¿La izquierda uruguaya tiene un mismo proyecto de país?
Oscar A. Bottinelli.

EMILIANO COTELO:
Es un hecho que en el gobierno hay controversias y divergencias. Hoy el politólogo Oscar Bottinelli intenta ir más allá de los episodios coyunturales e ir en busca de explicaciones profundas a estas diferencias. El tema que nos plantea es una pregunta: “¿La izquierda uruguaya tiene un mismo proyecto de país?”.

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EC - ¿Por dónde empezamos?

OSCAR A. BOTTINELLI:
El tipo de divergencias que hay en el oficialismo daría para muchos análisis, incluso el silencio a que se ha llamado el presidente de la República –con algún tirón de oreja por aquí y por allá– deja que polemicen los ministros mientras él guarda silencio. Pero más allá de aspectos tácticos de unos y otros, de protagonismos y antagonismos personales, de confrontaciones por espacios de poder –que las hay–, de mayor o menor experiencia en el manejo de la administración, más allá de todo eso si uno quiere salir de lo anecdótico, de la explicación chica, estas divergencias llevan a la pregunta que tú presentabas en el título: si la izquierda uruguaya, es decir el Frente Amplio y sus aliados, las diversas corrientes frenteamplistas, tienen todos un mismo proyecto de país.

EC - ¿Y cómo se encara esa pregunta?

OAB - Veamos cómo ve cada uno el acceso de la izquierda al gobierno, para cumplir qué papel. Veámoslo en términos gruesos, obviamente hay muchísimo más para matizar.

EC - Tú vas a detenerte en cómo se ve el acceso al gobierno dentro de la izquierda.

OAB - O para qué es el acceso al gobierno, para hacer qué, para cumplir qué. Digamos que en principio se observan dos grandes campos o dos grandes actitudes llamémosles culturales. Una cultura, un campo lo ve como un hito histórico de quiebre.

EC - Un sector de la izquierda lo ve así.

OAB - Sí; la palabra “sector” no me gusta porque se asocia a un grupo político determinado; yo diría todo un campo, un conjunto de gente.

EC - Un campo entiende que el acceso al gobierno es un hito histórico de quiebre.

OAB - Un hito histórico de quiebre, lo ve como un momento de decir: “Acá empiezan a diluirse los valores y las reglas de la sociedad capitalista”. No se usan estos términos muy en boga hace 30 o 40 años, pero en el fondo está esa idea: este tipo de sociedades, que están regidas básicamente por el capitalismo, por las reglas del mercado, sus valores, sus reglas no sólo en sus aspectos económicos, van a ir diluyéndose, tienen que diluirse, para pacientemente, de a poco, comenzar a construir camino a una sociedad diferente, una sociedad alternativa a este capitalismo, una sociedad de tipo socialista.

Para este campo –aquí entra el manejo de este tiempo de gobierno, que nadie ve como un tiempo revolucionario, por eso digo que se lo ve como un hito de quiebre– el papel del capital y de las empresas es en sí mismo éticamente incorrecto, aceptable por un tiempo, que puede ser largo, pero por un tiempo, a los efectos de cumplir una transición, que puede ser larga. Esto incluso se ve a veces en el discurso presidencial y en el de muchos líderes políticos de la izquierda; aparece con énfasis la condena al lucro, el lucro como algo indeseable o éticamente cuestionable, por lo tanto todo lo que provenga del lucro debe ser penado, atacado, limitado. Uno ve que este campo, aunque no use estas palabras, mantiene viva la llama de lo que se ha llamado la izquierda revolucionaria, la izquierda tercermundista, la izquierda latinoamericanista.

EC - Ése es un campo.

OAB - Un campo que tiñe muchas áreas de gobierno. Por eso estoy hablando de campo; en un mismo sector puede haber personas que piensen así y otras que no.

EC - Pero hay otro campo.

OAB - Hay otro campo que uno ve que no está cuestionando esta sociedad capitalista o los mecanismos del mercado, en primer término no cuestiona el papel básico que tiene el capital en este tipo de economía. Sí cuestiona lo que considera excesos del capitalismo o del libre mercado, y fundamentalmente cuestiona las inequidades y los resultados negativos o deficitarios en términos sociales de la forma como se ha aplicado este sistema.

Desde este campo el acceso del Encuentro Progresista, del Frente Amplio o de la Nueva Mayoría al gobierno es un hito histórico en lo político que tiene mucho de retorno o una parte de retorno a ciclos históricos pasados en Uruguay, mucho de reformular y aggiornar esos modelos político-sociales que han tenido largo implante en el país, el modelo que se conoce en el mundo como “the welfare state”, el Estado de bienestar, es más el reformular y revivir ese modelo que construir algo totalmente nuevo y diferente. Aquí hay una diferencia, no es lo mismo pensar que se está construyendo algo nuevo y diferente que pensar en reforzar lo que hubo y hacerlo de nuevo moderno. Este otro campo se emparenta mucho más fuertemente con el papel de la izquierda europea, la expresada en el socialismo europeo –el Partido Socialista Europeo, el PSOE en España, los Democratici di Sinistra en Italia– y también con la izquierda unitaria europea, un poco más a la izquierda del socialismo europeo, como Izquierda Unida en España y Refundazione Comunista en Italia.

EC - Ya marcaste una diferencia bastante clara con el otro campo. ¿Se pueden mencionar más diferencias?

OAB - En general lo que se observa, y uno si afina mucho el oído lo ve, es que aquí aparece gente que no está cuestionando el lucro, que cuestiona cuando el lucro no tiene contrapartida social, cuando es excesivo; que no hay contrapartida social muchas veces quiere decir que no hay pago adecuado de impuestos, que no se proporciona empleo suficiente, que no pagan salarios digno; se está viendo que hay ganancias legítimas y legítimas, lo que pasa mucho por el trabajo en blanco o el trabajo en negro, el estar en regla en la Impositiva o no estarlo. Y lo curioso es que esto también se ve en el discurso presidencial, uno diría que los dos campos tienen dónde agarrarse en el discurso presidencial.

Entre uno y otro campo la diferencia va más allá de cosas prácticas, va más allá de cosas episódicas o protagonismos personales.

EC - ¿Cómo es eso?, ¿de qué tipo es esa diferencia?

OAB - Uno diría que es una diferencia cultural, pero no en el sentido de que es educativa, de que una tenga más cultura que la otra, sino de que tienen visiones del mundo, visiones de la sociedad, visiones de los valores que deben presidir la sociedad o visiones de cuál es el tiempo histórico que se vive que parecen diferentes. Esas visiones diferentes a veces aparecen en forma explícita, a veces aparecen en forma subyacente, a veces aparecen en la discusión de temas trascendentes, pero a veces también aparecen a la hora de adoptar medidas puntuales o de encarar temas menores.

EC - Tú has preferido no hablar de sectores, decías que elegías con mucho cuidado el término “campos” y aclarabas que, entre otras cosas, usabas ese término porque esos campos ni siquiera son muy homogéneos.

OAB - Estamos haciendo un trazo muy grueso. Si hubiéramos llevado este análisis más a fondo habría sido más complicado porque tendríamos que haber entrado hacer muchos matizamientos. Pero sin duda, estos campos no son homogéneos, no es fácil trazar diciendo: “En este campo están este grupo, este grupo, este grupo; y en este otro campo están este otro y este otro”, porque uno observa que puede haber posturas dominantes en los grupos hacia un lado o hacia el otro, pero siempre hay algún cruce de por medio. A veces dentro de cada campo también hay diferencias por el pragmatismo o la ideologización de la propia gente, por rasgos personales de sus dirigentes, y esto confunde mucho también.

En el campo que llamamos de la izquierda europea, el segundo campo que mencionamos, también hay una fuerte división –por eso decía que es una división muy gruesa–, porque si uno observa, si lee detenidamente palabras y discursos, ve que hay gente que estando en este campo a su vez hace énfasis en que es necesario que haya mucho mercado, que es muy partidaria de fortalecer el mercado y de cierto debilitamiento del papel del Estado, hay otra gente que, al revés, cree en mucho o bastante Estado y un mercado con limitaciones fuertes. Entonces tampoco es un campo muy homogéneo, quizás lo una más una visión diferente de la de todo el otro campo.

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EC - ¿Alguna conclusión en el final a propósito de tu propia pregunta, si la izquierda uruguaya tiene un mismo proyecto de país?

OAB - La conclusión es que hay que seguir viendo si efectivamente se logra unificar un proyecto de país. Aparentemente hay varios proyectos de país o varios timings históricos, y esto es una de las cosas que están subyacentes en las complicaciones que se observan en el gobierno y que no son solamente problemas de experiencia o de protagonismos personales, han aparecido cosas más de fondo, parece que la izquierda llegó al gobierno sin haber pulido algunas cosas básicas antes.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
julio 8 - 2005