La incógnita Atchugarry,
o muchos personajes en busca de un candidato
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Todavía el nombre del ex ministro de economía sigue sonando, y antenoche el que lo hizo sonar fue el propio presidente de la República, Jorge Batlle, en la entrevista que concedió a VTV. Estamos hablando nada menos que del líder del sector al que pertenece Alejandro Atchugarry.

En este tema es que centra su análisis hoy el politólogo Oscar Botinelli, director de Factum. El título que nos propone: “La incógnita Atchugarry, o muchos personajes en busca de un candidato”.

Con el título estás parafraseando a Pirandello.

OSCAR A. BOTINELLI:
Exacto. Es una famosa obra de Pirandello, “Seis personajes en busca de un autor”. En definitiva, lo que pretendo es reflejar el drama de un sector político con perfil propio, muy claro, no confundible con gran parte del Partido Colorado, que es el Foro Batllista, que ha llegado muy cerca de la instancia electoral sin tener definida una candidatura. Y se ha notado, sobre todo a partir de este anuncio del senador Atchugarry, que han salido muchos personajes en la búsqueda de un candidato.

EC - Lo que pasa es que ese sector político creía que tenía candidato.

OAB - Exactamente. El problema es que el retiro que anuncia Atchugarry en enero, que es el candidato que aparece en forma natural, sorprende. La verdad es que es un retiro que él hace en términos muy tajantes, que da lugar a interpretaciones muy apresuradas de que aquí se terminó todo, sobre todo porque inmediatamente es confirmado que Atchugarry no corre más, por personas cuyo nombre aparece como posible sustituto, lo cual dio mucha duda de si estaba confirmado o si el episodio estaba terminado porque había intentos de alguno de decir “Bueno: más vale que haya un espacio vacante para poder correr”.

Todo esto es parte de un drama que en Uruguay se viene reiterando: ¿qué pasa con un presidente de la República y su sector político o su partido cuando se acerca el fin del mandato?...

EC – De algo de eso hablabas el viernes pasado.

OAB - Exacto, porque el tema es: o apuntan a la reelección... No es este caso, en que el presidente llega al final de su mandato en un momento muy difícil de su imagen, de su aprobación ante la opinión pública, pero los gobiernos anteriores, todos los anteriores a la restauración institucional en que los presidentes llegaban a un nivel aceptable que le daba para una pelea política, recuerdan que en todos los casos surgió el run run en algún momento de ir a una reforma que instaurase la reelección presidencial, y uno vaticina que ese run run, que no apareció en esta oportunidad, va a aparecer dentro de cinco años.

El otro camino, si no es la reelección, es el vicariato; es decir, la sustitución de ese candidato natural, que es el líder de un grupo por otra persona. De eso hablé bastante extensamente el viernes pasado: es un tema difícil, pero además tienen que surgir candidatos. Y la Lista 15 tiene el problema de que, en primer lugar, a nivel de la opinión pública hasta hace un año y medio no había surgido ningún candidato (cuando uno dice “ninguno” es ninguno que supera el 5% de los votos del Partido Colorado) y a lo largo del 2003, y particularmente cuando se retira del Ministerio de Economía, aparece el nombre de Alejandro Atchugarry.

El nombre de Atchugarry no aparece por casualidad: se fue perfilando como un hombre de control del papel de la 15 en el Parlamento, en ese doble juego donde los demás lo reconocen como referente y él a su vez se afirma en ese papel de que “Yo mando aquí”. Fue muy claro que cuando hubo algunos intentos de jugarse a la aparición de otros referentes, por ejemplo, en la Cámara de Diputados, Atchugarry jugó muy fuerte para no ser desplazado de ese lugar. La naturalidad implica a alguien jugando también para obtener ese lugar. En general, se visualizó la posibilidad de candidaturas desde el Poder Ejecutivo, hubo distintos ministros cuyos nombres sonaron en determinado momento en los ambientes políticos como hombres que el presidente podía intentar lanzar para ver si despegaban como candidatos. Pero también en cuanto al manejo del gobierno, en determinado momento, frente a críticas sostenidas que se hacían desde la propia 15, respecto a cierta dificultad de manejo que había entre el Parlamento y el Edificio Libertad, desde el Edificio Libertad surgió la figura del coordinador del gobierno designando al asesor presidencial Carlos Ramela. Fue muy claro que ahí, aparte de errores que sin duda surgieron del Edificio Libertad y del propio Ramela, hubo un freno desde el Parlamento, tratando de impedir el surgimiento de ese tipo de figuras.

EC - El intento duró muy poco.

OAB - Vino a durar, prácticamente unos 30 días. El intento duró porque no hay posibilidad de coordinación entre el gobierno y el Parlamento si la bancada oficialista del Parlamento no acepta que exista un coordinador; lo que terminó ocurriendo fue eso, y el papel de articulación entre el Edificio Libertad y el Parlamento que se intentó que se cumpliera desde el Edificio Libertad, volvió a ser cumplido a nivel de la Lista 15 por Atchugarry. De alguna manera, la coordinación del gobierno desde el Edificio Libertad implicaba una competencia para Atchugarry, que desapareció.

EC – De todos modos, el principal empujón en esta carrera de Atchugarry, o en este proceso de Atchugarry a convertirse en el candidato natural de la 15, fue su gestión como ministro de Economía.

OAB - Atchugarry ya quedaba como la figura “de aparato” o política número uno de la 15, después del presidente de la República. El ingreso y el retiro del Ministerio de Economía fue lo que situó a Atchugarry. Primero porque ingresa en un momento extremadamente difícil, porque logra una gran expectativa detrás suyo, se retira siendo uno de los tres ministros con mejor imagen, cosa bastante insólita en un ministro de Economía, que generalmente está de la mitad de la tabla hacia abajo. No es un cargo simpático, pero la forma en que lo ejerció, el establecimiento de un diálogo, después de un ministro como Bensión que era permanentemente de choque, la confianza que dio, los resultados obtenidos, hicieron que se retirara con un apoyo, con una imagen extraordinariamente alta, después de Stirling y de Opertti, que eran los dos ministros de mejor imagen en el momento del retiro de Atchugarry (el orden era: Stirling, Opertti Atchugarry).

Y se retira también en un momento muy particular: en el momento que se agotaba la posibilidad de ese Ministerio de Economía de diálogo, de búsqueda de soluciones consensuadas, donde aparentemente todo el mundo podía obtener algo en una solución y venía un momento como se está viendo, a cargo de Isaac Alfie, que se puede llamar el momento del no, el momento de un gobierno que se pone duro, y es mucho más a lo que se opone en cuanto a demandas, que a lo que dice que sí. Es un poco lo opuesto al período Atchugarry.

Es decir que él ingresa en un momento en que era necesario un recambio, logra un éxito en su gestión, por lo menos un éxito en la opinión pública, y se retira antes de que esa cartera pudiera producir desgastes. Fue una salida de escena bastante oportuna a los efectos de una candidatura presidencial.

***

EC- El doctor Atchugarry confirmó en enero que no iba a ser candidato. Ya lo había dicho en otras ocasiones, pero finalmente lo puso hasta por escrito. ¿Cómo hay que interpretar ese retiro?

OAB - ¿Qué posibilidades tiene Atchugarry o cualquier persona, cuyo nombre surge para una candidatura presidencial y está en carrera política? Cuando digo carrera política, no estamos hablando de un candidato que se busca desde afuera del sistema, sino un hombre que en los últimos 20 años ha estado siempre ocupando cargos políticos: subsecretario de Transporte, ministro de Transporte, diputado, senador, ministro de Economía. En principio tres.

O puede seguir, en lo que aparece como el camino más natural, que se puede llamar candidato a todo; por ejemplo lo que fue Luis Hierro López, precandidato presidencial por un lado, y además como alternativa dentro del mismo camino, la candidatura a la Cámara de Senadores o al Parlamento.

Una segunda posibilidad es la del individuo que dice “Me retiro” y efectivamente se retira de la carrera política: no es candidato presidencial ni a nada.

Tercero es que diga que no quiere ser candidato presidencial y sí candidato al Senado. Justamente, esto es lo que llamó la atención del retiro de Atchugarry y reacciones de molestia que hubo en determinados sectores de la lista 15: que invoca razones de orden personal para no ser precandidato presidencial, pero no apareció un retiro de la candidatura senatorial o de la vida política. Entonces, decían: ¿cómo una persona no pone todo su caudal de prestigio en defensa del grupo por razones personales, que le impedirían eso pero no le impiden seguir en el Parlamento? Este fue uno de los temas que generó muchos resquemores en la lista 15, tanto que salió todo un grupo de gente que decía: o es candidato a todo o a nada. Las razones personales no pueden jugar para no aceptar la candidatura de mayor riesgo y en la que más se le necesita para que el sector tenga un referente y pelear por un buen espacio para ese sector traducido en banca senatorial y parlamentarias.

El tema es que hoy cualquier candidatura, más allá de que todos siempre tienen mucha fe y mucha esperanza, son candidaturas de riesgo. Hoy una candidatura de la 15 implica desafiar al Foro Batllista en un momento en que si bien está débil en relación a otras elecciones, es lo más fuerte que hay en del Partido Colorado, por lo menos a nivel de encuesta de opinión pública pero también se ve a través del aparato y por lo tanto ya es un desafío muy difícil.

En la eventualidad de obtener la candidatura presidencial o de acompañar la fórmula como candidato a vicepresidente, es la elección que el Partido Colorado va a afrontar con las mayores dificultades de su historia. No sólo tiene muy altas probabilidades de no ganar la Presidencia de la República, sino que además tiene que competir por lograr un segundo lugar, cuando sistemáticamente ya hace más de un año que viene ocupando el tercer lugar, cosa bastante insólita en la historia.

Entonces, se está hablando también de candidaturas cuyas posibilidades son difíciles y más bien lo que se les está reclamando es, independientemente de resultados y de posibilidades, un acto de defensa de un sector político. Porque la interpretación popular inicial entiende ser siempre la interpretación de “Qué bueno que alguien no quiere ser candidato”. Ahora: la interpretación política es: ¿pero un político no tiene la obligación de dar todo su caudal al sector al que pertenece? Este es el argumento que ha llevado a la gente de la 15 en esta sucesión de llamadas, mails, mensajes sobre Atchugarry y sobre el presidente de la República y el propio mensaje que dio el presidente de la República antenoche cuando, al mencionar a futuros presidentes de la República de los distintos partidos, sobre la responsabilidad que les tocaría a partir de 2005, a quien menciona de la Lista 15 es a Alejandro Atchugarry. Es la primera vez que el presidente aparece jugándose en una forma tan clara en una definición de la candidatura después de que estalla este episodio.

Da la impresión de que lo que hizo el juego del presidente de la República fue arrinconar lo más posible a Atchugarry. En este momento, la negativa ya estaría pareciendo, después de las palabras del miércoles, como un desaire al líder de su sector y presidente de la República.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
febrero 13 - 2004