La convocatoria de líderes y partidos
Oscar A.
Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
Esta semana, la semana después de las elecciones internas, sigue cargada de consecuencias políticas, de análisis y polémica en torno a los resultados.

Por eso, en estos días tenemos En Perspectiva tres contactos con el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum.

Ya charlamos con él en un primer enfoque el propio lunes, con los resultados todavía incompletos. Ahora que se ha avanzado un poco más con la información oficial proveniente de la Corte Electoral llega nuestro segundo encuentro.

Oscar propone como título para hoy: “La convocatoria de líderes y partidos”.


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EC – ¿De qué vamos a hablar, cómo es esto de la convocatoria?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Primero, como vamos a manejar algo de cifras, hay que hacer una advertencia: la Corte Electoral no terminó el escrutinio primario, tiene serios problemas, hay números contradictorios, por ejemplo una de las planillas le da 418.000 votos al Frente Amplio (FA) y otra 432.000. Esto es producto de que una proporción muy elevada de las actas que elaboraron las mesas están mal hechas, las cifras no cierran. Y por otro lado está la propia digitación que ha hecho la Corte, que no se ha podido terminar de revisar, en gran medida porque la Corte tiene a la gente exhausta por falta de personal y por algo que es bastante insólito: el Poder Ejecutivo le recortó 120 cargos a la Corte Electoral cuando estábamos cerca de elecciones.

EC – De modo que estas consideraciones tienen carácter preliminar.

OAB – Entonces claro, los números que manejamos son a beneficio de inventario. La única ventaja que tienen es que habrá algunos votos más o menos para un lado o para otro, estamos hablando de que ya la diferencia es que el Frente puede aumentar 11.000 votos y puede aumentar un poco más también el Partido Nacional (PN), es decir no va a haber cambio en la proporción entre los actores políticos.

¿Qué es la convocatoria? Llamémosle como poder de convocatoria a los votos obtenidos por cada candidato o por cada partido en una concurrencia de tipo voluntaria. La adhesión a los partidos hasta ahora se mide por encuesta -el 25 de octubre esto decantará en votos- pero ahora tenemos las encuestas que miden preferencia, y yo diría que la elección del 25 de octubre marca la convocatoria si analizamos sociológico-políticamente el tema.

También otro tema: estamos acostumbrados a analizar a Lacalle con Larrañaga, por otro lado a Mujica contra Astori y Carámbula, y por otro lado a Bordaberry con Hierro y Amorín; no hemos visto en panorama los líderes como tales en un solo conjunto.

EC – Algo ya habías comentado sobre esto el lunes pasado pero en ese momento no tenías números.

OAB – Ahí lo había hecho cualitativamente solamente, acá podemos ver con magnitudes, cuantificar el fenómeno. Entonces observamos que Lacalle tiene 274.000 votos aproximadamente y Mujica 225.000, es decir que en términos redondos Lacalle tiene una convocatoria 50.000 votos superior a Mujica; esto es uno de los hechos más sorprendentes de esta elección, porque no ocurre así en preferencias -por lo menos en preferencias verbalizadas- y va contra lo que todo el mundo pensaba: ¿cuál es el líder que puede convocar más en Uruguay? José Mujica, ese era un poco el sentido común de cualquier comentario de expertos y de legos y la realidad demostró otra cosa, que Lacalle mostró un poder de convocatoria superior a cualquier otro líder político del país. Pero también que Larrañaga demostró un poder de convocatoria superior a Astori: 206.000 contra 172.000, en términos redondos 35.000 votos más. Y que el poder de convocatoria de Bordaberry, medio en solitario, en un partido pequeño, fue de 91.000 votos, que es más de la mitad que los de Astori; vale decir que Astori no duplica a Bordaberry, que parecía un candidato muy lateral.

Esto es importante y tanto es así que, si bien la gente vota partidos -no es que vota candidatos y estos votos se suman-, la diferencia del PN sobre el FA es menor porque los votos de Carámbula compensan toda la diferencia de Larrañaga sobre Astori. Si fuera exclusivamente por la relación Lacalle-Mujica, Larrañaga-Astori sería mucho mayor todavía la diferencia del PN sobre el FA.

EC – Sí, porque recordemos que el PN en su conjunto terminó votando más alto que el FA.

OAB – Sí, está aproximadamente –esperemos cifras finales– 50.000 votos por encima del FA, que fue uno de los dos grandes hechos relevantes que hubo el 28 de junio, el otro fue el nivel de concurrencia.

EC – Ahora tú nos proponías hablar no solamente de la convocatoria de los líderes sino también de los partidos.

OAB – La verdad es que el título puede ser de dos maneras: “El espacio y la convocatoria de los partidos” es uno, o “Cómo se divide el electorado uruguayo en materia de participación político-electoral”. Miremos algunas cifras tratando de no hacer una sopa de números. En Uruguay votaron 1.149.000 personas en términos redondos, ¿cuántas personas podrían haber ido a votar? No hablemos del padrón porque el padrón tiene unas 200.000 personas inscriptas que no viven en Uruguay. La población del Uruguay mayor o igual a 18 años de edad según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, la proyección de población para junio 2009, es de 2.383.000. Entonces, lo que fue a votar es un poco menos –el 48%– del electorado residente en el país.

Ahora bien: ¿en cuánto se había estimado la concurrencia por las distintas encuestas? Se habían estimado entre 240.000 y 300.000 personas más. Acá no es un tema de encuestas, porque desde que hubo un error de medición por falta de antecedentes en julio de 1992 se afinó muy bien la medición cuando la gente va a un acto voluntario. En 1992 fue la primera vez que en Uruguay se practicó aquello, que ha entrado en desuso, que son los actos de adhesión unilateral para que haya referéndum.

La gente en Uruguay dice efectivamente lo que piensa en las encuestas. ¿Por qué a todo el mundo le dijo que con absoluta seguridad iba a ir a votar un porcentaje de gente que no fue: entre 240 y 350.000 personas? Me parece que es muy superficial analizarlo como se ha visto por algún lado “las encuestas en esto se equivocaron”; pensar que el problema grave es que en Uruguay las encuestas midieron mal me parece un poco frívolo incluso. Primero porque las encuestas midieron bien lo que tenían que medir, que es lo que decía la gente; insistamos, las encuestas obtienen respuestas a preguntas. Acá hay un tema de fondo y este es un tema que al Uruguay tiene que preocuparle. ¿Por qué si esa gente no miente, si normalmente dice que sí, sintió la obligación de decir que iba a votar? Se entiende que no está muy legitimado socialmente, que es mirarse a sí mismo como un apático, decir “me quedo en casa”.

EC – Sí, recordemos que todas las encuestas sostenían que iba a votar más del 50%, en el caso de Factum incluso las respuestas daban por arriba de eso.

OAB – Sí tanto Factum como Cifra -no recuerdo Equipos- daban por encima del 54%.

EC – Exacto, y terminó siendo una participación del 44%.

OAB – Bueno, yo no quería hablar de porcentajes para no entreverar a la gente, estamos hablando de porcentajes sobre padrón y ahora yo estoy hablando de porcentajes sobre los que viven acá. Hablando en cifras fue 1.150.000 y estimábamos que iba a ser no inferior a 1.300.000, más bien tirando a 1.400.000.

Entonces vemos que en este momento podemos dividir al electorado -que vive en Uruguay- en tres o en cuatro, redondeando cifras en decenas de miles: 1.150.000 fueron a votar; 250-350.000 dijeron que iban y no fueron y esta es una categoría importante; entre 900.000 y 1.000.000 no fueron y dijeron que no iban a ir; y la cuarta categoría son los 200.000 que están fuera del país y fuera del análisis.

Entonces acá tenemos que mirar toda la discusión que ha habido en Europa sobre el crecimiento de la abstención que se está produciendo en esos países; fue muy elevada, con la excepción de Italia que igual fue algo alta pero hubo muchísima más concurrencia que en Uruguay. En toda Europa la concurrencia el 7 de junio para las elecciones europeas fue mucho más baja que en Uruguay, y se está hablando de cuánto tiene que ver con esto la falta de convocatoria de los partidos, el desafecto hacia los partidos. Esto es lo global, lo que viene ahora es analizar a los partidos uno por uno.


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EC – Ahora estamos hablando del espacio y la convocatoria de los partidos políticos.

OAB – Exacto. Por eso cuando tú mencionaste porcentaje de padrón me asusté un poco porque estábamos hablando de porcentajes sobre el total de gente que vive en el país, después sobre el padrón.

Ahora hay que decirle a la gente: “¿Se acuerdan que hemos hablado de los porcentajes de votos que sacó el FA y el PN el 28 de junio? Bueno, olviden todo eso”. ¿Por qué? Porque el dato que nos importa para analizar la convocatoria de los partidos es estos votos –blancos, colorados, frenteamplistas y de otros- qué porcentaje son, qué proporción son sobre todo el electorado que vive en el país, no sobre el que fue a votar. Entonces ahí se nos cambian los números.

Vamos a tomar como número provisorio el número más alto que está dando la Corte, y aclaro que creo que esos números van a subir un poquito más estos números todavía.

El FA tuvo 432.000 votos. Eso, sobre los 2.383.000 mayores de 18 años que viven en Uruguay es el 20%, en cifras redondas. El PN da 480.000 votos, es el 22%. Los 125.000 votos del PC son el 6%. Y los ‘otros’ están alrededor de 28 a 30.000 votos, son el 1%. Entonces, más o menos el porcentaje de votos que tuvo cada partido sobre el total del electorado es la mitad del porcentaje que tuvo sobre votantes el domingo.

EC – O sea, para el FA 20%, para el PN 22%, para el PC 6% y para ‘otros’ 1%.

OAB – En ‘otros’ voy a incluir a todos los otros partidos, el que vota en blanco o anulado y el que en una encuesta está diciendo que es indeciso.

En el FA tenemos que el 20% de todo el electorado participó. El Frente tiene otro 22% que yo diría es un electorado ‘firme’. Por lo menos es el piso que el FA tuvo desde junio del año pasado a junio de este año. Esa gente es un voto firme del Frente pero no es un voto que se sintió convocado, es un firme pasivo. Es decir, si el piso del Frente es el 42%, el Frente convocó a menos de la mitad de su gente, este es un dato realmente de peso. Luego hay otro voto del Frente, que yo llamaría ‘débil’, que es otro 4%, que estaba registrando la última encuesta y que aún con el Frente en caída llegaba al 46%. Luego hay un 3%, que uno le diría voto ‘potencial’, que llegó a tener en los picos del Frente en los últimos doce meses pero que no retuvo.

Entonces el Frente tiene hoy un espacio de convocatoria de preferencia posible potencial de hasta un 49% del electorado; pero pudo convocar el 20%, está firme pero se quedó en la casa un 22%, está débil –lo tiene y no lo tiene– un 4% y un 3% potencial, que ese yo diría tiene que ver si lo vuelve a conquistar.

EC – ¿En el caso del PN cómo son los números?

OAB – En el caso del PN la participación fue proporcionalmente alta. Recordemos que el punto menor del PN en estos doce meses fue 32%, estuvo en 36% y llegó a 37%. En otras palabras: el 22% de todo el electorado uruguayo fue convocado por el PN el 28 de junio; hay otro 10% que es un voto firme al PN que invariablemente está y se quedó en la casa, estamos viendo que dos de cada tres personas firmes del PN fueron a votar y menos de la mitad de los frenteamplistas, esto es importante marcarlo.

El PN tiene a su vez otro electorado que uno diría ‘débil’ -que lo gana y lo pierde- de otro 4%, últimamente lo está reteniendo todo, pero estamos analizando doce meses, y todavía uno potencial de 1% porque en las últimas encuestas ya llegó al 37%. Estos son los cuatro escalones del PN.

El PC obtuvo el 6% y este es un dato real, porque cuando se dice que el PC obtuvo el 12% sorprende porque estaba siempre en el 8%, como mucho en el 9%. Pero el 12% de la mitad del electorado que está en el país es 6%. Es decir que lo que el PC demostró no es que creció –en relación a lo que había en las encuestas– sino que tuvo alta convocatoria, lo que es muy fácil de explicar: cuando un partido se reduce -y más un partido histórico, de tradición, de firmeza- lo que le queda está muy comprometido, uno diría que es un partido de militantes a esta altura.

Entonces a ese 6% lo que le queda para arriba ya empieza a ser corto: un 1% es gente absolutamente firme al PC pero que no fue a votar; otro 1% que es débil, que más bien todo este año lo fue reteniendo pero el año pasado no lo tenía, y otro potencial que en algún momento toca ese pico del 9%. Es decir que los cuatro escalones del PC son: este básico de 6%, uno más firme pero que se quedó en la casa, uno más débil y otro más potencial.

Y los ‘otros’ son en total un 5%, es obvio que fue a participar sólo el 1% porque hay que ser muy militante del voto en blanco para haber ido como fue el 2% del país a votar en blanco o anulado, y los partidos chicos prácticamente no tenían competencia y no tenía mucho estímulo en ir.

EC – Para terminar, ¿cuáles serían las conclusiones entonces?

OAB – La conclusión es observar cómo se divide el electorado uruguayo globalmente. Más o menos la mitad de los que viven en el país son convocados por los partidos y la otra mitad no, y de esos hay una parte que efectivamente tiene firmeza de adhesión a los partidos -uno diría que hay un 85% del electorado que está firme en los partidos- pero el 50% va a votar y el 35% se queda en la casa, lo que implica que hay que estudiar por qué se queda en la casa si tiene una firmeza de adhesión a los partidos; los partidos los logran convencer pero no motivar ni convocar, esto es un tema que requiere análisis muy profundos y finos.

Y luego tenemos un 15% de electorado débil, pero observamos que hay un 10% que prácticamente se mueve en que adhiere a un partido o se queda indeciso, por ahora no se mueve entre partidos; la movilidad total está entre el 5% y el 6% nada más.

La otra conclusión es que el FA convocó, de la gente absolutamente firme que tiene, a menos de la mitad y esto es un tema muy importante que el FA tiene que analizar, mucho más cuando fue históricamente el partido de militancia por excelencia.

El PN pasa a ser un partido de altísima militancia desde el momento que de cada tres personas firmemente adheridas al PN dos van a votar.

Y hoy el PC es un partido casi todo militante cuando más de las tres cuartas partes de los que hoy adhieren firme al PC van a votar.

Me parece que esto es importante tener en cuenta: lo que pasa con la sociedad en su conjunto y lo que pasa con cada uno de los partidos en particular.

 


 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
julio 1 - 2009