Los efectos secundarios e imprevistos de la reelección

Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

JOSÉ IRAZÁBAL:
La reelección presidencial ha desplazado del centro de interés a los otros temas electorales nacionales por estas horas y desatado un verdadero vendaval de efectos.

El politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, lo analiza esta mañana aquí en En Perspectiva bajo el título: “Los efectos secundarios e imprevistos de la reelección”.


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JI – Repasemos los hechos principales de las últimas horas.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Lo fundamental ha sido que en las últimas dos semanas apareció un nuevo envión reeleccionista muy fuerte, una salida de recolección de firmas, y han firmado varios ministros, han firmado intendentes; además los ministros que han firmado son las personas más directamente en sintonía con Tabaré Vázquez, como María Julia Muñoz, Víctor Rossi y Daniel Martínez.

Luego sale Vázquez -cuando se esperaba saber que había detrás- en Trinidad, con el “PPS”, un profundo y prolongado silencio, que se ha entendido como una especie de aval; no desmentir, decir que va a responder con un silencio y en el mismo momento que él está diciendo eso había algún intendente firmando la papeleta, en torno a la ceremonia del Consejo de Ministros. Luego vienen unas reacciones muy duras de Mujica y Fernández Huidobro. Luego se conoce que el diputado Pablo Álvarez habría recibido de Vázquez una comunicación de que él sigue pensando lo mismo sobre la reelección, y Fernández Huidobro reacciona diciendo “bueno, esperemos que lo diga en público”.

JI – La diferencia allí es que el pronunciamiento sobre el famoso “PPS” lo hace públicamente y ante todos los medios, y esa especie de desmentido o de confirmación de su posición original, la hace ante un grupo reducido de legisladores del MPP ¿no?

OB – Acá hay dos grandes efectos. Hay un enrarecimiento del clima político general que aparentemente puede estar previsto y hasta deseado, es decir, algunos dirigentes políticos y Vázquez en particular, cuando tienen dos caminos a veces prefieren usar el camino de la confrontación, del enrarecimiento y no el camino de aquietamiento de aguas. Eso ha sido muy habitual en Vázquez y puede tener efectos positivos o negativos según el momento que se elija. Pero el otro efecto es que hay, sin duda, un agrietamiento del Frente Amplio.

El otro elemento que tenemos que analizar es que el impulso reeleccionista está en curso. Mientras exista una sede abierta, mientras se mantengan firmas de ministros y de intendentes, no puede considerarse que este elemento no existe desde el panorama político, porque sería irreal. Está ahí planteado, luego Vázquez lo armará, lo desarmará, lo impulsará o no lo impulsará llegado su momento, pero está ahí, y esto es un dato.

El 11 de julio, en un análisis que hicimos aquí En Perspectiva, nosotros habíamos dicho esto, lo que se observa hoy -y estos son los elementos subjetivos que pueden ser desnivelantes en la competencia electoral-: que en el Partido Nacional la gente de Lacalle está pensando primordialmente en Larrañaga y la gente de Larrañaga está obsesionada con ganarle a Lacalle. En el Frente Amplio no es que jueguen con mayor fair play, ni que no les importen los cargos -no hay ninguna diferencia en eso, están todos muy preocupados por los cargos, muy preocupados por la competencia interna- pero lo que se trasluce en todos los actos de los dirigentes es que en el Frente Amplio hay una obsesión por conservar el gobierno, y esa es una diferencia. Cuando uno está obsesionado por conservar el poder y del otro lado se está obsesionado por la competencia interna aparece un desnivel, porque para ganar, lo primero que hay que hacer es querer ganar y demostrar que se quiere hacer eso, que se está preocupado por conservar el poder y conservar el gobierno.

Hoy día borro lo que dije el 11 de julio. Hoy el Frente Amplio está dando las mismas señales que venían dando los partidos tradicionales, en que puso la competencia interna por encima de la competencia externa.

JI – Hay una fuerte pulseada de sectores.

OB – Para empezar una fuerte pulseada en la que participa el propio presidente de la República.

Entonces, veamos que esto salió cuando venía más o menos encaminado el tema de las candidaturas presidenciales. Por lo menos estaba la candidatura de Mujica, la candidatura de Astori, estaba la posibilidad de que se fuera a elecciones abiertas el 28 de junio fundamentalmente para decidir el orden, Mujica aceptaba ir primero o segundo, faltaba que Astori aceptara el segundo para el caso de que perdiera ante Mujica y la idea que ambos fueron oficialmente y proclamados en pie de igualdad por el Congreso. Más o menos se iba caminando hacia eso cuando salta todo.

¿Cuál era el propósito -no digo la presidencialidad de Astori desde el punto de vista Astori, desde el punto de vista del presidente-? Cuando el presidente lanza la idea de la fórmula Astori-Mujica –porque realmente la largó en orden, es decir apuntaló a Astori-, había claramente una idea de continuidad, pero no sólo de continuidad del Frente Amplio, un poco de continuidad de equipos y de entornos, los equipos políticos y entornos políticos de la presidencia de la República, digamos equipo económico y aledaños -con cambios obviamente- iban a ser sustancialmente los que rodean a Tabaré más Astori. Esto implicaba también el mantenimiento del poder de Tabaré Vázquez, no el poder de que alguien dijera “va a teledirigir el gobierno a través de Astori” porque eso sería no conocer una figura de un carácter, un temperamento, una firmeza, como la de Danilo Astori. Además, en el mundo han fracasado todas las veces que alguien dijo “yo voy a poner a éste para seguir gobernando a través de él”. Pero a Tabaré Vázquez no le gusta el poder día a día -y se nota en la propia presidencia de la República-, es un hombre que le gusta más entrar y salir de escena y cada vez que entra producir hechos, dar la última palabra, “la cosa va por acá”; jugar eso con una presidencia de Astori, porque de alguna manera, ante AStori él sabe en qué momento condicionarlo, cómo, si Astori de acuerdo con lo que dice Vázquez influyó de tal manera, y si no está de acuerdo él sabe en qué momento y cómo tendría que salir para condicionarlo. No es lo mismo con respecto a Mujica.

¿Qué pasó desde que se habló de Astori-Mujica y Mujica-Astori hasta hoy? ¿Qué hechos hay que hayan cambiado para que apareciera de golpe este envión reeleccionista? Primero, que el único que aceptó una fórmula reversible fue Mujica y que Astori más bien da señales de lo contrario, sigue sin contestar pero todas las señales muestran que él no acepta la posibilidad de la fórmula Mujica-Astori.

JI – Incluso en el caso de Mujica el propio MPP plantea a los otros sectores que él no tendría inconveniente de ir en segundo lugar en la fórmula.

OB – Exacto, lo de Mujica ha sido oficial, Astori no ha contestado, se dice que podría contestar la semana que viene pero toda la sensación que hay es que la respuesta es negativa, lo cual complica en parte la idea, más allá de que en algún momento también se planteó la posibilidad de que la fórmula fuera Astori-Mujica o -si gana- Mujica y un segundo que puede ser una persona más afín a Astori, más sugerida por Astori, pero esto ya complica un poco.

Segundo: hubo un cambio fuerte en la opinión pública y parecería que esto sí fue un elemento determinante para que aparecieran estos movimientos. Primero, cuando Vázquez empieza a pergeñar la idea y a lanzarla, Astori le ganaba a Mujica dentro del Frente Amplio. A poco de caminar, ya a mediados de año, se veía que Astori ya perdía dentro del Frente Amplio con Mujica, fuera en elecciones internas, fuera en juego de dirigentes, pero tendría una gran carta a su favor que le pesaba mucho a Tabaré Vázquez: el Frente Amplio con Danilo Astori tiene asegurada la elección, pero con Mujica va a una elección de alto riesgo, con mucha probabilidad de perder. Ese era el escenario acercándose a mediados de año.

Resulta que al despuntar la primavera –setiembre, octubre- también cambia este escenario. Aparece Astori no sólo atrás en la interna sino atrás en la externa, al punto que en un escenario que no quiere decir un balotaje hoy porque no hay, pero sí en un escenario binario, presentado hoy el candidato del Partido Nacional-candidato del Frente Amplio, Mujica aparece por delante de Larrañaga y Larrañaga por delante de Astori, lo cual sugiere que si bien hay todo un año de campaña electoral, hay una especie de arranque, con Mujica teniedo mayores posibilidades de conservar el poder para el Frente Amplio y Astori con mayores posibilidades de que ese poder se diluya y quede en riesgo.

Frente a esto lo que ve Vázquez es que fracasó la continuidad, no tanto la continuidad del Frente Amplio sino la continuidad del poder del grupo, o de lo que va en torno al propio Tabaré, y del propio Tabaré.

Y aquí entonces se plantea que este fracaso de continuidad -que no era tan firme la carta Astori- llevó a Vázquez a no reiterar el apoyo a Astori. No apareció ese apoyo y en cambio sí aparece el envión reeleccionista, y es contemporáneo lo uno con lo otro.

También se vio en las últimas semanas -yo diría casi hasta ayer- una actitud de Mujica de desafío ya no en el tema de candidaturas, sino desafío del liderazgo de Tabaré Vázquez, que fue in crescendo. Y este desafío puede verse también en los juegos de relaciones internacionales que manejó Mujica, sobre todo en relación a la región, en su juego de relación a los jefes de Estado de la región -en relación a Kirchner-. Habría que ver si el veto de Uruguay a Kirchner, el veto de Tabaré Vázquez –porque fue una decisión del presidente- a Kirchner como secretario general de la Unasur, no tiene que ver con este juego también de liderazgos, de esta pulseada con Mujica ya que Mujica está muy cerca de Kirchner y le había dado aparentemente un gran aval a la candidatura de Kircnher a la Unasur.

Entonces lo que está en juego no es sólo la candidatura presidencial, sino el liderazgo del Frente Amplio.

¿Qué incógnitas quedan con todo esto? Bueno, ¿Tabaré Vázquez busca de verdad conservar la presidencia y por lo tanto va a seguir yendo a la reelección con estos juegos contradictorios, que dijo que no en junio del año pasado pero después vino el envión reeleccionista, vino a decir que no otra vez en enero y a pesar de eso viene un nuevo envión reeleccionista? ¿O busca estos juegos para conservar el liderazgo?

Segunda interrogante: ¿A dónde conduce esto? ¿A su propia candidatura? ¿O conduce sólo a evitar la candidatura de José Mujica y nada más? ¿O conduce a imponer un candidato? Quizás vuelva a ser Astori, quizás ya no sea Astori sino otro, por ejemplo Daniel Martínez, o quizás Enrique Rubio.

Tercera interrogante: ¿Esto liquida las aspiraciones presidenciales de Danilo Astori? ¿Lo deja fuera de la competencia en junio? ¿Él puede seguir la competencia en junio si va quedando sin espacio y sin un aval de Vázquez? ¿O sigue firme la candidatura de Astori y con buen soporte?

Estas interrogantes van a estar planteadas por algunas semanas más. Por lo pronto, ya viene el Congreso del Frente y algo se tendrá que despejar ahí, o el Frente capaz que corre el riesgo de repetir lo que pasó con la elección de la presidencia del Frente, que no decidió en ese momento y postergó unos meses. Habría que ver, sería muy riesgoso en este momento repetir lo del año pasado.

JI – Sí, se llega un momento –por todo lo que nos has contado- muy tormentoso y es muy difícil de ver si lo que no ha pasado en todos estos meses se puede lograr en tan pocos días ¿no?

OB – A veces el tener un deadline, una fecha tope, ayuda a resolver.

Lo que no cabe duda es que el tablero fue pateado y hasta que no se vuelvan a poner las piezas sobre el tablero y empiecen a moverse las piezas, no queda muy claro cómo queda el juego.

Hay algo claro: después de todas estas movidas, idas y venidas, el Frente Amplio ha quedado afectado. Ha quedado afectado adentro, ha quedado con grietas importantes. En algún momento Fernández Huidobro dijo que Tabaré Vázquez había fracturado el Frente Amplio; por lo menos lo ha agrietado, las grietas están.

Y sin ninguna duda hay señales de afectación en la opinión pública, baja el Frente Amplio que estaba en el mes de setiembre, principios de octubre, con el 45% de intención de votos –si las elecciones fueran hoy, obviamente no es un pronóstico para el año que viene- pero al cierre de octubre baja del 45% al 43%, es decir que el Frente Amplio viene afectado y estos hechos sin ninguna duda continúan afectando.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviembre 7 - 2008