La interna del Encuentro Progresista
Oscar A. Bottinelli. 

JOSÉ IRAZÁBAL:
Estamos analizando las perspectivas de los diferentes partidos políticos, de los diferentes sectores, rumbo a las elecciones internas de mitad de año. El tema de hoy es: la disputa electoral en la izquierda por tener un mayor peso.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Estamos ya sobre el fin del primer mes del año 2004, año electoral por excelencia, el primero de este milenio. Tenemos por un lado un Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) muy bien posicionado en el arranque, con 48 por ciento en la intención de voto, habiendo todavía un 17 por ciento de indecisos y refractarios. Por lo tanto arranca con una gran comodidad y una alta probabilidad de ganar en primera vuelta y con mayoría parlamentaria.

Pero si esto se llega a dar, no están resueltas todas las incógnitas del gobierno, ni mucho menos. Tenemos que ver algo nada menor: qué pasa dentro de la izquierda.

En el EP-FA, al cual se ha sumado el Nuevo Espacio (NE), hay una competencia entre sectores que no es nada menor. Diseñemos los sectores, los grandes pilares, las grandes corrientes.

Tenemos una que fue la mayoritaria en la elección de 1999, que es la 90 y los socialistas, un sector que compite con lo que podemos llamar el espacio Mujica o el Movimiento de Participación Popular (MPP) en primer lugar dentro del EP-FA. Ahí hay una carrera cabeza a cabeza, 90 y socialistas de un lado y MPP-Mujica del otro.

La 90 aparece fortalecida por haber sido el grupo político que impulsó decididamente el referéndum, un referéndum que fortaleció a la izquierda y a Tabaré Vázquez, que fue un gran golpe para el gobierno y para los partidos tradicionales. Hasta ahora no ha logrado capitalizar mucho eso que fue un gran riesgo, porque cuando al referéndum no se lo veía exitoso otros grupos se encargaban de recordar que los socialistas eran los responsables.

Para los socialistas en un desafío muy grande en un FA en el que nunca el grupo más votado logró en la elección siguiente revalidar esa condición. Le pasó a la 1001, a la 99, nuevamente a la 1001 y a Asamblea Uruguay (AU): el grupo más votado no volvió a serlo en la elección siguiente. Esa especie de fantasma está pesando sobre la 90 y los socialistas.

Otro espacio es lo que podemos llamar el mujiquismo, toda una red, toda una telaraña que está tejiendo Mujica en tres niveles. Por un lado con la 609, su lista, cuya estructura básica es el MPP, pero donde hay, sobre todo en el interior, figuras de origen blanco, profesionales, productores rurales, varios de los cuales probablemente sean candidatos a diputados, hay figuras como el ex dirigente de la Federación Rural Severino Pereira. Es decir que el espacio 609 sería la mezcla de esta gente que está captando Mujica de figuras más bien de origen blanco y del viejo MPP, cuya piedra angular son los tupamaros, el Movimiento de Liberación Nacional.

Otro nivel es el acuerdo con el NE y Rafael Michelini, que lo llevaría a una lista cruzada a la Cámara de Senadores encabezada por Rafael Michelini, con la posibilidad de cruzamientos también en la Cámara de Diputados en el interior del país. Esto es lo que podríamos llamar el mujiquismo, el espacio Mujica propiamente dicho, un espacio que tiene tres grandes vertientes: la de Michelini del NE, la de toda esta gente con mucha influencia de productores rurales y gente del interior y de origen blanco, y la tradicional del MPP.

A lo largo del año pasado los socialistas y el MPP se alternaron en el primer lugar, pero este espacio Mujica quedaría mejor situado que la 90 en el primer lugar dentro del FA en el arranque del año electoral. Estos son los dos grandes pilares, las dos grandes columnas. Dentro del espacio 609 también habría grupos como los Claveles Rojos de Vaillant y a su vez Mujica teje un sublema donde es de alta probabilidad que esté la 738, la Alianza Progresista, el grupo que sustenta a Nin Novoa, cuya piedra angular es la Confluencia Frenteamplista que lidera el diputado Víctor Rossi, y podría estar la Vertiente Artiguista –que ha sufrido la escisión de su primer senador, Alberto Couriel–, que probablemente encabece la lista al Senado con el intendente Mariano Arana y que se vio afectada el año pasado por todos los episodios ligados a lo que se ha llamado el caso Areán que la dejaron arrancando el año electoral en un nivel más bajo del que estaba en el comienzo de 2002 o a lo largo de todo 2001.

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Luego tenemos AU, el grupo de Astori, que es una incógnita. Primero está la incógnita de si Astori finalmente se presenta a desafiar a Tabaré Vázquez en las elecciones internas del 27 de junio. Va a ser una elección muy claramente ganada por Tabaré Vázquez –hoy la relación Vázquez-Astori es de 7 a 2–, pero que podría llegar a potenciar a AU. Hoy Danilo Astori como precandidato presidencial recoge el doble de adhesiones que AU como sector en una competencia exclusivamente parlamentaria. Esto estaría dando la idea de que una competencia presidencial entre Astori y Vázquez podría mejorar las posibilidades de AU. Esto de que Astori esté registrando más de 20 por ciento de adhesión interna en el EP-FA se da simultáneamente con el referéndum de Ancap, del que sale muy mal parado porque la mayoría de AU votó por el Sí, porque quedó en una posición muy nítida por el No, donde si bien no hizo campaña electoral hizo fuertes pronunciamientos a favor del No y ha quedado en una posición incómoda con respecto al resto de sus socios en el FA. Pero estamos viendo que así como el Sí superó holgadamente el 50 por ciento y el EP-FA no llega al 48, al interior de la izquierda Astori, que no apareció bien en el referéndum, que salió herido, en la intención de voto como precandidato presidencial aparece fuerte, es decir que hay algunos hechos en la relación competencia partidaria y referéndum que no son del todo lineales. Para AU es una incógnita a despejar muy fuerte si se presenta o no a las internas de junio en un desafío de tipo presidencial como el que hizo cinco años atrás.

El cuadro se completa con los otros grupos. Está la Corriente de Izquierda que lidera Helios Sarthou; está la Corriente Popular de Carlos Pita, que inició un camino propio intentando alianzas, todavía no concretadas, básicamente con la Liga Federal Frenteamplista (LFF): Está la LFF, cuyo punto fuerte es el departamento de Maldonado, donde el diputado Darío Pérez tiene claramente la mitad de la adhesión de la izquierda –su lista obtuvo las dos bancas frenteamplistas de Maldonado–, y además tiene un peso importante en el departamento de Florida, donde está el ex diputado Julio Mattos. Está la Unión Frenteamplista, conformada básicamente por el PVP y el diputado de Maldonado Pérez Morat, que se escindió del grupo de Darío Pérez. Aparte hay otro conjunto de grupos menores, pero parecería que el esquema que puede tener importancia electoral en la disputa de cargos parlamentarios se termina acá.

Éste es el mapa, muy complicado como se ve –la explicación no ha sido nada fácil y no sé si ha sido clara–, de un tema crucial. Si el EP-FA llega a ganar en primera vuelta y con mayoría parlamentaria es un dato nada menor cómo es la composición, la correlación de fuerzas entre sectores a su interior.
 

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 23 - 2004