El referendum de Ancap en la largada
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
La Corte Electoral no terminó de verificar las firmas, pero ya ha sido aceptada una cantidad superior a la exigida constitucionalmente para habilitar el referendum. Ahora viene un trámite interno de la Corte, hasta que se fije la fecha de la consulta en la que se resolverá si queda vigente la ley que permite a Ancap asociarse con petroleras del exterior.

De todos modos la campaña electoral ya empezó y promete ser muy intensa. Por eso Oscar Bottinelli, director de Factum nos propone para su análisis político de hoy este título: “El referendum de Ancap en la largada”. No sabemos la fecha, pero se especula con el 7 de diciembre.

OSCAR A. BOTTINELLI:
Se especula con el 7 de diciembre, que es la fecha tope, o el domingo tope que daría estirando todos los plazos. La Corte tiene a principios de setiembre el límite que le marca ley reglamentaria de los referenda para pronunciarse. Si la Corte Electoral no se pronuncia en forma expresa dentro de los 150 días hábiles desde la presentación de las firmas, la ley prevé un pronunciamiento tácito, es decir que queda aceptado el referendum. Al culminar ese tiempo o desde el momento en que se pronuncia, debe fijar la fecha entre los 60 y los 90 días posteriores. El máximo de todos los plazos da esa fecha y aparentemente hay una intención de la mayoría de la Corte y de los grupos políticos que respaldan la ley de llevar el referendum lo más tarde posible, presumiblemente con la idea de que cuanto más se tarde más puede mejorar el clima político y económico a favor de la opción del gobierno, porque en este momento actual el gobierno estaría en la peor situación. Eso es lo que se especula.

EC - Recordemos brevemente el trámite de la ley, su gestación.

OAB - El trámite de esta ley fue muy complicado desde el punto de vista político.

Primero, el gobierno tardó mucho en definir una política en relación a Ancap. Recordemos que había un presidente de Ancap confirmado, con una política confirmada, y cuando estaba por terminar el primer año de gobierno se produjo un cambio.

EC – Sí: estuvo primero Eduardo Ache.

OAB - Eduardo Ache, que había sido confirmado por el presidente de la República y, cuando se iba a procesar la confirmación, vino la sustitución por Jorge Sanguinetti, que de golpe inicia la búsqueda de una política en relación a Ancap y finalmente surge esta idea de la asociación, que Jorge Sanguinetti trabaja muy detenidamente en contacto con todas las fuerzas políticas; fue varias veces a conversar con Tabaré Vázquez, fue a la Mesa Política del Frente Amplio; participó del proceso el ministro de Industria y Energía, Sergio Abreu; participó el senador Gallinal, que fue quien estructuró cierta base de la ley. Finalmente hubo una negociación con el Encuentro Progresista - Frente Amplio, en la que intervienen en el ajuste de la ley, en cambios muy importantes, los senadores Danilo Astori, Alberto Couriel y Enrique Rubio. Cuando parecía que la ley iba a salir consensuadamente surge una oposición por un lado de la Federación Ancap, en particular de la gente de la refinería, por otro lado del barrio de La Teja; de alguna manera la protesta parte de la refinería, vía gremial, y genera una ola en cascada: se vuelca el sindicato, termina volcándose el FA, se mandata a los senadores votar en contra, algunos se van de sala y no votan, y se produce una campaña de recolección de firmas. Entre la campaña y la verificación de las firmas prácticamente van a pasar dos años desde la aprobación de la ley.

Este trámite deja como dato que el proceso no fue muy claro políticamente. No fue el caso de la “Ley de Caducidad” o de la Ley de Empresas Públicas, en las cuales durante toda la gestión hubo un bloque político que impulsaba una ley y otro que se oponía en forma tajante, fuerte y dura. En este caso la oposición surge casi al final de la elaboración de la ley y quedaron muy confusas inicialmente algunas posturas políticas.

***

EC - Veamos cómo se encuentra la opinión pública al comienzo de esta campaña. ¿Qué dice la Encuesta Factum a propósito de los uruguayos y la ley de asociación de Ancap?

OAB - Estos datos son de la primera quincena de julio. Hay que aclarar que los datos son casi iguales a los registrados en abril, cuando ya estaba bastante claro que iba a haber referendum, pero no estaba en la opinión pública con la fuerza con que apareció en julio.

Qué opinan los uruguayos sobre la ley:

- en contra se pronuncia el 45% (33 seguro, 12 probable)
- a favor el 33% (17 seguro, 16 probable)
- indefinido, el 22%

Dicho así parecería que el escenario está bastante definido: con 45% en el arranque y 22% de indecisos, captando sólo a uno de cada cuatro indecisos, los que opositores a la ley llegan al 50%.

***

El escenario puede cambiar, porque hay un número importante de personas que pueden ser captadas para uno u otro lado, más allá de lo que inicialmente manifiesten, y ese número es muchísimo más alto que los propiamente indecisos. El total de personas que puede cambiar es de 7 de cada 10 personas.

Es que tan sólo el 30% tiene la más absoluta seguridad en el voto para el referendum, seguridad en un doble sentido: porque que dice que está seguro de votar a favor o en contra de la ley, pero además porque ese voto coincide con la posición política de su partido. Hay pues una seguridad total y ese grupo es el 30%.

Hay otro 16% que dice estar seguro de lo que va a votar en el tema Ancap, pero su voto va a contramano de la posición de su partido. Un 9% de frenteamplistas dice estar seguro a favor de la ley, pero el Encuentro Progresista - Frente Amplio está en contra. Un 7% de blancos y colorados dice estar seguramente en contra de la ley, pero ambos partidos tradicionales están a favor de la ley. Entonces, 9% de frenteamplistas, más 7% de blancos y colorados, es decir un total de 16%, están en la vereda de enfrente de su propios partidos, y eso puede llevar a que al final todos o algunos de ellos cambien el voto.

Recordemos además que hay otro 28% cuya decisión es por ahora provisoria, pues dice que “probablemente” vote para un lado o para el otro: 12% de voto probable pero no seguro en contra y 16% de voto probable pero no seguro a favor.

Y finalmente tenemos otro 22% de indecisos puros.

Así que el área de disputa por el voto en el referendum es de 7 de cada 10 personas, o más exactamente del 66%, constituido por:
- 22% de indecisos,
- 28% de voto probable pero no seguro,
- 16% de los que están a contramano de sus propios partidos.

***

EC - Veamos las diferentes formas de votar.

OAB - Acá viene una cosa muy interesante para empezar a orejear los resultados políticos que puede tener el referendum. En principio, estas consultas son binarias por naturaleza y tienen dos opciones: se gana o se pierde; si es una ley, se mantiene o se deroga; no hay otra opción.

Pero después está la interpretación política. El problema es que en un referendum hay tres formas de votar. Una forma es votar por Sí, que es votar en contra de la ley; es una de las curiosidades que introdujo la ley reglamentaria, que cambió la lógica habitual de que si uno está en contra dice No y si está a favor dice Sí. Lo hicieron con un criterio juridicista, sería “Voto por sí al recurso del referendum”, o “Voto por no al recurso del referendum”. Es decir que si está en contra de la ley vota Sí, y si está a favor de la ley vota que No. Estas son las dos opciones claras.

Pero hay una tercera opción, que es el voto en blanco, que termina computándose a favor de la ley, porque el Sí tiene que superar el 50 por ciento del total de votantes y el voto en blanco es un voto emitido, por lo tanto aumenta el total de votantes y disminuye el porcentaje de votos por Sí a la derogación.

Esto daría tres posibles resultados políticos:

el triunfo del Sí y ganan los promotores del referendum, gana la izquierda con absoluta claridad porque la ley se deroga;

el triunfo del no, el triunfo de lo que fue la coalición de gobierno, de los impulsores de la ley: la ley se mantiene; pero además el No le gana al Sí y, en lo que podría tener de resultado adelantado de las elecciones generales, ya aparece que la fuerza de izquierda no es la mayoría;

y hay un tercer resultado que puede ser una especie de empate: que el Sí le gane al No pero no obtenga más del 50% de los votos porque haya un número significativo de votos en blanco; entonces la ley se mantiene porque el Sí no obtuvo la mayoría absoluta. La ley no se deroga, pero políticamente los promotores del Sí, es decir la izquierda, les ganarían a los partidos tradicionales alineados básicamente tras el No.

Es decir que la campaña se abre con la posibilidad de tres resultados políticos y sólo dos resultados jurídicos sobre el fondo del asunto.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
agosto 1  - 2003