Atchugarry se va en el momento de peor imagen pública de Batlle

Un inesperado tercer tiempo en la política económica
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
La renuncia del doctor Alejandro Atchugarry al Ministerio de Economía (MEF) y su relevo por el economista Isaac Alfie es el tema central desde ayer al mediodía:
Por eso le hemos pedido al politólogo Oscar A. Bottinelli un análisis especial. ¿A ti te sorprendió la noticia?
OSCAR A. BOTTINELLI:
Sí, completamente, porque incluso las señales que había en los días previos, las que tenía el sistema político, no eran esas y todo indica que hubo algunos hechos que precipitaron el alejamiento de Atchugarry. No digo hechos del lunes. Pero no fue una salida pautada y anunciada donde todo el mundo estuviera esperando que se fuera el ministro de Economía. La forma comunicacional es de crisis, de shock.
EC - Se haya buscado o no, el mensaje fue ese.
OAB - El mensaje fue: o el ministro dio un portazo o el presidente lo empujó. Nunca se ha destinado tanto tiempo a desmentir eso como en estas horas; cuando hay que dedicar tanto tiempo a eso, es porque esa es la imagen que quedó.
Y esa es la imagen que recogieron también relevantes actores empresariales que se vieron sorprendidos.
EC - Las declaraciones de ayer, sobre todo de industriales y exportadores, fueron de sorpresa.
OAB - También sorprendió el relevo de un político y su sustitución -voy a decir la palabra que me parece correcta- por un no político.
EC - Tú no dices "técnico" sino "no político".
OAB - Claro, porque no sé qué es "un técnico". Pongo este símil: una empresa va a nombrar un gerente de ventas y decide nombrar un técnico. La siguiente pregunta es ¿qué es un técnico? ¿Un vendedor que sepa de ventas pero que no tenga ninguna experiencia en gerenciamiento, o alguien que tenga una especialidad en gerenciamiento, aunque no sepa específicamente de ventas? ¿Cuál es el técnico: el gerente, el que tiene formación gerencial o el que tiene formación en ventas?
¿Qué es un técnico para un ministerio? ¿Alguien que tenga un manejo político, que es la definición de un cargo de ministro, o alguien que sepa de la materia que tiene que ver con el ministerio?
EC - En este caso, cuando se habla de técnico se opta por la segunda de las dos alternativas que manejabas.
OAB - Claro, pero se habla con un criterio que deja siempre muchas dudas sobre lo que quiere decir. Sobre todo una frase que después vamos a analizar, cuando el presidente, ya no hablando de hombres (es mucho más profunda la frase) dice que "Se acabó el tiempo político" y que "se abre un horizonte técnico en materia de decisiones económicas".
EC - Retrotraigámonos un año atrás, al nombramiento de Atchugarry.
OAB - ¿Qué significó el nombramiento de Atchugarry? En primer lugar, ocurre no sólo en medio del mayor de los vendavales, sino con un claro e inequívoco agotamiento de Alberto Bensión. Es verdad que lo tiró una decisión del Partido Nacional (PN), pero cuando el PN decidió pedir el relevo de Bensión ya estaban agotados los tiempos políticos. Recordemos que, además, antes de la caída de Bensión ya se había hablado de que Bensión se iba, de que seguía....
Pero además estaba agotado el presidente, no sólo el ministro de Economía. Recordemos lo que fue la espectacular caída de imagen y confiabilidad del presidente de la República.
El nombramiento de Atchugarry implicó la necesidad, por un lado, de dar diálogo en un momento que un gobierno en medio de ese vendaval no podía seguir, además, peleando contra todos los sectores posibles desde el punto de vista político, económico y social del país. Esa actitud dura y de confrontación que le gustaba al ministro Bensión se había agotado; son estilos para etapas determinadas. Se necesitaba credibilidad y confiabilidad, y eso va más allá de temas de capacidad técnica y hasta de los planes que se trazan. A veces la gente confía en alguien que no tiene ideas claras y no confía en otro que tiene ideas claras. La confianza es algo muy subjetivo. Siempre se dice que Franklin Roosevelt exhibió una gran confianza y no hizo otra cosa los primeros 120 días del gobierno que ensayar camino tras camino sin tener un rumbo claro. Pero transmitía la confianza de que estaba todo absolutamente pensado.
En tercer lugar había necesidad de que hubiera una conducción en el gobierno; en lo central del gobierno central, en lo económico. Después del desplome del presidente de la República y del agotamiento de Bensión estaba necesitando un referente que la gente dijera "Acá hay alguien que está manejando el timón del Estado, del gobierno". Fue sin duda el hombre del consenso necesario para transitar todo ese desplome económico, el más importante de la historia moderna del Uruguay. No en vano aparece como el tercer ministro en popularidad, en imagen, y si bien las encuestas abarcan un período muy corto (en Uruguay las encuestas serias, confiables, arrancan en 1984), tenemos la percepción de que habría que rastrear mucho tiempo, quizás hasta la época de un Uruguay muy estable, para encontrar un ministro de Economía con este nivel de popularidad.
Una imagen que él además cultivó con algunas jugadas efectistas: manejar su propio auto, llevar su propia Coca-Cola; no fue sólo algo natural, espontáneo, sino que él jugó también a cultivar la imagen, cosa bastante lógica porque sirvió a su gestión.
¿Qué ocurre con la ida de Atchugarry? Cuando uno dice qué significó el nombramiento, está diciendo que la ida significa todo lo contrario. Es decir, si Atchugarry aparecía como el hombre al que se veía como el conductor del gobierno (una frase que se usa mucho por ahí: "era el primer ministro", una especie de jefe de gobierno), no se va sólo el ministro de Economía, sino que queda vacía la función de jefe de gobierno ¿Qué pasa? ¿La asume nuevamente el presidente de la República? ¿El presidente vuelve a esa función que de alguna manera había delegado hace un año?
EC - Esa es una posibilidad. La otra es que el propio Atchugarry, ahora desde el Senado, asuma un protagonismo particular en todo lo que es negociaciones, facilitación de las ideas y de las iniciativas del gobierno.
OAB - Sí, pero eso no es jefatura de gobierno. El vicepresidente también anotó, diciendo "Otros vamos a ayudar al ministro de Economía", como diciendo "la negociación se va a trasladar al Parlamento". El vicepresidente, que fue un gran socio de Atchugarry en los momentos clave de la negociación política (sobre todo el año pasado, cuando Atchugarry asumió, cuando hubo que aprobar la ley de salvataje del sistema financiero), sin duda se está aprontando para cumplir ese papel junto con Atchugarry. Pero eso es un tema de negociación política; otro tema es alguien a quien se vea como el que tiene la conducción del gobierno.
No olvidemos que Atchugarry se va en el peor momento de imagen de Batlle, porque si bien hace un año que no ocurren nuevos hechos impactantes y desgastantes (quizás el último fueron algunos rechines en la última visita a Washington con las declaraciones sobre Argentina en el jardín de la Casa Blanca), su imagen siguió bajando. Hay como una erosión de la imagen del presidente que determina que no terminó de caer en la consideración de la opinión pública. Y este es un dato importante.
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EC - ¿Había síntomas de agotamiento de la gestión Atchugarry?
OAB - Sí. La idea es que la gestión de Atchugarry ya tenía varias áreas de agotamiento. Una primera quizás es la que acabo de mencionar: si hay un presidente (en un país en que el presidente de la República no es sólo jefe de Estado sino también jefe de gobierno) y por otro lado hay otra persona cumpliendo esa función de jefe de gobierno, por lo menos para el sistema político y para la opinión pública, si además ese presidente de la República tiene una particular vocación por los temas económicos y quien funge de jefe de gobierno es el ministro de Economía, están dados todos los elementos para que haya una especie de cortocircuito o de chispazos permanentes. Eso creaba un agotamiento que podemos llamar interno, con el presidente y el entorno presidencial.
En segundo lugar, Atchugarry era el hombre para esta etapa, la etapa donde se necesitaba salir de la emergencia, del momento de catástrofe, pero buscando la mayor cantidad de consensos posible (políticos, sociales, empresariales); tratar de mitigar la conflictividad. Porque efectivamente, la gran diferencia que demostró Uruguay respecto de Argentina en el momento de transitar la crisis fue que Uruguay se presentó como un país unido, mientras Argentina fue un país que se destruía a sí mismo.
Pero esa etapa se terminó, y es claro que viene una etapa diferente, una etapa en la que algunos consideran que ahora hay que consolidar esto -es la apuesta del gobierno-, y otros consideran que tendría que ser una etapa más de despegue económico, de medidas que llevaran a una reactivación más rápida. Como sea, ya no es la etapa del salvataje. Sobre todo si se piensa que viene la etapa de consolidación, es una etapa que requiere mucha firmeza y se señala que Atchugarry ya se había agotado en ese aspecto, que esa búsqueda permanente de consensualidad había llevado a un conjunto de episodios (se estaba viviendo el conflicto de Salud Pública, se había vivido con la Intendencia de Rocha y con algunos otros temas) que siempre terminaban con concesiones por parte del ministro; ni hablar en materia bancaria. Siempre terminaba con que había un nuevo acuerdo que daba algún salvavidas más a los funcionarios bancarios, como ocurrió con lo del Banco de Crédito y la intervención en el tema del BROU, asumiendo un compromiso de toma de gente.
Es importante que esto ocurra en un momento en que desde los organismos internacionales se siente una muy fuerte preocupación por el cumplimiento de las metas fiscales como el objetivo clave. Uno diría que mucho más importante en sí mismo que otros objetivos económicos son las metas fiscales. Además no hay que dejar pasar un documento del FMI, al cual hicimos referencia en un análisis anterior, que reclama: “nuevos esfuerzos para fortalecer la competencia “, “expandir el espacio para la actividad privada” y “reducir el tamaño del sector público mejorando su eficiencia y abriendo a la actividad privada en aquellos sectores actualmente reservados para el Estado” Muy claramente está hablando de la necesidad de impulsar grandes y fuertes privatizaciones.
EC - ¿Por qué te parece que ese dato no es menor en lo que estamos analizando ahora, que es el agotamiento de la era Atchugarry?
OAB - Porque creo que cuando el presidente de la República dice que "se acabó el tiempo político" y que "se abre un horizonte técnico en materia de decisiones económicas", dijo otra cosa. Vino a decir algo así como: "Se acabó el tiempo de una política de consenso [no estoy hablando de lo accesorio, sino de lo sustantivo, en consensuar o acordar objetivos finales] y viene el momento de aplicar la política que nosotros creemos que es la que debe hacerse y para la cual llegamos al gobierno". Entonces, que viene una política rígida en materia fiscal y una política que va a buscar algún tipo de pasos más en materia de desregulaciones, desmonopolizaciones o apertura a capital privado... que algo de esto va a venir porque está siendo demandado por actores políticos externos.
EC - En el capítulo agotamiento de la etapa Atchugarry no mencionaste el hecho de que se lo hubiera catapultado como precandidato presidencial por la Lista 15.
OAB - Lo he visto señalado por muchos actores políticos; no lo veo como algo que particularmente lo haya deteriorado en este momento. Quizás entre otras cosas porque en realidad no se veía como una preocupación tan grande por la existencia de una candidatura como la de él en el Partido Colorado; a nivel del Foro más bien se veía como importante que se revitalizara a la 15, la gente del Foro tiene como una preocupación de volver a un esquema de un partido con un solo bloque, con un solo polo y otro muy disperso. Y ni desde el Partido Nacional ni desde la izquierda había tanta preocupación en la realidad; no me re refiero a los cálculos políticos. Creo que se ha sobrevaluado un poco esto. Sí es verdad que el puesto como candidato hacía que empezaran a mirar sus medidas como si fueran medidas de tipo electoral. Pero aún como precandidato da la impresión de que tenía mucho tiempo antes de alejarse del ministerio. Si hubiera sido meramente un hombre que ya está postulado como precandidato, que uno dijera que va a competir en junio del año que viene, uno diría que perfectamente tenía tiempo de seguir a cargo del ministerio hasta pasar el referéndum de Ancap y cerrar las cuentas a fin de año, o hasta pasar el verano incluso. Parece muy prematura una renuncia cuando todavía ni siquiera se ha producido la renuncia de los directores de los entes autónomos.
EC - Nos falta analizar el recambio que se produce el frente de Economía.
OAB - Hemos visto que las reacciones de políticos, sobre todo de la oposición y de algunos que están en el medio (algunos políticos blancos, no los más entusiastas de la coalición), han recibido esto con mucha cautela, cautela casi lindante en preocupación. Del Frente Amplio surgieron algunas expresiones como “esto lleva a una política de confrontación”. El senador Larrañaga lo vio como algo muy preocupante.
A nivel de industriales y exportadores pasa algo importante: el presidente de la Unión de Exportadores dice una frase muy interesante: "No nos fue nunca muy bien con los técnicos". Dio un mensaje para nada optimista. Y en la Cámara de Industrias más bien se notó el cansancio o el temor al recambio permanente: "Estamos augurando demasiado rápido, demasiado seguido a nuevos ministros", dijo Balestra; como que se requieren horizontes más largos. Esto no tuvo nada que ver en particular con lo que pueda significar Alfie, sino con "otra vez un nuevo ministro".
La embajada de Estados Unidos tuvo una reacción bastante inusual, bastante insólita, y da bastantes pistas este casi festejo por la asunción de Isaac Alfie.
Isaac Alfie es un hombre de un perfil muy técnico -tú lo describías más temprano con mucho detalle-, pero a quien no se le conocen habilidades políticas. Además parecería claro que él siente, al igual que el presidente, que va a ir a cumplir un papel del hombre que pone cara dura y dice que no. Acá puede tener un problema hacia la opinión pública. En general este tipo de técnicos que la gente califica como tecnócratas ya de primera tienden a no ser muy bien recibidos; mucho más cuando tienen que decir "no" a cosas que pueden ser populares, pero además cuando a veces aparece (y es un caso bastante reiterado) como con cierta soberbia técnica: "Digo que no porque yo sé y todos los demás no saben". Esos son los grandes riesgos que tiene un ministro de este perfil. No digo Alfie en particular, hasta ahora no lo ha demostrado, pero es un riesgo porque se le va a ver soberbia donde de repente no se le ve a otro por ser político.
EC - El contexto político de los meses que restan de este año incluye nada menos que el referéndum sobre la ley de Ancap.
OAB - Sí. Creo que este recambio ministerial es una gran ayuda para los promotores de la derogación de la ley, porque le quita al gobierno en el área económica la imagen más popular que tenía, lo que le permitía que la gente lo mirara con menos dureza (digo el área económica porque es el área donde juegan estos temas, porque el gobierno tiene otras áreas con muy buena imagen, como el caso del Ministerio del Interior). Recambia por una cara muy fácilmente canalizable como de dureza. Y además las razones que se dan para el recambio, el hablar de la etapa técnica, de la etapa de "no", el documento del FMI sobre la necesidad de abrir espacios a la actividad privada, todo encaja perfectamente con la argumentación de la oposición, de los partidarios de derogar la ley sobre Ancap, cuando dicen "Lo que estamos discutiendo no es la ley sino un gobierno en el que no confiamos porque quiere privatizar todo". Aunque no fuese así, ayuda a dar una imagen que es la que están necesitando los opositores a la ley para que su discurso tenga más camino y más cabida: generar desconfianza en las intenciones del gobierno. Por ese lado este paso ayuda mucha a los opositores a la ley.
Además si el objetivo central es solamente metas fiscales, para la pelea electoral del año que viene y para lo que queda de este gobierno, parecería un camino por el cual le va a ser difícil al oficialismo afrontar la instancia electoral.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 20  - 2003