La lucha por la candidatura presidencial en el nacionalismo
Oscar A. Bottinelli. 

JOSÉ IRAZÁBAL:
La lucha de la candidatura presidencial se está desarrollando en todos los partidos. vamos a analizar lo que pasa concretamente dentro del Partido Nacional (PN).

OSCAR A. BOTTINELLI:
El año electoral trae muchas incógnitas. Una que hemos analizado en las dos primeras semanas de enero tiene que ver con la competencia entre los partidos y este escenario donde el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) arranca con las mayores probabilidades, un 48 por ciento de piso, de ganar en primera vuelta o de ir con mucha comodidad hacia el balotaje.

Pero el escenario no se completa hasta que no estén las candidaturas de los otros partidos, se vean las fórmulas presidenciales, se vea la potencialidad de las fórmulas y sobre todo cómo se realiza la campaña electoral.

El Partido Colorado (PC) en 1989, exactamente lo que se llamaba el Batllismo Unido (BU), es decir todo lo que no era el pachequismo –ahí estaban Sanguinetti, Batlle, por ejemplo–, dirimió la candidatura en unas elecciones primarias abiertas de Jorge Batlle contra el entonces vicepresidente Enrique Tarigo. Fue tan dura la competencia, tan fuerte, con un ganador y un derrotado, que el éxito de Jorge Batlle fue pírrico porque el BU no pudo reconstruir las heridas y llegó a noviembre derrotado por el PN.

El PC aprendió esta lección y 10 años después, en abril de 1999, hace una campaña impecable, sin ataques, con Luis Hierro López y Jorge Batlle tratando de diferenciarse por la positiva, la misma noche de la elección, en la casa del PC los dos precandidatos se abrazan y queda sellada la fórmula entre el ganador, Jorge Batlle, y el segundo, Luis Hierro López.

El PN viene con una experiencia inicial parecida a la del PC: las elecciones internas de abril, particularmente la campaña que se desarrolla entre finales de 1998 y los primeros cuatro meses de 1999, fueron salvajes, duras, con ataques violentos donde estuvieron en juego la ética, la confiabilidad de los candidatos. Un candidato ponía en duda al otro… No había forma de que el PN no saliera destrozado de esa elección interna.

Aquí tenemos una primera incógnita: si el PN, como le pasó al PC entre 1989 y 1999, aprendió la lección, si todos los sectores del PN aprendieron que un partido se suicida y los sectores salen mal, porque nadie sale bien, los que pueden destruir al ganador también se minimizan porque quedan luego con un escaso espacio parlamentario, un escaso espacio de poder. La incógnita está en ver si el PN aprendió la lección o si repite una elección dura o al menos una elección sin la extrema facilidad con que la manejó el PC entre enero y abril de 1999.

Ésa es una primera gran incógnita, porque de aquí va a salir cómo va a dirimir la fórmula presidencial el PN. Hay que ver si, como ocurrió con el PC en 1999, en la noche del 27 de junio en la casa del partido se abrazan todos los precandidatos, y el primero con el segundo en ese abrazo sellan la fórmula presidencial, o si se vuelve a lo que ocurrió en 1989, cuando el conjunto que salió segundo se apartó de la fórmula presidencial, no quiso integrarla, no hubo abrazos esa noche, cuando tampoco hubo combinación en la fórmula presidencial, los candidatos a presidente y vice fueron los dos del grupo ganador dentro del BU.

¿Qué va a pasar cuando arranque la campaña electoral? El mes que viene, ya en febrero, viene el precalentamiento de los motores, el PN va a lanzar la campaña electoral el 12 de abril, terminada la semana de turismo o semana santa, ahí van a arrancar de pleno todos y el 16 de abril será el lanzamiento conjunto de la campaña con todos los candidatos hablando en un mismo acto. Hay que ver si este lanzamiento es acompañado por una campaña donde todos compiten por quién exhibe mejores credenciales o mejores propuestas, sin atacar al otro, o si se deslizan elementos negativos, como ocurrió cinco años atrás. Lo otro es qué pasa la misma noche del 27 de junio.

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Vamos a ver cómo arranca la competencia entre los precandidatos dentro del PN. Veamos primero si hay dos o más bloques dentro del PN. En principio uno ve dos ejes divisorios, uno que enfrenta de un lado al Herrerismo y al ex presidente Luis Alberto Lacalle y del otro el resto. Ese es el eje que más manejan las dirigencias partidarias y las militancias plenas, los dirigentes departamentales y sus entornos.

El otro es el eje que más ve la opinión pública, un eje divisorio entre los que apoyaron y los que se opusieron a la coalición de gobierno. Aquí aparecen en principio tres posturas: los que siempre estuvieron en contra de la coalición de gobierno, con el precandidato presidencial Larrañaga; los que pelearon hasta el final la permanencia en la coalición de gobierno, con los precandidatos Gallinal, Abreu y Juan Andrés Ramírez, cuya precandidatura presidencial está en la opinión pública pero no hay un dato concreto de si será o no candidato; y una posición intermedia, que es la del Herrerismo y la de Lacalle, que es: apoyamos inicialmente la coalición de gobierno, la sostuvimos y en determinado momento llegamos a la conclusión de que había que irse. Son tres posturas. En principio da la impresión de que la última es la que más impacta en la opinión pública y de que en el PN aparecen tres espacios políticos.

El espacio del medio, el de sí a la coalición al principio y no al final, que representa al Herrerismo, tiene su precandidato Luis Alberto Lacalle, que va a ser oficialmente proclamado en marzo y que viene afilando entre el 37 y el 40 y tanto por ciento de la intención de voto dentro del nacionalismo, digamos que su eje es el 40 por ciento y ha venido indefectiblemente primero.

El sector que se ha opuesto todo el tiempo a la coalición de gobierno, además con propuestas más estatistas, que si bien votó la ley de Ancap no se jugó plenamente por el No y tuvo incluso gente con posturas por el Sí, que encabeza Jorge Larrañaga, arrancó despegado en un segundo lugar a mediados de 2000 y ha estado indefectiblemente en ese lugar, distanciado del primero, al cual se ha acercado y del cual se ha alejado, pero también muy distanciado de los demás que vienen atrás, es decir que tiene un lugar indisputado como el único gran desafiante de Lacalle. Larrañaga osciló a lo largo del año pasado entre un poco por encima del 20 por ciento y casi el 30 por ciento, es decir que se ha movido en todo el entorno de los 20 y tantos y cierra el año en ese nivel. Su distancia con Lacalle ha estado a veces por debajo de los 10 puntos, a veces mucho más, pasando los 15 puntos, pero siempre en una competencia con cierta polarización entre los dos.

Respecto del tercer espacio político, el que sostuvo a la coalición de gobierno hasta el final, que tiene como referentes, además de los precandidatos presidenciales Gallinal y Abreu y Ramírez –que no se sabe si puede o no ser parte de ese espacio, si reafirma o no su candidatura–, también hay figuras como la del ex candidato presidencial y ex presidente del PN Alberto Volonté y el senador y ex candidato a la Vicepresidencia y a la Presidencia de la República, Carlos Julio Pereyra. El problema de este espacio es que sumado da menos que Larrañaga con Alianza Nacional, ése es un primer tema, todo el espacio junto da menos. Segundo, si alguno se retira no todo su electorado se traslada automáticamente a quien podría ser su socio, es decir que no todos los seguidores de Gallinal irían a Abreu, ni todos los seguidores de Abreu irían a Gallinal, sino que se podrían desparramar unos hacia Lacalle y otros hacia Larrañaga, lo cual hace que el espacio, juntándose todo, no necesariamente se fortalezca. El año cierra con Gallinal delante, como estuvo durante todo 2003, Abreu muy poquito atrás y en ese mismo nivel la figura de Ramírez.

Éste es el escenario del PN, donde todavía falta terminar de definir todos los precandidatos; además están Arturo Heber, Cristina Maeso y Ruperto Long.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 16 - 2004