Los distintos planos de la campaña sobre Ancap
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Ahora falta menos de dos meses para el referendo sobre la Ley de Asociación de Ancap, exactamente 58 días. A medida que se acerca la fecha, la campaña electoral se va recalentando, y cada parte apela a argumentos de distinta naturaleza, algunos de ellos muy fuertes. A propósito del debate el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone este título para hoy: “Los distintos planos de la campaña sobre Ancap”.

Comencemos recordando el estado de la opinión pública a propósito de este referéndum que tendrá lugar el 7 de diciembre.

ÓSCAR A. BOTTINELLI:
Sí. Dedicamos el viernes pasado a explicarlo. Tenemos en contra de la ley 46 por ciento, a favor de la ley 31 por ciento, indecisos 23 por ciento, con un resultado final muy estable desde abril, cuando se empezó a medir este tema.

Llama un poco la atención que empieza, entre las tantas cosas complicadas de esta campaña electoral, a tirarse números en las tribunas. En los últimos días apareció, desde filas del Partido Colorado (PC), decir que la campaña ya da resultados porque la diferencia a favor de la ley se redujo de 20 a 12 puntos.

Es probable que alguna encuesta haya dado eso, pero sería bueno que no se entrara en este juego de números ocultos, de encuestas ocultas que no se sabe cuándo ni quién las hace; las tendencias surgen después que alguien tiene un resultado y no cuando uno ve un dato y dice: subió o bajó. No sería malo que, si hay otras encuestas, se las publicara.

EC - Sí, que cuando se manejen números o tendencias se cite la fuente.

OAB - Se cite la fuente y además se dijera cada vez el resultado, no decir: ahora da esto y ya venía dando... Es bueno que los datos se den cada mes.

EC - Vamos a lo que tú proponías como enfoque para hoy, los ejes del debate.

OAB - Todo referéndum es complicado y se juega en muchos planos. Diría más: no sólo un referéndum; cuando se discute una ley en el Parlamento también los distintos partidos políticos unos discuten un artículo, otros la ven en su conjunto y otros cómo se inscribe en un instituto, un sistema o una concepción más general.

Aquí aparecen tres posiciones sobre esta ley. Hay una que no tiene un referente político claro, pero que se ve a través de analistas, a través de algunos medios de comunicación, que es la posición que dice: no me interesa la ley, ni a favor ni en contra, porque yo quisiera que esto no existiera, que Ancap no existiera, que hubiera un libre mercado puro de combustibles. Esta posición económicamente liberal aparece y termina reflejándose en: votemos la ley como mal menor.

EC - Sí, algunos de esos voceros dicen: favorezcamos el mantenimiento de la ley votando en blanco, pero no votando explícitamente por la ley.

OAB - Exacto. Más allá de que también, no ahora sino en el comienzo de la campaña, desde sectores intelectuales de izquierda discrepantes con la oposición a la ley se dijo que habría que votar en blanco para que la ley se mantuviera pero que no fuera un voto a favor del gobierno. Esta posición ha desaparecido, no se ha sentido más, pero se hizo sentir hace unos dos o tres meses. El voto en blanco podía dar lugar a las cosas más equívocas. Incluso en el apoyo a la ley de sectores empresarios apareció esta posición del mal menor.

EC - Veamos otro eje del debate.

OAB - Si hay algo que caracteriza a esta campaña es que ninguna de las dos posiciones es absolutamente clara en la línea estratégica que lleva adelante.

EC - ¿En qué sentido lo dices?

OAB - Los defensores de la ley consideran que la misma es muy light, tremendamente light, al punto de que voceros muy importantes han dicho que esta ley es tan estatista, defiende tanto a Ancap, que es difícil encontrar un socio; lo han dicho figuras de alta representatividad. Sin duda, esto deja cierta perplejidad al indeciso: ¿qué tanto problema?, si no vamos a encontrar un socio, ¿para qué la defienden? Están diciendo que la ley prácticamente puede dar muy poco resultado; más bien apuntan las baterías contra la otra parte, contra Tabaré Vázquez, por un lado por esa frase bastante equívoca que manejó, “Yo nunca dije que Ancap se vendiera”, para terminar diciendo que acá regalan todo. Se basan en esencia en qué es lo que sostiene Vázquez y qué va a hacer con Ancap en el futuro. Uno de los partícipes de la redacción de la ley, el senador Rubio, de la Vertiente, dijo una frase que dio pie a algunos ataques en el día de ayer: la ley sería buena con el Frente Amplio, es mala con Batlle en el gobierno. Toda ley puede ser buena o mala con uno u otro gobierno, porque los gobiernos pueden aplicarla de distinta manera; las leyes en general se votan para una situación permanente y general y no se cambian cada vez que cambia un gobierno; no se cambia las 20.000 leyes cada cinco años.

En cuanto a los críticos de la ley, la posición fundamental que están sosteniendo en este momento es esa: la falta de confiabilidad en un gobierno que, más allá de la existencia de marco regulatorio, de normas que puedan asegurar controles, no ejerce los controles o los ejerce mal o no hay confiabilidad en la forma en que pretende ejercerlos. Por otra parte se dice que no se sabe bien qué va a pasar con la propiedad estatal, que no se va a conservar en buenas condiciones o que se va a malbaratar el capital de Ancap, apelando a la concesión fuertemente estatista de los uruguayos.

Esencialmente vemos que hay un plano en el que coinciden ambos, que es la confiabilidad recíproca; unos apelan “Vote a favor de la ley, porque no hay confiabilidad en que esta gente tenga planes concretos, que sepa lo que va a hacer” y los otros dicen “Vote en contra de la ley porque este gobierno no es confiable en lo que puede hacer”. En ese plano las dos partes se están manejando con lo mismo.

***

Hay un segundo plano donde también ambas posiciones empezaron a coincidir. Ya no es una posición como fue en 1992, bastante abierta, entre quienes decían que había que dar gran participación al mercado y quienes decían que había que defender mucho al Estado, ya que ambas partes están diciendo que el Estado algo debe perder y el Estado no pierde mucho. Unos están diciendo que el Estado pierde demasiado y los otros que pierde muy poco. Ahí vienen las críticas desde el ángulo más libremercadista: los defensores de la ley no la están defendiendo en función de que realmente promueven una verdadera apertura.

Por otro lado aparece muy complicado para la gente entender en qué se traduce la ley. Nosotros hacíamos un mini inventario con las preguntas de los debates –ya sea cuando dos están polemizando directamente o por el sucesivo juego de declaraciones–, que raramente tienen respuestas para el indeciso despistado. Indeciso despistado le llamo al indeciso común, al individuo que no es un especialista en Ancap, que no es un especialista en el tema del gobierno, que va a tener que votar el referéndum, que sigue más o menos la cosa, empieza a encontrar argumentos y le cuesta entender para qué lado va la cosa.

EC - ¿Tienes un listado de esas preguntas?

OAB - El listado es más o menos este:

Primero, ¿Ancap es viable en manos del Estado? Si no lo es, ¿qué es lo que aporta un inversor privado que el Estado no puede tener o aportar para que sea viable?

Segundo, ¿cómo es el tema de la propiedad y la administración? ¿Cómo queda la propiedad de Ancap, de la marca, de los bienes? ¿Cómo queda el manejo, la administración? ¿Cuánto tiene el Estado, cuánto el privado? ¿Cómo el Estado puede controlar o manejar a Ancap o no? ¿Quién es quién en ese juego y cómo juega cada una de las partes?

Tercero, un tema muy complicado en este país, porque ya nadie tiene muy claro cuál es la definición de privatización. En este caso cada cual dice qué entiende lo que se privatiza, qué es lo que no se privatiza y a qué llama privatización.

Por último, cuáles privatizaciones, cuáles concesiones o cuáles tercerizaciones considera cada parte que son positivas, cuál es el límite de lo positivo; y cuáles son las negativas. Porque paralelamente, en el mismo plano también se habla de concesiones y tercerizaciones en distintos ámbitos, no sólo a nivel del Poder Ejecutivo, sino también de la Intendencia. Para muchos indecisos –lo hemos recogido claramente– surgen muchas dudas en cuanto a de qué se está hablando cuando se dice “Esto es una privatización”, algunas veces en sentido negativo y otras en sentido positivo. Da la impresión de que las distintas campañas están todavía muy lejos de aclararle esto, que es lo medular del referéndum, a ese indeciso que no es ningún especialista, que no está buscando la quinta pata al gato para decidir, sino que de buena fe quiere oír ambos argumentos.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
octubre 10  - 2003