El viaje presidencial de Tabaré Vázquez
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
El presidente del Encuentro Progresista – Frente Amplio, doctor Tabaré Vázquez, realizó la semana pasada una gira por los dos países vecinos, donde se entrevistó con los presidentes Néstor Kirchner, de Argentina, y Lula da Silva, de Brasil. A su regreso informó a las autoridades de la izquierda y después, a mitad de la semana, se reunió con el presidente Batlle, como parte de una serie de audiencias que el primer mandatario desplegó en estos días con los líderes políticos. El tema central fue el Mercosur.

A propósito de estos pasos el politólogo Oscar Bottinelli nos propone este título para el análisis de hoy: “El viaje presidencial de Tabaré Vázquez”.

¿Por qué “viaje presidencial”?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Porque Vázquez se sitúa ya en un papel en el que pretende dar la imagen de un hombre que tiene altas posibilidades de ser presidente de la República, que se mueve a nivel de estadistas, y que busca por un lado los naturales contactos hacia el exterior, hacia dirigentes del mundo, dirigentes de países trascendentes para Uruguay, y por otro lado, a través de eso, dar la imagen al propio Uruguay de que él se está moviendo en ese plano de jefes de Estado.

EC - Ya van varios viajes de ese tipo, ¿no?

OAB - Sí; básicamente yo ubicaría dos viajes a estos en los que se da este claro estilo presidencial, y un tercero anunciado para más adelante. El primero es el que realizó a Washington cuando se entrevistó con los organismos internacionales. El segundo sería este regional, con la visita a los presidentes de Argentina y Brasil, y el tercero la invitación que le formula para más adelante el número uno del Fondo Monetario Internacional (FMI), que sería una entrevista de más alto nivel que las que realizó en enero en Washington.

EC - Volvamos al viaje de estos días y detengámonos, si te parece, en los acompañantes de Vázquez.

OAB - En los dos viajes realizados es importante ver cómo fue seleccionando. Primero a Rodolfo Nin Novoa, en un gesto que nuevamente catapultó a Nin Novoa a la calidad de número dos. Después de que se discutiera mucho cuál sería el compañero de fórmula, empezó otra vez a darse casi como un hecho que podría repetirse la fórmula Vázquez-Nin Novoa. No es un hecho, no es lo mismo que la candidatura presidencial de Tabaré Vázquez que está fuera de toda discusión; pero es un dato que hoy las probabilidades de Nin Novoa son muy elevadas y que eran un poco más bajas el año pasado.

EC - Nin fue quien acompañó a Vázquez a Washington.

OAB - Claro, a la entrevista con los organismos internacionales, el FMI, etcétera.

EC - En la gira de estos días la delegación se completó de otra manera: con el senador Reinaldo Gargano, del Partido Socialista, y el senador Rafael Michelini, del Nuevo Espacio (NE).

OAB - Si miramos van: Nin Novoa otra vez, que además es la figura emblemática de lo que podemos llamar el Encuentro Progresista puro, sin el frenteamplismo; Reinaldo Gargano, primer senador y cabeza de la lista más votada del Frente Amplio, y Rafael Michelini, del nuevo componente de esto que todavía no tiene una marca de fábrica, este nuevo espacio político más grande que el EP y el FA, al cual se incorpora el NE.

EC - Un espacio al que algunos llaman Nueva Mayoría.

OAB – Es un nombre provisorio que no hemos visto todavía que se esté manejando como “marca de fábrica”, lo cual nos crea a periodistas y analistas un problema serio de identificación.

EC - Continuemos.

OAB - Es importante remarcar que el primer viaje ocurrió en medio de la posición política que Vázquez mantuvo prácticamente durante todo el primer cuatrimestre del año. Después de esa actitud expectante que tuvo el FA durante el segundo semestre de 2002 a raíz de la crisis financiera, de una oposición colaboracionista, digámosle así, pasa a una posición dura, de enfrentamiento, y el viaje a Washington es visto, por el momento en que ocurrió y las palabras que pronunció Vázquez, como una acción que podría jugar a perturbar las negociaciones muy tensas que en el mismo momento se llevaban a cabo en Montevideo entre el FMI y el equipo económico.

Siempre queda la duda de si fue deliberada o no esta acción de Vázquez, cuando fue al FMI –también al Banco Mundial (BM) y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero fundamentalmente, lo importante era el FMI–; si hubo algo deliberado de esa imagen de poner el palo en la rueda, como aparece meses después a raíz de la negociación de la deuda externa con acreedores privados. En el momento en que el gobierno uruguayo estaba haciendo la presentación, tratando de hacer aceptable el canje de la deuda, Vázquez salía creando elementos de desconfianza hacia los tenedores de títulos uruguayos.

Ese viaje había sido impulsado el 1º de enero (día de la asunción del presidente Lula), por el presidente del BID, Enrique Iglesias. Le dijo que necesita presidencialidad, que necesita hacer viajes de estadista, que necesita conocer y ser conocido por los organismos internacionales; prácticamente es Iglesias el que le arma el viaje.

Ahí viene la otra interpretación: no hubo un intento deliberado, sino que coincidió, Iglesias armó la gira, se dieron las entrevistas; coincidió que en Montevideo se negociaba entre el FMI y el equipo económico y esa negociación era dura.

Aún así, la forma como lo presentó Vázquez, que dijo que iba a pedirle al FMI que le diera las cuentas de Uruguay porque el gobierno no se las daba, creó toda una imagen de desconfianza del equipo económico y del gobierno. Es decir que ese primer viaje quedó encuadrado en una actitud fuertemente opositora, de enfrentamiento al gobierno.

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EC - Veamos ahora este segundo viaje.

OAB - En primer lugar mencionemos algo importante en relación a Brasil. Las relaciones de Tabaré Vázquez con Lula estuvieron muy frías el año pasado cuando Vázquez no aceptó dos invitaciones, una para la primera vuelta y otra para el balotaje, a dar su apoyo a Lula personalmente en la campaña electoral. En el entorno de Tabaré Vázquez jugó una idea un poco equivocada sobre cómo se iba a ver su presencia junto a Lula: estaba lo que podemos llamar el síndrome de la Alianza argentina, el temor de haber dado un apoyo muy fuerte al Frepaso, al Chacho Álvarez, con todo lo que ocurrió luego con el gobierno argentino.

Se produjo un enfriamiento que llevó a un trabajo de zurcido desde Uruguay y por gente del PT desde Brasil, en el que cumplió un papel central el asesor de Lula en política exterior, Marco Aurelio Garcia, quien estuvo en Uruguay dos veces consecutivas, el mes pasado y el anterior. Es un hombre muy vinculado a Uruguay, particularmente al FA. Esta recomposición culminó en el otro extremo de la relación entre Vázquez y Lula, y Vázquez aparece como un interlocutor privilegiado del presidente brasileño.

Y, de alguna manera, las posiciones que sostuvo Kirchner en relación a Estados Unidos, a la deuda externa, al FMI, al sistema financiero, a lo que se define desde ciertas posiciones políticas como la defensa del país productivo, acercaron mucho su discurso tradicional al discurso tradicional de Tabaré Vázquez. El Justicialismo es un partido político muy plástico, de modo que sus distintos componentes pueden tocarse con distintas fracciones o liderazgos políticos de Uruguay que aquí están muy distantes.

Esta gira permitió a Vázquez cumplir en la región un papel que no había cumplido antes: aparecer como un estadista, presentarse como el que está defendiendo los intereses de Uruguay en el exterior –hace mucho hincapié en la compra de arroz que Brasil iba a hacer a Estados Unidos, en el compromiso de que pase a comprarlo a Uruguay–, dialogando con los que van a seguir siendo los presidentes de Brasil y Argentina cuando Uruguay tenga un nuevo gobierno, en 2005. Se presenta como quien sería el presidente de ese nuevo gobierno, y por lo tanto está adelantando los diálogos bilaterales con los dos países más fuertes del Mercosur y más importantes para Uruguay.

EC - El tema central de estas visitas fue el Mercosur.

OAB - Precisamente, en un momento en que aparece este relanzamiento, esta revitalización que por ahora está en el plano de las intenciones y en el plano discursivo. Esto permite al FA (que originalmente tuvo temores pero que luego se fue comprometiendo más con el Mercosur) aparecer como el gran defensor de un Mercosur integral, es decir de una unión económica pero también política, y ser el que tiene más entusiasmo en Uruguay en apoyar la creación de un Parlamento electivo del Mercosur, al cual tiene reticencias el Foro Batllista y se opone claramente el Herrerismo.

La entrevista con Batlle le permitió marcar todo este giro de un Vázquez que está jugando ya a ver cuáles son los intereses de Uruguay y no a la diferenciación doméstica y que pretende posicionarse en un juego completamente opuesto al que hizo al comienzo del año, ya en el papel de un hombre que puede dialogar con el gobierno y encontrar soluciones que den a Uruguay una posición común en relación al exterior, particularmente al Mercosur.

EC - ¿Cómo dirías que se posiciona Vázquez con esta gira?

OAB - La idea es que pretende posicionarse. Con el tiempo se verá si lo logró o no. Pretende ubicarse, primero, en el centro geográfico del tablero político, tratando de arrinconar a los partidos tradicionales más hacia la derecha, y saliendo él de esa izquierda tan fuerte y protestataria en la que se había ubicado a comienzos del año. El que gane el centro es el que tiene las mayores ventajas para la elección del año que viene.

En segundo lugar, pretende presentarse como un hombre moderado; salir de esas posiciones tan confrontacionales que tuvo a principios de año y presentarse como un hombre moderado, que piensa los problemas y que dialoga, dentro y fuera del país.

Y, en tercer lugar, trata de consolidar una imagen de estadista, de hombre de Estado, en lo cual, como alguien que nunca ocupó un cargo presidencial, tiene un desnivel cuando compite con otros que ya han sido presidentes de la República.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
julio 4  - 2003