Un tiempo crítico para el gobierno
Oscar A.
Bottinelli. 
Versión corregida por el expositor

 

EMILIANO COTELO:
Las polémicas y protestas por la rendición de cuentas y las preocupaciones por la inflación son algunos de los puntos críticos que afronta el gobierno a pocos días de llegar a la mitad cronológica de su mandato. El politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone analizar una parte de este momento. El título: “Un tiempo crítico para el gobierno”.

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Oscar, ¿qué quiere decir “crítico” en este título?

OSCAR A. BOTTINELLI:
La palabra “crisis” a veces se usa como sinónimo de catástrofe, cosa que puede ser en algunos casos. Crítico es un adjetivo que significa “perteneciente o relativo a la crisis”, y crisis es “el momento decisivo de un negocio grave y con consecuencias importantes, o de una situación grave y con consecuencias importantes”. Hay una situación que tiene su gravedad, lo que no quiere decir que termine mal. Este es el motivo del análisis.

Hay dos grandes temas que conmocionan en este momento y uno que está en evaluación: la reforma tributaria, la inflación y la reforma de la salud.

EC - Vamos a examinar cada uno de ellos.

OAB - Sobre la reforma tributaria hablamos bastante el viernes pasado, sobre todo del impuesto a la renta y todo lo que tiene que ver con el imaginario de “renta” e “impuesto a la renta”, cuando el tema se agitaba en las sucesivas campañas electorales, y qué es lo que viene con la realidad, y la diferencia entre el uso que hacen los economistas y el uso vulgar de la palabra.

El impuesto a la renta o la reforma tributaria en general tiene algunos beneficiarios claros. El ministro de Economía está siendo enfático en que las empresas, en general las grandes empresas, las de buen tamaño, con capacidad de reinvertir, tienen una baja del impuesto a la renta, antes llamado IRIC y ahora IRAE, y a su vez capacidad de pagar menos mediante las reinversiones, tienen una doble baja que las beneficia.

También hay un área clara de perjudicados en los profesionales, en los servicios personales, en los sueldos altos y en otros que se terminarán viendo cuando se terminen los cobros, las liquidaciones, las reglamentaciones de la DGI- Y sobre todo lo que se termine viendo en la percepción de la gente. El gran problema de la reforma a nivel de personas físicas es que hay un sector que va a perder y otro sector que la va a empatar.

El problema político de una reforma de este tipo es que no es que uno paga 5.000 pesos más pero hay otro que cobra 5.000 pesos más. Los llamados beneficiarios son personas que tendrán 100 o 150 pesos más, que no es una cifra demasiado significativa, mientras que los que pierden pueden perder grandes cantidades.

El otro problema son las críticas y los paros que han surgido del lado del PIT-CNT y de distintos sindicatos, que son el gran efecto político que ha calificado a la reforma de una manera diferente de lo que se veía en la campaña electoral. Cuando el imaginario era “es contra los que ganan mucho”, “contra los ricos”, “contra los que ganan sin hacer nada”. Ahora termina siendo una reforma que afecta a los trabajadores. Hemos visto a los municipales, a los bancarios. El dirigente del PIT-CNT Juan Castillo el otro día informaba que un porcentaje muy alto, 75%, 80% de funcionarios portuarios era afectado por la reforma. Esto le da otro giro, ya no es un impuesto a la renta en el sentido que la gente cree que es renta, es un impuesto a los sueldos, a lo que los economistas llaman renta. Este es el gran problema que ha complicado políticamente al gobierno.

Además hay que añadir los ganadores que no hubo: no hubo la famosa rebaja de precios que tanto esperó y auspició el oficialismo a partir del 1° de julio. Era un cálculo un poco errado del gobierno pensar en una rebaja visible en algunos precios significativos de la canasta familiar en un período de inflación como este. Al contrario. Uno de los temas que vamos a tratar es la inflación.

EC - Rebajas hubo.

OAB - De muy poco peso. En el bolsillo de la gente no aparecen las rebajas. La gente no puede decir “gracias a la reforma tributaria ahora tengo cosas significativas”. Además, hay un conjunto de aumentos, del pan, de la carne, que anulan otro tipo de rebajas que impactan menos en la canasta familiar.

Podría haber (no hay que descartarlo) un sector de ganadores virtuales, gente que crea que la reforma tributaria la está beneficiando porque tuvo una pequeña baja en la tributación que se combinó con el aumento salarial; entonces puede creer que todo el aumento que recibió el 1° de julio fue producto de la reforma tributaria. Desde ese ángulo podría haber un sector que considere que la reforma tributaria lo benefició más de lo que efectivamente lo benefició.

EC - Mencionaste tres asuntos que pautan este tiempo crítico, te detuviste en el primero, la reforma tributaria y sobre todo en el impuesto a la renta. El segundo era la reforma de la salud.

OAB - La reforma de la salud es extremadamente compleja. El ángulo que quiero tratar es la parte tributaria y los resultados tangibles que implican la cuota mutual para hijos menores de 18 años y algunos otros posibles beneficiarios, por ejemplo para los de más de 18 con estudios.

A diferencia de la reforma tributaria, en la reforma de la salud hay claros ganadores de un lado y hay claros perdedores del otro. Si el impuesto de DISSE, que ahora es de 3%, pasa a 6%, ese otro 3% que se paga, si no tiene ningún beneficio adicional (en familias donde no hay menores) es una clara pérdida. Pero en todos los hogares donde hay hijos menores de 18 años, es una clara ganancia. Esta es una diferencia muy nítida con respecto a la reforma tributaria, porque acá además los ganadores ganan mucho más de lo que pierden los perdedores. Personas con un solo hijo pueden compensar con creces el descuento de 3% de dos contribuyentes, porque eso va a ser menos que una cuota mutual; ni hablar si hay dos o más cuotas mutuales. Es un planteo diferente.

Lo otro es que la calidad de ganador y perdedor es transversal a la sociedad: no tiene que ver con si se gana mucho, poco o mediano el que uno gane o pierda, sino si uno tiene hijos menores o no. Al tener hijos menores se es ganador, al no tenerlos se es perdedor. Cambia mucho el eje.

El imponer la reforma de la salud cuando todavía no se apagan los ecos de la reforma tributaria es una apuesta fuerte del gobierno, con todos los riesgos de aumentar la apuesta y, por lo tanto, la posibilidad de incrementar el descontento. Es una posibilidad, que el descontento de la reforma tributaria se incremente con el descontento de la reforma de la salud.

Pero hay otra posibilidad que no es menor, que se junten ambas reformas en la cabeza de la gente y la cuenta global sea: me descuentan esto por impuesto a la renta, me descuenta esto otro más por la reforma de la salud, gano esto por la cuota mutual, sumado gano. Puede haber toda un área de ganadores que pasan a ser ganadores absolutos a partir del conjunto de las dos reformas. Esta posibilidad de que haya gente que gane en la suma de todo tienta a mucha gente del gobierno para apostar a la reforma de la salud, porque va a haber un número de beneficiarios claros, va a poder incorporar un número de ganadores importantes a toda esta polémica.

EC - Y por último está el tercer factor que mencionabas, el convidado de piedra: la inflación.

OAB - Ese convidado de piedra se venía venir, porque veníamos con un crecimiento del índice de precios al consumo, que en líneas generales es lo que se toma como medidor de inflación. Pero ha llegado a niveles preocupantes desde el momento en que la inflación ya transcurrida está en los bordes y camino a superar la previsión más alta.

Estamos viendo por un lado medidas de corte más clásico, macroeconómico, para tratar de atenuarla: las que toma el Banco Central. Pero por otro lado hay gobernantes que están tomando medidas, haciendo anuncios y amenazas, tratando de concentrar el problema en algunos productos sensibles para la gente, claramente la carne, el pan y la harina. Esto está revelando un gobierno que ve que el nivel de inflación le está creando un problema serio, de gobierno por un lado y de opinión pública por otro.

Frente a esto el gobierno está exhibiendo señales un poco contradictorias. Por un lado el ministro de Economía y el equipo económico en general dan mensajes que pretenden ser tranquilizantes, que se hacen con mucha calma, la inflación va a ser controlada, se van a cumplir las metas: podrá haber un pequeñísimo desborde pero no mucho más. Y del otro lado, sobre todo desde el Ministerio de Ganadería, se exhibe un gran nerviosismo, con ataques a los carniceros, a los molinos, a los distribuidores de harinas, a las panaderías y a la prensa como la gran culpable de toda la situación. En parte se puede estar tratando de desviar el tema, de exhibir la función de un ministro que protege a la gente, pero también se está revelando nerviosismo. Cuando se empieza a buscar culpables y a atacarlos duramente, de golpe y no como producto de una campaña muy planificada, la sensación es que alguien está muy nervioso y se siente débil.

EC - Esos son los elementos que tú incluyes dentro de este tiempo crítico del gobierno que estás describiendo. ¿Qué puede ocurrir a partir de esta situación?

OAB - Crisis significa que hay una situación que como tal no puede seguir, que o mejora o empeora. Es un momento en que se toman decisiones. La crisis irá para un lado o para otro según, por un lado, el balance final que haga la gente, según los movimientos que haga el presidente (sobre todo el conjunto de temas que están planteados: inflación, disconformidad con la reforma tributaria, si acelera o no la reforma de la salud), según haya o no cambios en el impuesto a la renta de las personas físicas, con respecto a lo cual ha habido un anuncio de flexibilidad del presidente Tabaré Vázquez, que ha dicho estamos para aprender, para ensayar, si hay cosas que no funcionan se cambian. El ministro de Economía, por su parte, dio una señal de flexibilidad muy genérica en el programa oficial días pasados, pero que luego ha mantenido una línea de gran rigidez: bajo presión no se cambia nada, la reforma tributaria es esta.

La otra variable es que haya o no cambios en el gabinete, sobre todo cambios de fondo. Siempre hay especulaciones sobre la posibilidad de cambios de gabinete, desde que se instaló el gobierno se está hablando de eso. Pero en particular importa si al iniciar su segunda mitad cronológica de gobierno el presidente decide hacer algún ajuste, si llega a hacer cambios realmente de fondo acompañados o no de ajustes en el impuesto a la renta a las personas físicas, todo en un gran paquete.

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EC - ¿Cuáles serían las conclusiones?

OAB - Como dice la RAE en cuanto a enfermedades, “crisis, es un cambio ya sea para mejorarse el paciente, ya sea para agravarse”. Por lo tanto, de lo que ocurra por sí solo, de lo que en definitiva piense la gente, de lo que haga por encima de todo el presidente, va a depender que el paciente, en este caso el gobierno, se mejore sensiblemente o se agrave.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 10  - 2007