Ancap: lo que se defiende y lo que se ataca
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Ya comenzó la campaña electoral hacia el referendo sobre la ley de Ancap, una consulta que todavía no ha sido formalmente convocada y que no tiene aún fecha definida. De todos modos comienzan a delinearse los discursos, tanto de partidarios como de contrarios a la ley en esa lucha por captar un electorado que, como ya comentamos en este espacio, aparece fluido.

El politólogo Oscar A. Bottinelli vuelve sobre este tema en el análisis de hoy, con otro enfoque. El título: “Ancap: lo que se defiende y lo que se ataca”. ¿Cómo has visto el discurso de los partidarios de la ley y el de los opositores a la ley?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Comienzan a despuntar los discursos a través de mesas redondas, conferencias, declaraciones públicas. Lo primero que se ve, que no es nada extraño en actos de tipo plebiscitario, referendario, es un diálogo de sordos: cada uno habla de un plano diferente, donde el debate propiamente dicho es muy difícil porque no son argumentos que alguien utilice y el otro pueda replicar. Por lo tanto hay que ver los lineamientos, pero antes hay que ver cómo se compone cada uno de los bandos.

EC - Sí, porque de cada lado también hay matices.

OAB - Hay matices: uno diría que en el corte entre los defensores y los opositores a la ley, los que están en el medio están más cerca entre sí que de sus respectivas puntas.

Por ejemplo, entre los partidarios de la ley hay por lo menos dos grandes posturas, como siempre, y toda una serie de matices. De un lado están los que verdaderamente son partidarios de que Ancap sobreviva, se fortalezca y entienden que ese camino es a través de su asociación con una empresa petrolera internacional. Pero termina habiendo entre los partidarios de la ley –es muy notorio a nivel de algunas figuras de gobierno– algunos cuya idea básica era el cierre o la privatización de Ancap, pero como ese camino no se pudo recorrer, prefieren como mal menor esta ley de asociación: más vale una participación privada de una gran empresa que aporte tecnología y mercado asociada al Estado, que totalmente del Estado.

A esto se le ha sumado, esta semana, el informe del Fondo Monetario Internacional, que sale diciendo que al gobierno lo que le falta ahora es la privatización de las empresas del Estado, lo cual tiende a introducir un elemento que va a molestar mucho a los defensores de la ley porque los hace aparecer más cerca de quienes querían la privatización total que de quienes quieren la asociación.

EC - Del otro lado, en la otra vereda, entre los opositores a la ley, también aparecen posiciones distintas.

OAB - Ya no son matices, son posiciones distintas, como las hay entre los defensores. Por un lado están los verdaderos opositores a la ley, los que quieren una Ancap totalmente estatal y monopólica. En los discursos que hizo la otra semana la Comisión pro Referéndum, uno llegó a hablar de que estaba en juego la oposición o la dicotomía socialismo-capitalismo.

Luego hay otra posición en quienes declaran ser partidarios de una asociación de Ancap, que dicen que no están en contra de eso, que si la izquierda llega al gobierno va a tener que buscar un camino, pero que se necesitan más salvaguardas para el Estado uruguayo; sobre todo el problema es que no confían en este gobierno –alguno llegó a decir que no confía en este Directorio de Ancap–, que “con esta ley esta gente puede terminar haciendo algún negocio por el cual Ancap, a la corta o a la larga, termine vendida”.

Es decir que entre los opositores hay quienes consideran que el camino de la asociación está mal y quienes consideran que el camino como tal no está mal si hay más garantías, pero que sobre todo es un tema de confianza en las verdaderas intenciones de este gobierno y estas autoridades.

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EC - Ya vimos cómo se visualiza cada uno de los dos bandos. Veamos ahora las líneas maestras del discurso oficialista y del discurso opositor. Primero las líneas maestras del discurso oficialista.

OAB - Las líneas maestras del discurso defensor de la ley se pueden sintetizar en los siguientes enunciados. Como toda simplificación es un poco grosera, por supuesto.

1. El monopolio de Ancap se termina: más tarde o más temprano el Mercosur termina con el monopolio de Ancap.

2. Aun con monopolio, Ancap sólo es viable al precio de tarifas muy altas de los combustibles; y sin monopolio no es viable. Caído el monopolio por el Mercosur, no es viable.

3. Para salvar a Ancap es necesario asociarla a una empresa petrolera internacional que, además de capitales, provea materia prima, la tecnología necesaria y fuerza comercial para poder competir con buen marketing y a precios de mercado.

4. El resumen del discurso oficialista es: si Ancap no se asocia, se quiera o no, muere.

Esto es, muy brevemente, lo que se puede sintetizar de lo dicho en defensa de la ley en el arranque de esta campaña electoral.

EC - Sobrevolando todos esos argumentos se agrega la refinería, la decisión que implícitamente ha tomado la sociedad uruguaya de que la refinería debe continuar existiendo.

OAB - Básicamente todo el concepto Ancap está referido a la refinería, no tanto a la red de distribución sino al refinado de los combustibles. Eso ha sido el eje de todo lo que es Ancap; así como a UTE se la asocia a la generación de electricidad, a Ancap se la asocia a la refinería.

EC - Veamos las líneas maestras del discurso opositor.

OAB - El discurso opositor ha presentado gamas más extensas, aunque tiende a unificarse. Diríamos que una cosa es el discurso opositor que partió desde las fuerzas sociales, que fue mucho más duro y radical, y otra es el discurso que está partiendo de las fuerzas políticas. Desde el lado sindical también se ha visto un giro en el discurso: el énfasis ahora está más que nada en captar a los indecisos, aunque hay un discurso que por su tono parece muy poco adecuado para captarlos y es más para motivar y fortalecer a los que ya están convencidos.

Ese discurso que busca pelear en la cancha de los indecisos se puede resumir, también muy groseramente, en lo siguiente.

1. Ancap posiblemente necesite asociarse con alguna empresa, posiblemente necesite capital, tecnología, estrategias de mercado, pero hay que elegir bien para no quedar subordinados y dependientes de los intereses de los asociados, y para que no pase al final que aunque la propiedad sea compartida en la realidad el Estado pierda todo control.

2. Esa asociación debe salvaguardar la soberanía del Estado uruguayo y el papel del Estado no sólo en Ancap, sino en la economía y en la sociedad. El concepto es que la finalidad de Ancap no es meramente la obtención de lucro, sino jugar un papel estratégico en la economía a través del manejo de los combustibles.

3. Y finalmente este que yo diría que es el argumento central que se vio en estos últimos tres o cuatro días, con insistencia machacona: que lo fundamental es que no se confía en este gobierno que en el fondo quiere destruir a Ancap y privatizarla, y que no va a usar la ley para salvarla sino para venderla. No plantea el eje de la discusión en el terreno de si la ley está bien o está mal, qué le falta y qué no, sino en decir: “Con este gobierno, cuidado; nada. No podemos dejarle a este gobierno esta herramienta”. De alguna manera se hace un puente con el otro discurso, que también sobrevuela, que es el planteo del referendo como un plebiscito sobre modelo de país, gestión de gobierno, política económica; el puente se hace sobre el tema confianza en el gobierno.

EC - ¿En resumen?

OAB - Estas son, en síntesis, las grandes líneas argumentales de los partidarios y de los contrarios a la ley. El discurso de que la asociación en sí misma no es mala, pero que con este gobierno puede ser terrible, es una línea argumental que permite a la izquierda compatibilizar el hecho de que tres de sus senadores de enorme peso hayan participado en la redacción de la ley y luego se haya impulsado su derogación.

Por otra parte, del otro lado, el discurso de que “la ley se mantiene o Ancap cierra”, pretende jugar, saliendo también del tema Ancap específicamente, con una imagen que sin duda va a estar presente en toda la campaña electoral desde los partidos tradicionales, que es pretender presentar a la izquierda como algo irresponsable, como un salto al vacío. En definitiva: salto al vacío o confianza, Ancap cierra o se va a defender de otra manera es el eje de los discursos según ha apuntado este comienzo de la campaña electoral.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 8  - 2003