La política hacia el exterior y las visiones conflictivas en la izquierda
Oscar A. Bottinelli. 
Versión no corregida por el expositor

JOSÉ IRAZÁBAL:
Cuando se habla de política exterior muchas veces se piensa en la Cancillería. Sin embargo la política hacia el exterior es más compleja y comprende además la política exterior militar y la política exterior económica.

A propósito de todas estas dimensiones, y continuando con el análisis del primer año de gobierno del Frente Amplio (FA), el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone hoy el siguiente tema: “La política hacia el exterior y las visiones conflictivas en la izquierda”.

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OSCAR A. BOTTINELLI:
Llegamos al último viernes de enero y cerramos este ciclo estival sobre el primer año de gobierno frenteamplista, primer año que en realidad se cumplirá dentro de un mes y unos días, el 1 de marzo pero, como decimos siempre, entre febrero y marzo empieza el nuevo año y a fin de año se termina el anterior. El primer año de gobierno frenteamplista es un año de diez meses.

Como es notorio, en 2005 uno de los grandes problemas que atravesó a la izquierda, porque lo atravesó ideológicamente, tiene que ver con la política hacia el exterior. Digo hacia el exterior porque es política exterior pero cuando uno usa la expresión “política exterior” la gente piensa inmediatamente en la política de la Cancillería, del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE). Primero, la política no está sólo centrada en el MRE, tiene una fuerte impronta presidencial; y segundo, en esto hay aspectos que tienen que ver con la parte de la política diplomática, otros que tienen que ver con la política económica y otros que tienen que ver con la política militar o de la función de las Fuerzas Armadas.

En cuanto a los temas conflictivos, si bien los más ruidosos van casi todos en la misma dirección, hay otros que no necesariamente van en los mismos paquetes. Por un lado, sin duda un tema conflictivo es todo lo relacionado con los organismos internacionales por un lado y Estados Unidos por otro, que en general la izquierda siempre manejó como un solo paquete: el imperialismo y la acción del imperialismo a través de los organismos internacionales.

Este gobierno ha tenido una relación de signos contradictorios con Estados Unidos, pero en líneas generales se puede decir una línea de buen entendimiento entre el gobierno uruguayo y el gobierno de Estados Unidos y, como elemento simbólico, un gobierno que obtiene modificaciones al Tratado de Protección de Inversiones firmado por el presidente Jorge Batlle. Lo firman el presidente, Tabaré Vázquez, y el canciller, Reinaldo Gargano, y del otro lado el presidente George Bush y su equivalente en relaciones exteriores, Condoleezza Rice. Por otro lado el equipo económico en una línea de perfecto entendimiento con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, expresado a través de la suscripción de muy claras y ortodoxas cartas intención.

Es lógico que esto haya crispado a la izquierda, si pensamos que hace seis o siete años, cuando el segundo gobierno de Sanguinetti, no hubo una reforma del Hospital de Clínicas porque la Universidad no llegó a aceptar el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el reciclaje. Luego en el gobierno de Batlle hubo un conflicto distinto porque el presidente pretendía construir un nuevo hospital y no reformular el mismo. Pero el tema del BID como el individuo que entraba dando crédito a la Universidad fue un tema extremadamente polémico en aquel momento.

En materia de política diplomática se detecta que hay algunas dudas o disconformidades en la izquierda, más en el electorado de la izquierda que en la militancia. Lo que tiene que ver con Estados Unidos y los organismos internacionales es muy fuerte en la militancia del Frente y, en el electorado, la política de tan fuerte acercamiento a Chávez, y sobre todo esta presencia del presidente venezolano otorgando donaciones en Uruguay que alguna gente ve como dádivas de un rico a un pobre –como el cheque para el Hospital de Clínicas, como el dinero para el pueblo Bolívar–, genera cierta suspicacia. Chávez para parte de la izquierda, particularmente para la militancia, es un revolucionario, un eje antiimperialista junto con Fidel Castro, un eje progresista junto con Fidel Castro, Lula y Kirchner. Pero desde otro ángulo se lo ve como un militar golpista, que intentó un golpe de Estado, que se maneja con procedimientos poco tolerantes, muy personalista, con gran culto a la personalidad, todo un estilo al que los uruguayos no adhieren demasiado. Entonces Chávez genera dudas en sectores de la izquierda, sobre todo en los votantes, no tanto en la militancia. En la militancia genera dudas el tema Estados Unidos.

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JI – Seguimos viendo la política exterior y las visiones conflictivas en la izquierda.

OAB – La política hacia el exterior tiene, además de lo propiamente diplomático y de lo económico, el tema de la política militar, que maneja el MRREE con el Ministerio de Defensa Nacional.

Veamos las misiones de paz. El tema de las misiones de paz se ha enredado por la insistencia de varios problemas. Primero, Uruguay tuvo hasta hace poco más de dos años misiones de paz en lo que se denomina el Capítulo VI de la Carta de Naciones Unidas, que son las misiones para el mantenimiento de la paz. Las misiones de paz pueden ser para mantener la paz o para imponer la paz. Las misiones para mantener la paz se envían cuando hay un estado de paz que hay que mantener, hay que separar partes, hay que impedir que renazcan los conflictos. Las misiones para imponer la paz tienen un carácter más intervencionista, connotaciones más bélicas, incluso es diferente el armamento que se usa o la posibilidad de uso de ese armamento.

Uruguay tenía una doctrina de acuerdo con la cual sólo participaba en misiones de mantenimiento de paz y no en misiones de imposición de paz –incluso el canciller Didier Opertti tenía una teoría muy expuesta–, y sin quererlo y casi sin aviso, estando en el Congo se encuentra con que el agravamiento de situaciones lleva al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a pasar del Capítulo VI al VII y la misión uruguaya en el Congo pasa en los hechos del mantenimiento de la paz a la imposición de la paz, Uruguay pasa a ser un tomador de la decisión.

Es significativo que esto agarra a Uruguay en toda la gran crisis –estamos a la altura de 2003– y no hubo un verdadero proceso de discusión del tema. Uruguay se encuentra en misiones de imposición de la paz sin haber discutido la conveniencia de este tipo de operaciones y, como pasa cuando no se discute, las posibilidades de rispideces son mayores.

El tema Haití, que es consecuencia además de algunas intervenciones estadounidenses en ese país, que muchos consideran que fueron desafortunadas y que fueron parte de la culpa de lo que está ocurriendo, fue un segundo factor de rispidez o de incomodidad.

Tercero, el tema ideológico. En general hay muchos sectores que ven estas misiones de paz en el exterior como un ejército mercenario al servicio de intereses de grandes potencias. Pero observamos que en la opinión pública las misiones de paz han tenido siempre una altísima aceptación, las ha considerado exitosas. Más allá de algunos problemas que han ocurrido han sido misiones de relativamente bajo riesgo, aunque ha habido muertos en buena parte de ellas, sobre todo en las más numerosas –en Ruanda, en Mozambique, en Georgia, en Congo, etcétera–, la opinión pública, la sociedad las ha visto como una especie de “la celeste” en el mundo, el país que expresa un apoyo, una solidaridad hacia el mundo y exhibe su calidad a través de sus Fuerzas Armadas. Unas Fuerzas Armadas que fueron vistas en una faceta represiva hace más de 30 años hacia el interior del país ahora son vistas en una misión de paz y hacia el exterior y con todo el país detrás.

Esa es la visión de la opinión pública. El gobierno tiene un muy elevado apoyo en el sostenimiento de estas misiones, pero tiene un fuerte rechazo y una fuerte contradicción en su militancia. Este tema, mezclado con el tema relaciones con Estados Unidos, que tiene al costado el tema de las relaciones internacionales, es de los asuntos de difícil resolución para el FA en este 2006, que puede ser un año bastante clave en la resolución de una serie de diferencias de tipo ideológico.

Hemos cerrado acá este ciclo del mes de enero, cuatro facetas distintas –no son todas, se puede decir que puede haber otras tanto o más importantes que no hemos mencionado, pero hay que elegir– de temas en los cuales ha habido éxito del gobierno o planteos y líneas trazados por el gobierno y por otro lado dificultades, contradicciones, temas a debatirse, resolverse o verse en el correr de este año 2006.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 27 - 2006