Vaivenes, cortocircuitos y escollos en el gobierno
Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

 

JOSÉ IRAZÁBAL:
El politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, ha elegido en este mes cinco temas para destacar como balance de este segundo año de gobierno del Frente Amplio (FA). Hoy la atención está puesta en los procedimientos de funcionamiento y toma de decisiones de la actual administración. El título: “Vaivenes, cortocircuitos y escollos en el gobierno”.

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OSCAR A. BOTTINELLI:
El gobierno ha exhibido un problema que necesariamente tiene que encarar para mejorar sus procedimientos. No estamos hablando de éxitos ni de resultados de fondo, sino de las formas de actuación, de los medios, de los procedimientos, que presentan un conjunto de fallas, de problemas, que dificulta la consecución de resultados. Ha sido un problema durante los dos años de gobierno, todo 2005 y 2006, quizás acentuado en el año 2006.

En primer lugar el tema del zigzag, de los vaivenes. Es muy consustancial con la estructura de personalidad del presidente de la República. Es un dato que necesariamente debe tomarse como tal. El tema es cómo se expresa, si su estilo es ir buscando el camino a través de cierto zigzag, de cierto péndulo, es una forma de acción, es un tipo de personalidad que se mueve de determinada manera y que usa el método de ensayo y error para ir encontrando el camino.

El tema es cuando esto no es sólo un método reservado para ir aproximándose a la solución o incluso al objetivo, sino que se traduce públicamente. Fue muy claro en el tema del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos si observamos lo que ocurrió desde la primavera de 2005 hasta la definición que se tomó pocos días antes del 3 de octubre de 2006, a fines de setiembre, en ese año y un poco más.

El presidente de la República osciló muy pendularmente, en determinado momento su discurso daba la sensación –y así fue leído con mucha ligereza por actores políticos, actores económicos y actores comunicacionales– de que se iba aproximando a un TLC. El presidente iba tanteando un camino hacia un TLC, dejando siempre las puertas abiertas para el retroceso.

En otro momento daba señales en sentido contrario. Por ejemplo, una misma semana hizo un miércoles un discurso en Punta Cala, que fue tomado como una definición a favor de un TLC –lo que me pareció uno de los errores interpretativos más grandes que tuvieron los sectores dirigentes de este país–, pero el lunes la ministra de Desarrollo Social, actuando como vocera del Consejo de Ministros, declaró que un TLC con Estados Unidos no estaba en la agenda del gobierno. En la misma semana se dieron dos señales contradictorias.

Esto que muchas veces son tácticas deliberadas para confundir –tener vaivenes, presentar oscilaciones, buscar confundir–, que muchas veces es una necesidad o una conveniencia política –cuando se busca deliberadamente–, cuando los distintos temas se reiteran, va generando elementos de desgaste sobre el gobierno que a la larga tiene como producto final cierta parálisis en los resultados. No parece un procedimiento fructífero si continúa en la otra mitad del tiempo de gobierno.

Estos vaivenes, a su vez, se complementan con una actitud del presidente de la República de dejar que afloren los cortocircuitos en el gobierno o en el oficialismo. Hay muchos cortocircuitos, entre los ministros entre sí que a veces tienen que ver con discrepancias de fondo. Por ejemplo, ni más ni menos que sobre la inserción internacional del país. Y otras veces tienen que ver con problemas de procedimientos...Ministros que crean hechos consumados con sus propios puntos de vista, hacen anuncios, dan pasos sin ningún tipo de consulta y generan rispideces en los que se sienten tomados a través de un hecho consumado.

Y en tercer lugar existen cortocircuitos entre los ministros, algún ministro o todo el gabinete y los parlamentarios oficialistas. Esto generó el largo tiempo de discusión de la Reforma Tributaria, que fue enviada sin ninguna consulta a los legisladores oficialistas como un paquete y luego empezó toda una rediscusión al interior del oficialismo.

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OAB - El presidente de la República muchas veces deja que este tipo de cortocircuito funcione y luego aparece en el momento oportuno, tomando la decisión final. Sin ninguna duda una virtud clara en materia de procedimiento del presidente de la República es que sabe elegir el momento oportuno para aparecer y tomar las decisiones y desaparecer largos períodos.

Sin embargo un gobierno que exhibe crecientemente cortocircuitos llega a un desgaste, un desgaste de sus figuras, sean ministros, sean legisladores, que quiérase o no termina erosionando al gobierno como conjunto y al presidente de la República también. Este tema aparece como otra dificultad a asumir para la segunda mitad del gobierno frenteamplista: buscar que haya un funcionamiento más fluido, con menos cortocircuitos, sobre todo públicos.

Esto se asocia con un problema de escollos en las decisiones. Sin ninguna duda hay problemas personales, problemas de personalidades, problemas de formas de hacer y también discrepancias políticas, ideológicas o programáticas. Ha sido muy claro en materia laboral, en materia tributaria, en materia presupuestal.

Hay que tener mucho cuidado con análisis simplificados que dicen que en el gobierno hay dos bloques, uno moderado y uno radical. Eso es una lectura en blanco y negro que olvida toda la riqueza de matices que tiene el gobierno, que tiene el oficialismo o que tiene el sistema político uruguayo.

Hay siete grandes corrientes que se alían, se cruzan o entrecruzan, según de qué tema o conjunto de temas estemos hablando. Esto determina que dirimir estos disensos, buscar los consensos, encontrar los entendimientos...no tiene un ámbito claro e inequívoco de resolución. Puede ser el Consejo de Ministros, puede ser un juego de confrontaciones que termina arbitrando el presidente de la República, puede ser resuelto a nivel de la agrupación de gobierno, el órgano que integran los ministros con los parlamentarios y el vicepresidente de la República, o puede ser resuelto en la estructura del FA, que acaba de renovarse con nuevas elecciones, el Plenario Nacional y la Mesa Política. Como es diferente la correlación de fuerzas entre los distintos sectores en el gabinete, en el Parlamento y en el FA, elegir en qué lugar se va a discutir y resolver es casi elegir el resultado, es elegir el terreno que le es más favorable a un conjunto de grupos o a otro. Incluso la influencia o la cercanía con el presidente de la República no es pareja. Por lo tanto, el hecho de que arbitre el presidente deja mejor posicionados a unos que a otros.

Un gran problema que tiene el oficialismo es definir reglas y ámbitos para decidir definitivamente dónde se van a tomar las decisiones y se va a dirimir el disenso. Estos temas, los vaivenes, los cortocircuitos, los escollos, los ámbitos de decisión son problemas de tipo de procedimiento, de forma de hacer, que en mayor o menor grado, según de qué se esté hablando, afectan o han afectado los resultados en esta primera mitad del gobierno frenteamplista, en estos dos años, y su corrección o mejoramiento aparece como una necesidad para la segunda mitad del tiempo útil de gobierno, este 2007 y 2008, ya que en 2009 tienen que aparecer los resultados en medio de un largo ciclo electoral.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 19 - 2007