Lo que desacomoda a Uruguay:
del papel histórico de mediador a ser parte de un conflicto
Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
La resolución casi unánime del Banco Mundial (BM) conocida esta semana concediendo el crédito y la garantía solicitados por Botnia podía haber ayudado a la finalización de la controversia con Argentina, pero ocurrió lo contrario, la reavivó.

El politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, analiza esta situación: “Lo que “desacomoda’ a Uruguay: pasar del papel histórico de mediador a ser parte de un conflicto”.

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Oscar, ¿cómo entramos a este asunto tan conversado?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Para ver el estado de situación de un conflicto hay que ponerse en la cabeza de cada uno, repasar lo que piensa y ve cada quien.

Un apunte interesante: fue casi unánime en el BM porque hubo un voto en contra, que fue el de Argentina y Uruguay. Porque el representante argentino no es representante argentino, es un argentino que representa a varios países, entre otros a Argentina y Uruguay.

EC - Podría decirse que ni siquiera hubo un voto en contra, hubo menos de un voto en contra.

OAB - Vota sin consultar a uno de sus representados, que es Uruguay.

EC - Coloquémonos en la cabeza de cada una de las partes. Empecemos por Uruguay.

OAB - Uruguay considera que tiene derecho a instalar una planta de celulosa, que la misma no contamina, que respetó el Tratado del Río Uruguay (aunque hay alguna gente que tiene dudas en cuanto a si en el caso de Botnia, Batlle no se apresuró, si respetó escrupulosamente el Tratado del Río Uruguay). Uruguay ganó la medida cautelar en La Haya, tuvo un éxito relativo en el Tribunal de Controversias del Mercosur y ahora ganó en el BM. Tiene por delante el juicio de fondo en La Haya, con respecto al cual hay bastante optimismo, exhibe ser tercero en el ranking ambiental del mundo y es el único país plenamente democrático de América del Sur (y uno de los 28 del mundo, según el ranking de The Economist).

El gobierno tiene todo al país detrás (están las expresiones de Larrañaga, lo expresado por el Partido Colorado, el movimiento sindical está en una línea movilizada). Además Uruguay considera que no es seria la preocupación ambientalista de Argentina, que es un pretexto y no una realidad porque Argentina no se preocupa por los problemas ambientales que tiene dentro de su territorio, es un país altamente contaminado. Y no considera aceptable la pasividad del gobierno de Kirchner ante el corte de tránsito de bienes y personas, lo que llamamos “corte de puentes”.

EC - Pongámonos ahora en la cabeza de Argentina.

OAB - Para Argentina es un tema de principios, doblemente de principios. Por un lado siente que es una lucha del mundo subdesarrollado con los países centrales, una defensa del mundo subdesarrollado ante los países centrales que intentan transformar esta parte del mundo en un basurero (palabras textuales del presidente argentino). Es Argentina contra el mundo. El gobierno argentino se siente el gran defensor del ambiente, entiende que Uruguay violó el Tratado del Río Uruguay y que actúa con intransigencia. Muchos en Argentina entienden que puede adjudicarse a su favor la cancelación del proyecto de ENCE en M’Bopicuá. Y el gobierno tiene un país dividido, es muy fuerte el análisis de Morales Solá titulado “Kirchner no acertó con ninguna estrategia”, publicado ayer en La Nación.

EC - Ha habido críticas muy severas de altos funcionarios de gobierno a distintos dirigentes de la oposición por este asunto.

OAB - Sí, no hay el mismo nivel de unanimidades o de fuerte consenso que hay en Uruguay.

EC - Veamos ahora las fortalezas de uno y otro.

OAB - Salgamos del tema estrictamente puntual del Tratado del Río Uruguay y los aspectos jurídicos y formales y veamos globalmente.

Fortalezas de Uruguay. Se ha evidenciado con mucha claridad, con mucha fuerza el apoyo de Estados Unidos y de casi toda la Unión Europea, menos de España. Hay dos posiciones en el análisis de la postura de España, unos la ven apoyando a Argentina y otros en una postura intermedia o equidistante de ambas partes; de todas maneras hay unanimidad en que España no apoya a Uruguay. Fuera de España se ve a todo el resto de la Unión Europea en una actitud de coincidencia en el apoyo a Uruguay, y en cierto modo hubo una actitud clara de apoyo de México.

EC - Veamos las debilidades de la posición uruguaya.

OAB - Como debilidad tenemos lo que cada día se evidencia con más claridad, la falta de apoyo en el Mercosur. Brasil sigue dando señales de poco apoyo, ha reiterado que este es un conflicto bilateral, que no es un tema del Mercosur, más algunos hechos como la no venida de Lula a la Cumbre Iberoamericana, y tampoco después, cuando se esperaba que lo hiciera. Por otra parte Venezuela ha tenido una actitud muy prescindente contra lo que creía el gobierno uruguayo, que creía tener una relación privilegiada. Uruguay fue muy rápidamente a una ampliación del Mercosur sin medir cuánto le convenía y cuánto lo debilitaba. No se debatió muy bien la ampliación del Mercosur, todo se planteó en el eje Chávez sí/Chávez no, cuando el tema era mucho más complicado, era si a Uruguay una ampliación cualquiera, independientemente del gobernante, le servía o no. Los primeros indicios van en el sentido de que la ampliación del Mercosur ha debilitado la postura de Uruguay.

Por otra parte, Uruguay tiene una vulnerabilidad económica estructural ante Argentina de la cual se puede depender más o depender menos, tomar más o menos precauciones pero es un hecho de las últimas décadas.

Y lo que tiene que ver con el título, las dificultades que tiene Uruguay, que tenemos todos, analistas, actores políticos, para aceptar ser parte en un conflicto. Un país acostumbrado al papel de mediador, de amigable componedor, de fiel de la balanza y hasta de árbitro, de neutral, pero nunca de parte de un conflicto. Tanto es así que a todos nos resulta extraño ver en las noticias internacionales “el conflicto argentino-uruguayo”. Además los conflictos siempre se plantean como dos partes que se pelean, nunca aparece claro quién podría tener la razón. Eso es muy extraño, Uruguay no está acostumbrado a actuar, a tomar decisiones, a planificar como parte en un conflicto. Toda su estructura está pensada para un país pacífico y de relaciones amigables con todo lo que lo rodea y con la humanidad. Esa es una debilidad estructural.

EC - Tracemos ahora un mapa de fortalezas y debilidades del gobierno argentino.

OAB - La imprevisibilidad y la falta de límites del gobierno argentino, esos límites que normalmente impone la diplomacia más allá de los tratados, están operando como una fortaleza, porque juegan sorprendiendo, yendo más allá de lo que normalmente cabría esperar. Es muy complicado analizar qué respuesta puede darse a medidas del gobierno argentino porque nunca se conocen ni se puede saber a qué límites está dispuesto a llegar.

Por otro lado hay un tema estructural, que no tiene nada que ver con este gobierno en particular pero sí con esta época, que es la fuerza económica del país. Con relación a Uruguay, Argentina es un país mucho más poderoso, con una fuerza económica mucho más importante, y con relación al mundo, por más enojados que muchos estén con Argentina, no pueden dejar de considerar que es un país que importa, el dinero argentino que manda hacia fuera y las inversiones que Argentina hace.

Otra fortaleza de Argentina es que en los últimos tiempos ha logrado algo contrahistórico, que va contra la gran línea histórica de un par de siglos, que es la relación privilegiada con Brasil.

Y está el juego con relación a los ambientalistas. Sin comprometer oficialmente al gobierno, le dan un juego de hostigamiento. Este gobierno ya lo hizo con los piqueteros, los dividió y captó a unos, que luego jugaron en muchos operativos políticos como simples particulares pero siendo por lo menos funcionales a la estrategia del gobierno.

Como debilidades del gobierno argentino, se observa en primer lugar que no concibe la posibilidad de transar, que tiene una concepción de que las cosas se definen en un todo o nada, que es como Kirchner juega la política interior. Muchos analistas argentinos entienden que el presidente Kirchner perdió una gran oportunidad cuando el retiro de ENCE de M’Bopicuá, que podría haberlo jugado como una baza para cerrar el conflicto diciendo: “hubo un empate, queda Botnia pero logramos el retiro de ENCE” e imponiendo algunas condiciones, algunas cláusulas made in Argentina en el monitoreo conjunto. La salida de ENCE, que haya o no sido motivada por Argentina, sin ninguna duda puede leerse como un triunfo del gobierno Kirchner (un triunfo muy grande pero el único que ha tenido hasta ahora en este conflicto) y pudo servirle para decir: “Se va ENCE, queda Botnia, uno a uno, se puede transar, pero Botnia queda con controles más estrictos”.

Pero en este juego de todo o nada, Kirchner sigue levantando la apuesta y habla de contaminación visual. Ya no es suficiente con monitoreos del agua y el aire, ahora lo que contamina es la planta como tal o su chimenea, que contaminan visualmente, lo cual no es pasible de monitoreo alguno, lo que contamina visualmente sólo cesa de contaminar si desaparece.

Puede ser una debilidad del gobierno argentino el haber llevado el conflicto a un todo o nada que sólo admite el triunfo pleno de Argentina y la rendición incondicional de Uruguay o el triunfo de Uruguay y la aceptación de Argentina de que ha fracasado, porque aparece como muy contradictorio el haber pedido la mediación del rey Juan Carlos de Borbón y por otro lado hacer una serie de planteos que no deja fisuras para que se pueden establecer acuerdos, entendimientos o transacciones. Esa es una de las mayores debilidades de la postura del gobierno argentino y está siendo marcada por unos cuantos analistas de ese país.

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EC - ¿Algunas conclusiones?

OAB - La conclusión más importante es la dificultad para ver los pasos futuros. Uruguay ha entrado en un camino de evitar una escalada verbal y de declaraciones, pero con muchas dificultades para observar por dónde puede haber una solución si del lado argentino no hay flexibilidad para una transacción y si Argentina exhibe que la sola permanencia de Botnia, la continuidad del proyecto Botnia implica intransigencia, lo que quiere decir que transigir es deshacer el proyecto, lo cual no es una transacción sino una rendición. Cuando una de las partes se endurece y a la otra sólo le quedan las opciones de mantenerse firme o claudicar absolutamente, las soluciones de buenos amigos desaparecen, ese es el riesgo en esta situación.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
noviembre 24 - 2006