que generó sobre las garantías fueron la causa de que este tema no caminase, que siga abierto y que se va a tener que debatir. Pero no puede nunca consagrarse el voto en el exterior si se considera el impulso de un partido y el rechazo de los otros como un juego de quién le impone a quién algo.

EC – ¿Y en cuanto al plebiscito sobre la Ley de Caducidad?

OAB – El SÍ rosado, la anulación de la Ley de Caducidad, mostró un país dividido en dos en la materia, mucho más parejo que lo que fue hace 20 años, con apenas una mayoría aparentemente en contra, porque acá no se votó NO; una mayoría que no dijo SÍ y una minoría apenas menor que la mitad a favor.

En las últimas horas hemos oído decir que al Frente Amplio le faltaron hojas rosadas para ensobrar y por eso faltaron votos. Me parece un argumento muy débil, porque a mí no se me ocurre que si a una lista le faltaba su propia lista de candidatos hubiera ensobrado el SÍ rosado y no a sus candidatos; si alguien ensobra igual la lista de candidatos y no el SÍ rosado es porque consideró el tema como secundario.

Otro argumento es que muchos frenteamplistas se olvidaron de poner la papeleta rosada. Si alguien se olvida es porque por lo menos no le dio la importancia que debía al tema. Los pronunciamientos son pronunciamientos, lo otro son explicaciones de por qué algo funciona o no funciona.

Y desde el punto de vista de los procesos históricos hay un contundente doble pronunciamiento de la ciudadanía que va más allá de que a uno le guste o no. En 20 años y por dos veces se confirmó la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. Otra cosa son los grados de constitucionalidad y de aplicabilidad de la ley que se están viendo.

Lo que habría que evaluar -no hay elementos por ahora- es si estos dos hechos judiciales de la última semana que impactaron sobre el final de la campaña electoral -la decisión de la Suprema Corte de Justicia y la condena a Gregorio Álvarez- ayudaron o perjudicaron el voto rosado. Es una duda, fueron realmente un poco sorprendentes estos pronunciamientos judiciales justo en la semana en que hay un plebiscito sobre ese tema.


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EC – Para cerrar este análisis de hoy veamos algunos primeros apuntes sobre la elección nacional en sí misma.

OAB – Varias cosas. Lo primero es lo geográfico, Uruguay fue avanzando hasta llegar a una división del país en dos, donde ha quedado esa “L” que arranca en Salto, tiene como vértice Colonia y sigue hasta Rocha, como un área donde -en algunos casos con más del 50%- la principal fuerza política es el FA: Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, San José, Canelones, Florida, Maldonado, Rocha y Montevideo. El FA pasó a ser primera fuerza en lugares en que no lo había sido, como el caso de Río Negro, Colonia, San José, y siguió avanzando en dominio territorial como primera fuerza, no necesariamente como mayoría.

Mientras tanto, el PN queda como primera fuerza en esa especie de triángulo imperfecto entre el centro del país y lo recostado hacia Brasil: Artigas, Rivera, Cerro Largo, Treinta y Tres, Tacuarembó, Durazno, Flores y Lavalleja.

Segundo, el FA no ganó en primera vuelta esencialmente por su mal performance en Montevideo. Si en Montevideo se hubiera acercado a la votación que tuvo en 2004, el FA ganaba en primera vuelta. Es importante la caída del FA en Montevideo, que fue su punto de lanzamiento.

Tercero, el FA no cae ni en la campaña electoral ni cuando se dirimen las candidaturas. Esto es un fenómeno que hay que analizar con este gobierno y también con el anterior. Cae en medio de su gestión de gobierno, a mediados de 2007, así como el PC no cayó en 2004 sino entre fines de 2000 y mediados o fines de 2001. Hay que tener cuidado con atribuirle a la campaña electoral elementos superiores a los que tiene sin fijarse cómo estaban los partidos en medio del gobierno. El FA, que en marzo de 2007 tenía un 55% de intención de voto, cae a mediados de 2007 al 52, luego al 47 y al 44, se mueve en el 2008 entre el 42 y el 46 y antes del Congreso del FA estaba en una intención de voto del 42 cuando todavía no estaba cerrada la reelección y no se sabía si el candidato podía ser Mujica o podía ser Astori.

EC – ¿Entonces cuál es la conclusión?

OAB – La conclusión es que el FA tuvo una caída producto de desafectos de la gente con su gestión de gobierno, así como la tuvo el PC en 2004 por su gestión de gobierno. El tema de las candidaturas es importante pero es accesorio al tema principal, que son las caídas que producen las gestiones de gobierno que no satisfacen plenamente, medidas en lo que decanta realmente a la gestión de gobierno como indicador principal, que es el voto.

EC – ¿Qué otras consideraciones?

OAB – El FA pierde alrededor de 2 puntos y cuarto -hay que esperar el escrutinio definitivo-, conserva la mayoría absoluta en el Senado, conserva el mismo número de senadores y cae de 2 a 3 bancas en Diputados, según conserve o no la mayoría. Recordemos que hoy está obteniendo la banca 50 por una diferencia de cociente de tan solo 120 votos contra la banca número 18 del PC. Esta banca está basculante, pendulante. Las 2 o 3 que pierde son 3 o 4 en Montevideo, pierde más en Montevideo porque aumenta su representación en Canelones.

Dentro del FA a nivel de Senado prácticamente se mantiene la situación entre los bloques o sectores y el único cambio que se observa es de una banca que pierde la Vertiente Artiguista que gana la CAP-L, que referido a 2004 sería del MPP y ahora es independiente.

EC – ¿Y por lo tanto cómo decías que quedan los bloques?

OAB – Quedan 7 del bloque más “mujiquista”: 6 de la 609 y 1 de la 1001; 7 del bloque “astorista” ampliado: 5 de la lista encabezada por Astori con Nin Novoa y Michelini y 2 de los socialistas; los dos restantes son: 1 de Fernández Huidobro de la CAP-L y 1 de la Vertiente Artiguista, es decir Rubio.

EC – ¿En cuanto al Partido Nacional?

OAB – Es el más golpeado de los partidos, cae 5 puntos y medio, pierde dos senadores, ambos de Alianza Nacional que es el ala del PN más castigada, y pierde 6 diputados.

El PN fue prisionero de la ilusión óptica del 28 de junio, creyó ser el primer partido del país y se generó una cierta desubicación en una parte de su dirigencia y de su electorado. Además tuvo cuatro meses de constante caída en los que perdió 9 puntos porcentuales: arrancó con una intención de voto del 39, pasó a 38, 34, 32, 29, la última encuesta dio 29 y coincide con la votación, lo que quiere decir que no captó un solo indeciso en términos de grandes números.

Un dato político significativo es que el PN perdió la capacidad de bloqueo en un país en que es muy importante la conformación de dos tercios en el Parlamento para muchas cosas, desde designaciones de Corte Electoral o Suprema Corte de Justicia, determinadas leyes especiales, etcétera. Los dos tercios del Senado son 21 votos: el FA más el PN da 25 y el FA más el PC da 21, hay dos posibilidades en donde sólo es imprescindible el FA. Y en Diputados, donde los dos tercios son 66, el FA con el PN excede porque daría 79 u 80 bancas según el FA saque 49 o 50; pero FA más PC sacarían 67 porque la banca que está basculante es entre el Frente y el PC, por lo tanto la suma de dos sigue siendo 67 y el PC puede dar los dos tercios. Obviamente hay capacidad de bloqueo si el PN y el PC actúan de común acuerdo y en bloque, pero el PN per se perdió una herramienta política muy importante que era esa capacidad de bloqueo.

EC – ¿En cuanto al PC que se puede decir ahora con los números que ya existen?

OAB – Lo que se puede decir es lo que ya se ha dicho, es el gran ganador de esta elección. Crece 7 puntos porcentuales a partir de tener 10, aumenta casi un 70% el voto, pasa de 10 diputados a 17 o 18, gana 7 u 8 en total; gana dos senadores.

Dentro del PC, el Foro Batllista más la lista 15 pierden un senador -lo pierde la 15- y el nuevo grupo de Pedro Bordaberry, Vamos Uruguay, gana el que pierde la 15 más los dos que adiciona el PC.

EC – ¿Entonces cómo queda la distribución de senadores dentro del PC?

OAB – Son 3 senadores de Vamos Uruguay y 2 de Propuesta Batllista, que es la unión del Foro Batllista y la 15. El Foro Batllista más la 15 tenían 3 senadores, pierden 1, y Bordaberry, que obviamente no tenía ninguno porque es su grupo es nuevo, gana ese de adentro del partido y gana 2 de afuera del partido.

EC – ¿En cuanto a la evolución de su intención de voto?

OAB – La evolución de la intención de voto es interesantísima. En mayo-junio estaba en 7, en junio estaba en 8 y después pasa a 10, 9, 10, 11, 11 y cierra la intención de voto directa con 13. La proyección nos daba 14-16 e incluso la excedió hasta tocar el 17%.

EC – Terminamos hablando del PI.

OAB – El PI duplicó su representación, aumentó una vez y media los votos aunque obviamente este éxito no lo festejó porque sigue sin alcanzar el Senado, que parecía que estaba al alcance de la mano. Las encuestas, con la falibilidad del manejo de decimales, nos daban que estaba cerca de alcanzarlo y la proyección de indecisos parecía que le permitía alcanzarlo pero no lo logró.

El PI está como Uruguay cuando juega las eliminatorias, esperando el resultado de los otros a ver si le va a ir muy bien o no. Si el FA no logra retener la banca 50 y pierde la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, el PI con dos diputados pasa a ser de una importancia decisiva en la conformación de la mayoría parlamentaria.


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EC – ¿Algo más, Oscar?

OAB – Sí, el tema de los votos observados. Primero una cosa insólita: el número de votos observados, 32.154, es el mismo de 2004.

EC – ¿El mismo exactamente?

OAB – El mismo, increíble. En 2004 en el escrutinio primario el Frente sacó 50,93, en el definitivo 59,45, cayó casi medio punto porcentual: 0,48. Tradicionalmente la tendencia del voto observado es hacia la derecha y fundamentalmente más hacia lo colorado, aunque en la última elección fue más hacia lo blanco. No sabemos si se mantiene la tendencia porque ahora el FA es oficialismo y no sabemos si ese vuelco tendría que ver con si se volcaba más hacia el oficialismo o más hacia posiciones de derecha, no hay un modelo para saber cómo se asignan. Si se mantiene aunque sea en parte la tendencia habitual del voto observado, es muy elevada la probabilidad de que el Frente pierda la mayoría en la Cámara de Diputados. Para que no la pierda tiene que haber un cambio en la tendencia histórica de los votos observados.

EC – Este fue un primer capítulo de análisis de las elecciones del domingo. Mañana tendremos un segundo y el viernes retomaremos el espacio habitual, el análisis político, pero ahí te propones ya mirar al 29 de noviembre. Adelantemos el tema de mañana entonces.

OAB – Hoy estuvimos hablando de los números. El tema de mañana va a ser lo sustantivo, y lo podemos llamar: “Los partidos: sus encuentros y desencuentros con la sociedad y con sus nichos específicos de electorados que expresó la votación del domingo”.

 




 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 27 - 2009