En la hora de la transición. La transición en lo militar
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Después de varios espacios destinados a la hora del balance, que ocuparon esta sección de En Perspectiva durante el mes de enero, iniciamos en el espacio de Análisis Político un miniciclo titulado “En la hora de la transición”. Hoy el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, se ocupa de la transición en lo militar.

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EC - Hablemos de este período que estamos viviendo, el de la transición, que ahora acelera su ritmo.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Exactamente, viene la recta final de la transición; la recta final en cuanto a llegar a la toma del gobierno, sin duda hay otra que es cuando el gobierno se instala y empieza a sentarse en los cargos y tomar las medidas.

EC - Los 100 primeros días, por ejemplo.

OAB - Sí, uno diría que los 100 primeros días son otra transición.

EC - Bien. Hablemos de la transición de estos días y de la transición en lo militar, empezando por el hecho puntual del entredicho Paulós-Berrutti.

OAB - Mencionemos que hay dos hechos puntuales que marcan la transición en lo militar: uno el que ocurre esta semana, los hechos protagonizados por Iván Paulós al interceptar a la ministra designada, a la futura ministra Azucena Berrutti, y otro el episodio de la colocación del retrato del general Seregni en el Comando de la División Ejército II, que dio lugar a la sanción del comando en jefe del Ejército contra el general Wyns. Pero hay hechos de larga data, uno diría que esta transición estaría cerrando varias décadas de desencuentro entre la izquierda y las Fuerzas Armadas.

EC - Entonces estamos ante una transición, ¿de qué?

OAB - Alguna gente dijo “el triunfo del Frente Amplio (FA) es el fin de la transición de la dictadura”, lo que parece un término un poco duro. Pero nos parece que podría decirse que en el plano militar es el fin de la transición de un largo período desde que Uruguay empezó a caminar hacia el país de los grandes enfrentamientos y luego al de la violencia.

EC - Tenemos que remontarnos a los años 60.

OAB - Nos tenemos que remontar a alguna fecha de los años 60. En los encuentros y desencuentros entre la izquierda y el tema militar hay que hablar de dos vetas diferentes. Una que podemos llamar la veta propiamente militar del tema, es decir los enfrentamientos habidos entre una parte de la izquierda que participó en acciones de guerrilla y las Fuerzas Armadas que participaron en la lucha contra esa guerrilla y su represión. Pero hay otro enfrentamiento, que es en el que conviene centrarse, que es el que se fue dando –que podemos llamar desencuentros políticos– entre la izquierda y lo militar que en gran medida podemos ubicar, como uno de los períodos, en 1968, cuando se producen los pases a retiro de los generales Seregni y Licandro, particularmente el del general Seregni, a cuyo entorno se conformaría el nacimiento del FA.

De alguna manera el retiro de Seregni también está marcando un tema dentro de la interna militar. Recordemos que con el general Seregni presidente del FA empieza a marcarse un distanciamiento, todavía estábamos en vigencia constitucional. Por ejemplo hay un episodio interesante cuando a raíz de la venta de reservas de oro el presidente de la República, con los comandantes que ya estaban teniendo una participación, ya se habían producido los sucesos del 9 de febrero de 1973, resuelve comunicarlo a todas las fuerzas políticas, el presidente Bordaberry se reúne con los líderes de los partidos políticos y no con el general Seregni, quien como presidente del FA es recibido por el vicepresidente, Jorge Sapelli, en su despacho de presidente del Senado en el Palacio Legislativo. Lo cual está marcando que ya había un distanciamiento fuerte que llevaba a que el presidente de la República no dialogara con el presidente del FA, en gran medida por ser un general retirado. Y cuando luego a raíz de unas exploraciones de petróleo el presidente de la República, Bordaberry, dialoga con el FA, lo hace con una delegación de legisladores, no con el general Seregni.

Luego viene el período de gobierno militar cuando pasan a reforma, es decir son sancionados Seregni, Licandro y otra serie de oficiales de pertenencia frenteamplista. Y después viene el proceso inverso, empieza el otro camino en el que se produce la restitución de los grados de general. Y cada vez que se produce el proceso inverso siempre hay algún rechine por algún lado. Cuando le devuelven el grado pleno de general a Seregni se produce el retiro del general Sequeiro en discrepancia con el hecho, en mayo de 1985.

Uno diría que este pequeño episodio Paulós aparece como esos pequeños hechos que siempre hay. Alguien provoca un rechine cada vez que se va produciendo un paso de acercamiento de lo militar con el tema de la izquierda.

Y uno diría que en cuanto a secuelas del período militar se termina cuando finalmente sale la ley que termina por reparar en los grados a todos los militares que durante el período de la dictadura habían tenido persecuciones, pérdidas de grado, etcétera. Lo de Paulós es interesante que la propia respuesta que dio el gobierno electo, uno diría lo que los muchachos llaman el “ninguneo”, nada de tribunales de honor, de considerarlo, lo deja marcado como un gesto ya solitario y anacrónico que no marca, no interrumpe para nada el proceso de transición.

EC - ¿En esta materia hay diferencias entre este momento y cinco años atrás, por ejemplo?

OAB - Sí, efectivamente, lo que se puede marcar es que las Fuerzas Armadas han tenido un proceso acelerado de cambios, por una razón muy natural: las Fuerzas Armadas tienen un cambio biológico marcado por los tiempos de permanencia en los cargos, lo que lleva a una renovación obligada. Y esa renovación obligada llevó a que en estos cinco años ya se produjeran cambios muy importantes, las generaciones que están ascendiendo a los niveles más altos son generaciones que accedieron muy cerca de ahora a los grados de oficial y por lo tanto son personas que se formaron ya en un mundo distinto del mundo de tan fuerte separación de las generaciones anteriores. Además cuando ya definitivamente ha perdido razón de ser mucho de lo que se llama la doctrina militar vigente en los años 70 o 60, que tenía mucho que ver con el encare de la guerra fría, según la cual desde determinada óptica se veía a la izquierda como partícipe de uno de los bandos de la guerra fría y a las Fuerzas Armadas se las veía del otro lado.

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EC - Cuando mencionaste el pase a retiro del general Seregni, 1968, dejaste colgado un tema que ahora sería bueno mencionar, que supongo que tenía que ver con la interna militar.

OAB - En la interna militar desde comienzo de los 60 o un poco antes uno encuentra dos grandes líneas, con dos grandes liderazgos, uno es el de Seregni y el otro es el del general Mario Oscar Aguerrondo. Detrás de Seregni se ubicaba lo que se puede llamar la línea de militares liberales, liberales en el concepto también filosófico y político; y detrás de Aguerrondo lo que uno diría militares nacionalistas, lo que en algunos casos quiere decir blancos y en otros lo que en América Latina se ha definido como concepto de militares nacionalistas, generalmente muy fuertemente anticomunistas, entre otras cosas. De este grupo surgen los llamados Tenientes de Artigas, cuyos pronunciamientos o declaraciones aparecen cada tanto con bastante notoriedad en la prensa sin autores conocidos.

Las Fuerzas Armadas tienen muchos elementos que las han ido dividiendo, uno es el tema de la relación con el poder político, otro es el tema de su profesionalización, otro es el tema de su relación con la guerra fría, y en general dominado en el Ejército uruguayo lo que fue la línea liberal. Esta línea liberal tiene como una ruptura interna cuando se produce el retiro de Seregni en discrepancia con la línea que seguía el gobierno de Pacheco Areco, más allá de que el episodio puntual del retiro estuvo referido a otro tema. Y a su vez viene un crecimiento de ese sector aguerrondista, al punto de que cuando se produce el golpe de Estado prácticamente el grueso de los mandos que lo producen provienen de esa tendencia, cuyos herederos son los Tenientes de Artigas, que es un grupo que ha hecho toda una revisión bastante fuerte y curiosamente en los últimos años ha habido muchísimo acercamiento entre figuras políticas de la izquierda, parlamentarios en particular, y militares de los Tenientes de Artigas. Uno diría que si bien la gente de izquierda ha cultivado los distintos ámbitos del abanico militar, cultivó muchísimo el caso de los Tenientes de Artigas.

Esto puede explicarse porque en general entre este tipo de concepción, que podemos llamar más de tipo nacionalista, y las izquierdas de corte revolucionario, las que tuvieron origen marxista-leninista o las de corte tercermundista ha habido en América Latina y países del Tercer Mundo feelings bastante fuertes. Eso se vio décadas atrás en Perú, se vio en Egipto, en varios lados.

Ahora el tema que viene es cómo va a manejar la izquierda los contactos y los juegos de poder dentro de las propias Fuerzas Armadas y si realmente va a mantener un equilibrio con las distintas corrientes de pensamiento que hay. Por ahora los apoyos que ha dado en ascensos y otras cosas dan la impresión de que la izquierda quiere mantener no sólo un equilibrio sino una prescindencia en el juego político dentro de las Fuerzas Armadas tratando de preferir la profesionalización con la menor intervención posible de lo político.

EC - En definitiva, para cerrar, ¿cómo ves este capítulo de la transición?

OAB - Este capítulo de la transición viene en un momento en el que el recambio de hombres en las Fuerzas Armadas, particularmente el recambio en el Comando en Jefe del Ejército, ayuda muchísimo. Si bien el general Pomoli realmente venía realizando una transición militar en cuanto a la comprensión de que se viene un gobierno de izquierda, que cambie por un general como Bertolotti, que protagonizó un hecho importantísimo el año pasado: más o menos paralelo al episodio que protagonizó Wyns, Bertolotti concurre a la Facultad de Ciencias Sociales a una mesa redonda sobre educación militar. Es verdad que se realiza en el ámbito de una de las facultades más abiertas que tiene la Universidad de la República –esa mesa redonda quizás hubiera sido impensable en otras facultades–, fue un hecho bastante insólito e inédito que un general en actividad, el número dos, concurriera a la Universidad de la República a discutir el tema de la educación militar. Es un hombre que con eso dio una señal muy fuerte de aproximación al pensamiento de izquierda.

Además ahora viene una transición militar diferente de ésta de la que estamos hablando, porque estamos hablando de la transición política en relación al tema militar. El ejército uruguayo vive desde hace mucho tiempo, como los ejércitos de buena parte del mundo o del mundo entero, la transición de sí mismos, la necesidad de redefinir el rol de las Fuerzas Armadas. El fin de la guerra fría marcó la necesidad de redefinir el rol de las Fuerzas Armadas, cuáles son las hipótesis de conflicto, cuáles son las misiones que les corresponden, si su estructura responde a lo que se llama la doctrina militar. Es decir: cuál es su misión, cuáles son sus hipótesis de conflicto, para qué tareas están destacadas.

Esto viene de alguna manera con la proyección de la nueva ley orgánica militar y se va encontrando algún lenguaje común entre el gobierno electo –y yo diría también las otras fuerzas políticas– y las Fuerzas Armadas en la búsqueda de esa redefinición del concepto de Fuerzas Armadas.

Por último hay un tema clave hacia el futuro que es la participación de Uruguay en las misiones de paz, que cuantitativamente es muy significativa para las Fuerzas Armadas y particularmente para el Ejército.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
febrero 4 - 2005