Cómo arranca 2004, el año electoral
Oscar A. Bottinelli. 

JOSÉ IRAZÁBAL:
Estamos ya en 2004, año electoral, año en el que vamos a tener elecciones internas, se van a venir las elecciones nacionales. Vamos a comenzar a abordar todo esto en una serie de análisis que ha hecho Oscar Bottinelli y que vamos a estar compartiendo viernes a viernes durante este mes de enero.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Finalmente llegó el escenario electoral de 2004, vamos a tener un ciclo bastante largo, elecciones llamadas internas el 27 de junio, en las cuales se define el candidato único de cada uno de los partidos que se presenten a las elecciones generales, elecciones generales nuevamente el 31 de octubre, donde se define la composición del Parlamento y la elección presidencial siempre que el partido y candidato más votados superen el 50 por ciento del total de votantes; si esto no ocurre tendremos el 28 de noviembre el balotaje entre los dos candidatos más votados que definirá la Presidencia de la República.

En 1999, exactamente cinco años atrás, cuando comenzó el año electoral, nos encontrábamos en una situación muy diferente de la actual. En ese entonces el Partido Colorado (PC) y el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) tenían exactamente el mismo porcentaje de votos, el 29 por ciento de la intención de voto, y el Partido Nacional (PN) estaba 1 punto detrás de los dos primeros con el 28 por ciento. Era un triple empate entre los partidos políticos, que se mantuvo hasta el 31 de enero, llegó a estar en ese momento por delante el PC, lo cual dejaba por delante un resultado muy incierto de la elección, incluso era muy incierto entre quiénes podría ser el balotaje.

Desde entonces hasta mediados de año se produjo aquella campaña electoral tan dura, tan fuerte dentro del PN, y éste sale muy herido de las elecciones internas y queda muy distanciado de los otros dos partidos. Entre el PC y el EP-FA se dio hasta mediados de años una paridad, hasta que se produce un desnivel en que el EP-FA le va sacando una gran ventaja al PC, que termina en 7 puntos porcentuales, 39 a 32, sobre el total de votantes; y el PN, que había tenido una intención de voto de 28 por ciento al comenzar el año llega a las elecciones generales por debajo del 22 por ciento.

Éste era el escenario de 1999. ¿Cómo arranca 2004? Es un escenario radicalmente diferente. Las mediciones hechas al cierre de noviembre dan al EP-FA más el Nuevo Espacio (NE) –recordemos que el NE se dividió en el NE y el Partido Independiente (PI); tres de los cuatro diputados acompañan al PI y Felipe Michelini y el senador Rafael Michelini continúan en el NE, que se alió con el EP-FA en lo que posiblemente se llame la Nueva Mayoría (NM)– una intención de voto del 48 por ciento. El PN aparece en segundo lugar con el 18 por ciento, más exactamente con el 18,5; el PC está en tercer lugar con el 14 por ciento y los partidos menores, que son el PI, la Unión Cívica y el Partido Liberal, están registrando en conjunto alrededor de 0,5 por ciento.

Éste es el porcentaje de los que están optando por alguna de las alternativas políticas. Luego tenemos que hay un 19 por ciento, del cual 2 es lo que consideramos un voto oculto, personas que no contestan intención de voto y que presumiblemente, todo indica que son votantes de los partidos tradicionales sin que sea muy claro distinguir a cuál de los dos partidos se inclinarían. Es decir que sumando el voto declarado del PN, el PC y el voto oculto, los partidos tradicionales están en torno al 34,5 por ciento contra el 48 del EP-FA más NE.

Nos queda el área que podemos llamar entre indecisa y refractaria: los indefinidos. Aquí tenemos dos categorías: los que no saben, los verdaderamente indecisos, un 8,5, y los que dicen que votarían en blanco o a ninguno, que podrán mantener el voto en blanco o anulado, podrán quedarse en la casa o podrán volcarse hacia algún partido, son otro 8,5 por ciento. Esto nos da un 17 por ciento que no es ningún voto oculto sino verdaderamente indefinido, mitad de indecisos que seguramente van a votar a algún partido, y mitad en una actitud reticente.

El referéndum pasado nos enseña que las reticencias terminan expresándose: o se vota anulado, o se vota en blanco, o la gente se queda en la casa. Por lo tanto hay que empezar a atender esta señal; antes no la tomábamos en cuenta porque la gente siempre decidía ir a votar y una vez que iba a votar era muy bajo el porcentaje que votaba en blanco o anulado.

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El EP-FA más NE está hoy en el 48 por ciento. Recordemos lo siguiente: elecciones de 1999, 39 por ciento, más un 4,5 del NE, estaría dando 43-43,5; desde que empezamos las mediciones terminado todo el ciclo electoral, a mediados de 2000, hasta comienzos de 2002, abril-mayo de 2002, se mueve entre el 43 y el 45 por ciento, no pasa de eso, quizás en algún momento llegó al 46 por ciento. Producida la sucesión de hechos que fue de junio a agosto de 2002, básicamente la devaluación primero y la crisis bancaria después, empieza un crecimiento muy fuerte que lo lleva al 54 por ciento; luego no retiene todo, baja en diciembre al 50 por ciento y se mantiene prácticamente todo el año pasado en 50 por ciento, hasta que en octubre baja al 49 y en noviembre al 48 por ciento. Curiosamente en el momento en que la izquierda tiene el éxito clamoroso del referéndum de Ancap, registra la menor intención de voto de los últimos 18 meses.

El PC, que había tenido el 32 por ciento en las elecciones, empieza las mediciones con un 30, baja a un 28, se estabiliza largo tiempo en 22-23 por ciento, después de la devaluación y la crisis bancaria llega a tocar el 13 por ciento y se mueve en el segundo semestre de 2002 y todo el año pasado entre el 13 y el 15 para cerrar en 14 por ciento.

El PN, que había votado por debajo del 22, inicia las mediciones entorno al 15 y realmente se movió todo el tiempo, incluyendo el año 2002, pasó la devaluación, pasó la crisis bancaria y casi todo el año pasado entre el 14 y el 16 por ciento, y en el segundo semestre del año pasado empieza a mejorar hasta alcanzar en la última medición del año, que es esta de noviembre, el 18 por ciento.

Los partidos menores todavía no han tenido una presencia fuerte y el nivel de indefinidos, que se mantuvo tradicionalmente en estas épocas, a uno, dos, tres años de las elecciones, entorno al 12-13 por ciento, esta vez estuvo siempre por encima del 16 por ciento, después de la crisis llegó a tocar hasta el 24 por ciento y ahora está un poco más bajo, en 17, más 2 del voto oculto, en 19 por ciento.

Éste es básicamente el escenario, aparece –a diferencia de 1999, cuando al comienzo del año era una gran incógnita el resultado electoral y quiénes podían ir al balotaje– el EP-FA tocando la mayoría absoluta del total del electorado que, donde haya un nivel de votos en blanco y anulados no muy elevado, sin ninguna captación de indecisos, está ganando en primera vuelta y con mayoría parlamentaria en ambas cámaras. Es un escenario muy distinto del arranque que hubo en 1999.
 

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
enero 2 - 2004