Conclusiones tras la primera jornada del ciclo "Los presidenciables cara a cara con los empresarios"
Oscar A.
Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
El viernes pasado a esta hora comenzaba la transmisión del primer encuentro del ciclo “Los presidenciables cara a cara con los empresarios”.

Se trata de una serie de conferencias que organizamos El Espectador, Deloitte y Factum donde los protagonistas son los candidatos presidenciales hablando ante un público conformado básicamente por ejecutivos de compañías locales pero también por diplomáticos, dirigentes políticos y periodistas.

El primer turno fue para la fórmula presidencial del Frente Amplio (FA): José Mujica y Danilo Astori. Las próximas etapas de la serie serán el miércoles 26 de agosto con la fórmula presidencial del Partido Nacional (PN), integrada por Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga, y luego el 7 de setiembre con Pedro Bordaberry, candidato del Partido Colorado.

Hoy el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos presenta algunos apuntes sobre lo que implicó la presencia de Mujica y Astori.


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EC – ¿Por dónde empezamos?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero por el éxito de la convocatoria y el nivel de la misma, con empresarios, diplomáticos, gente de los medios de comunicación. Por otro lado, las repercusiones que hemos tenido -obviamente es una muestra cualitativa- de la transmisión por radio, hubo una gran expectativa con esta presentación. Pero vamos a la parte analítica y no a la parte de marketing.

EC – Vayamos al punto.

OAB – Un primer elemento importante fue la forma de presentación del binomio. Cuarenta y ocho horas antes de esta jornada habíamos hecho un análisis sobre el PN y deslizado un comentario sobre la fórmula presidencial del FA. Una fórmula que comenzó con problemas serios para consolidarse, nueve días antes de conformar la fórmula, luego una presentación de Astori en Washington que nos llevó a comentar el miércoles de la semana pasada que en el FA el candidato a vicepresidente de la República aparece muy potenciado al punto que últimamente está apareciendo con más imagen y más peso que el propio candidato presidencial.

Realmente, entre lo que se vio de la visita a Brasil y a Lula y la exposición en el Radisson hubo un reacomodo de la fórmula presidencial. Mujica apareció claramente como el candidato presidencial y Astori como un individuo que va a tener muy fuerte peso en la conducción del gobierno, particularmente en la parte económica.

Pero fue muy significativo que la primera pregunta, que fue muy técnica -estaba referida a política fiscal- comienza contestándola Mujica, el candidato a presidente de la República, en un juego muy exacto en el que Mujica da la definición política de la política fiscal cuando dice que el objetivo de ésta es hacer políticas y pone un énfasis en las políticas sociales. Y luego continúa Astori en lo que podemos llamar la parte más técnica, más ejecutiva, más de ir a los elementos puntuales de la política fiscal.

Esto se dio en varios episodios, donde claramente quedó muy marcado que se trata de un binomio; el candidato a vicepresidente, en caso de ser electo, no es un suplente esperando que el cargo quede vacante sino una persona que va a tener una labor muy fuerte en la conducción del gobierno, pero el presidente va a ser José Mujica. Da la impresión que quisieron trasmitir esta señal; si esa fue la intención, yo diría que se recibió. La fórmula apareció muy sólida, muy potenciada y apareció muy bien manejado el rol de los dos.

EC – Fue una jornada en la que lo más extenso estuvo concentrado en lo económico, de todos modos el análisis político se impone y es lo que quiero pedirte a continuación. En primer lugar, ¿qué fue lo que viste como más positivo para la fórmula Mujica-Astori?

OAB – De la hora y media o dos horas de transmisión, las tres cuartas partes del tiempo correspondieron a la parte económica, no soy quién para comentar por lo tanto me voy a concentrar en la parte política.

Sin duda hubo objetivos muy claros perseguidos por los exponentes. Uno, dar idea de gobernabilidad, de que va a haber una fuerza política que va a gobernar ligada a -lo que para mí es el segundo concepto- la idea de tolerancia y de realismo. Hay una frase muy importante de Mujica cuando dijo que en este período “nosotros no sabíamos gobernar y los otros no sabían hacer oposición”, es decir que todos tuvieron que aprender en este período, dando la idea que en el próximo período va a haber -en el caso que gane el FA- más experiencia, más sentido de gobierno y la oposición va a adquirir más sentido de oposición. Además dejó entender que esta exclusión de la oposición de los entes no se repetiría en el próximo gobierno; en un momento lo manejó genéricamente Mujica, después Astori más explícitamente, lo cual es una señal muy importante y esperada, más allá de que el tema es muy claro: en Uruguay la oposición no integra la minoría de los entes autónomos desde que terminó la primera administración Sanguinetti. El FA no estuvo en los entes autónomos ni en el gobierno de Lacalle, ni en la segunda administración de Sanguinetti, ni en la de Batlle, es decir que más bien la norma en Uruguay ha sido de excluir a la oposición, pero en general se está viendo esto como una patología.

Otra señal muy fuerte -es clarísima la voluntad de subrayarla permanentemente- fue el tranquilizar a empresarios e inversores. Todas las frases -particularmente Mujica que sin duda sentía que era el que tenía que dar las señales tranquilizadoras- fueron hacia minimizar expresiones que podría haber dicho o que se le atribuyeron o que maximizó la oposición, y es muy importante marcar que la primera cosa que definió como política de Estado fue la política para atraer inversiones. Rara vez en Uruguay se ha manejado la política de atracción de inversiones como una política de Estado; aunque todo el mundo coincide, cuando se hacen listas de temas no se pone. Tanto es así que cuando Astori al final enumera la lista de políticas de Estado se saltea una que es de su propia materia, como es la política de inversiones.

EC – Sí, ese fue un mensaje muy nítido, pusieron mucho énfasis en eso, en particular Mujica.

OAB – Mucho énfasis en el tema de las inversiones, en que Uruguay sólo crece a través de inversiones y que todo lo que se hace es captar inversiones. Hizo sí hincapié en algunas de las afirmaciones permanentes del FA: que tienen que ser inversiones serias, inversiones productivas, de radicación; no usó la palabra pero claramente estaba explícito que el tema es no volver a los ‘capitales golondrinas’, pero fue una señal muy favorable hacia las inversiones.

Y por último un gran énfasis en el tema seguridad pública. Cuando Mujica hablaba me hizo acordar a la primera campaña en la que Lula es elegido presidente, la de 2002. En aquel momento Lula venía del discurso de la izquierda –del PT– sobre la delincuencia como efecto de la situación social de Brasil, sólo corregible con políticas sociales. Y ahí Lula lanzó un aviso muy largo -como esos que se acostumbra en las campañas presidenciales de Brasil, que duran hasta tres minutos-, es una larga exposición sobre la delincuencia como producto de la injusticia, de la desigualdad social, la exclusión, que no hay forma de corregir la delincuencia si no es con políticas sociales, y cuando uno piensa que va a terminar la campaña electoral con este discurso hace una pausa y dice: “Pero hasta que logremos esos resultados, mano dura contra la delincuencia”, y salió con una serie de medidas de concepción extremadamente duras de combate a la delincuencia.

Esto me hizo acordar un poco a Mujica, porque habló de las políticas sociales y luego de la necesidad de llevar adelante políticas de prevención y de represión en materia de delito. Hizo dos anuncios muy importantes, uno de ellos es una idea algo diferente pero con cierto punto de convergencia con el PN sobre lo que podemos llamar la nacionalización de la Guardia Republicana, es decir la extensión a todo el país de las potestades de un cuerpo de policía militarizada que hoy sólo tiene la Jefatura de Policía de Montevideo. Pero él marcó una diferencia, consideró que debería ser –no usó las palabras pero sí el concepto- una estructura de elite, habló de no más de 150 o 200 personas muy bien pagas, muy bien entrenadas, muy bien equipadas, en condiciones de tener desplazamiento rápido porque cuando uno llama a un cuerpo de esta naturaleza -policías de choque- es para actuar inmediatamente, no es para ponerse a actuar con inteligencia y pensamiento.

Y para la represión y prevención normal del delito el otro anuncio que hace es llevar adelante una fuerte policía, en un momento habló de policía de proximidad y en otro momento de policía comunitaria. No usó la palabra ‘comisario’, usó ‘oficial’, los oficiales que permanecen mucho tiempo en las mismas comisarías y conocen a todo el barrio, conocen quién es quién. La idea es restablecer una comisaría, una seccional policial como un centro referido al barrio, con gente que conozca el barrio y se relacione con el mismo, y con fuerte presencia policial en la proximidad.

EC – En ese análisis político hablabas de lo que destacabas como positivo. Por otro lado, y para terminar, ¿cuáles te parece que fueron las carencias, las limitaciones?

OAB – A mi me parece que hubo dos. La primera fue tras una pregunta muy explícita sobre la clase media. Es obvio que hay un cierto problema de relacionamiento del FA o de este gobierno con la clase media, es notoria la existencia de disconformidades en los sectores de clase media con el gobierno y es donde hay más pérdida de votos del FA -esto es para hacer un análisis de cómo son las pérdidas de votos del FA, porque si el FA está en el 44, 45, 46%, debía estar muy por encima del 50%, lo cual quiere decir que ahí hay pérdida y esa pérdida en una parte está concentrada en esto-.

Astori eludió la respuesta porque dijo que es difícil definir el concepto de clase media. Hay distintas definiciones, pero hay dos que pueden ser muy obvias. En investigación de mercado cuando alguien habla de clase media dice “es el segmento C1”, en una categorización que va desde el segmento A hasta el E. Es el sector al cual se dirige la mayoría de las investigaciones de mercado porque es el público que consume mayor cantidad y mayor calidad. Usando un lenguaje marxista, lo que se llama las capas medias, alto proletariado, pequeña burguesía, burguesía media, franja inferior de la burguesía media, es el sector que hoy paga más impuestos. Astori lo que hizo fue hablar de los sectores de ingresos medios -que precisamente no son los que clásicamente se definen como clase media-, es decir que quedó como punto pendiente, como que no hay mensaje de la fórmula presidencial hacia las clases medias.

La segunda carencia fue tras una pregunta sobre cómo se pretendía ejercer la presidencia, y me preocuparon dos cosas. Cuando se habló del rol del vicepresidente me pareció que hubo una cierta confusión institucional, de no tener claro la distinción tajante entre Poder Legislativo y Poder Ejecutivo, que el vicepresidente de la República es la cabeza del Parlamento, no alguien que esté subsumido al presidente de la República, lo cual es una confusión que se está extendiendo en el Uruguay en los últimos tiempos, no es un tema sólo del FA.

EC – Pero en este caso tiene la particularidad de la insistencia de Mujica en cuanto a que Astori además de vicepresidente, además de presidente del Senado y la Asamblea General, va a ser el referente en materia económica.

OAB – Claro, de alguna manera la cabeza del Parlamento uruguayo va a ser un jefe de gobierno, un jefe de gobierno económico, lo cual institucionalmente es un entrevero.

Segundo, nosotros preguntamos cuál es la forma de conducción de la presidencia, uno fue el estilo de Lacalle, otro el de Sanguinetti y otro el de Vázquez, y hablamos de que Vázquez es un hombre que había hecho muy claras delegaciones de funciones. Esto es muy nítido en cualquier teoría organizacional, estemos hablando de organización de gobierno, organización militar u organización de empresas: cómo conduce el número uno, cuándo delega, cuánto delega, qué decisiones se reserva para sí, cuáles las hace en reunión, y la respuesta fue que delegarían funciones; quiere decir que cada cual andaría por su lado sin entenderse con el otro, lo cual me sorprendió mucho porque no está de acuerdo a lo que son las teorías de organización de alguien que delega funciones. Y también el sostener que el que haya una reunión de gabinete y un gabinete productivo ya de por sí establece una coordinación de gobierno sin que haya quedado respondido dónde va a estar la última palabra, la última decisión: ¿va a ser individual?, ¿la toma el presidente?, ¿el presidente con el vice?, ¿el presidente con el Consejo de Ministros? Ahí también marqué otra carencia importante, que no es menor porque los estilos de conducción de gobierno muchas veces hacen a los resultados del gobierno.


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EC – ¿Alguna conclusión adicional sobre la presentación de Mujica y Astori el viernes pasado en el ciclo “Los presidenciables cara a cara con los empresarios”?

OAB – Esta primera jornada sirvió para que la fórmula presidencial del Frente hiciera rodaje, para que entrara en caja, para presentarse como una fórmula sólida. Ahora esta oportunidad la tiene el próximo 26 de agosto la fórmula del PN, que está en una especie de relanzamiento de su campaña electoral, y puede ser la oportunidad para que dé el examen que dio el viernes pasado la fórmula del FA y presente y solidifique la imagen de esa fórmula presidencial.


 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 14 - 2009