Las dudas que podrán decidir la opinión sobre la Reforma Tributaria
Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

 

EMILIANO COTELO:
Dentro de un mes y veinte días entra en vigor la Reforma Tributaria, esta reforma que tanta polémica ha generado. El gobierno lanzó una fuerte campaña en defensa de la reforma, una campaña que también incluye información. Por otro lado, los tres partidos de oposición han presentado recursos de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia contra el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) aplicado a las pasividades. También blancos y colorados, fundamentalmente, están recorriendo el país criticando la reforma. A propósito de todo este panorama, el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone como título hoy: “Las dudas que podrán decidir la opinión sobre la reforma tributaria”.

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Oscar, ¿cómo es el clima político en torno a la reforma?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Está bastante tenso, fuerte y con discusiones bastante agrias. Primero vamos a recordar el estado de la opinión pública, las cifras que divulgamos el 27 de abril, con datos al 22 de abril, que fue la segunda encuesta Factum y no varió demasiado con respecto a la que se hizo sobre fines del año pasado. Vamos a recordar los datos.

EC - Piensa que la reforma lo va a beneficiar: 19%
Piensa que la reforma lo va a perjudicar: 27%
Piensa que ni lo beneficia ni lo perjudica: 17%
No sabe: 37%

OAB - Con respecto al año pasado las cifras de opinión neutra y no sabe son exactamente las mismas, cosa bastante sorprendente. Lo que cambió es que la gente que piensa que la va a perjudicar pasó de 24% a 27%, y la que piensa que la va a beneficiar pasó de 22% a 19%, es decir, se amplió la brecha.

Lo que va a decantar esto no va a ser solamente si la gente cobra más o cobra menos, sino si siente que la beneficia o la perjudica, porque el beneficio o el perjuicio pueden ser que cobre más o menos, que le moleste aunque no pague más o que no le moleste porque son unos pocos pesos. O sea que el beneficio o el perjuicio no se refieren estrictamente a un tema de “cobro más, cobro menos” o “tengo que pagar lo que no pagaba”.

En segundo lugar va a incidir en la suerte de la reforma algo que se traduce en “me perjudica pero es bueno para el país y es justo”, o “me beneficia un poco pero es una complicación para todo el mundo, es una complicación para el país y aun para aquel que se ve beneficiado”, porque crea algunos temas burocráticos que molestan.

Por otra parte, a un mes y medio de la entrada en vigencia de la Reforma Tributaria no sabemos a ciencia cierta a cuánta gente ni en cuánto va a afectar, porque las cifras que maneja el oficialismo y las que maneja la oposición no coinciden.

EC - Es un dilema complicado de examinar.

OAB - Hay una crítica de la oposición que es correcta como crítica, los porcentajes sobre sueldos se basan en la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística, en la que siempre se ha sostenido que están subvalorados los ingresos de los hogares porque se hacen por declaración de la gente, y las declaraciones son muy imperfectas. El oficialismo sostiene que se va a ver afectado por la reforma, que va a pagar más, el 12% de las personas y el 16,5% de los hogares. Pero la oposición dice que es la cuarta parte de la gente que trabaja o que está en condiciones de producir la que se va a ver afectada.

Sin embargo hay ciertos consensos: la gente más dinámica, que más influye sobre la opinión pública, que más puede salir en los medios, que más se puede movilizar, las capas medias acomodadas, la clase media acomodada, es la que más se perjudica. En eso hay consenso, y esto puede impactar en la formación de la opinión pública más que lo cuantitativo.

También hay un cuasi consenso (incluso en el oficialismo hay mucha gente con una visión más radical sobre la Reforma Tributaria que está de acuerdo) en que no toca demasiado a las capas superiores, las clases más altas o “la burguesía”, en términos marxistas, que no pagan más porque tienen posibilidades de escape y, sobre todo, por la introducción del Impuesto a la Renta de las Actividades Empresariales (IRAE), que es menor que el actual Impuesto a la Renta de Industria y Comercio (IRIC). Alguien decía irónicamente “el que gana más paga más… siempre que no gane demasiado”, porque a partir de determinado punto empieza a pagar menos. Ese es un punto flaco de la reforma, no es uniforme para arriba.

EC - ¿Cómo se va a definir el estado de opinión de la gente con respecto al impacto de la reforma? ¿Qué puntos van a incidir en esa definición?

OAB - Vamos a hacer un listado de preguntas y después un breve cronograma o timing de cómo puede ir decantando la opinión, en qué momentos.

Ahora las preguntas surgen a partir de la reglamentación, hay preocupación en alguna gente del oficialismo que considera que hay un exceso de tecnocratismo en la reglamentación, que es de aplicación muy complicada.

En cuanto a los puntos que pueden incidir, el más simple son los descuentos directos que se le van a hacer a la gente y los descuentos directos que se les va a dejar de hacer a los sueldos, a las pasividades, eso se va a ver con rapidez. Aunque está la variante de que una persona que aparentemente se beneficia puede pasar a ser perjudicada con una reliquidación en el aguinaldo, porque apareció que cobraba en dos lugares distintos y pasó una de las franjas. Ahí va a haber dos tiempos de valoración.

La gente que tiene que hacer nuevos pagos, la gente independiente o que percibe rentas de capital va a hacer pagos que no hacía o los va a hacer en mayor o menor cantidad. Se verá qué balance hace cuando llegue el cierre del ejercicio, la reliquidación de los impuestos.

En lo que tiene que ver con rentas de capital, va a ocurrir que se tendrá que pagar el impuesto aunque no se cobre el alquiler. Habrá que ver cuánto es esto, cuánto afecta, si es importante, porque es un impuesto que no se paga sobre el alquiler efectivamente cobrado sino sobre el alquiler devengado.

Un tema bastante complicado que se conoció más claramente con la reglamentación es que las empresas no descuentan los costos por igual sino dependiendo de los impuestos que paga el que le proveyó el servicio. Según se ha sostenido, si un individuo que tiene un rebusque y no paga impuesto a la renta hace un arreglo de cosas y cobra 1.000, a la empresa que lo contrata le puede salir más caro que una empresa establecida que cobre 1.200, porque siempre termina pagándose 25%, entonces la empresa termina pagando lo que no pagó el que proveyó el servicio porque tenía exención de impuestos o pagaba una tasa menor. Por ejemplo, le pasaron una factura de 1.000 pesos y 400 es costo, pero por 600 tiene que pagar impuesto como si fuera una ganancia. Esto es un problema de costos y de posibilidades, las empresas más instaladas tendrán mayores facilidades de vender sus servicios que el individuo suelto, el que se rebusca o trabaja poco porque al pagar menos impuestos resulta más caro para el que le compra.

Por otro lado están las complicaciones de contabilidad, esto de que cada costo va a pesar distinto, va a haber arbitraje, siete tipos de facturas distintas. Además muchas veces cuando se habla de empresas se tiende a pensar en la Coca-Cola o en un gran banco, pero el 80% o el 90% de las empresas de Uruguay son un individuo con dos empleados o un individuo con su hermano o con su hijo, gente que es empresa desde el punto de vista jurídico pero que no es una gran empresa, que tiene que estar trabajando y tiene muchos problemas para manejar su contabilidad. Esa gente va a tener complicaciones muy fuertes, tendrá que recurrir a profesionales, cuyos costos seguramente van a aumentar, para llevar contabilidades, deducir costos y asesorar y liquidar el IRPF. Esto puede generar molestias.

Por otro lado hay que ver cuánto pueden incidir las molestias y los costos burocráticos, no como molestias sólo económicas, porque de repente el impuesto no afecta tanto pero tiene que contratar un contador que le haga los trámites y le sale más caro que el impuesto en sí mismo. Aparentemente se beneficiaría en el impuesto pero los costos que le van a significar liquidarlo hacen que se perjudique.

EC - Supongo que también influye en la opinión de la gente cuánto termine habiendo de rebajas de precios a raíz de la eliminación o la rebaja de impuestos.

OAB - Eso lo vimos en el programa hace dos semanas. Decíamos que hay dos ángulos muy claros. Uno es el que maneja el Estado, las tarifas que inciden directamente sobre la gente (luz, teléfono, agua, gas o supergás), qué pasa con estas tarifas (sobre eso hay algunos anuncios, todavía faltan concreciones). Hay que ver si el balance de precios realmente impacta, si se siente en el bolsillo, porque muchas veces los cálculos de la oposición y del gobierno dicen “estos se benefician, van a cobrar 5 pesos más que el mes pasado”, o “no se perjudican, van a pagar 5 pesos menos”, pero alguien va a considerar que paga más o que paga menos cuando la diferencia importa mucho más que un boleto de ómnibus.

EC - Ayer el Ministerio de Economía y las empresas correspondientes anunciaron que la rebaja de tarifas en UTE y OSE y la eliminación de la larga distancia nacional de Antel van a entrar en vigencia el 1 de junio. Fue una forma de destacar uno de los efectos positivos de la reforma, que la caída en los aportes patronales de las empresas públicas va a permitir la rebaja de las tarifas. El ministro Astori dijo que estaba muy preocupado porque solamente se habla del IRPF y de los nuevos impuestos pero no de este otro tipo de efectos.

OAB - Hay que ver cuánto pesa esa rebaja de tarifas en el hogar. Por ejemplo, cuánta es la gente que hace llamadas de larga distancia. Por otro lado, OSE baja la tarifa pero se le incorpora el IVA, entonces ¿la gente va a sentir que paga menos, que paga más o que paga lo mismo? En el balance de tarifas al final del mes, ¿la gente terminará pagando 100, 150, 200 pesos menos, 100, 150, 200 pesos más o la variación no irá más allá de uno o dos boletos de ómnibus? Realmente no hay cifras del todo claras de cómo va a impactar en la mayoría de los hogares.

El otro aspecto son los precios. Se sostiene que la eliminación del Cofis y la modificación del IVA van a impactar en los precios sobre todo de los artículos de primera necesidad (yerba, arroz, etcétera). Habrá que ver si realmente se produce esa baja de precios. Al gobierno le va mucho en poder demostrar que la reforma se tradujo en una importante baja de tarifas que la gente sintió en el presupuesto y en una importante baja de precios de artículos de primera necesidad que la gente común sintió en su presupuesto.

En cuanto a los tiempos, en julio se tendrán que reflejar la rebaja de las tarifas que bajen en junio y los precios de los productos que tendrían que empezar a bajar. En un segundo tiempo, en agosto, tiene que terminar de reflejarse la baja de tarifas y de precios, tendrían que verse en los salarios los beneficios o los perjuicios, tendría que verse el efecto en los alquileres (aunque ya podría estar viéndose si hay o no aumentos). Y en agosto la gente que tiene ingresos personales, individuales, independientes, tendrá que comenzar a hacer adelantos del IRPF.

Entre julio y agosto tenemos un primer termómetro, un primer barómetro de cuál es el clima de la opinión pública, porque puede darse que haya un mayor susto de lo real o una incertidumbre que luego se vuelque a “era buena” o “era mucho peor de lo que creía”. Julio y agosto vamos a tener el primer indicio, el primer barómetro.

A fines de diciembre, con los aguinaldos, vamos a ver cuántas reliquidaciones automáticas harán las empresas con indicación del Banco de Previsión Social, en enero tendremos un nuevo barómetro de esto.

Y luego, en el primer trimestre de 2008 (habrá que ver para qué fecha se fija la reliquidación del impuesto para los que tienen que hacer ajustes por distintas vías, si a fines de marzo o a fines de abril), vendrá el barómetro final, el balance completo de este primer semestre del impuesto a la renta. A esa altura ya vamos a tener computado lo que la reforma implicó en dinero, cuánto ahorré porque me bajaron los precios, porque me bajaron las tarifas, porque el sueldo me subió; cuánto perdí porque me bajó el sueldo o porque tuve que contratar quien me hiciera los trámites o porque el tramiterío me complicó la vida.

El balance general va a tener estas cuatro etapas con toda la lista de preguntas que hicimos. La gente se habrá volcado para un lado o para el otro. A favor de la reforma por descuentos en los sueldos, por no pagar cosas que estaba pagando o por precios o tarifas que bajen. O en contra por todo lo que mencionamos, por costos de trámites o por trámites. Repito, en julio va a haber un primer indicador, en agosto va a haber un segundo indicador, a fin de año o principios del que viene va a haber un tercer indicador y al cerrar el primer trimestre con las declaraciones se puede decir que estará decantado el impacto del primer tiempo de aplicación del impuesto a la renta. Y, sin duda, un año después tendremos un segundo tiempo, la reforma habrá pasado a ser un árbol del paisaje, será algo que ocurre normalmente, entonces habrá que ver cuánto se acostumbró o no la gente y si ese acostumbramiento corrige a favor o en contra el primer balance que se realizará en el otoño del año que viene.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
mayo 11 - 2007