La participación de las mujeres en política
Alejandra Iervolino
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EMILIANO COTELO:
La participación de las mujeres en política, un asunto que se viene discutiendo con mucha fuerza en la última década, por mencionar un período. En particular se debate si es suficiente o insuficiente la representación femenina en el Parlamento.

Como esto ha estado en distintas ocasiones en el tapete, aquí mismo en nuestro programa, hoy nos interesa averiguar qué piensa la población sobre este tema. Y, sobre todo, ver qué diferencias hay entre hombres y mujeres cuando se les pregunta sobre esa cuestión.

Factum lo investigó y vamos a ver los datos y las conclusiones en diálogo con Alejandra Iervolino, coordinadora de proyectos e investigadora de Factum.

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Alejandra, ¿qué te parece si nos introducimos en el debate con algunos elementos para ir situándonos?

ALEJANDRA IERVOLINO:
Hace más de una década que se viene discutiendo el tema de la representación de las mujeres en la política en general, ya sea en los órganos electivos, como el Parlamento, o en los órganos selectivos, como pueden ser los ministerios o los directorios de los entes públicos.

Ésta no es una discusión que se da únicamente en neutro país, forma parte de las agendas políticas de los partidos y de los gobiernos a nivel mundial, y es también una preocupación de los organismos internacionales. El desarrollo de estos estudios y los debates en torno a la participación política de las mujeres han adquirido una relevancia tal que actualmente la participación política de las mujeres es utilizada como un indicador más para medir la calidad y el desarrollo de la democracia.

EC - En Uruguay la discusión se centró en si debe o no establecerse un sistema de cuotas, si debe haber cuotas en las listas partidarias para favorecer una mayor presencia femenina dentro del Parlamento.

AI - Así es. Pero sobre ese debate no existe un consenso, no sólo porque están quienes aceptan o rechazan la implementación de un sistema de cuotas, sino porque coexisten diferentes propuestas del sistema de cuotas. En lo que sí se puede decir que hay un consenso es en que la participación de las mujeres en la política es baja.

EC - Veamos un poco la historia uruguaya en cuanto a la presencia de mujeres en el Parlamento.

AI - Si vemos la historia, hay que partir del año 1938, que es al año a partir del cual la mujer ejerce el derecho al voto. A partir de ese año la presencia femenina en el Poder Legislativo ha sido siempre bajo, de a lo sumo dos o tres legisladoras.

El primer récord se da en la legislatura de 1958, que cuenta con seis mujeres en el Parlamento, una senadora y cinco diputadas. Este número de seis legisladoras recién se vuelve a dar en las elecciones de 1989, pero con la particularidad de que todas eran diputadas. A partir de entonces, de 1989, el número de mujeres parlamentarias comenzó a crecer elección tras elección, y en la legislatura anterior, la legislatura 2000-2005, hubo alrededor de 15 mujeres en el Parlamento.

EC - ¿Por qué dices “alrededor” de 15?

AI - Decimos “alrededor” porque no es fácil contar cuántas mujeres hay en el Parlamento, puesto que hay mujeres que son elegidas como titulares pero no ocupan su cargo, otras son elegidas suplentes pero actúan como titulares durante todo el período, otras ingresan a la mitad o al final, y después están las que actúan como suplentes. Entonces cuando hablamos de 15, es porque en determinado momento de la legislatura llegó a haber 15 mujeres titulares entre el Senado y la Cámara de Representantes.

EC - Eso en cuanto a antecedentes. ¿Cuál es el panorama que se ve hoy, en la legislatura actual que ingresó el 15 de febrero de este año?

AI - En esta legislatura se cortó la tendencia ascendente que veníamos mencionando, y el número de mujeres en el Parlamento disminuyó, hoy hay entre 13 y 14, según el momento que se tome.

EC - ¿Y qué piensa la población sobre este dato? Eso es, precisamente, lo que investigó la Encuesta Nacional Factum en el primer cuatrimestre de este año.

AI - Así es. La pregunta que se hizo en la encuesta fue: “En el nuevo Parlamento que se instaló el 15 de febrero hay menos mujeres que en el Parlamento saliente; frente a este hecho político, ¿qué opinión tiene usted?”.

EC - Como siempre, los datos que vamos a presentar ahora estarán presentes en Espectador.com,

AI - Sí, y también en las direcciones de Factum.

EC - Los porcentajes que arrojó la encuesta cuando se le preguntó a la gente qué opinaba a propósito de que haya bajado la representación parlamentaria de las mujeres son los siguientes:

- No cambia nada, no tiene ninguna significación política: 37%
- Se perdió la representación de una parte muy importante dentro del Parlamento uruguayo: 23%
- Lo que pasó hace evidente los problemas que tienen las mujeres para acceder a cargos de decisión: 17%
- Significa un retroceso desde el punto de vista político y para la democracia: 9%
- No contesta: 14%

AI - A partir de los datos, como vemos, por más que la discusión se esté dando a nivel político y también en los ámbitos académicos, la mayor parte de la opinión pública, el 37 por ciento, no considera que el tema tenga una significación política. En esa línea el otro dato significativo es que sólo un 9 por ciento percibe el hecho político como un retroceso.

Frente a estas cifras tenemos que tener en cuenta que estamos hablando de la pérdida de representación parlamentaria de un sector, en este caso de las mujeres, que es más de la mitad de la población del país.

EC - Valía la pena recordar eso.

AI - Por otra parte es considerable el número de personas que cree que se ha perdido la representación de una parte significativa de la población, es un 23 por ciento. Y paralelamente hay que destacar a aquellos que piensan que esa pérdida de representación muestra los problemas que tienen las mujeres para acceder a los cargos de decisión, que son un 17 por ciento.

EC - Estamos manejando respuestas considerando el conjunto de la población; seguramente vale la pena diferenciar opiniones de hombres y de mujeres.

AI - Entre quienes respondieron que este hecho no tiene una significación política, la mitad de los hombres piensa en ese sentido, frente a una cuarta parte de las mujeres. También podemos decir que quienes opinan que la caída del número de mujeres en el Parlamento es un retroceso desde el punto de vista político y para la democracia, las mujeres son el doble que los hombres.

Hemos visto a partir de la encuesta que la presencia femenina en el Parlamento es más valorada por las mujeres que por los hombres, y son las mujeres quienes perciben las mayores dificultades que tienen las políticas para acceder al Parlamento.

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EC - ¿Algunas conclusiones de esta encuesta y de estos números?

AI - A partir de los datos que presentamos algunas reflexiones que podemos hacer son las siguientes. En primer lugar un poco más de una sexta parte de la población identifica estas dificultades de acceso al Parlamento como un reflejo de los inconvenientes que encuentran las mujeres para acceder a puestos de decisión en otros ámbitos de la sociedad. También es importante destacar que quienes perciben ese hecho político como un retroceso son sólo uno de cada diez. Esto estaría marcando básicamente dos cosas, por un lado la escasa significación que este hecho tiene para la opinión pública, y por otro lado la no problematización del mismo. Por último, es a los hombres a quienes les preocupa menos la pérdida de representación femenina en el Parlamento, por lo que sería más un tema de mujeres. En esta línea habría que resaltar dos cosas que ya dijimos: que las mujeres son las que vislumbran más la problemática de acceso a los cargos de decisión y a su vez son las que valoran más la pérdida de representación.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
junio 10 - 2005