El gobierno y el partido, los problemas de todo oficialismo
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
El oficialismo discute en estos días el riesgo de vaciamiento de la estructura político-partidaria y la necesidad de dar formas orgánicas al proceso de toma de decisiones en la izquierda. Para esto último se instaló hace muy pocos días la Agrupación Nacional de Gobierno (ANG). Pero además tiene que resolver el problema de estructura que está planteado entre el Frente Amplio (FA), el Encuentro Progresista (EP) y la Nueva Mayoría (NM).

El politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, analiza este tema con el título: “El gobierno y el partido, los problemas de todo oficialismo”.

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Oscar, problemas del FA, del EP, de la NM. Ya habíamos estado hablando de esto.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Habíamos estado hablando del tema desde el punto de vista político, desde el punto de vista del frenteamplismo, el progresismo. Éste es otro tema completamente distinto, aunque se relaciona con aquél.

Tiene dos ángulos distintos. Uno es un ángulo de todo oficialismo, el problema de la relación entre el gobierno y el partido. Y otro es el problema particular que tiene la izquierda a partir de haber generado una muy compleja estructura del FA que desde 1986 se fue complejizando paulatinamente; luego la existencia de una estructura al nivel máximo de coordinación del EP con una mezcla muy grande de toda una estructura de programa que nunca quedó muy claro si era del FA o del EP; luego la NM que no tiene ninguna estructura orgánica; y la aparición de dos ámbitos, uno que viene de fines de 2003, que es la reunión de los líderes de grupo con Vázquez, que luego se trasladó a la reunión de líderes con Brovetto o con Nin Novoa.

EC - Sí, la reunión con los cabeza de lista, como se les suele llamar periodísticamente.

OAB - Que a veces son cabeza de lista y a veces no. Y por otro lado la creación de esta ANG, que es muy curioso porque quien decidió crearla fue un congreso del FA y lo que se instaló fue una agrupación en la que está todo el oficialismo: FA, EP, NM y el ministro Lepra que no pertenece a ninguno de los tres.

EC - Ahí tenemos un dato más para dar una idea de la complejidad de estas cuestiones.

OAB - Realmente esto está llevando a que el ámbito de decisión es el ámbito del gobierno, ese juego en el que deciden los ministros, decide el presidente, decide el presidente con los ministros, que es una cosa normal, o este otro ámbito de reunión del vicepresidente de la República o del presidente del FA –el ministro Brovetto– con los cabeza de lista o líderes sectoriales.

Ese tema se mezcla con otro: cómo fue cambiando la concepción estructural del FA.

EC - ¿En qué sentido?

OAB - Cuando surge el FA se planta diciendo que la gran diferencia con los partidos tradicionales estaba en que éstos eran una estructura estrictamente electoral –era la visión de la izquierda, que en realidad no correspondía mucho a la realidad pero era relativamente fácil simplificar así– mientras que el FA se proponía tener una actividad política de carácter permanente, no meramente electoral, y además participativa, que no fuera solamente reunión de los que ocupaban cargos electivos. Ése fue el concepto inicial.

Esto se va a mezclar con el problema que tiene todo partido de gobierno. Primero tiene un problema de vaciamiento, algo que fue muy claro en un oficialismo que tiene una cantidad impresionante de cargos de gobierno que cubrir, que son muchísimos, porque si se analizan no sólo los cargos formales de ministros, directores de entes, sino también asesores, secretarios, es una cantidad que pasa el millar fácilmente. Esto determina que quienes ocupan esos cargos vayan desapareciendo de la estructura de la partidaria y ésta termine vaciada.

Entonces hay un problema primero de cargos, y un segundo procedimiento de toma de decisiones. Ya el FA había generado una estructurada muy complicada con un Plenario Nacional muy grande, una mesa que ya no era una mesa, cuyo tamaño es muchísimo más grande que el Senado; por otro lado el gobierno tiene una dinámica propia de toma de decisiones –cuando digo el gobierno no estoy hablando de éste, estoy hablando del gobierno como entidad– que requiere una velocidad muy diferente de la que puede tener un partido político.

En el caso uruguayo hemos visto dos tipos de experiencias. El Partido Colorado (PC) realmente tuvo siempre desde el gobierno vaciada la estructura partidaria, que siempre fue muy formal, cumplía procedimientos meramente formales, y las decisiones políticas pasaban por el gobierno –el presidente, los líderes de los sectores, una cosa muy similar a la que se está dando en este gobierno– o la agrupación o las agrupaciones de gobierno, según funcionara el PC como un todo o los sectores por separado, pero realmente no iban mucho más allá de los electos –diputados, senadores–, más ministros, sí o no subsecretarios, sí o no directores de entes autónomos, según el tamaño que se le quisiera dar a la reunión.

En ese sentido el FA, o ese oficialismo que es el FA y todas sus adyacencias, han quedado siguiendo la tradición del PC, sobre todo de 1942 en adelante; para atrás es más complicado analizarlo.

EC - Tú destacabas que había otro antecedente, que era el del Partido Nacional (PN).

OAB - El tema del PN es que gobernó –en el sentido de tener la titularidad del Poder Ejecutivo– poco tiempo, fueron los ocho años de colegiados entre 1959 y 1967 y, ya a fin de siglo, los cinco años de presidencia de Lacalle. Durante los ocho años de colegiado la propia estructura del colegiado ayudaba bastante a que las estructuras partidarias funcionaran, no había tan claramente un presidente de la República, no había liderazgos tan claros, y ahí funcionaron las estructuras partidarias con un PN dividido en dos, con dos directorios y dos convenciones, la estructura del Herrerismo y la de la Unión Blanca Democrática, que agrupaba a todos los no herreristas. Incluso algunas decisiones trascendentes políticas y de gobierno fueron tomadas por los directorios y, como pasa siempre, otras no. En la presidencia de Lacalle hubo un relativo vaciamiento del Directorio pero siguió cumpliendo algunas funciones formales; sin embargo uno puede decir que las decisiones de gobierno pasaron más bien por la Presidencia de la República, el presidente con los líderes o reuniones con todos los electos más que por la propia estructura partidaria.

Y cuando uno analiza experiencias comparadas de otros países también encuentra que el problema de cómo mantener una estructura partidaria funcionando en la que participen personas que no ocupen cargos electivos o de gobierno se transforma en una preocupación muy difícil de resolver.

Se da el problema de que los partidos quedan vaciados por la captación que hace el gobierno de la gente más capaz, más dinámica y con más deseos de actividad y participación en la toma de decisiones.

EC - Un fenómeno que en el caso del FA-EP-NM se amplifica o se nota más porque del lado de las bases hay una tradición de militancia y de participación, que ha ido bajando en los últimos años pero que en todos caso es mayor que la del PC y la del PN.

OAB - El problema del FA –el FA como tal, como estructura– es que a partir de la reestructura de abril de 1986 institucionalizó la participación de las bases a través de un mecanismo que partía del funcionamiento de los comités de base.

Ocurrieron dos fenómenos. Uno es que los comités de base se vaciaron, son estructuras militantes muy escuálidas cuantitativamente, entonces ya no es una representación fuerte del grueso de los afiliados. Este problema existió desde el origen, había un sesgo político entre el militante y el no militante, los partidos de mayor tradición militante, los grupos marxistas, la democracia cristiana lograban un peso en las bases mucho mayor que por ejemplo que la 99 de Batalla, con mucha opinión pública y poca base militante. Hoy pasa lo mismo entre sectores de tradición más militante y más combativa y sectores de más opinión pública y muy escasa militancia como puede ser Asamblea Uruguay de Astori. Es un problema que existió siempre, pero se agrava cuando las estructuras militantes en los comités de base se vacían, dejan de ser un ámbito de concurrencia cotidiana de la abrumadora mayoría de los frenteamplistas. Estoy hablando de los frenteamplistas afiliados, realmente la mayor participación de las bases se da cuando votan en elecciones internas como las que hubo en 1987 y 2002; hablo de las elecciones internas del FA, no confundir con las elecciones internas nacionales que se hacen unos meses antes de las elecciones.

EC - Con todos estos ingredientes, las preguntas básicas, los problemas, ¿cuáles son?

OAB - El otro problema es que el Frente empezó con una idea de que el partido gobierna al gobierno. En el primer gabinete municipal hubo una impronta muy grande de Tabaré Vázquez que llevó todos los nombres a la Mesa del Frente pero se votaron una por una las designaciones. Ese procedimiento no se repitió cuando los cambios de gabinete, y de ahí en adelante las autoridades del FA se terminaron enterando por la prensa de los gabinetes de Arana, de este de Ehrlich y del gabinete nacional de Vázquez y de los entes autónomos. Es decir, la estructura partidaria quedó totalmente marginada, aún en una instancia tan decisiva como es conformar el diseño del gobierno, la provisión de los cargos.

El problema que queda –hay libros enteros que lo tratan– es cuál es el papel de cada uno, cuál es el papel del gobierno y el papel de los hombres que integran el gobierno en representación de un partido determinado; dentro del gobierno hay una diferenciación de roles en cuál está más cerca o más lejos del partido entre legisladores y quienes ocupan cargos ejecutivos, y luego cuál es la autonomía que tiene un gobierno respecto del partido, hasta dónde puede incidir un partido en la decisión del gobierno y hasta dónde no. Es decir, hay un problema de personas, de plantel de gente para ocupar cargos de gobierno y cargos partidarios a la vez. Segundo, hay un papel de roles, de cuáles son los límites entre el partido y las competencias del partido, hasta dónde el gobierno tiene autonomía, hasta dónde debe responder al partido, hasta dónde el partido es subsidiario del gobierno y el gobierno es el que marca la línea. Es un problema que no tiene una solución clara en el mundo ni en la historia uruguaya que se está transformando para la izquierda en un tema de difícil resolución, al que se le suma el otro del que hablábamos hoy, cómo combinar una estructura muy compleja del FA con la estructura del EP y con la NM –ahí falta estructura–, que es algo más que el FA y el EP.

EC - Casualmente en estas horas la Vertiente Artiguista hizo una presentación pública de su iniciativa de que todos los sectores del EP-FA-NM se integren al propio FA.

OAB - Sí, pero quiero marcar lo siguiente –porque de esto hablamos extensamente el viernes pasado–: hay dos temas, uno es el tema político, cómo se resuelve, si se fortalece el FA desapareciendo sus aliados y quedando integrados ahí, o el FA, el EP y la NM forman otra cosa. Es una definición política. Una segunda, además de la definición política, es la estructura, qué estructura se crea.

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
mayo 27 - 2005