El comportamiento electoral de los uruguayos
mirado en una larga perspectiva
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
En el análisis político muchas veces se enfoca el día a día, el semana a semana, o se estudian los impactos de las decisiones u omisiones del presente. Pero a veces es conveniente detenerse y mirar hacia atrás, lo más lejos que se pueda, mirar en perspectiva.

De esta manera el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, enfoca el análisis político de hoy: “El comportamiento electoral de los uruguayos mirado en una larga perspectiva”.

¿Por dónde arranca tu razonamiento?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Arranca por lo que tú venías introduciendo, que en los análisis políticos y de comportamiento electoral hay una tendencia a priorizar los hechos y actitudes del momento, por ejemplo cuán buenos o malos fueron la campaña publicitaria o los discursos por el Sí o por el No hacia el referéndum pasado por Ancap, y atribuir el éxito de unos o el fracaso de otros a lo que se dijo o no se dijo o por el aviso; es muy frecuente ver y oír esto. Por supuesto, los hechos puntuales tienen su importancia, influyen, pero a veces hay que levantar la mira, salir de lo cotidiano, ver en perspectiva, ver las largas líneas de la historia, de los comportamientos de una sociedad, sin caer en el otro extremo, que es una especie de determinismo o predeterminismo religioso, como que todo está escrito en el libro de Alá, entonces lo que hagan o dejen de hacer los individuos ya no tiene importancia porque ya se sabe lo que va a ocurrir. Ni lo uno ni lo otro, pero entender que hay procesos de larga duración que hay que ver: primero hay que detectar que existen esas cosas y luego buscar explicarlas; a veces es más fácil verlos –hoy vamos a ir por ese lado– y mucho más complicado es explicarlos.

EC - ¿Hasta qué año te remontas en el tiempo?

OAB - Vamos a remontarnos unos 60 años para atrás, por la razón de que en la elección de 1942 hubo un cambio en el país: se salió de la época de Terra con abstención de los partidos políticos y en adelante tenemos elecciones competitivas con reglas más o menos parecidas, con todos los actores en plena competencia y con un período militar en el medio que, desde el punto de vista del largo comportamiento electoral fue neutro, porque entre las elecciones de 1971 y 1984 la sociedad uruguaya cambió muy poco.

Si miramos los porcentajes sobre votos válidos, encontramos como un primer bloque de 1942 a 1966. Si tomamos a ambos partidos tradicionales en conjunto…

EC - O sea, la suma de los votos del Partido Colorado (PC) y el Partido Nacional (PN).

OAB - Sí; en ese período ya estamos hablando de “los Partido Nacional”, porque el PN llegó a estar dividido hasta en tres partidos en los años 40 y principios de los 50. Encontramos que en todo ese período oscilaron entre el 88 y el 91 por ciento.

EC - Fue un período muy estable.

OAB - Tremendamente estable: el promedio de esas siete elecciones fue de 90 por ciento. La de mayor votación estuvo 1 punto por encima, que fue la de 1952, y la de menor votación tradicional fue 2 puntos por debajo, que fue la de 1946. Había una tremenda estabilidad. Los datos exactos son: 92 por ciento en 1942, 88 por ciento en 1946, 91 por ciento en 1950, 89 por ciento en 1954, 90 por ciento en 1958, 91 por ciento en 1962 y 90 por ciento en 1966. Una etapa de siete elecciones con un resultado casi estable en el 90 por ciento.

EC - ¿Qué viene después?

OAB - Aquí se distancian cronológicamente por dos razones: porque se pasa de las elecciones cuatrienales a las quinquenales, y porque se produce la interrupción, de la elección de 1971 se pasa a la de 1984.

EC - Tenemos a la dictadura en el medio.

OAB - Allí ocurre el salteo de casi dos elecciones, de una y pico.

La suma de los votos de los dos partidos tradicionales como un solo conjunto, del 90 por ciento que tenían en 1966, pasa en 1971 al 81 por ciento.

EC - En el año 1971 es 81 por ciento.

OAB - 90 por ciento en 1966 y 81 por ciento en 1971; 76 por ciento en 1984; 69 por ciento en 1989, 64 por ciento en 1994, 55 por ciento en octubre de 1999 y 53 por ciento cuatro semanas después en el balotaje (es decir que aún de un mes a otro también hubo caída). Como se ve, 90, 81, 76, 64, 55, 53…

EC - Hay una pendiente.

OAB - Una pendiente que es gradual, en ningún momento hay un desplome; esa gradual, suave, pero continua, persistente. Cuando uno traza un gráfico en la pantalla o en un papel, uno ve una línea perfectamente en caída, un buen techo de agua.

EC - Tu análisis llegó hasta la segunda vuelta en 1999.

OAB - Hasta el balotaje.

EC - ¿Podemos tratar de avanzar hasta ahora?

OAB - Tenemos encuestas y tenemos el referéndum de Ancap. Si tomamos el referéndum de Ancap el porcentaje es 36-37 por ciento, ahí la caída deja de ser suave, ya es un fuerte escalón hacia abajo.

EC - Considerando como voto de los partidos tradicionales el voto por el No más los votos en blanco.

OAB - Tomando el voto por el No más los votos en blanco como el voto de los partidos tradicionales. Si luego tomamos las encuestas y proyectamos un poco a los indecisos, podría andar por ahí o un poco mejor, pero siempre hay una importante caída; la pendiente se hace un poco más acentuada.

EC - ¿Qué clave se puede buscar para interpretar esa caída que viene dándose en el voto conjunto del PC y el PN desde 1971 a la fecha, que tú señalabas que es gradual pero clara, contundente?

OAB - Primero observemos qué pasó en esos años, qué hubo; arranquemos en 1966, porque la primera caída ya se produjo entre 1966 y 1971. ¿Fueron años todos malos para la gente? Tuvimos guerrilla, violencia, muertos y dictadura por un lado; tuvimos una breve bonanza económica en medio de la dictadura, seguida del quiebre de “la tablita”; tuvimos luego una importante depresión; luego se produjo un crecimiento sostenido, constante, persistente, con un monto importante de ingresos en los hogares en los años 90; luego vino el achique a partir de 1999-2000, particularmente de 2000, hasta llegar al desplome de 2002. Si repasamos cómo fueron económicamente estos 40 años para el país, para la gente, tenemos todas las estaciones del año: otoño, invierno, primavera, verano, no hay ningún efecto económico particular que esté explicando crecimientos y caídas.

EC - ¿Y en lo político qué pasó?

OAB - En lo político, si bien se puede decir que los partidos se renuevan lentamente, tuvimos primero cambios institucionales, el colegiado, la presidencia y dentro del régimen presidencial el viejo sistema de múltiples candidaturas, y tenemos el nuevo sistema con múltiples elecciones que lleva a un esquema de eliminatoria. En el PC tuvimos liderazgos y candidaturas de Gestido, Pacheco, Sanguinetti, Jorge Batlle; en el PN tuvimos liderazgos de don Martín Echegoyen, Wilson Ferreira, Lacalle, Ramírez, Volonté. Ha habido liderazgos y candidaturas de todo tipo, de distinto estilo, que han accedido a los liderazgos a edades más tempranas o más tardías, con distintos énfasis, con distintos programas. Hubo gobiernos colorados con apoyo blanco, gobiernos blancos con apoyo colorado. Lo que es bastante persistente es que los dos partidos estuvieron en el gobierno o cerca de él en estos 40 años, siempre estuvo uno u otro de estos partidos en el gobierno y en algún caso en una línea muy opositora, como lo estuvo el PN a fines de los 60 y principios de los 70.

EC - Eso es lo que pasó en esos años.

OAB - Eso es lo que pasó y en el análisis de hoy nos quedamos acá, es lo que ha ocurrido más allá de anécdotas, de hechos puntuales, de aciertos, de errores, de vacas gordas y vacas flacas. Es interesante ver lo que pasó para ver que estamos en presencia de un fenómeno de cambio de la sociedad uruguaya que va más allá de los hechos de estos años, de este gobierno e incluso de los últimos dos, tres o cuatro gobiernos. Es un tema que ya tiene 40 años, los partidos tradicionales han venido cayendo en forma persistente, sostenida y gradual y, como correlato, aparece una tercera fuerza de izquierda que va creciendo en forma también gradual, paulatina, sostenida, sin ningún salto espectacular, que de haber sido un conjunto de fuerzas dispersas que en total estaban en el orden del 10 por ciento ya llegó al 45 por ciento de los votos en las elecciones de 1999.

Hay que preguntarse –esto será en otras reflexiones y otros análisis posteriores– qué pasó, cuáles son las causas de esta suave pero constante y regular caída de los partidos tradicionales a lo largo de siete lustros, a lo largo de casi cuatro décadas.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
marzo 5 - 2004