El probable escenario que emergerá de las urnas
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Hoy es el último día de campaña electoral y también de cobertura periodística de la parte política del referéndum del próximo domingo. Esta medianoche comienza la llamada “veda”. Corresponde entonces comentar la más reciente Encuesta Nacional Factum, dirigida por el politólogo Oscar Bottinelli. Esta es la décima encuesta Factum desde que la convocatoria a referéndum pasó a ser prácticamente un hecho. El título de hoy: “El probable escenario que emergerá de las urnas”.

Hablamos en primer término de números de la Encuesta Factum.

OSCAR A. BOTTINELLI:
La Encuesta Nacional Factum es representativa de todo el país, del 100 por ciento del electorado. La que damos hoy se cerró el domingo, más allá de que fuera de micrófonos contaba la anécdota de que hubo que hacer una última ayer de tarde y en una ciudad del interior hubo que hacer otra el martes de noche.

Son seis preguntas, pero vamos a leer básicamente tres o cuatro, porque el solo hecho de que formularlas está marcando los problemas a los que uno se enfrenta al encuestar.

Primera pregunta: “El 7 de diciembre se hace el referéndum de la ley sobre Ancap. ¿Usted se inclina a votar a favor o en contra de esta ley?”; y luego si está seguro o tiene dudas. Más adelante se dice: “Permítame que insista, porque hay mucha confusión. Lo que se vota es mantener o derogar la ley; entonces ¿usted se inclina a votar a favor o en contra de la derogación de la ley sobre Ancap?”. Después: “Disculpe que insista, pero el referéndum es un tema que nos confunde a todos, por eso le pregunto de nuevo. El voto por Sí es un Sí a la derogación de la ley, es un voto en contra de la ley; se vota en la papeleta rosada. El voto por No es un No a la derogación de la ley, es un voto a favor de la ley; se vota en la papeleta celeste. El voto en blanco también es un voto a favor de la ley. Entonces ¿qué vota: por Sí, por No, en blanco o anulado?”. Después, al ver las distintas respuestas uno se encuentra que alguno dijo: en contra de la ley y en contra de la derogación; o en contra de la ley y voto por No; o a favor de la ley y voto por Sí, entonces “Usted contestó esto, esto, aquello”, se le repite las opciones y se le pide que defina otra vez.

Luego hay que analizar las inconsistencias, porque no necesariamente uno se queda cómodo con la respuesta final. Por eso hay muchas incertidumbres en los números que uno presenta en cuanto a decir “es exactamente así”.

EC - Es interesante todo este desarrollo porque da la pauta de lo difícil que ha sido el trabajo de sondeo de la opinión pública en torno a este referéndum, por la confusión que existe en la gente sobre cómo se vota, qué significa el Sí, qué significa el No. Confusión que pone en juego los resultados que ustedes dan, porque una cosa es medir la opinión sobre la ley y otra es medir “Voto por Sí”, “Voto por No”, “Voto en blanco”: pueden dar cosas distintas si la gente no tiene claro qué significa cada papeleta, etcétera.

OAB - El 12 por ciento de la gente que vota por Sí o por No confunde el sentido del voto, uno de cada 8, el 9 por ciento del total. Estamos hablando de que entre los que dicen “voto Sí”, “voto No”, hay un 12 por ciento, 1 de cada 8, que se entrevera. Acá hay una duda de si no se van a entreverar en el cuarto secreto.

En cuanto a los colores, el 5 por ciento dice que el celeste es el voto del Sí o el voto en contra de la ley, y que el rosado es el voto a favor de la ley, es decir que invierte los colores.

Y un 15 por ciento no tiene idea de qué sentido tienen el celeste y el rosado, para dónde van. Nosotros decimos que un 20 por ciento, 1 de cada 5 uruguayos, con daltonismo referendario.

EC - Son puntualizaciones que vale la pena hacer porque ese contexto tan entreverado ha estado pautando el trabajo de las encuestadoras.

Con todas esas precisiones, después de ese cuestionario tan insistente para despejar las inconsistencias, vamos a los resultados de la Encuesta Factum más reciente.

- voto en firme por Sí: 42%
- voto con dudas por Sí: 8%
- total del Sí: 50%

- voto en firme a favor de la ley (voto por No o en blanco): 17%
- voto con dudas a favor de la ley: 10%
- total del voto por No, más en blanco: 27%

- voto anulado: 4%
- voto oculto, personas que tienen decidido el voto pero no contestan: 2%
- indecisos: 17%

De modo que ¿en resumen?

OAB - Si acumulamos todos estos números,

- Sí, 50%
- No más en blanco, 27%
- anulado, 4%
- oculto, 2%
- indecisos, 17%

EC - ¿Qué diferencias implica esto con respecto a las mediciones anteriores?

OAB - La diferencia es que el voto por Sí crece cuatro puntos, el voto No más en blanco crece un punto; todo esto es caída de los indecisos y de lo oculto, que bajó de tres a dos puntos.

¿Cómo se proyecta esto? Primero, siempre existe la posibilidad de que los dudosos, si están dudando, duden y cambien el voto. No es lo normal: lo normal es que el dudoso termine afirmando su voto o se cruce un dudoso de un lado con uno del otro. Es como que a esta altura las cifras no se mueven, salvo algún acontecimiento realmente trascendente que ocurra entre hoy y el domingo que haga mover sobre todo a los dudosos. Pero si no hay ningún acontecimiento fuerte –por ahora no se prevé, podría ser una sorpresa– hay que considerar que los dudosos van para el lado hacia el cual se están orientando.

El voto oculto en su casi totalidad –prácticamente es insignificante lo que hay que descartar– va a favor de la ley, hacia el No o en blanco; por lo tanto del 27 que está dando la defensa de la ley, pasa al 29.

De los indecisos prácticamente la mitad, 8 de esos 17, también va a favor de la ley; así que la ley pasa de 27 a 29 y de 29 a 37 puntos, razonablemente crece hacia ese lado. Es probable que esto tenga que ver con que se nota cierto clima de sanción social hacia quien se exprese a favor de la ley, y que entonces quienes están a favor de la ley sean más reacios a contestar abiertamente que los opositores a la ley, los partidarios del Sí, que tienen un clima dominante tanto en Montevideo como en el interior. Puede ser que por eso haya tantos indecisos, que haya gente que no se atreva a manifestarlo o a la que ese clima está haciendo dudar.

Son muy pocos los indecisos por el Sí, 2 puntos porcentuales, lo que llevaría el Sí al 52. Es decir que tendríamos 52 por el Sí, 37 entre el No y en blanco, 4 anulados y todavía nos quedan 7 que no hay forma de proyectar sin forzar demasiado el lápiz, que uno diría que son los indecisos puros.

EC - En resumen: teníamos como resultado de la encuesta en sí:

- Sí: 50%
- No más en blanco: 27%
- anulado: 4%
- oculto: 2%
- indecisos: 17%

Tú hiciste una proyección de los indecisos y de los ocultos.

OAB - Exacto. Estos ocultos son gente que sabe claramente lo que va a votar, vota por el No o en blanco; dice “no contesto”, pero después contesta un montón de cosas que deja muy claro hacia dónde va.

EC - O sea que tú estás proyectando un 52 por ciento para el Sí.

OAB - Le estaría dando un 52 por ciento.

Tú comentaste lo difícil que era el trabajo de las encuestadoras. El tema es que termina de una vez con el famoso mito de que esto es un concurso turfístico de pronósticos a ver cuál fue el porcentaje más exacto. Esto es un estudio de opinión para que los actores políticos y la propia gente sepan lo que está pasando.

Uno o dos puntos no importan mucho, lo que importa es que las tres empresas encuestadoras de mayor impacto, que tienen mayor difusión, más o menos estamos coincidiendo –Cifras no ha dado datos, los dará hoy– en que el Sí ha estado siempre consistentemente muy por encima del 40 por ciento, cuando faltaba bastante para la elección; que la defensa de la ley, sean el No o el en blanco, ha sido muy baja. Esto es bastante claro y notorio, dejando de lado un punto y otro para un lado y para otro y las cifras. Parecería que hay un escenario muy fuerte hacia la derogación de la ley.

EC - Recordemos que lo que estaba pendiente de saber era si el Sí, a partir de esa ventaja cómoda que tenía, llegaba o no al 50 más 1 de los votos válidos, que es lo que requiere el referéndum.

OAB - Creo que más vale hablar en criollo –cuando hablamos del 50 por ciento de los votos válidos, que es lo que se dice la ley, se está mezclando más la cosa, sería más simple decir: acá hay dos grandes competidores, uno que compite con dos coches, el No y el voto en blanco, que corren juntos, en yunta, y del otro lado el Sí; de estos dos conjuntos de competidores el que tenga más votos gana.

Si hay 4 por ciento de anulados, si se confirma ese 4 por ciento, ya pasando el 48 se ganó, porque los votos válidos son el 96 por ciento, entonces el Sí, con el 50 -salvo que el voto anulado cayera y fuera todo a favor de la ley– está con luz. Y si todavía tiene la posibilidad de una proyección de indecisos, esto estaría dando una mayor probabilidad.

Hay un dato importante. Nosotros hicimos 10 encuestas y empezamos después de que se entregaron las firmas, no esperamos la convocatoria, y encontramos que la adhesión al Sí arrancó con el 46 por ciento, se movió entre el 45 y el 46 por ciento hasta el anterior fin de semana, es decir que tuvo una formidable consistencia; no la tuvo la posición contraria, que empezó con un 36; cuando la Corte terminó la verificación de firmas estaba en 33, cuando empezó la campaña electoral bajó al 30 y en las últimas semanas siguió bajando. El tema no es sólo ver esta fotografía, es ver una película que empezó en abril, que tiene 10 estaciones, 10 encuestas, primero espaciadas, después mensuales, después semanales, que nos están dando actitudes bastante consistentes del electorado. Yo diría tres actitudes consistentes: casi la mitad estuvo casi siempre por el Sí, un poco más de la cuarta parte estuvo a favor de la ley –por el No o en blanco– y otro tanto estuvo indeciso y recién ahora está bajando o dejando traslucir para dónde va. Ha sido un escenario muy estable, no hemos tenido un zigzag como un electrocardiograma, son líneas casi de dibujante.

***

EC - Una precisión; tú decías que proyectando los indecisos y el voto oculto, el voto por la derogación de la ley, el voto por el Sí, llegaría al 52 por ciento; pero todavía con un 4 por ciento de anulados. O sea que como hay que como hay que considerar los votos válidos para tener un resultado el domingo…

OAB - Sí, con los válidos estaría más o menos en el 54 por ciento; el 52 de los votantes es el 54 de los votos válidos.

EC - ¿Qué incógnitas políticas quedan entonces para despejar a partir de los resultados del domingo?

OAB - En primer lugar referidas a partidos, a líderes, si se confirma el triunfo del Sí (estamos dando un estado de opinión con proyecciones de indecisos; no tiramos cartas de tarot ni caracoles, no hacemos ejercicio adivinatorio sino un ejercicio de medición), que es lo que tiene mayores probabilidades, por cuánto gana sobre el apoyo a la ley. Si hablamos de votos válidos nos estaría dando el 54; si ese fuera el techo del otro lado es 46. Es un resultado interesante a favor del Sí; si en lugar de eso es 51 a 49 tiene otra lectura, al igual que si es 60 a 40. El nivel de holgura de un triunfo del Sí tiene connotaciones políticas diferentes para los ganadores y para los que apoyan la opción perdedora.

Pero hay otra incógnita importante. Independientemente de la magnitud del apoyo a la ley (35, 40, 45, 49 por ciento), ¿cómo se divide entre el voto por No –la papeleta celeste– y el voto en blanco? Hay un llamado explícito a votar en blanco realizado por algunas figuras del medio empresario, de profesionales y explícitamente hay una publicidad muy intensa de la Unión Cívica, y dentro del Partido Colorado del ex presidente del Banco de Seguros, Alberto Iglesias, que encabeza el sector que continúa con la denominación Unión Colorada y Batllista, la lista 321. Es un voto que ha tenido una difusión como había tenido una sola vez en la historia del país en una circunstancia excepcionalísima, y tiene un sentido político. El diputado Pablo Mieres, del Partido Independiente, que apoya el No, escribe un interesante artículo diciendo que el voto en blanco es una opción válida para los que no quieren dar un apoyo que entienden como a favor de los partidos que integraban la coalición de gobierno.

¿Cómo se va a leer el voto en blanco? Va a dar lugar a mucha polémica, va a haber formas interesadas de leerlo forzándolo para un lado y para el otro, y va a haber que afinar mucho para leerlo analíticamente sin querer cargar las tintas para ningún lado. Si después de todo esto el voto en blanco termina en 1 por ciento hay una lectura, y si es un porcentaje significativo de los votos que están oponiéndose a la derogación, es otra, que no es nada menor. Quizás esta lectura sea tan importante como el resultado de la derogación o no de la ley.

Luego aparece un cuarto punto. Los anulados y en blanco, que jurídicamente tienen sentidos diferentes, sumados no quieren decir exactamente lo mismo desde el punto de vista político, pero quieren decir que no se está votando por las opciones electorales normales, clásica, que tienen el apoyo del grueso del sistema político, que son el Sí y el No, el celeste y el rosado.

EC - Tanto el voto anulado como el voto en blanco denotan una disconformidad, un malestar, una incomodidad con el brete en el que se coloca a la ciudadanía con este referéndum.

OAB - Sí, o por lo menos, como mínimo, quiere decir: “En este juego no juego, de acá me estoy abriendo”.

EC - Tienen incluso efectos contrarios, porque el voto en blanco favorece al No y el voto anulado tibiamente, poco, pero de alguna manera estaría favoreciendo al Sí, en la medida en que achica la cantidad de votos que se necesitan para aprobar la derogación de la ley.

OAB – No: es neutro. Favorece al más votado, en todo caso, porque el que gane necesita menos cantidad de votos para ganarle al otro… Es neutro: creo que no se puede cargar que favorezca a uno o a otro. Es exactamente lo mismo que quedarse en la casa y pagar la multa o irse al exterior, no tiene otro efecto desde el punto de vista real. Los que compiten son los que están votando: el Sí, el No y en blanco.

EC - Tú decías que de todos modos vale la pena sumar el domingo cuánto dan los votos anulados y los votos en blanco, para el análisis.

OAB - De repente habría que sumar, si se pudiera –porque el voto en blanco y anulado salen muy obvios del escrutinio–, voto en blanco, anulado, gente que va a pagar la multa, para decir: acá hay un escenario de gente que se abstuvo de jugar el partido.

En Uruguay hemos tenido las siguientes cifras en los últimos 20 años, desde la restauración institucional: en 1984 anulados más en blanco llegaron prácticamente al 5 por ciento, y en el balotaje de 1999, 2 por ciento; en octubre había sido el 3.

Esto es lo histórico del país. En 1982 hubo unas elecciones generales de autoridades partidarias, todavía bajo régimen militar, en lo que era el cronograma de transición, en las que estuvo proscripto el Frente Amplio.

EC - Y una parte del FA llamó a votar en blanco.

OAB - Las autoridades del FA, fue una convocatoria oficial del FA, no acompañada por toda su militancia; formalmente fue el FA que llamó a votar en blanco. Obtuvo el 6 por ciento de los votos, que en ese momento era la tercera parte de la potencialidad frenteamplista. Es verdad que fue el 12 por ciento en Montevideo, no existió prácticamente el voto en blanco en el interior, hay un problema del estado que se vivía en ese momento y se podría decir: si fue el 12 por ciento en Montevideo y se proyecta el peso del FA en el interior, hubiera equivalido a un 8-9 en todo el país. Pero aún con una opción de esta magnitud a favor del voto en blanco, en Uruguay el voto en blanco ha sido relativamente bajo; comparemos lo que fue en Argentina hace dos años, cuando la última elección en las postrimerías del gobierno de De la Rúa.

Si el voto en blanco y anulado están entre el 2 y el 5 por ciento no habrá pasado nada en el país que justifique ningún análisis. Si pasa por encima del 5 por ciento estará pasando algo; si es el 6 es una cosa, si es el 10 es otra, eso también sería motivo de análisis.

Creo que todavía no hay proyecciones claras, hay dirigentes políticos que dicen que va a haber un alud; por ahora esto no se está viendo en las encuestas, salvo que cuando estos indecisos se vuelquen lo hagan a favor de este tipo de opciones que no son poner una papeleta.

***

EC - Nos reencontramos el domingo de noche, en algún momento de la transmisión especial de El Espectador, cuando vayan conociéndose los resultados. A propósito, ¿Factum hace este domingo la proyección de resultados a partir de la encuesta en boca de urna?

OAB - No; por lo que tengo entendido, ninguno de los canales privados de televisión hace el boca de urna.

EC - Tradicionalmente Factum ha hecho su boca de urna para Canal 4.

OAB - Salvo en 1992, que no hubo transmisión y se hizo aquí en El Espectador. Esta vez para el referéndum Canal 4 no hace ni boca de urna ni proyección de escrutinio; se va a hacer para el ciclo electoral del año que viene.

EC - De modo que las intervenciones el domingo serán a partir del momento en que se conozcan los resultados provenientes del escrutinio primario y de las estimaciones que surjan de otras fuentes.

OAB - Sí, sobre todo que las opciones partidarias de un lado y del otro están haciendo algún tipo de cómputo, de conteo, de proyección, de modo que ahí va a haber una fuente; la otra obviamente va a ser la Corte Electoral.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
diciembre 4  - 2003