En la hora de la transición.
Los primeros pasos y los consensos
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Esta ha sido sin duda una semana cargada de hechos políticos. Hagamos memoria: la apertura de la nueva legislatura, la firma del acuerdo entre los cuatro partidos y el anuncio de los directores encuentristas para las tres principales empresas del Estado. Justamente, un pantallazo sobre estos hechos es lo que motiva el análisis político de hoy de Oscar Bottinelli.

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Oscar, nos detenemos en uno de esos hechos, el primero: la inauguración de la nueva legislatura.

OSCAR A. BOTTINELLI:
El primer hecho cronológicamente, que además tuvo un gran impacto mediático. Un dato que resulta interesante: esta fue la inauguración de legislatura más impactante, de sesiones más largas, con más trasmisión televisiva, con más despliegue de cobertura periodística de los tiempos que uno puede recordar. Obviamente como transmisión televisiva es la más grande que ha habido, mucho mayor que la de la transición del régimen militar a la restauración democrática.

EC - Tú tienes esa impresión. Yo estaba tratando de repasar en la memoria aquella otra cobertura.

OAB - Sí. Y fue una cobertura también mucho mayor que la de 1959. El tema es el siguiente, en las otras dos las sesiones de la Cámara y del Senado fueron estrictamente formales y normales. En la Cámara de Diputados se hizo lo habitual, o sea elegir presidente, los cuatro vices y los dos secretarios, fijar día y hora de sesión, y el presidente y los vices elegidos hicieron brevísimos discursos de agradecimiento y anunciando cómo iban a actuar de no más allá de cuatro o cinco minutos cada uno. Y en la Cámara de Senadores se tomaba juramento, se elegía –a veces sí, y a veces se postergaba para el día siguiente, según a cuál nos refiramos– a los vicepresidentes y no había palabras del presidente. Quedaba todo centrado en la inauguración de la Asamblea General en la que el presidente de la misma hacía su discurso, luego venía la revista de tropas y no había espectáculos.

Esto marca bastante la diferencia, aquí la ceremonia estuvo centrada en las cámaras, no tanto en la Asamblea General sino en la larguísima sesión de la Cámara de Diputados y la ceremonia de toma de juramento.

EC - La sesión de la Asamblea General no pudo ser más larga, no había manera de que fuera más larga de lo que fue porque se venía la hora de la puesta de sol y por lo tanto se volvía imposible realizar la revista de tropas.

OAB - Exacto. Y justamente, la que inaugura la legislatura es la Asamblea General. Ahí hubo un cambio muy fuerte.

También digamos que se le dio una trascendencia muy grande al juramento de los senadores, que nunca había tenido en la medida que se considera que no hay ningún hecho político en quién jura y quién toma el juramento.

Veamos varias cosas. Esto es una transición a pasos que en general ha sido presentada como que empezó el martes y termina el 1 de marzo, pero podemos decir que empezó hace cinco años. El 15 de febrero de 2000 la Asamblea General fue inaugurada por un senador del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), Reinado Gargano, como presidente. Reinaldo Gargano les tomó juramento a todos los senadores, incluyendo blancos y colorados, le tomó juramento a Jorge Larrañaga, a Luis Alberto Heber, a María Julia Pou, a Pablo Millor.

EC - Claro, porque hace cinco años Gargano era el primer titular de la lista más votada del lema más votado.

OAB - Me ha llamado la atención que esto no haya aparecido por ningún lado. Y el 1 de marzo de 2000 también fue Reinaldo Gargano la primera figura de izquierda que toma el juramento e inviste a un presidente y a un vicepresidente de la República. En este 1 de marzo es una figura de izquierda que le toma el juramento a otra figura de izquierda.

EC - Claro, pero el detalle era que esta vez quien tomaba el juramento era un tupamaro.

OAB - Perfecto, pero muchas veces se manejó por el lado de que era la primera vez que una figura de izquierda inauguraba el Parlamento. Ahí ha habido un error histórico porque incluso, independientemente del tema de las figuras, está marcando cómo esto –un hecho que nosotros señalamos muchísimas veces, la llegada al gobierno de la izquierda– es un largo proceso, uno diría una crónica largamente anunciada, ya hubo esta señal institucional hace cinco años. Parece un dato interesante. Cuando se recoja esto en la historia va a quedar muy claro, dentro de muchos años se dirá: “En 2000 pasó esto y en 2005 esto otro”.

La sesión del martes fue muy “emepepecéntrica” o muy “tupamarocéntrica”, sobre todo la lectura y la cobertura que le dio el periodismo, porque quedó muy centrada en el papel de Mujica, las referencias a Fernández Huidobro y el papel de Nora Castro. Que de alguna manera llevó a Nora Castro a lo que me parece que también fue un hecho esta semana que ocurrió en el programa En Perspectiva, que fue pronunciar la frase “la gente validó el proyecto de los tupas”.

EC - Sí, en la entrevista que hicimos al día siguiente de la instalación de las cámaras.

OAB - Exactamente. Es una frase demasiado fuerte como para poder analizarla en dos minutos. En algún momento, después de que terminen estas transiciones que nos van a sumir mucho en temas puntuales, conviene ver las distintas lecturas del fenómeno MLN.

También es interesante y marca algo que en Uruguay ya es norma desde 1985, el criterio de que las mesas parlamentarias no son de la mayoría, como fue la tradición histórica y como ocurre en muchos parlamentos del mundo, sino que se busca la consensualidad de todos los partidos en la integración de las autoridades partidarias, es decir presidentes, vicepresidentes y secretarios de las cámaras legislativas.

El otro hecho, que no cruza por los partidos políticos sino por otro eje, es que por primera vez se elige como presidenta titular de la Cámara de Diputados, o de una de las Cámaras, a una mujer. Ha habido mujeres que han ocupado el ejercicio de la presidencia de la Cámara en forma temporal, pero nunca hubo presidenta de la Cámara de Diputados. Es un cambio bastante importante, casualmente en una legislatura en la que se esperaba que hubiera muchas más mujeres de las que hay, al punto de que sólo dos de los tres partidos principales tienen mujeres en su representación.

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EC - Ahora pasamos a un hecho de anteayer: el documento firmado por los líderes de los cuatro partidos con representación parlamentaria.

OAB - Yo diría que este documento y esta transición tienen puntos de encuentro con la de 1984-1985 en esa busca de consensualidad, que no se dio –por lo menos no con esta fuerza– en las de 1990, 1995 y 2000. En 1990 hubo algún acercamiento que no fructificó entre el FA y el gobierno nacional y en 2000 hubo aquella luna de miel Batlle-Vázquez que tampoco fructificó en algo concreto.

EC - Lo más parecido que uno recuerda es la Conapro, en 1984-1985.

OAB - Claro, en 1984-1985, que además fue exactamente igual: la firma de los cuatro candidatos presidenciales en la Asociación Cristiana de Jóvenes en octubre de 1984. Allí fue un compromiso previo a la elección, pero fue un compromiso de gobierno en sus dos etapas, la primera preelectoral y la segunda ya con un partido en el gobierno y los demás con una representación parlamentaria ya conocida y por lo tanto con otra distribución de fuerzas.

EC - Es un tema que da para todo un análisis, ¿pero por qué se llega a un acuerdo esta vez?

OAB - Muchos observadores internacionales han señalado que lo común en otros países es que el o los que pierden vayan a la oposición desde el primer día y el que gana gobierna solo si tiene mayoría absoluta y no se preocupa por más nada. Pero aquí ocurre en primer lugar que la sociedad uruguaya empuja siempre a la consensualidad, en Uruguay serían inaceptables hechos como el que protagonizó Mariano Rajoy, que al día siguiente de asumir Zapatero salió con extrema dureza a enfrentar al gobierno. Es un estilo muy común en muchos países, pero en Uruguay no aparece como aceptado por la gente, la gente empuja a las señales de entendimiento.

Segundo, Tabaré Vázquez, en un gobierno que puede tener muchos riesgos, necesita tener un espacio de negociación, de apertura y de apoyos externos que le faciliten el dominio interno. Es conveniente, sobre todo en el área económica, tener esa apoyatura extrapartidaria para los cosquilleos que puedan aparecer adentro de su fuerza política, dentro de la mayoría. Pero además en el exterior del país que se vea a un gobierno de izquierda –con las dudas que puede generar en algunos ámbitos, sobre todo en los económicos– respaldado por todas las fuerzas políticas es de gran conveniencia, así como que comience en paz, con tranquilidad, sin guerra de la oposición.

Y para el Partido Colorado esta consensualidad es darle un escenario a un partido que ha quedado en una situación extraordinaria, difícil. Por eso mismo el Partido Nacional es el que no ha encontrado mucho su lugar en esta consensualidad porque es al que menos le sirve y el que menos la necesita.

EC - Después de la firma de este acuerdo, ¿vamos efectivamente a empezar a construir políticas de Estado, por lo menos en las áreas sobre las que discutieron los partidos?

OAB - Es un tema que amerita un análisis particularizado en cada una de las áreas. En materia de política exterior Uruguay viene ensayando una política de Estado desde 1985, con permanentes salidas de esa consensualidad. Yo diría que ahí confluye una convicción de mucha gente de que un país pequeño como Uruguay necesita una política exterior de Estado para darle más fuerza a su presencia internacional frente a la debilidad intrínseca del país por su tamaño poblacional, económico y hasta por su lejanía.

En materia de educación hay incógnitas, porque en definitiva habrá o no políticas consensuales, más allá de este documento, dependiendo de cómo se terminen integrando el Codicen -en esto hay señales contradictorias en los trascendidos periodísticos– y los tres consejos de cada una de las tres ramas de Anep. En definitiva cómo empiecen a actuar estos consejos es un tema que no sólo puede dividir al futuro gobierno de las políticas seguidas hasta ahora, sino que divide por dentro a la izquierda, la cruza por dentro y aparte de la izquierda política, cruza a la izquierda con la izquierda sindical de esos gremios. Tenemos que esperar todas las señales que van a ser los nombres del Codicen y de cada uno de los tres consejos.

EC - Decíamos que íbamos a comentar los tres grandes hechos políticos de esta semana; hemos comentado dos y nos queda pendiente ver los nombres del EP para integrar los directorios de Antel, UTE y Ancap.

OAB - Más adelante tenemos que hacer un análisis –esto va a quedar para marzo– sobre el criterio de integración de los entes autónomos: punto uno, entre mayoría y demás partidos políticos; punto dos, los nombres elegidos de la mayoría; y tres, la relación Poder Ejecutivo-entes autónomos, si realmente hay un concepto de mantenimiento de los entes como autónomos o se está yendo a una forma de subordinación a los ministerios, obviamente no jurídicamente sino desde el punto de vista político.

EC - Parecería que vamos por este último camino.

OAB - Parecería, pero es todo un tema para análisis cuánto se puede y cuánto no. Y un pequeño detalle: los componentes de la mayoría anunciada de estos entes no son sólo encuentristas o del EP-FA, porque también hay del Nuevo Espacio.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
febrero 18 - 2005