La única incertidumbre presidencial que se dirime
el 27 de junio: la candidatura blanca
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Tanto el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) como el Partido Colorado (PC), tienen prácticamente definido el candidato presidencial que disputará las elecciones nacionales del mes de octubre. Ahora la única incertidumbre aparece en el caso del Partido Nacional (PN). Esta competencia es el motivo del análisis de hoy del politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum; un análisis que viene con números, con los datos más recientes sobre la competencia blanca, según la encuesta de intención de voto. El título que nos propone Oscar: “La única incertidumbre presidencial que se dirime el 27 de junio: la candidatura blanca”. Me decías, Oscar, que querías comenzar con una aclaración.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Sí; en los últimos días, particularmente la semana pasada, se habló mucho de una encuesta de Factum que había sido publicada en el diario El País el 29 de febrero. Fue una publicación no autorizada, es necesario aclarar que Factum no ha hecho ninguna publicación en lo que va del año 2004, esta será la primera. El País publicó datos que correspondían al mes de diciembre sin ninguna aclaración, lo que daba la sensación de que eran datos de ese momento, lo que no era así.

EC - Sí, recordemos que fue una encuesta que se difundía desde el Herrerismo a propósito de cómo estaba Lacalle en comparación con Larrañaga en la intención de voto.

OAB - El País no dice quién lo difundía, dice que es una encuesta de Factum.

EC - Sí, pero dirigentes del Herrerismo la esgrimieron en distintas declaraciones públicas.

OAB - Claro, pero yo estoy diciendo dónde fue difundida por primera vez y qué decía esa difusión. Nosotros tenemos la línea de que cuando un medio de comunicación publica sin nuestra autorización, ignoramos la divulgación, no la desmentimos ni la ratificamos porque entendemos que no debemos hacernos eco de lo que no ha sido autorizado por nosotros.

EC - Vayamos a la encuesta.

OAB - El segundo tema es que hay que tener mucha precaución cuando se manejan porcentajes internos en el PN. El PN es hoy menos de la quinta parte del total del electorado, anda entre el 15 y el 19 por ciento, ha oscilado durante largo tiempo entre estos porcentajes. Entonces cuando se habla de porcentajes dentro del PN la mitad del 19 por ciento es el 8,5 por ciento; cuando uno dice: “Tiene el 50 por ciento”, en realidad está diciendo que tiene el 8,5 por ciento del total, y cuando dice que tiene el 30 por ciento, está diciendo que tiene el 6 por ciento.

Cuando uno está hablando de los porcentajes entre los partidos y habla de 6 o 7 por ciento parece que no hay variantes, pero estamos hablando del 30 o 40 por ciento dentro de un partido, no del 30 ni el 40 por ciento de todos los uruguayos. De los 2 dos millones 200 mil votantes, más o menos 400 mil lo harían por el PN, en cifras muy gruesas, entonces los porcentajes están referidos sólo a esa parte del electorado.

Mucho más cuando después –cosa que pensamos hacer a partir de abril– ya no hablemos de los que se inclinen por el PN, sino de los que piensen ir a votarlo en junio, van a ser muchos menos los que van a votar en junio a cualquier partido político.

Hay que tener entonces mucho cuidado con los porcentajes, en estos casos en que los números tienen muchísima menos precisión somos partidarios de hablar de un abanico, un rango de números, y no de un número exacto como si fuera una cosa fija, “Estoy en el quilómetro tal”. Mucho menos cuando se llega a usar decimales, lo que escapa a todo rigor; el decimal se pierde enseguida.

EC - A partir de todas estas puntualizaciones vamos a ubicarnos en cómo había cerrado el año 2003, cuáles eran los números de diciembre.

OAB - Entre noviembre y diciembre Lacalle venía en torno al 40 por ciento, había estado un poco por debajo y luego estuvo un poco por encima; digamos que 40 por ciento fue el número central del desempeño de Lacalle. Larrañaga estuvo en los 20 y pico por ciento, a veces más cerca de 20 y otras más cerca de 30; ese había sido el rango, el abanico en el que se había movido hacia fines del año 2003.

Se puede decir que el cierre marcó claramente una competencia muy polarizada entre Lacalle y Larrañaga. Larrañaga aparecía absolutamente despegado de cualquier otro candidato, a esa altura quedaba claro que ya no había un tercero en absoluta competencia, pero todavía había una distancia muy importante entre Lacalle y Larrañaga dentro de esa competencia polarizada. Cualitativamente este era el escenario de cierre de 2003.

***

EC - Vamos a los datos de la encuesta más reciente.

OAB - Estos son los datos de la Encuesta Nacional Factum, que se hace puerta por puerta, personalmente, con una representatividad del 100 por ciento del país. Técnicamente es una encuesta de febrero, mes que tuvo la semana de Carnaval en el medio, que partió los trabajos, por lo tanto hay una parte pre semana de Carnaval y termina en marzo, los datos finalizan el fin de semana de 5 y 6 de marzo. Es una encuesta a caballo entre febrero y comienzos de marzo.

Es necesario aclarar que los retiros de Gallinal y Long son posteriores a la encuesta y el de Ramírez está sobre el final, de modo que estos cambios se verán en la siguiente encuesta, todavía no están medidos.

EC - En resumen, la encuesta se cerró el fin de semana pasado.

OAB - Cerró el fin de semana pasado, pero en estos tiempos –como lo ha demostrado el PC– en cuatro días pueden cambiar muchas cosas.

Vamos a los datos, a la información de la Encuesta Nacional Factum oficial. Esta es la primera divulgación que hacemos de todo el año 2004.

Por lo que dijimos hoy, vamos a dar abanicos por lo que dijimos hoy: hay que tener prudencia porque los números no son muy exactos en los niveles del PN. Esto no es un problema de Factum, es un problema estadístico para cualquiera que haga encuestas.

Lacalle estaba entre 36 y 40 por ciento y Larrañaga entre 35 y 39 por ciento. En cuanto a los demás: Gallinal –en el que vendría a ser su último registro– estaba entre 6 y 7 por ciento; Ramírez –también su último registro– entre 4 y 5 por ciento; Abreu –no se ha retirado, sigue en carrera– entre 2 y 3 por ciento, ha caído; y el resto sumado también está entre 2 y 3 por ciento –el que más puntea es Arturo Heber–; entre éstos aparecen Ruperto Long, que se retiró, y Cristina Maeso que sigue en carrera.

De modo que:

- Lacalle, 36%-40%
- Larrañaga, 35%-39%
- Gallinal, 6%-7%
- Ramírez, 4%-5%
- Abreu, 2%-3%
- Los demás, 2%-3%

EC - A partir de estos números se percibe un virtual empate entre Lacalle y Larrañaga.

OAB - Claro. Recordemos la historia en pinceladas muy gruesas. Lacalle es un candidato natural –el miércoles hablábamos de lo que son los candidatos naturales a propósito del PC–, la gente lo vio así ya en diciembre de 1999, y más o menos se ha movido con mucha estabilidad en este porcentaje, promediando el eje del 40 por ciento, a veces por debajo, a veces por encima, tuvo picos mejores y algún pico peor, pero normalmente ha tenido una línea de cierta estabilidad.

Larrañaga aparece como un candidato natural después de terminado el ciclo electoral de 2000 con las municipales, a mediados de año está instalado como candidato, es segundo despegado claramente. Durante muchísimo tiempo se especuló por parte de mucha dirigencia del PN y de muchos analistas: “El problema es que ahora está bien, pero no llega”; realmente nunca hubo fundamentos para ese comentario, Larrañaga estuvo sostenidamente entre 16 y 20 por ciento el resto de 2000, todo 2001, todo 2002 y en 2003 empezó a posicionarse en escalones cada vez más altos, primero claramente en 20 por ciento, después superando el 20 y terminó 2003 entre 20 y 30. Además claramente se consolidó como el único competidor de Lacalle; parecía muy claro que no había otro, que el PN iba camino a una polarización. La polarización Lacalle - Larrañaga estuvo en nuestros análisis el año pasado. Y efectivamente, esta semana vimos confirmación de esa situación cuando empezaron a retirarse Gallinal, Ramírez y Long; queda Abreu con un porcentaje muy pequeño, a su vez sin el apoyo del Movimiento Nacional de Rocha, que había sido su puntal. Esto determina que dentro del PN, independientemente de que haya otros candidatos menores que en definitiva no están disputando la candidatura presidencial sino espacios electorales y de poder dentro del partido, se da una disputa altamente polarizada entre Lacalle y Larrañaga.

Larrañaga acaba de recibir la incorporación de Gallinal, Long y Ramírez; hay que ver cómo impacta esto.

EC - ¿Se pueden trasladar automáticamente los porcentajes que recibían esos candidatos?

OAB – No; normalmente no, porque no son aparatos de vieja data y muy consolidados como para que la gente siga a los grupos vayan para donde vayan; eso pasa con grupos de mucha consolidación. Si en el FA la 1001 se mueve para un lado o para el otro sus votos todos la acompañan, pero no es el caso de estos grupos, en los que básicamente son votos de opinión. Uno diría que los votos se van a repartir, pero es probable que una parte mayoritaria vaya hacia el candidato al cual explícitamente apoya el que se retira, es decir que no se traslada todo a Larrañaga, sino que se va a dividir entre Larrañaga y Lacalle; probablemente vaya más hacia Larrañaga que hacia Lacalle.

Dos datos a tener en cuenta son que mañana sábado es el lanzamiento de la campaña electoral de Lacalle (el Herrerismo que ha estado bastante en silencio sale con todo a pelear), y la semana siguiente, el domingo, será Larrañaga quien hará su lanzamiento con todo. Esta campaña va a ser interesantísima, va a ser una carrera en la que van a correr cabeza a cabeza con gran fuerza los dos candidatos. A esta altura es un final impredecible, faltan tres meses que habrá que ir siguiendo con mucho detenimiento. Además está la posibilidad de que esto le dé una potencia interesante al PN, que va a salir muy fuerte del 27 de junio si sabe administrar bien los resultados. Es siempre el riesgo que tiene el PN, un partido que últimamente ha venido administrando mal las disputas internas y los resultados. Si la campaña electoral se hace con las reglas debidas, sabiendo el que gane que necesita el apoyo del que pierda y por lo tanto no puede tratar de ganar como se dice vulgarmente “a matar” porque estará matando sus apoyos, y sabiendo el que pierda que es parte de un partido y tiene que apoyar inmediatamente al ganador, el PN sale fortalecido de esta competencia porque a esta altura tiene dos resultados: o tiene un líder importante, probado, de larga data, como es el ex presidente Lacalle, que ya fue presidente de la República, o Lacalle no es candidato, no porque no se presente, no porque le hayan dicho que no vaya de candidato, sino porque hay otro, que sería Larrañaga, que cumple el ciclo natural, da el paso natural de los ciclos políticos de decir: “Ahora estoy yo”. Así fue cuando Wilson Ferreira Aldunate asumió el liderazgo del PN porque en las urnas superó al Herrerismo; así fue cuando Lacalle, muerto Wilson Ferreira, asumió el liderazgo porque derrotó al wilsonismo. Ahora o Lacalle retiene el liderazgo o Larrañaga lo asume porque derrota a quien tiene el liderazgo en este momento. Estos ciclos cumplidos así, en principio, si se administran bien las campañas, si se administran bien los resultados, sin duda fortalecen a los partidos políticos.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
marzo 12 - 2004