Una primera mirada a la crisis que conmocionó el gobierno
Oscar A. Bottinelli.

EMILIANO COTELO:
Oscar, te convocamos para un análisis político especial hoy.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Estamos en época de temporal.

EC – Y el de ayer vaya si fue un temporal muy severo que tuvo el desenlace que ya conocemos, Astori se queda, pero que da para conversar bastante. ¿Por dónde ubicas tú los primeros apuntes.

OAB – El primer apunte es marcar lo que es un hecho nuevo en el país, que ocurra una crisis con el ministro de Economía a los seis meses de entrado el gobierno. La última vez que ocurrió algo parecido fue en el gobierno de Gestido, que a los tres meses hubo una crisis y a los ocho una segunda con el ministro en ese entonces era de Hacienda, que cambió, primero Garzón, después Vasconcellos y a los ocho meses entró Charlone, y fue un gobierno de fenomenal inestabilidad. Que haya cambios de gabinete o amenazas de renuncia tan rápido es una señal complicada para un gobierno, pero mucho más que sea el ministro de Economía.

Es el segundo rumor, el primero fue un rumor muy leve, recordemos que al mes de instalado el gobierno se mencionó que renunciaba el ministro del Interior, cuando pidió aquella licencia por enfermedad de cuatro días.

EC – Sí, cuando empezaba la discusión, cuando empezaban los trascendidos a propósito de ley de cárceles.

OAB – Exacto, se había armado una gran polémica. Pero aquello fue rumor-rumor y esto no, fue un hecho concreto que Astori anunció su ida. Después, a la salida de la crisis todos intentaron minimizarla, como es natural, como es lógico, más allá de que la forma como la minimizó el vicepresidente de la República creó más alarma, cuando dijo que crisis como ésta iba a haber muchas, como forma de minimización no fue un verdadero consuelo.

EC - ¿Qué dicen estos hechos de estos últimos días en cuanto al funcionamiento del gobierno?

OAB – Nosotros observamos en varios análisis problemas de funcionamiento que tiene este gobierno, algunos de los cuales sin duda tienen que ver con un elenco de gobierno o diversos elencos de gobierno que están estrenándose como gobernantes. En definitiva uno siente que la izquierda estaba más lejos del manejo de gobierno, desde el punto de vista de técnica de gestión, de lo que se suponía. Digo de lo que se suponía porque el tema no es haber gobernado, para empezar estuvo la administración de la Intendencia, pero además desde el Parlamento se ve mucho día a día y paso a paso lo que es la gestión de un gobierno, no es necesario estar en el gobierno para tener idea de cómo se maneja. Aquí hubo una idea demasiado lejana de lo que era gobernar.

También hay un problema de estilos, de funcionamiento del gobierno. El presidente Vázquez, por un lado, es un hombre que normalmente no tiene un diálogo, una discusión fluida y un manejo permanente de la conducción del gobierno. Esto lo habíamos observado y analizado ya el año pasado. Es un hombre que delega, delega muchísimo, deja hacer, hasta el momento en que interviene. E interviene muchas veces sin aviso, como en esta oportunidad el domingo, el lunes, diciendo “hay que hacer tal cosa”, después de que los hechos ya habían sucedido.

Por otro lado hay un conjunto de promesas electorales muy fuertes que le implican demandas de la sociedad, entre otras un conflicto permanente que aparece en el gobierno que tiene que ver con el endeudamiento en dólares, pero promesas que fueron reafirmadas en algunas intervenciones del actual presidente durante la transición y sobre todo en el discurso en la noche, en la escalinata del Palacio Legislativo como presidente de la República y con la banda presidencial puesta, en el que ratificó muchas de las promesas de tipo electoral. Y permanentemente hay quien quiere cobrar esas promesas.

EC - ¿Y en cuanto a Astori?

OAB – La conducción económica tiene algunas particularidades. Por un lado Astori es un hombre de un estilo muy personalista, lo cual es su fortaleza y también su debilidad. Puede ser su fortaleza en cuanto a confianza en la predecibilidad de la línea económica, “se sabe que Astori piensa esto, y si él piensa va a ir por ese lado”, no es un hombre de fácil transacción, de fácil concesión, pero por otro lado es complicado desde el punto de vista político porque no es un hombre de fácil transacción con otros sectores del gobierno o con otros líderes políticos.

EC – Como “soberbio” llegaba a calificarlo Mujica más temprano.

OAB – Cuando se entra en ese tipo de calificaciones se pasa de descripción a otro tipo de cosas. Es un hombre que, como el propio presidente, se maneja en forma muy personal. La diferencia es que mientras el presidente es conocido por cierta impredecibilidad en sus actos, en para dónde va y en cuándo sale, Astori es conocido por la predecibilidad, es un hombre muy firme y muy rígido en lo que hace. Se trasunta que no es un gobierno con mucho diálogo interno, pero incluso no hay mucho diálogo a nivel oficial de gobierno, a nivel político, a nivel partidario, a nivel de Parlamento. Algunas escenas de ayer con los legisladores, con muchos tratando de enterarse qué pasaba, está marcando una lejanía.

EC – Tú te refieres a legisladores del propio oficialismo.

OAB – Sí, no estoy hablando de legisladores blancos o colorados, que no tienen por qué enterarse, legisladores del Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría, legisladores de Asamblea Uruguay, sector del ministro de Economía. Se está viendo que los problemas de comunicación son muy grandes.

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EC – Volvemos al análisis.

OAB – Éste es un análisis muy de punteo rápido, sin que todavía hayan decantado los acontecimientos. Falta mucho por ver, entre otras cosas lo que tenemos sobre el contenido del presupuesto todavía son versiones, no la posibilidad de un estudio a fondo, mucho menos por nuestra parte, que no somos especialistas en economía ni en finanzas y requeriríamos gente que dijera “va esto así, va esto asá”. Lo que tenemos son declaraciones de los protagonistas.

EC – A ti te interesaba hablar de los alcances del equipo económico.

OAB – Observamos que el equipo económico de este gobierno arrancó de una forma diferente –lo que no quiere decir mejor ni peor, diferente– de las de otros gobiernos en cuanto era bastante normal que el equipo económico tuviera una conducción un poco más colegiada, aquí hay una conducción vertical del equipo económico –lo cual es una de las formas que hay de organizarlo, no es qué esté bien ni mal–, que sale de un montón de rubros del equipo económico. Por ejemplo, en gobiernos anteriores Ganadería, Industria y Trabajo eran ministerios que en lo que repercutía en la política económica recibía lineamientos del equipo económico. Un equipo económico que básicamente integraban el ministro de Economía, el director de Planeamiento y el presidente del Banco Central. Tenemos que es muy poco más restringido y hemos visto que el ministro de Ganadería no sólo no recibe lineamientos sino que ha estado muchas veces en confrontación con el ministro de Economía, y el ministro de Trabajo, inicialmente también en una línea muy autónoma y confrontacional, al final se lo ha visto mucho más alineado con el Ministerio de Economía.

Pero lo que queda claro a partir de los sucesos de estos días es que se generaron problemas serios en la relación entre el director de la Oficina de Planeamiento y el Ministerio de Economía. Notoriamente esta crisis tiene como protagonista de los roces internos del gabinete al director de Planeamiento, que fue el autor de la fórmula que disparó la renuncia o amenaza de renuncia, como se la quiera llamar, del ministro Astori. Lo que se ve es que el equipo económico queda resquebrajado ahí, en la relación entre Economía y Planeamiento, o la Oficina de Planeamiento no aparece como un elemento sólido del equipo económico. Es un problema porque realmente Planeamiento pudo tener más o menos importancia política en los gobiernos –en el gobierno Batlle el papel de Davrieux fue por lo menos menos sonoro–, pero no podía estar en asintonía con el Ministerio de Economía.

EC – Queda por ver cómo queda la relación entre la Vertiente Artiguista y Asamblea Uruguay, en la medida que la Vertiente respaldó al economista Viera con una resolución que tomó estado público en estos días. Vamos a dejarlo para otro momento.

OAB – Sí, y hay otro tema de análisis, mucho más complicado, que es cómo juegan las relaciones entre los distintos sectores detrás del gobierno. Es un tema muy complicado, porque no estamos ante un gobierno que tenga dos bloques, como algunos simplifican cuando miran al gobierno, sino que tiene muchas líneas, casi tantas como grandes sectores hay, y que forman distintas alianzas según los temas. No son los mismos los que están a favor o en contra en el tema del arroz con Estados Unidos que en el tema tratado de inversión con Estados Unidos o en este tema, por ejemplo.

EC – Para terminar, ¿las consecuencias en la imagen del gobierno?

OAB – Creemos que hay que ser prudentes y esperar un poco. En primer término decimos que desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto y la opinión pública es probable que esto no melle demasiado la imagen del gobierno; va a haber que esperar, hay que ser prudentes. Pero en lo que se llama agentes económicos, sectores informados, empresarios, gente que tiene que invertir, países que miran a Uruguay con cierta cercanía porque tienen relaciones más especiales, más de inversión, organismos internacionales, es un gobierno que en principio da la impresión de que tiene algún debilitamiento. Por lo pronto ya no es un dato que este equipo económico que encabeza Astori tiene esa confianza plena, total delegación del presidente de la República por los cinco años, que fue el dato con que se manejó la situación desde julio del año pasado hasta la fecha, es decir en plena campaña electoral, hasta hoy. Es un dato no menor, el presidente puede o no respaldar a Astori. Que Astori haya logrado en parte o en todo éxito en su línea es con relación a un presidente que en determinado momento no lo respalda, lo cual deja una duda: ¿cuándo se puede repetir esto en el futuro?

Segundo, ¿qué solidez tiene este equipo económico? Porque a partir de ahora puede decir cosas, anunciar cosas, pero está la pregunta: ¿esto no generará una nueva crisis? ¿No habrá sectores políticos que empiecen a jugar para que esto no ocurra? Sin ninguna duda el gobierno hoy está más debilitado que la semana pasada, incluso el equipo económico y el ministro de Economía tienen un mayor debilitamiento que hace una semana. Hay que ver cuánto, probablemente no sea demasiado, el gobierno no está débil, pero son esas pequeñas cositas, esas actitudes –pasa en la vida personal, en la vida comercial– en que se empieza a mellar un poquitito la confianza que se tiene. Cuando digo confianza no es acuerdo o desacuerdo con la línea económica, gustar o no gustar el ministro, gustar o no gustar el presidente, sino eso de tener confianza en que tales cosas van por determinado lado, le guste o no a uno, pero que es predecible hacia adónde van. Es predecible para dónde va Astori, ¿pero Astori es el hombre que está respaldado por el presidente de la República, diga lo que diga y por cinco años? Hoy no hay esa certeza total y absoluta que había hace una semana.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
setiembre 1 - 2005