Las diversas señales del gobierno hacia los inversores
Oscar A. Bottinelli.
Versión no corregida por el expositor

EMILIANO COTELO:
Según el tipo de empresario de que se trate, de si es nacional o extranjero, grande o chico, dependerá la señal que reciba del gobierno en materia de inversiones. A propósito de este tema el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone el siguiente análisis: "Las diversas señales del gobierno hacia los inversores".

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Oscar, ¿cómo es esto de las señales a los inversores? ¿Por dónde quieres encararlo?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Esto es algo así como la lectura del futuro mirando el vuelo de los pájaros, la decodificación de señales críticas. No vamos a hacer eso. Tampoco es un análisis económico. Vamos a ver los mensajes que surgen de los actores sobre lo que entienden que son las señales que el gobierno pretende emitir; tampoco analizamos en sí mismo lo que el gobierno hace o pretende decir. Son los climas que se generan a partir de hechos o dichos del gobierno.

En primer lugar se observa que son muy diferentes los estados de ánimo que se recogen del lado de los inversores extranjeros y del lado de los inversores uruguayos.

Del lado de los inversores extranjeros, grandes empresas o inversores financieros, hay señales que tienen que ver con este gobierno y señales que venía dando el país a las que este gobierno ha dado continuidad.

EC - ¿Cómo es esto?

OAB - La más importante de todas es la relacionada con el canje de deuda, que claramente está apareciendo en los conflictos entre Uruguay y Argentina, en la actitud de los inversores. Por ejemplo en el caso de Botnia, que refiere que una razón para preferir instalarse en Uruguay es la forma como actuaron uno y otro país con relación a la crisis de 2001 y 2002, quién pagó la deuda y quién no, quién asume la responsabilidad de sus obligaciones y quién considera que no tiene por qué asumirlas, es decir lo que se considera como seguridad jurídica y política de un país.

Y como señal de este gobierno y continuidad de señales del país un relacionamiento fluido con los organismos internacionales, un país bien visto por estos organismos, lo que para los grandes inversores extranjeros, tanto empresarios como financieros, es una especie de bendición o sanción para invertir o dejar de invertir en él. Desde este punto de vista hay señales que los inversores consideran positivas para ver a Uruguay como un país digno de recibir inversiones.

Otra señal es la postura respecto de la instalación de las plantas de celulosa. No es del todo correcto decir que la izquierda se venía oponiendo, hubo señales a favor por parte de muchos dirigentes mucho antes del cambio de gobierno y de las elecciones, uno o dos años antes, y hubo sectores de izquierda en posiciones contrarias o por lo menos muy suspicaces al tema. Ahora aparece el gobierno, empujado por Argentina, en una línea combatiente en defensa de la instalación de las plantas de celulosa, si bien con distintos matices. Se ha visto una posición fuerte del vicepresidente de la República -que ha sido uno de los portavoces de la polémica-, del Ministerio de Vivienda, de la Cancillería y del propio presidente de la República.

De todos modos hay señales de los inversores extranjeros en un par de temas que no van exactamente en la misma línea.

EC - ¿Cuáles, por ejemplo?

OAB - Hay una señal que no es propia del gobierno ni del país, que es que se sigue viendo el Mercosur como una entidad con dificultades de funcionamiento, por lo tanto una cosa es invertir en Uruguay, por ejemplo plantas de celulosa, lo que implica que los inversores vienen con su propio mercado, que consideran que el país es muy apto para la materia prima para esas plantas que deben estar cerca del lugar de producción, y otra cosa es invertir para el mercado del Mercosur. Hay señales negativas que no da el gobierno, que no da el país, pero que el país toma, de que instalarse en Uruguay sigue siendo altamente riesgoso con relación a los problemas para la entrada de productos básicamente en Brasil y Argentina.

El segundo tema es que se han generado algunas dudas respecto de la viabilidad de inversión inmobiliaria rural -cuando hay una inversión forestal muy grande y también una inversión para producción ganadera en tierras- ante la posible prohibición de sociedades anónimas al portador, con acciones innominadas. Va a depender mucho -es otro de los temas respecto de los cuales desde el gobierno surgen anuncios no clarificados- de qué se entienda por acciones nominativas, que deben estar a nombre de alguien.

El año pasado cuando se debatió el tema aparecieron claramente dos posturas en la izquierda. Una posición, que sin duda frenaría inversiones extranjeras en la compra de tierras e incluso llevaría a que tuvieran que retirarse algunos inversores, expresa que las acciones de las sociedades anónimas deben estar a nombre de personas físicas, por ejemplo hay grandes propietarios de inversión forestal que son fondos de inversión, otros son fondos de pensiones de otros países y otras son de empresas que cotizan en bolsa o propiedades de bancos y empresas que cotizan en bolsa en sus países.

La otra posición fue la que insinuó el año pasado el actual jefe del equipo económico, que hasta ahora no ha hablado del tema: que las acciones nominativas estén nominadas a nombre de los titulares, sean personas físicas o jurídicas. Vale decir que si las acciones son de un banco de España o de un fondo de pensiones de Estados Unidos basta con saber eso, que esté registrado y no necesariamente tener que ir a la persona física.

La resolución para un lado o para el otro va a ser una señal en este tema considerando clave en la medida que está muy relacionado con las inversiones que tienen que ver con la forestación y con inversiones en producciones agropecuarias que han sido muy fuertes a partir de 2003.

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EC - Veamos las señales que reciben los inversores uruguayos de distinto porte.

OAB - Vamos a referirnos a las señales un poco en bruto porque sin duda hay muchas percepciones diferentes de las señales del gobierno en función de si las empresas son grandes o chicas y de la actividad a la que se dedican.

EC - Veámoslas en titulares.

OAB - En general y como percepción global se nota la predominancia de -a la inversa de lo que ocurre con los inversores extranjeros, en los que se nota una actitud muy positiva y tranquila, salvo en los dos problemas señalados- una percepción de incertidumbre.

El gobierno anuncia reformas muy drásticas en muchos temas pero no dice cómo van a ser, hay explicaciones para un lado y para el otro, subsisten muchísimas dudas, por ejemplo respecto de la reforma de la salud, de la reforma tributaria, en particular del impuesto a la renta, qué se va a gravar, qué se exonera, qué tasas va a haber, qué va a convenir y qué no en materia de inversión. Esto está afectando particularmente la renta a las personas físicas globalmente, la de profesionales, la renta agropecuaria y, un tema nada menor, la renta de alquileres.

Con respecto a las reglas laborales en general las percepciones son de una tranquilidad cada vez mayor por parte de los agentes. Está a mitad de camino un acuerdo empresario-sindical-gobierno-partidos en torno al fuero sindical, quizás sea el tema respecto del cual empieza a haber más tranquilidad.

Los exportadores están marcando el tema del dólar, ellos insisten en que hay atraso cambiario y el gobierno insiste en que no, es una polémica eterna en Uruguay. En general se termina sabiendo si hubo o no atraso cambiario si la cotización se mantiene largo tiempo o si se termina devaluando.

Con respecto a la inversión inmobiliaria urbana los agentes vinculados están muy preocupados, consideran que hay muchos aspectos del impuesto al patrimonio, del impuesto a la renta que están frenando la inversión inmobiliaria, ya sea la inversión propiamente inmobiliaria en cuanto a compra, como poner en el mercado a alquilar viviendas o locales desocupados.

También hay incertidumbres respecto de las colocaciones financieras, en gran medida por el tema del impuesto a la renta. Empiezan a aparecer algunas percepciones en el sentido de que el impuesto a la renta de las personas físicas podría llevar a que la gente empezara a restringir el uso de las cuentas bancarias, de las tarjetas de crédito, con un retorno al uso del efectivo y a guardar el dinero en el colchón, es decir una cierta desbancarización.

EC - ¿Cuáles son las conclusiones, en definitiva?

OAB - La conclusión básica es que es bastante claro que el gobierno ha buscado comunicar tranquilidad a los inversores extranjeros y que ha tenido éxito en esa comunicación. En general ha tenido comunicaciones muy complejas con relación a los inversores uruguayos. Nos referimos incluso al dueño de una pizzería que quiere saber si la va a ampliar o no; no estamos hablando de mucho dinero, pueden ser cosas muy pequeñas respecto de las cuales la gente no sabe qué hacer, por ejemplo tiene un apartamentito y no sabe si alquilarlo o no. En ese tipo de cosas el gobierno sigue con una comunicación que crea una gran incertidumbre porque pasan los meses y no hay señales concretas de qué diablos es lo que va a venir, la gente no sabe si esto la va a afectar. Este tema tiene una ramificación hacia el exterior en el tema inversión inmobiliaria rural.

Es decir que hay una comunicación problemática con efectos en la inversión, particularmente hacia dentro del país, y una comunicación mucho más clara, mucho más explícita, positiva, con señales más coherentes, hacia los inversores extranjeros.


 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 14 - 2005