A título de balancete del primer año del primer gobierno frenteamplista
Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
Este miércoles se cumple el primer año de este gobierno, que es el primer año de un gobierno frenteamplista en la historia del país. Por eso el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone hacer una especie de “balancete”, de pequeño balance de estos primeros doce meses.

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EC – Aclaremos lo de “balancete”.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Como se hace habitualmente en contabilidad, es una especie de balance chiquito y provisorio, en este caso porque en diez minutos es muy difícil resumir algo tan intenso como ha sido el primer año de un gobierno tan diferente como este. En realidad podemos decir que casi todo lo que vamos a hacer aquí es un resumen de cosas hechas en muchos espacios, hubo todo un ciclo que dedicamos en el mes de enero, más otros temas que fueron en su momento, sobre todo en noviembre, en diciembre. Y también aclarar que hacer un pequeño balance del gobierno no es hacer un balance de Tabaré Vázquez, gobierno es mucho más que el presidente e incluso que el gabinete, es el balance de una nueva fuerza política, de un nuevo oficialismo que envuelve al Poder Ejecutivo, lo que se llama muchas veces gobierno en sentido restrictivo, y la mayoría parlamentaria. Por lo tanto vamos a tomar además en este punteo algunos temas, entonces es un balance, balancete, balancito, necesariamente parcial. Obviamente podrán decir: “No habló de tal tema, de tal tema”. Sí, efectivamente uno elige algo con un criterio que a veces puede no ser el más afinado.

EC - ¿Por dónde empezamos entonces?

OAB – Vamos a empezar a la uruguaya, viendo cuáles son las cosas que más han sorprendido.

Sin duda la preparación para el gobierno estuvo por debajo de lo que la propia fuerza política había comunicado en los discursos de campaña, las señales que había trasmitido, lo que nosotros mismos como analistas habíamos ido viendo, que parecía que había planes un poco más concretos, programas más definidos, objetivos más claros que objetivos genéricos. Y no hubo una preparación previa de cuadros para una absorción tan grande de los miles de cargos que lleva una administración.

Si uno cuenta la gente que tuvo que reclutar este gobierno, sumándole además que agregó siete intendencias a la de Montevideo, son más de 3.000 personas. Sólo la Intendencia de Montevideo perdió alrededor de 170 cuadros funcionales por pases en comisión hacia el gobierno, más otros 30 que por ocupar cargos políticos o de contrato no siguieron en la Intendencia sino que pasaron al gobierno nacional.

De alguna manera la Intendencia se encontró con que habiendo sido la escuela de formación de cuadros, tuvo que derivar muchos hacia el gobierno nacional.

EC – Ha sido un año de aprendizaje.

OAB – Es un año de aprendizaje. Yo señalo dos cosas, uno, lo más controversial, que es el caso del Ministerio de Desarrollo Social, del Plan de Emergencia, que de nave insignia del gobierno aparece como algo no demasiado exitoso, y como aprendizaje la política laboral y el propio Ministerio de Trabajo, que empezando muy apresuradamente, es interesante cómo uno de los primeros actos del gobierno fue la derogación del decreto de ocupaciones y llega al primer año anunciando cómo deben regularse las ocupaciones, y cómo de una política de apoyo casi total, simple a todo lo que tuviera que ver con el sindicalismo, empieza a manejarse de otra manera y se va produciendo un giro que lo llevó a manejar exitosamente toda la etapa de los consejos de salarios, que tuvo momentos muy ríspidos.

EC - ¿Por el lado económico?

OAB – Más que lo económico, yo diría que el gran problema es el gran debate pendiente –que marcó muy claro el fin del año 2005– sobre la economía, es decir el capitalismo, si se va hacia un régimen socialmente justo dentro de una economía de mercado o se hacia la sustitución del capitalismo, lo que en otra época se planteaba en términos de revolución o reforma. Quedó muy claro, sigue quedando claro, aparecen tres posturas muy inequívocas, los que plantean que las reglas de la economía de mercado no se cambian, que va a haber énfasis sociales, puede haber cambios muy fuertes en cuanto a la responsabilidad social del capital; otros que están disconformes porque no se está planteando sustituir el capitalismo y no se enfrenta al capital; y otros que coinciden en todo lo que es defender la economía de mercado pero planteándola como una etapa para después ir a otros objetivos.

Dos problemas que requieren mucho afinamiento y mucho estudio en 2006 son las relaciones entre el gobierno y la estructura política, que no han funcionado bien a lo largo del año, y las relaciones entre el gobierno y el movimiento sindical, que se pensaba que iban a ser más fluidas de lo que fueron sobre todo en la segunda mitad de este año de gobierno.

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EC – Tú empezabas este balancete del primer año del primer gobierno frenteamplistas con cuatro o cinco asuntos donde se habían detectado problemas en estos doce meses. ¿Por dónde seguimos ahora? ¿Podemos destacar logros más importantes de este primer año?

OAB – Primero, qué entendemos por logro; muchas veces la gente lo entiende como que alguien hizo lo que lo beneficia o le gusta. Para nosotros logro es que el gobierno logró lo que se proponía. Por supuesto, eso que se proponía a muchos les va a gustar y a otros no les va a gustar, pero el logro es haber logrado lo que se proponía.

Elegimos cinco temas arbitrariamente, pero no vamos a hacer un ranking, sino decir “son estos cinco”, sin decir “este es el primero y este es el cuarto” porque no es tan fácil establecer jerarquías.

Hay un primer logro inequívoco en lo que vulgarmente se llama el tema Derechos Humanos, que en realidad son las últimas consecuencias emergentes de las violaciones de los Derechos Humanos ocurridas durante el período de la dictadura. Aquí el gobierno ha logrado éxitos en cuanto a hallazgos muchísimo más allá de lo imaginable por todos, sobre todo a nivel de analistas o dirigencias políticas; no estoy hablando de la gente que tenía expectativas emotivas puestas en el tema. Este ha sido un logro clarísimo del gobierno, que demostró que 20 o 21 años después de terminado el período militar se podía llegar mucho más allá de lo que hace un tiempo se pensaba.

Un segundo logro que es absolutamente diferente de este, aunque está totalmente conectado, es el logro en la política militar. Esto va más allá del tema Derechos Humanos, el gobierno logró un manejo de las Fuerzas Armadas, el procesamiento de recambios importantes, porque hay recambios generacionales, no olvidemos que seis generales pasaron a retiro por cumplimiento natural de los plazos el 1 de febrero, pero la muy buena sintonía que logró el presidente de la República con los comandantes en jefe, dos de los cuales terminaron su período el 1 de febrero, y cómo manejó, sin ninguna rispidez, la designación de nuevos comandantes, los ascensos de todo tipo pero sobre todo a oficiales generales, que normalmente son los más polémicos, cómo ha iniciado la discusión sobre lo que puede ser una nueva doctrina militar, lo que va a ser la reestructuración de las Fuerzas Armadas.

Tercer tema, la política macroeconómica. En general la política económica en su conjunto tiene o ha tenido áreas polémicas, en primer lugar lo que se calificó en un momento como retraso cambiario, por otro lado lo que pueden ser políticas que se considera que no han tenido éxito con relación a la desocupación, que ha bajado un poco pero ha estado planchada, no ha seguido bajando en términos altamente significativos. Pero la política macroeconómica, el cumplimiento de las grandes metas y los objetivos con organismos internacionales, el mantenimiento o la consolidación de una imagen de Uruguay como un país que tiene un cambio político formidable como el que tuvo y esto se hace sin rechines en las señales hacia el exterior, hacia los inversores, y que quedó consagrado en lo que quizás no ha tenido las repercusiones fuertes que debió tener, que mientras a otros países se les está haciendo muy difícil salir a colocar bonos en el exterior, Uruguay no sólo hizo varias emisiones significativas sino que la última tuvo ofertas para colocar bonos por varias veces lo que había emitido. Uruguay pudo haberse endeudado mucho más a tasas interesantes.

Un cuarto tema significativo es la política laboral en algunos aspectos, con otros que siguen siendo polémicos, como el tema de las ocupaciones. Pero en materia salarial, los consejos de salarios funcionaron muy bien, más allá de rispideces generaron un incremento real del salario privado, puede no ser muy significativo pero ha habido recuperación del salario real, ha dado a los asalariados la sensación de un gobierno que los protege, que ha mejorado ese salario. Sin duda ha logrado una altísima formalización del empleo y si no se ha logrado del todo es porque hay normas que son tan complicadas que hacen que los propios empresarios no tengan forma de cumplirlas plenamente, salvo a un costo astronómico que no les sirve ni al empresario ni al trabajador, y ha logrado –para el gobierno es un logro– una explosión de afiliación a los sindicatos, un crecimiento espectacular de la sindicalización.

En quinto lugar la política recaudatoria. Sin duda la Dirección General Impositiva –con métodos polémicos, cuestionables, que unos aprueban y otros desaprueban– ha logrado un incremento muy grande de la recaudación. Quizás la crítica mayor que se está notando es que está enfocando a los que están en el campo relativamente formal, es decir que ha estado enfocada en combatir las informalidades de lo que opera clara y abiertamente con inscripciones, y no opera contra lo que es absolutamente negro, eso sigue estando desatendido por la DGI, quizás ahí está el ángulo más fuerte de polémica. Y el BPS ha obtenido, en parte por políticas del BPS y en parte por la política laboral general de formalización, también un incremento muy grande en la recaudación y en esa formalización de trabajadores, pero hay aspectos polémicos. Sin duda, la aplicación de las normas sobre construcción aplicadas a lo que no tiene que ver con empresas sino a hogares ha generado polémicas muy fuertes este verano, y hay mucha gente, incluso en el oficialismo y en las bases frenteamplistas, que considera que el BPS se excedió.

Consideramos que estos son cinco puntos que no es que sean “los cinco”, alguno puede decir que se omitió alguno, pero quisimos presentar cinco grandes logros que están más allá de toda duda, porque puede haber áreas polémicas como las que acabo de marcar pero de que estos fueron logros, de que el gobierno obtuvo lo que quería, parecería que no hay dudas.

Quedan muchos temas que merecen, cada uno, análisis especiales, con luces, sombras y polémicas: política exterior; políticas sociales; seguridad pública, en la que claramente hay un éxito con las liberaciones de cárceles con un bajísimo porcentaje de reincidencias, y por otro lado con un incremento de la percepción de inseguridad en la gente como debe; política laboral-sindical, fundamentalmente en el tema ocupaciones; educación, con algunos rubros como la enseñanza de la historia presente, la disminución o la supresión de idiomas extranjeros, que pasan a ser temas altamente polémicos; un análisis especial va a merecer esto del “país sin humo de tabaco” y otro análisis especial, que no es propiamente del oficialismo, va a merecer el papel jugado por la oposición.

Este 2006, este segundo año de gobierno, tiene unos temas fundamentales en la agenda, donde por lo menos resaltan tres grandes: la reforma tributaria general, entendida como los impuestos que van a la DGI y a la Previsión Social, la reforma de la salud, que también implica una reforma tributaria, además de una reforma de todo el sistema asistencial, y la reforma educativa, sobre todo a nivel de la enseñanza primaria y media, que está en discusión.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
febrero 24 - 2006