La emergencia y la indigencia como foco de gobierno
Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

 

EMILIANO COTELO:
A lo largo de cinco comentarios el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, ha venido encarando diversos temas en un balance del segundo año de gobierno frenteamplista.

Hoy se propone cerrar este ciclo con lo que ha denominado la “nave insignia” del gobierno Vázquez: el Plan de Emergencia. El título de hoy es “La emergencia y la indigencia como foco de gobierno”.

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OSCAR A. BOTTINELLI:

Al asumir la Presidencia de la República el 1º de marzo de 2005, Tabaré Vázquez hizo dos discursos: uno como jefe de Estado ante la Asamblea General y otro -que fue más de jefe de Gobierno- ante la ciudadanía, ante la gente, en la explanada del Palacio Legislativo.

En ese discurso, que estuvo muy lleno de anuncios, hizo primero una gran introducción de objetivos genéricos, globales. Y el primer tema concreto que mencionó fue el Plan de Emergencia. Focalizó en la pobreza y la indigencia la prioridad del gobierno. Por esto y por lo que habían sido los discursos y los seminarios en la campaña electoral apareció el Plan de Emergencia como la nave insignia del gobierno, el tema más visible y más central de este gobierno.

El problema es que en realidad no había un Plan de Emergencia. Había un conjunto de objetivos manejados previo a la elección. Era un objetivo reducido en cuanto al número de personas, que era mucho menos de la mitad (incluso la cuarta parte) de lo que finalmente abarcó el Plan de Emergencia, que era la gente en situación de pobreza extrema, en la mayor indigencia de todas, que había que atacar frontalmente, con toda una batería de medidas. Ese era el objetivo inicial.

Cuando se instala el gobierno empiezan a aparecer objetivos mucho más dispersos. Se hacen llamados públicos a anotarse, y cuando se quiere acordar se está multiplicando por dos, por tres y hasta por cuatro el número de personas a ser atendidas.

Se había empezado con la idea de algunos instrumentos. Uno de ellos fue el famoso cheque de casi 1.400 pesos, pero no había planes en el sentido de cómo se iba a instrumentar ni a quiénes se iba a llegar. Eso determinó que se viera, particularmente en 2005, una especie de naufragio de la nave insignia, un gran fracaso del Plan de Emergencia.

El Plan de Emergencia necesitó el apoyo logístico del Ejército en el interior porque no tenía previsto dónde se iban a alojar los entrevistadores sociales que iban a visitar a las personas que iban a ser incluidas en el plan.

Lo cierto es que al terminar el segundo año de gobierno aparecen resultados muy tangibles. Ese plan, que empezó sin ideas muy concretas y muy a los tumbos, terminó en un plan con resultados muy fuertes en cuanto a reducción de la indigencia y de la pobreza. Confluyeron muchos elementos. Uno de ellos fue el crecimiento económico del país. Más toda una serie de baterías, en las que el cheque fue uno de los instrumentos utilizados. Además, aparece un elemento importante, que tiene que ver con lo que se pueden llamar los logros del Plan de Emergencia en dignificación de las personas, que inicialmente no es un resultado material y que pasó por lo que se llamó, quizás con exageración, la documentación de la gente.

En Uruguay, todo el mundo está documentado. Es muy raro que alguien nazca en la casa o en la vía pública. Se nace en centros asistenciales y en el acto de nacer se queda documentado. Lo que falta es la inscripción en el Registro Civil, porque no se completa el trámite, o porque una vez inscripto en el Registro Civil no se obtiene una cédula de identidad. Entonces se pasa a una cierta indocumentación. Esa persona no figura en determinados conjuntos de registros, y esa ausencia de registro genera, entre otras cosas, la ausencia de determinados derechos.

En Uruguay extraña que se diga “tantas personas no tienen cobertura de salud”. Es un tema fáctico que no está acorde con lo normativo. Porque la ley de Salud Pública establece la cobertura universal. Pero esa cobertura universal requiere un registro para poder asistirse gratuitamente. Cualquiera puede asistirse en Salud Pública. Hay quienes se asisten gratuitamente y quienes se asisten con arancel bonificado, porque el arancel es caro. Para asistirse con arancel bonificado o gratuitamente hay que inscribirse, y lo elemental para inscribirse es tener documento de identidad, y además hacer el trámite.

Estamos hablando de un sector de personas a las cuales su propia estructura cultural llevaba a no hacer trámites y a no saber cómo hacer trámites. Es decir que documentarla ya es darle una dignidad. Pasa a ser una persona que existe desde el punto de vista formal, jurídico, de relacionamiento con la sociedad, que empieza a adquirir el acceso a la salud pública y a un conjunto de beneficios sociales que ya existían en el país pero a los cuales por falta de documentación y de información no accedía, en algunos ni siquiera a la Asignación Familiar.

De modo que lo que empieza con un tema de dignificación de la persona termina en que la persona recibe un conjunto de beneficios sociales a los cuales siempre tuvo derecho, pero por no tener la asistencia adecuada o la documentación no accedía. Esto fue sin duda uno de los logros muy importantes del Plan de Emergencia.

Quedan dos grandes desafíos para esta segunda mitad del gobierno, una vez que el Plan de Emergencia logró aterrizar y funcionar y llegó a tener ciertos resultados con retraso.

Siempre se sostuvo que en Uruguay había un nivel muy grande de planes de ayuda social absolutamente inconexos, dispersos, sin forma de medir efectivamente la eficacia de la inversión realizada. Se ha hecho un estudio que identifica todos los diversos tipos de ayudas sociales que hay por todos lados en este país, los CAIF, el Banco de Previsión Social con su área de la salud, montones de planes dispersos en organismos, en ministerios. Una vez detectada la necesidad hay que empezar a coordinar, a unificar ayudas, a impedir el sobreuso de ayudas sociales y el no uso por parte de personas quizás con más derecho.

Siempre se dijo que en Uruguay lo más importante en políticas sociales era empezar a coordinar lo ya existente, y el Frente Amplio, que siempre sostuvo eso, no empezó por ahí en el Plan de Emergencia. Ahora se ve la necesidad de empezar a unir todo esto, de coordinar y racionalizar todo el sistema de ayuda social. Esto es una necesidad muy grande.

El otro desafío mayor es terminar la etapa asistencial, o asistencialista, para pasar a la etapa en que esta gente a la cual se ayuda y se trata de rescatar de la pobreza extrema o de la pobreza pueda caminar por sí sola. Y caminar por sí sola implica tener fuentes de trabajo propias. Hay una serie de planes de creación de microcooperativas, de microemprendimientos...Se requieren todas las condiciones para ir incorporando al mercado de trabajo a personal que -en general- es de muy baja calificación, que en general es el que tiene más dificultades en cuanto a falta de antecedentes laborales, falta de cultura de trabajo o falta de capacitación o de medios para la realización de trabajos. Entonces, la capacitación y la apertura de fuentes de trabajo específicas para estos sectores aparecen como el gran desafío de estas políticas sociales para que puedan consolidarse y no queden como una asistencia dada en un período determinado.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 26 - 2007