Apuntes finales sobre el cambio ministerial
Oscar A.
Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor


EMILIANO COTELO

La decisión del presidente Tabaré Vázquez de renovar la mitad de su gabinete fue el hecho más importante en el comienzo de este cuarto año de gobierno. A lo largo de cuatro programas, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, fue abordando distintos ángulos de análisis a propósito de este recambio. Hoy finaliza este ciclo con: “Apuntes finales sobre el cambio ministerial”.

EC- ¿Por dónde empezamos el último análisis de este tema?

OB- Hablamos del estilo Vázquez, de los ministros que se van y que se quedan, de la separación (en lo público al menos) entre gobierno y movimientos o jugadas electorales, de la relación entre el gobierno y el partido político oficialista (que es un tema de fondo), los cambios en la Cancillería y el nuevo papel de Gonzalo Fernández, quizás como un primer ministro o un “primum interpares”.

EC- Pasemos ahora a estos apuntes finales...

OB- Vamos a hacer una colección de apuntes. En primer lugar, el recambio apuntó a una fuerte dosis de imagen hacia la opinión pública, pretendiendo dar la idea de un rejuvenecimiento del elenco ministerial. Es notorio que baja mucho el promedio de edad y lo que la propia comunicación oficial ha determinado un perfil de técnicos, como oposición al perfil político. Por lo menos ha desaparecido una parte significativa de los líderes políticos; aunque no todos.

En segundo lugar, si buscar un impulso para consolidar logros del gobierno... Quizás en particular lo que en Presidencia se entiende como la necesidad de buscar que la opinión pública valore más efectivamente los resultados positivos que el gobierno entiende que hay. Se cree que hay un problema de no valoración plena de los logros.

Tercero: que el gobierno no se contamine de disputas (como la más fuerte de todas: la candidatura presidencial del Frente Amplio o la Presidencia de la fuerza política). Esto no quiere decir que Vázquez no esté jugando en el tema de la candidatura presidencial ni en la Presidencia del Frente. Una cosa es que él esté jugando por interpósita personas o en diálogo reservado y otra cosa es que el gobierno aparezca contaminado, entre otras cosas, porque los posibles candidatos que emiten señales son ministros. Entonces, los ministros hablan de temas ministeriales y los líderes políticos hablan de temas políticos-electorales. Y por supuesto que las confrontaciones abiertas o solapadas que puede haber o podría haber entre los principales líderes sectoriales no sean de ministros. Que eso no contamine al gobierno. Un cuarto elemento es que en este gabinete ahora sobresale con mucha nitidez la figura del presidente de la República.

EC- ¿Qué quiere decir esto?

OB- Ahora hay un gran desnivel de imagen, de trayectoria con la gran mayoría de los ministros. Esto no ocurría cuando había gente como Gargano, Mujica, Arana e incluso Astori. Astori en este análisis lo estoy incluyendo como saliente, porque está anunciado porque se va hacia junio y que, por lo tanto, ahí termina el recambio ministerial y los efectos terminan con la salida de Astori.

Si bien hay algunos ministros de fuerte impronta política como Víctor Rossi y Enrique Rubio, la calidad de figuras no confrontacionales con Vázquez hace que se destaque, que sobresalga la figura del mandatario. Uno diría que es un gabinete esencialmente “Tabarecista”. No plenamente, no es que todos los ministros sean personas de la mejor adoración a Tabaré Vázquez, pero sí es un gabinete donde el peso del presidente y la adhesión al presidente (hasta por desnivel de edad, por desnivel de trayectoria política) es muy fuerte. En este sentido, hay un robustecimiento de la figura del presidente de la República.

EC- ¿Qué pasa en cuanto a los equilibrios políticos dentro del gabinete?

OB- Uno diría que los desequilibrios que hubo en los tres años o se mantienen o se acentúan. Un ejemplo: hay dos fuerzas prácticamente del mismo porte electoral y parlamentario como la Alianza Progresista y el Nuevo Espacio. Si contamos el gabinete que va a quedar con el retiro de Astori, Alianza Progresista queda con el vicepresidente de la República, el ministro de Transporte, el ministro de Turismo y nada menos que el ministro de Economía, más la subsecretaría de Turismo. Y el Nuevo Espacio, que es el mismo porte electoral, más o menos la misma fuerza parlamentaria (que le podemos llamar el “Michelinismo”) va a contar con la subsecretaría de Educación y Cultura (que es la que tiene desde el 1º de marzo de 2005) y se le va a agregar la de Economía y ha sido el único grupo cuyo líder nunca integró el gabinete. Podemos nombrar también al Partido Comunista pero el tema ahí es otro. El tema es que a mitad de camino el Partido Comunista cambió el liderazgo. Ahí no tiene la culpa el presidente. Él eligió la figura número uno del Partido Comunista, en cambio no eligió la figura número del Nuevo Espacio.

EC- El ejemplo de la Alianza Progresista y el Nuevo Espacio pauta un desequilibrio de posiciones dentro del gabinete...

OB- En cuanto a la fuerza parlamentaria y la fuerza electoral respecto al gabinete. También el MPP es una fuerza que con el formidable caudal electoral y parlamentario que tiene, tiene menos presencia en el gabinete que la propia Alianza Progresista y que el Partido Socialista. Es otro desequilibrio.

EC- ¿Qué pasa con la presencia socialista en el gabinete?

OB- Ahí lo que es muy claro es que la designación de Tabaré es un hecho político relevante. Uno diría que está escorada al interior del partido. No aparecen figuras cercanas a Gargano, Conde, Mónica Xavier, Daniel Filipini, Manuel Laguarda... Todas son lo que podemos llamar del más profundo cerno “Tabarecista”. Esto no es un tema sólo de gabinete, sino que hay toda una apuesta de Tabaré Vázquez a la interna del Partido Socialista. Ya venía apostando (desde que hubo un apoyo presidencial o del entorno presidencial muy fuerte) a que Eduardo Fernández llegara a secretario general del Partido.

EC- ¿Algún apunte final?

OB- Uno no sabe si fue consciente o inconsciente, quizás hubo muchas otras causas en todo este relevo... Pero hay una figura que era la que parecía con una postura más dura con Argentina. En la terminología norteamericana de “halcones y palomas”, los halcones en la relación con Argentina (sobre el conflicto de los puentes y las plantas de celulosa) eran el ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo Gargano, y el subsecretario de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, el general arquitecto Jaime Igorra. Salen los dos e ingresa a la titularidad de la Cancillería una persona que se puede poner en otro extremo: Gonzalo Fernández, que ha aparecido siempre en la línea más contemporizadora en el tema de los puentes, tanto en el diálogo bilateral que tuvo con su colega Fernández como en las gestiones con el facilitador enviado por el rey de España. No se sabe si hubo algún manejo de esto en el plano consciente pero hay un efecto muy claro acá.

EC- Después de estos cinco análisis a propósito del recambio ministerial ¿quedó algún ángulo pendiente?

OB- Sí. Pero para analizar uno y tratar de despejar una incógnita: ¿qué quiere decir este recambio? O más bien, ¿qué quiere decir esta nueva conformación gubernativa a la luz de los proyectos políticos del futuro Tabaré Vázquez, su entorno y sus allegados? Esa es una incógnita que uno va a tener que seguir buceando, explorando para ver qué saca de esto. El tiempo lo dirá.



 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
Marzo 13  - 2008