Un pequeño balance de un denso 2008

Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

JOSÉ IRAZÁBAL:
Como es habitual en estas fechas, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, dedica su último espacio a pasar raya a los acontecimientos que a nivel político han pautado estos últimos 12 meses.

El título de este análisis que nos propone hoy es: “Un pequeño balance de un denso 2008”.


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OSCAR A. BOTTINELLI:
El año 2008 ha sido un muy denso. En los últimos tiempos la catarata de hechos político-electorales y político-partidarios ocultó que fue un año importante en materia de hechos de gobierno.

Primero repasemos los hechos político-electorales o político-partidarios. Para el Frente Amplio lo más reciente: la elección por su Congreso de José Mujica como candidato oficial y la autorización que el Congreso da a concurrir a las elecciones de junio a Marcos Carámbula, Danilo Astori, Daniel Martínez y Enrique Rubio, en ese orden. Lo significativo es el segundo lugar de Carámbula y tercero de Astori.

En el Partido Nacional el surgimiento de la candidatura de Lacalle y la aparición de una competencia reñida entre el ex presidente y Jorge Larrañaga.

En el Partido Colorado la primacía de Bordaberry y el surgimiento de las candidaturas de José Amorín y de Luis Hierro.

La proclamación de Pablo Mieres como candidato del Partido Independiente y el surgimiento de una izquierda, a la izquierda del Frente Amplio, con este nuevo grupo denominado Asamblea Popular, cuya estructura central es el movimiento 26 de Marzo.

Y está la incógnita de la reelección presidencial, cuya recolección de firmas marcha a paso muy lento: está en la quinta parte de la cifra necesaria y no se sabe cómo va a operar el juego reeleccionista y qué va a hacer sobre esto Tabaré Vázquez.

Otro hecho del año político o político-partidario es la sucesión de confrontaciones del presidente de la República o con la abrumadora mayoría del Frente Amplio o con alguna minoría de esa fuerza política, ya fuera la Ley de Educación en este caso o el hecho más importante, el hecho central, que fue el veto a la ley de liberalización del aborto, que enfrentó al primer mandatario con casi todo el partido oficialista. Y lo que resultó un hecho insólito e histórico en el país, un hecho novedoso, que el presidente de la República, enfrentado a su partido, se apoyó prácticamente en casi toda la oposición.

En cuanto al presidente, aparece con una gran dualidad. Es el momento, sin duda, de mayor debilitamiento en su vida como líder político; Tabaré Vázquez nunca estuvo tan debilitado en su liderazgo como al culminar 2008. Por otro lado, como presidente de la República, culmina el cuarto año de gobierno con un nivel de aprobación extraordinario a su gestión: obtiene el 59% del apoyo ciudadano cuando ya va prácticamente cumplido el período de gobierno -van cuatro años de período de gobierno- y el país entra en la autopista de las campañas electorales.

Pero también fue el año de las reformas y esto es lo que ha quedado un poco subsumido con todos los conflictos políticos.

En primer lugar el año de la Reforma de la Salud, particularmente la puesta realmente en marcha del Sistema Nacional Integrado de Salud que tuvo una primera parte con la creación de ASSE (Administración de los Seguros de Salud del Estado) ya como un organismo aparte, como un servicio centralizado desprendido del Ministerio de Salud Pública y esta segunda parte que es el armado del Fondo Nacional de Salud que comenzó a implementarse el 1º de enero y este período culminó con la incorporación de algunos otros organismos al Fonasa el 1º de julio.

El Fonasa estuvo basado en un aumento de impuestos importante: pasó a una vez y media el tributo normal de lo que era Disse y el doble para los que tienen hijos o beneficiarios con cuota mutual, y sin embargo no afectó para nada este aumento de impuestos en relación a la contraprestación de servicios, de incremento de servicios que significó para medio país, por lo menos, el Fonasa. Y la Reforma de la salud al culminar el 2008 recibe una muy alta aprobación de la opinión pública, puede considerarse que es de las reformas exitosas, en términos políticos, en términos de opinión pública, del gobierno, es decir, medido en términos de ciudadanía, no desde el punto de vista técnico de la reforma que es otro tema y que no es nuestra materia.

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Este ha sido el año de las reformas, un año subsumido por lo político-electoral que dejó atrás los hechos de gobierno, pero que fue el año de las reformas del gobierno.

Dijimos la Reforma de la Salud desde el ángulo exitoso. Luego, la Reforma Tributaria que realmente fue de 2007, pero que en 2008 tiene dos grandes hitos: en primer lugar, lo que fue el primer triunfo opositor contra el gobierno; la primera vez que la oposición logra, efectivamente por sí, un gran triunfo sobre el gobierno que fue vía acciones judiciales terminar obligando al gobierno a derogar el IRPF a los pasivos. Esto fue una acción opositora que desestabilizó de alguna manera al gobierno.

Y luego, ya pasado mediados de año, las presiones internas que sufre el oficialismo de un movimiento que viene de abajo y de adentro lleva a la eliminación del IRPF a una cantidad muy importante de contribuyentes, al subirse una vez y media, más o menos, la primera franja, con lo cual este aumento significativo dejó fuera de IRPF una cantidad de asalariados, sobre todo de sueldos bajos, que estaban tributando IRPF y que había generado una gran molestia con el gobierno y particularmente con la Reforma Tributaria y con el equipo económico.

Pero además de la Reforma de la Salud y la Reforma Tributaria es el año de la reforma educativa. En primer lugar uno diría que la reforma educativa tiene tres vías -no las tres son producto de este año-. Uno, lo más exitoso que ha habido y lo más revolucionario, que se conoce como Plan Ceibal, pasó a ser la nave insignia de la reforma educativa del gobierno: el plan de una computadora por niño, que, más allá de que han aparecido fallas en la cobertura, en el funcionamiento de los equipos, dificultades en los arreglos de los equipos; ya han aparecido muchas falencias en la instrumentación, pero que aparece como muy exitosa, con una altísima aprobación de la opinión pública y con una perspectiva revolucionaria. Es universalizar en el país el acceso de todos los niños a la nueva cultura de la informática, a la nueva cultura de la programación, a la nueva cultura de internet y a la nueva cultura de los botones. Es universalización porque hasta ahora en Uruguay venía segmentándose la población entre quienes accedían a esto vía colegios privados o enseñanza privada y los que quedaban excluidos.

Luego viene la otra parte que es la reforma educativa en cuanto a aumento significativo de costos, de gastos del Estado en materia de educación, que ya empezó desde el presupuesto, es decir que ya lleva tres años.

También, al culminar el año, la aprobación de la Ley de Educación, polémica, con disidencias dentro del Frente Amplio, pero que esencialmente reordena la estructura de la enseñanza y modifica los organismos de conducción de la enseñanza.

Por último, tenemos que es el año de la reforma del Estado -entendido como la planificación de reformar la estructura del Estado, reformar trámites, procedimientos-. Es una etapa fundamentalmente de experimentación de algunas modificaciones en materia de trámites. Y el año que se busca aprobar la Ley de Descentralización para crear un tercer nivel de gobierno, es decir, está el gobierno nacional, están los gobiernos departamentales -conocidos generalmente como intendencias- y aparecería ya un tipo de gobierno local restringido sólo a determinado tipo de poblaciones, que tendrían un órgano conductor diferente al de gobierno departamental con un alcalde electivo a su frente.

Y en materia de reforma del Estado lo último que cabe mencionar es que hubo un compromiso de que hay un tope al costo del Estado que se mantendrá estable en términos del Producto Interno Bruto (PIB). Sobre esto quedó una incógnita: cuando al director de Planeamiento se le pregunta públicamente “¿qué pasa si baja el PIB, si esto significa que va a bajar en la misma proporción el costo del Estado?”, la respuesta fue: “Esperemos que no suceda”. Vale decir que por lo menos lo que queda claro es que hay un compromiso que el costo del Estado no sube más allá que lo que suba el PIB, pero no queda claro a la inversa, si una baja del PIB significa que el gobierno se compromete a una baja del costo del Estado.

Finalmente, fue el año en que una vez más –como ocurrió en el 2003- quedó derrotada la liberalización o despenalización del aborto. La otra vez fue porque no logró aprobación en las dos cámaras -se aprobó en la Cámara de Diputados y no en el Senado-, esta vez se aprobó por mayoría en ambas cámaras, pero no se transformó en ley mediante el veto presidencial.

Esto es un apretadísimo pequeño balance de un muy denso 2008. Para todos, un muy feliz 2009.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
diciembre 26 - 2008