Las muchas incógnitas hacia el 2004
Oscar A. Bottinelli. 

Prácticamente ya se ha iniciado la campaña electoral hacia el 2004, con proclamaciones de candidatos, apoyos a candidaturas y las primeras renuncias en los directorios de los entes autónomos. ¿Cómo está la intención de voto? La Encuesta Nacional Factum al cierre de julio da que la coalición de izquierda que están formando el Encuentro Progresista-Frente Amplio más el Nuevo Espacio, que apoya la candidatura de Tabaré Vázquez (se puede resumir como “la izquierda”) está en el 49%. Cada uno de los partidos tradicionales, el Partido Colorado y el Partido Nacional, están igualados en el 15%; y luego entre otros partidos, indecisos, en blanco, anulados, hay un 21%.
Con respecto a mediciones anteriores bajó un punto la izquierda y subió un punto el Partido Colorado, igualando al Partido Nacional. Se observa que la suma de los dos partidos tradicionales, más los otros partidos, más ese segmento al que se le llama el voto oculto o el voto silencioso (gente que no contesta pero con una muy cierta inclinación hacia alguno de los partidos tradicionales), la suma de todo esto, de voto explícito y voto silencioso, da alrededor de 34-35 por ciento, lo cual estaría marcando que la relación hoy es de 49% para la izquierda y, en el caso de que se pudiera sumar, todo lo otro alrededor de 35%.
De aquí surgen la primera lista de incógnitas hacia la elección del 2004, que no empieza ni termina solamente con el resultado presidencial.
Primera incógnita. Cuando uno ve una fuerza en el 49%, la primera incógnita es si se puede considerar un hecho la elección como presidente de Tabaré Vázquez o si subsisten dudas. Esto puede no mantenerse, el voto puede estar un poco más dudoso y puede haber mayor competitividad.
Segunda incógnita. Aun considerándo el triunfo de Tabaré Vázquez como lo más probable, no queda tan claro si hay o no balotaje, es decir si es o no elegido en la primera vuelta. Recordemos que acá hay un tema técnico que no va a ser nada menor, no va a ser ninguna exquisitez académica en la elección del año que viene: para ganar en la primera vuelta hay que tener más de la mitad del total de votantes. El candidato más votado puede llegar a tener más votos que todos los demás sumados y aun así no ser electo, si hay un número de 3%-4% de votos en blanco y anulados, porque a los efectos de ganar en la primera vuelta esos votos corren en contra. Es un dato importante.
Tercera incógnita. Relacionado con lo anterior. En la hipótesis del triunfo presidencial de la izquierda, si lo hace con o sin mayoría absoluta parlamentaria. Corresponde aclarar: si gana en primera vuelta lo hace necesariamente con mayoría parlamentaria; si hay balotaje podría darse que también tuviera mayoría parlamentaria. Si la izquierda saca 49% y todos los demás partidos sumados 48%, porque hay 3% en blanco, hay balotaje, segunda vuelta, porque no pasó el 50%. Pero se aseguró la mayoría parlamentaria. Es decir que la idea que a veces se tiene, de que si hay balotaje no hay mayoría parlamentaria no es tan así, todo depende de cómo se produzca el balotaje, donde va a tener mucho que ver los votos de la izquierda versus todos los demás y la cantidad de votos en blanco y anulados. Obviamente que el que haya o no mayoría parlamentaria es un dato nada menor para un, gobierno porque la posibilidad de que el Frente Amplio llegue a aplicar sus ideas, su programa, sus propósitos o tenga la necesidad de negociar y hacer transacciones, está determinado por si tiene o no la mayoría parlamentaria. Esto le marca un camino o el otro.
Cuarta incógnita, que en realidad es un paquete de incógnitas. Corresponde a la hipótesis de que la izquierda gane sin mayoría absoluta o, con mucha más razón, si no gana y gana alguno de los partidos tradicionales. La primera variante o primera sub-incógnita es la relación de bancas entre el Partido Nacional y el Partido Colorado, y si hay un cuarto partido en el parlamento, si la Unión Cívica o el Partido Independiente acceden al Parlamento y en caso de hacerlo en qué volumen, si a una sola cámara, a las dos, con qué cantidad de diputados. La relación que haya entre los partidos determina la existencia o no de cierto margen de negociación.La segunda variante de esta cuarta incógnita es muy importante para la hipótesis de que gane la izquierda sin mayoría absoluta: cuál es la distribución de bancas en el Partido Nacional. La geografía interna del Partido Nacional es todavía muy entreverada, pero en principio tenemos un gran sector que es el herrerismo, con posiciones muy claras y definidas; un conjunto que no se está expresando en un candidato presidencial único, pero que se puede definir como sectores distantes del herrerismo y que estuvieron muy firmes en la defensa de la coalición de gobierno y de una política de libre mercado, de apertura de la economía; y otro sector que se identifica con mucha claridad con la candidatura del senador Larrañaga, que más bien defiende posturas de un Estado fuerte, un Estado paternal y un Estado intervencionista. Depende de la proporción que haya de cada uno, el juego que puede tener un eventual gobierno de izquierda para captar o dejar de captar legisladores, o mejor dicho, de poder realizar o no realizar acuerdos que le aseguren esa mayoría, por lo menos para poder aprobar los paquetes de leyes y el presupuesto, es decir la mayoría que soporte una gestión de gobierno.
Quinta y última incógnita, para nada menor, que es también un paquete de incógnitas. Importante si la izquierda llega a ganar sin mayoría absoluta, pero mucho más si gana con mayoría absoluta: cuál es la distribución de fuerzas al interior de la izquierda. En particular, conviene mirar los escenarios. Uno es un escenario con un peso muy fuerte, dominante, sobre todo a nivel parlamentario, del Espacio 90, del Partido Socialista, que continúen siendo la fuerza número uno de la izquierda. Otro es el escenario si aparecen Mujica y el Movimiento de Participación Popular (MPP) como la fuerza principal; o hay un equilibrio entre la 90 y el MPP. Y un tercer escenario es si hay un peso sustancial de Astori y Asamblea Uruguay, o que incluso llegaran a ser la primera fuerza o al menos estuviera en el nivel de las otras; también es un dato relevante la cantidad de parlamentarios que tenga Asamblea Uruguay. Todo ello se complementa con el nivel de solidez con que se maneje esa mayoría absoluta y la posibilidad de condicionamientos que puedan surgir del Parlamento a las propuestas del Poder Ejecutivo.
La elección del año que viene es una elección muy rica, muy interesante. Uruguay afronta por un lado la elección más trascendente de las últimas cuatro décadas, entre otras cosas porque es la primera que tiene altas probabilidades de que se produzca un cambio histórico en la conducción política a nivel de partidos, de una magnitud como tuvo en 1958, cuando por primera vez el Partido Colorado pierde la conducción del gobierno. Además es una elección trascendente porque plantea mucho más que una sola incógnita, es un verdadero paquete de incógnitas, no para los politólogos, no sólo para los académicos, sino para la gente. Esto que sed está tratando de desbrozar en el análisis son las cosas que van a llevar a la gente a tener prestar atención para ver todos los elementos en juego, todos los matices que hay, donde el resultado final de la elección, valga la redundancia, va a ser la resolución de todas estas incógnitas. El camino del país a partir de 2005 va a resultar de cómo va a actuar e interrelacionarse el resultado de todas estas incógnitas: ‘presidente con mayoría absoluta o sin mayoría absoluta? ¿qué grupos políticos pesan dentro de la izquierda? ¿qué grupos políticos pesan más y cuáles pesan menos en los partidos tradicionales? ¿cuáles pueden hacer acuerdos con el gobierno y cuáles no? ¿cuáles pueden dar gobernabilidad, cuáles van a hacer oposición dura y qué peso va a tener cada uno en el tablero político y parlamentario del 2005? Por eso hay que estar atento a todo este vasto conjunto de elementos y datos y seguirlos en forma permanente.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 15  - 2003