La oficialización de Mujica y la largada hacia la definición final de la candidatura presidencial del FA

Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
Este domingo, por quinta vez en su historia, el Congreso del Frente Amplio proclamó el candidato a la Presidencia de la República y por tercera vez habilitó a otro u otros candidatos a competir en elecciones abiertas.

Así largó una segunda etapa hacia la primera magistratura, que en el caso del Frente Amplio supone una carrera, en total, de cuatro etapas.

El politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, analiza este peculiar momento del partido oficialista. El título que nos propone: “La oficialización de Mujica y la largada hacia la definición final de la candidatura”.


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EC – ¿Con qué empezamos? Porque hay mucho para comentar sobre este episodio.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Yo diría lo siguiente: esto más que un análisis va a ser una especie de esbozo de titulares. Hay una discusión que aparece por ahí que es -para hacer un análisis en su momento- sobre la legitimidad que tiene una elección de afiliados, o cuál es la base de soberanía partidaria.

Digamos que en Uruguay hay tres o cuatro formas de soberanía. Una es la de octubre, es decir, participa la totalidad del electorado y de ahí emerge en las internas de cada partido la correlación de fuerzas que se expresa en el Parlamento.

Una segunda base es la de junio, la anterior a octubre, que vota la mitad de ese electorado y surgen los candidatos presidenciales, el proceso de elección de candidatos a intendente y, en el caso del Partido Nacional y el Partido Colorado, las autoridades partidarias.

Y tercero, por eso dije tres o cuatro, tercero o cuarto la base la soberanía de afiliados o de activistas que en el caso del Frente Amplio surge de afiliados, el Plenario Nacional -y la Mesa Política como derivado- y de activistas, el Congreso.

Esta es una polémica: cuál es más representativo o cual no. En Uruguay es bastante habitual de parte de los partidos tradicionales el sistema abierto de todo el electorado, mientras que la izquierda tradicionalmente siguió el método de afiliados. Y hay un dato que no es menor: en las democracias consolidadas basadas en partidos políticos, en todos los partidos la base son los afiliados y no es extraño en ningún país que vote un número de afiliados que equivale al 2, 3 o 4% del electorado de ese partido, eso es lo habitual en el mundo, por lo tanto, no es ninguna patología de Uruguay sino que se puede tener una visión u otra.

Tú dijiste al presentar que es la quinta vez efectivamente; el Congreso eligió a Seregni y a Astori en el 89, a Vázquez y Nin Novoa tres veces: 94, 99 y 2004, y ahora Mujica en el 2009, lo que quiere decir que del Congreso han salido en sucesivos momentos los nombres de Seregni, Astori, Vázquez, Nin Novoa y ahora Mujica.

EC – A propósito de los efectos del Congreso del Frente Amplio, una de las líneas de discusión de estos días, ¿qué aportas tú hoy?

OB – Diría también como titular que Mujica larga en la “pole position” usando un término de Fórmula 1. Es decir, sin duda se generó un efecto psicológico con su elección por el Congreso y sobre todo por haber obtenido el 72% de los votos, y también por ese relegamiento a tercer lugar de Astori. Acá no importan todas las discusiones que puede haber sobre como se procesó una cosa y otra, ese es el impacto que recibe la opinión pública y la opinión pública recibe esos impactos y los procesa.

Se ve un extraordinario fortalecimiento de Mujica, yo diría que a partir de este Congreso quedó posicionado algo así como futuro presidente de la República, o al menos pasó realmente a ser visto como posible presidente. Estoy planteando dos ángulos distintos según distintos segmentos de gente. Por ejemplo, por primera vez aparece una interrogante que vimos en algún medio de comunicación: “¿Y usted se va a mudar a Suárez o va a seguir viviendo en la chacra si es presidente?”. Hasta ahora a Mujica no se le veía realmente como un posible presidente de la República y ahora se le empieza a ver no sólo como un posible sino como muy posible presidente. Puede ser un efecto fugaz, puede ser un efecto que se diluya con el verano, pero el efecto se produjo.

Segunda cosa: hacia junio arranca con la demostración de que la estructura del Frente Amplio le responde abrumadoramente. Le responde la estructura en cuanto al Congreso, en cuanto a la elección de delegados de base y a la elección de noviembre del 2006, le responde una muy amplia mayoría de los afiliados en la elección por listas también de noviembre del 2006 y le responde alrededor de la mitad de los parlamentarios. Es decir, es muy fuerte el apoyo de la estructura en los tres esquemas de legitimidades que puede haber.

En tercer lugar predomina, muy levemente ahora, en las encuestas sobre Astori después de haber tenido una holgada ventaja. Esto es un dato no sé si en sentido contrario pero distinto, ya que de setiembre a noviembre hubo un movimiento descendiente de Mujica y ascendente de Astori.

Otro elemento es que Danilo Astori sale fuertemente debilitado del Congreso, y sale fuertemente debilitado el poder del presidente. Acá hay que ser muy cuidadoso, el presidente está en el momento más bajo desde que apareció en la vida política en materia de poder, nunca tuvo menos poder que hoy. Esto no quiere decir que sea definitivo, está pasando por un período de mayor debilitamiento del poder.

EC – ¿A qué te refieres con debilitamiento del poder? Porque por otro lado en las encuestas figura muy bien Vázquez.

OB – Estoy hablando de debilitamiento de poder que no es lo mismo que de popularidad. Se nota en toda una sucesión de hechos que determinó que por ejemplo no pudo imponer su candidato y no sólo no lo pudo imponer sino que salió tercero, y en el Congreso nadie siquiera consideró la fórmula Astori-Mujica; el tema del veto al aborto; dificultades con la ley de educación, toda una serie de elementos.

Por otro lado, en materia de popularidad, la aprobación del presidente es elevadísima, 59% al fin del cuarto año de gobierno, es una cosa histórica. Es muy contradictorio la popularidad del presidente con el debilitamiento del poder.

Pero además observemos lo siguiente, tanto de Astori como de Vázquez. Primero: hubo una autoderrota o autodebilitamiento en el Congreso, ¿por qué? Porque sabiéndose que era producto de una elección de activistas, o de activistas con algo de afiliados, el haber puesto como objetivo público con trompetas al viento “Mujica no va a llegar a los dos tercios” era una meta que implicaba que si Mujica llegaba a los dos tercios Astori y el presidente quedaban derrotados. No era necesario que lo pusieran, podrían decir “sí, bueno, ahí votan los activistas, el peso de Astori está en la opinión pública”, el de Vázquez está en los dos lados pero… como diciendo “bueno, sí, el Congreso va a elegir a Mujica” tomándolo como algo normal. Se puso tanto énfasis, fue tanto titular de los medios de comunicación, que el hecho de que Mujica no sólo hubiera llegado a los dos tercios sino que hubiera llegado al 72% y Astori hubiera salido tercero creó un hecho que si no hubiera sido por esto hubiera sido menor.

El haber anunciado la división del Partido Comunista y operado sobre la división del Partido Comunista de parte del “astorismo” y del “vazquismo” también fue un factor erróneo porque el que no se hubiera dividido, el que hubiera aportado los votos hacia Mujica y hubiera aportado los votos hacia Carámbula también significó una imagen debilitada de Astori y del presidente.

Y por último, lo que yo llamo “el uso de armas argentinas”: ¿a santo de qué largan una encuesta, absolutamente falta de credibilidad, en vísperas del Congreso, que la distribuyen en todos los medios de comunicación, para dar resultados que no da ninguna encuesta en el país? Realmente fue algo que se notó que en el Congreso molestó porque se entendió hasta donde se estaba llegando para tratar de presionar al Congreso.


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EC – Ahora nos enfocamos, si te parece, en las internas que se vienen.

OB – Claro en el futuro. Lo primero -y lo hemos hablado ya muchas veces sobre distintos candidatos y partidos-, las mal llamadas internas no son elecciones internas son elecciones generales. Entonces, son elecciones generales, por lo tanto difieren muchísimo de las elecciones de comité de base o de las elecciones de afiliados del Frente Amplio pero también ojo con la lógica, porque acá me parece que se confunden activistas, comandos y candidatos de todos los partidos. No hay una competencia interna en el Frente Amplio, otra en el Partido Nacional más la del Partido Colorado; hay una competencia de cuatro candidatos principales y varios más, que todavía no se sabe cuántos son, que completan el elenco.

Hay gente que va a decir “yo soy frenteamplista, estoy decidido a votar al Frente Amplio y voy a elegir entre Astori, Mujica o algún otro”; “yo soy blanco y por lo tanto voy a elegir entre Lacalle y Larrañaga”; “yo soy colorado por lo tanto voy a elegir entre Bordaberry, Hierro, etcétera”. Pero hay un sector de gente que va a ir a votar en junio, que es interesada en política, que le gusta votar, que está decidida a ir, y que dice “pero no sé a qué partido voto y no sé a qué candidato” y de repente este indeciso. Por ejemplo, las dos áreas de indecisión interpartidarias que más se ven son gente que no sabe si votar a Astori o a Lacalle, gente que no sabe si votar a Mujica o a Larrañaga, entonces la campaña no es sólo Astori versus Mujica o viceversa ni Lacalle versus Larrañaga y viceversa, sino que también el juego de Lacalle tiene que ver con Astori, tiene que ver con Mujica, el juego de Larrañaga lo mismo y los de Astori y Mujica tienen que ver con votantes hacia Larrañaga y Lacalle que no sean decididamente blancos ni decididamente frenteamplistas, este es un tema interesantísimo.

No nos olvidemos entonces que no hay una decisión a dos tiempos es decir “yo primero elijo un partido y después dentro del partido elijo el candidato”, eso es para el 90% de la gente que tiene un partido pero no de ahora sino de hace varios años.Pero hay una franja de 8, 10, 12% de indecisos entre partidos, según el momento, que van a mirar siempre todo el panorama, como era el viejo sistema hasta las elecciones del 94.

Lo otro es que sin duda es muy importante la captura del centro porque en general los indecisos están en el centro ideológico. Ahora cuidado con qué es el centro. Yo he observado que cuando se habla del centro muchos analistas y muchos políticos piensan en gente de cuello y corbata que vive en la costa de Montevideo. Ojo hay un centro ideológico en los asentamientos, hay un centro ideológico en la periferia de Montevideo, en los barrios populares, en el Cerro, en la Teja, también en la Aguada, La Comercial, La Figurita. Es decir centro quiere decir que no se es ideologizado de derecha ni ideologizado de izquierda, puede ser ideologizado de centro o no ideologizado. Y hacia el centro en el Frente Amplio llega tanto Astori como Mujica; Astori llega a un determinado tipo de centro y Mujica llega -y mucho- a otro tipo de centro. Ahí hay que tener mucho cuidado con la idea de que la opinión pública y la sociedad de Astori de centro y Mujica radical no coinciden con las encuestas.

EC – Es una observación interesante esa, vale la pena tenerla en cuenta.

OB – Yo creo que es muy importante porque hay una confusión con el tema de que centro es igual a clase media más o menos intelectual, de traje y corbata y vive en la costa, no, no es así, sino entonces impactaría poquísimo en las elecciones.

EC – ¿Cómo serían los riesgos que están por delante en esta carrera que ahora se inicia?

OB – Ya hemos hablado muchas veces de los riesgos que tiene este tipo de competencia y lo que vamos a hacer es una breve síntesis de algunos que nos parece que impactan en esta competencia, sobre todo entre los dos principales actores del Frente Amplio.

Primero: cuidado con la línea difícil que hay entre exhibir ser una persona con firmeza -que se exige ser firme para ser presidente, tener conocimientos- con pasar a que eso sea visto como testarudez o soberbia, ese es uno de los riesgos que siempre hay. [También] el inverso: exhibir flexibilidad, tolerancia y que eso derive en que sea visto como debilidad o ausencia de ideas. El exhibir comprensión con creer que “digo lo que a usted le gusta”; no es que comprenda, está esperando a mirarme la cara para decirme lo que yo quiero.

Otro riesgo del que ya hay unos atisbos es lo que yo llamo “el salirse de madre”. Es decir, sobre todo el que va perdiendo en el tramo final corre el riesgo de tirar todos los cañones posibles para tratar de ganar, saliéndose de límites razonables. Eso ocurrió en el 99 en el Partido Nacional, ocurrió en el Partido Colorado en el 89, y eso puede dar lugar a un deterioro con efectos distintos: puede afectar al que va ganando, puede afectar al que va perdiendo y puede afectar a la totalidad del partido.

Y otro riesgo, particularmente lo veo en el caso de Astori, el de la doble estrategia, es decir que por un lado van a llevar una estrategia del propio candidato de hablar en positivo, hablar como si fuera para afuera digamos, confrontando con la oposición, pero por otro lado que la estrategia de su equipo de campaña sea combatir hacia adentro con uñas y dientes, con mucha fuerza, con mucha ferocidad, como se ha visto en el correr de esta semana en varios artículos y expresiones de personas fuertemente vinculadas a la conducción de la campaña de Astori. Lo cual lleva a que si él hace una campaña en un sentido y el equipo de campaña hace otra, una pueda anular la otra.


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EC – En realidad todavía falta agregar que aún no sabemos cuántos van a ser los candidatos, cuántos serán lo que compitan en esta interna de junio.

OB – Exacto, el problema es que del Partido Colorado y del Partido Nacional nos está faltando todavía si son dos o tres, todavía hay tres. Del Frente Amplio falta saber cuántos van a ser, autorizados son cinco, tiene que terminar de decantar.

Lo cierto es que largó la competencia frenteamplista hacia el 28 de junio. Falta ver finalmente cuántos son los candidatos y falta ver cómo arranca esta segunda etapa -la primera terminó en el Congreso- que es una experiencia nueva para el Frente Amplio, que no tiene antecedentes de elecciones internas abiertas convocando a todo el electorado en ese juego de confrontación con los límites que suponen los juegos internos.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
diciembre 19 - 2008