A propósito de la renta, vivir de renta y el impuesto a la renta
Oscar A.
Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

 

EMILIANO COTELO:
Hay en el país una gran polémica en torno al impuesto a la renta, sus alcances, sus perjuicios y beneficios. A propósito de ello, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, nos propone analizar parte de esa polémica. El título: “A propósito de la renta, vivir de renta y el impuesto a la renta”.

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EC - ¿Por dónde empezamos?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Es un dato de la realidad que hoy hay una gran disconformidad con la reforma tributaria y el impuesto a la renta. Frente a lo cual hay dos actitudes políticas: la optimista u oficialista que dice que esto se va a disipar cuando se vean los resultados, que la gran mayoría va a ver que es positivo; y la visión pesimista que dice que este estado de disconformidad se va a consolidar y que además será negativo para la mayoría de la gente. Esto se va a ver más adelante y no es el centro del tema. El centro del tema del análisis de hoy es la disconformidad que realmente existe y su porqué.

El impuesto a la renta es una idea manejada desde hace mucho tiempo por el Frente Amplio (FA), que ha pasado muchas elecciones. Incluso fue muy fuerte en el período interelectoral 90-94, cuando el FA hacía una contraposición entre el impuesto al consumo y la conveniencia de un impuesto a lo que se gana. Consideraba que era injusto y malo el impuesto al valor agregado, que debía sustituirse por el impuesto a la renta. Esto apareció en muchos seminarios organizados particularmente en los años 90, 91 y 92, no es una novedad, e incluso en la elección del 99 la campaña hacia el ballotage quedó centrada en el impuesto a la renta y el Frente quedó entrampado en algunas cifras que debilitaron su propuesta.

Cuando el FA llegó al gobierno podía discutirse si muchas reformas estaban previstas o no, si eran de determinado modo o no, pero que el FA iba a implantar el impuesto a la renta era un dato de la realidad.

EC - Lo que tal vez no se discutió demasiado y después terminó apareciendo con fuerza es cuál es el alcance del término “renta”.

OAB - Exacto. Para los economistas, para los políticos que manejan el tema en términos económicos, la palabra “renta” es sinónimo de “ingreso”, “imponer la renta” es imponer todo ingreso, es tratar de imponer los ingresos. Por un lado se puede imponer el consumo, lo que la gente compra o gasta, por otro lado se puede imponer lo que la gente tiene, el patrimonio, o lo que la gente gana. Son las tres grandes vertientes de imposición, las tres grandes fuentes. Para el Frente y para los economistas es gravar el ingreso.

¿Pero eso es lo que entiende la gente cuando uno habla de renta? Veamos lo que dice el Diccionario de la Real Academia, que no es una exquisitez sino que recoge los términos usuales del idioma, y qué quiere decir eso tan común “fulano vive de rentas”. Un economista diría “vaya chiste, todo el mundo vive de rentas”, todo el mundo vive de algún ingreso. Sin embargo cuando alguien dice “fulano vive de rentas” nadie considera que vive de un ingreso que puede ser un salario.

El Diccionario de la Real Academia dice como una de las definiciones de renta: “Aquello que paga en dinero o en frutos un arrendatario”, este es un primer sinónimo, es arrendamiento, una persona que vive de arrendamiento vive de renta, es una locución común. Segundo, como locución verbal coloquial el Diccionario de la Real Academia define: “Aprovechar algo que se ha conseguido anteriormente, sin hacer ningún esfuerzo por renovarlo”, vale decir que es un capital que se tiene y que sin esfuerzo produce una renta, puede ser un arrendamiento, un dinero puesto a interés; en general venía por acá la idea cuando se decía gravar la renta. Y hay otra definición: “Caudal o aumento de la riqueza de una persona”.

Vale decir que renta puede no ser necesariamente vivir sin hacer esfuerzo para ganarlo, pero sí que es una riqueza (que en términos económicos puede ser tener un solo peso, pero para la gente riqueza es cuando se tiene mucho dinero), un aumento o un gran caudal de esa riqueza.

De la idea que salía de un impuesto a la renta deberían pagar: uno, quienes viven de recursos sin hacer esfuerzos por trabajar (“viven de renta”), es decir, obtienen sus ingresos de rentas de inversión de capital; dos, quienes obtienen altos ingresos de la especulación o la intermediación, concebida esta como una actividad parasitaria y no productiva (es otro lugar común); y tercero, quienes tienen un nivel de ingresos extraordinario y desproporcionado para el trabajo personal de un individuo (“altas rentas”), lo que se asemeja a especulación o a lucro desmedido o parasitario. Eso es lo que en general estaba en la cabeza de la gente, que se complementaba con la frase persistentemente machacada por el FA en la campaña: “que los que ganen más paguen más”.

EC - Lo que ocurrió después tuvo algunas diferencias con esos antecedentes.

OAB - Lo primero que la gente empezó a descubrir, sobre todo cuando los economistas empezaron a explicar, es que la palabra “renta” tenía un significado mucho más técnico y que tenía que ver con sueldos, con jubilaciones, que no era exactamente lo que estaba en el imaginario. Puede haber habido un problema de comunicación pero es claro que hubo un cortocircuito.

Y después muchas cosas que la gente no se imaginaba y que no necesariamente tienen que ver con todo impuesto a la renta sino con algunas formas de aplicarlo. Por ejemplo esta discusión de si la vivienda de los jueces paga, el pago de la guardería por parte de un organismo o una empresa, los vales para alimentación, la comida dada en una empresa, en un organismo, en un comedor, las partidas del 222 de los agentes de comisaría. Cuando se hablaba de rentas nadie pensaba en estas cosas, se pensaba en gente con un pasar muy holgado, no se imaginaba discutiendo el ingreso a gente con ingresos muy escasos. Tan escasos que es fundamental si tiene un comedor, si no lo tiene, si tiene una hora extra. Y nadie imaginaba (los politólogos no lo advertimos) que el impuesto a la renta iba a tener discusiones y protestas a nivel de sindicatos de trabajadores, a nivel de policías comunes, de militares, que discuten cómo los afecta o no el impuesto a la renta. Tampoco se imaginaba a la DGI hablando de la facturación de las prostitutas. Todo esto está muy lejos del imaginario del impuesto a los que viven de renta, a los que amasan dinero, a los millonarios o a los que viven muy holgadamente. La palabra “rico” es muy distinta, para el que vive en Pocitos rico es el que vive en el sur de Carrasco y para el que vive en la periferia el de Pocitos es rico, siempre es relativo. La idea era que el destinatario del impuesto a la renta era alguien que estaba muy bien, no un funcionario público de algún organismo.

EC - Una discusión que quizás pueda resumirse en cuál es el mínimo no imponible.

OAB - Tiene que ver con el mínimo no imponible y con las categorías. El mínimo no imponible no sabemos cuál es, porque para los funcionarios del Servicio Exterior, que pueden ganar varios miles de dólares, se consideró que impuesto a la renta solo paga el sueldo que le paga Uruguay, un embajador puede pagar 10.000 dólares pero de impuesto a la renta paga sobre un sueldo de 16.000 o 20.000 pesos, según un criterio que ha adoptado el equipo económico.

El otro tema es una contradicción porque el concepto de mínimo no imponible en general en el mundo es lo mínimo que necesita un hogar para vivir, algo parecido a la línea de pobreza. Pero cuando vamos a la estadística del INE los ingresos que requiere un hogar para estar por encima de la línea de pobreza son mucho más que el mínimo no imponible. En principio (porque el mínimo es por persona, no por hogar, depende de si un hogar tiene cinco sueldos o uno), si un hogar tiene un solo sueldo paga impuesto a la renta aunque según el INE está en el nivel de pobreza. Es una de las contradicciones muy grandes de este impuesto a la renta con relación a otros criterios que maneja este mismo gobierno. Si el mínimo no imponible está en el nivel que está lleva a un concepto de impuesto a la renta, si está en un nivel muchísimo más elevado quizás se aproxime al imaginario que la gente tuvo cuando oía al FA hablar del impuesto a la renta, un impuesto a la gente que ganaba mucho o que no pagaba ningún tipo de impuesto, como los profesionales y los servicios personales, que hasta el 30 de junio no pagaban ningún tipo de impuesto.

EC - El PIT-CNT está revisando su análisis de la reforma tributaria y está empezando a pensar en una campaña destinada a conseguir que por lo menos se aumente el mínimo no imponible.

OAB - Si uno simplifica y dice: ¿cuál sería el imaginario de protesta por el impuesto a la renta? No sé, serían los propietarios de inmuebles, la Asociación de Bancos, las grandes cámaras empresariales, con un PIT-CNT organizando manifestaciones de alegría porque ahora la gente viviría de su sueldo sin pagar ningún impuesto y todos los impuestos los pagarían los grandes ricos. Ese era el imaginario, casi fue dicho así, yo recuerdo algún seminario en que casi se graficó así. Uno no se imaginaba ver que las grandes empresas no tendrían ninguna afectación por este impuesto y que sí afectaría a los asalariados. Acá viene el tema de entendimiento distinto de las palabras, porque cuando el equipo económico dice que todo ingreso es renta, técnicamente está diciendo una cosa absolutamente correcta, y cuando la gente dice que renta es lo que tienen los que ganan mucho también es correcto para otro concepto de la palabra renta. Con las mismas palabras se ven, se escuchan y se imaginan cosas muy diferentes.

EC - ¿Alguna conclusión adicional?

OAB - Esto es lo que tiramos para el análisis, para la reflexión de la gente, a los efectos de entender (más allá de cuál sea el resultado final de la relación población-impuesto a la renta) por qué hay mucha confusión y mucha sorpresa con un tema que hace tantos años que se anuncia que no debería haber sorpresa.

Queda para más adelante ver efectivamente, cuando todo esto decante (ya empieza la gente a cobrar sueldo, ya se vio si hubo o no baja de precios, ya se verán más adelante otras cosas), cómo termina decantando en la población. No es un tema objetivo de si a alguien le descontaron más o menos, sino si la gente quedó conforme o no con la reforma tributaria. Esto se irá viendo con los meses, es otro tema completamente distinto.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 3  - 2007