A la búsqueda de un lugar en el sistema.
La lucha de los partidos menores
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
Si el Senado aprueba la reforma al calendario electoral dentro de un año y dos semanas se inicia el ciclo de tres elecciones que desembocan en un nuevo gobierno y nuevo Parlamento. Si no la aprueba hoy estamos a 10 meses y dos semanas del comienzo del ciclo electoral. Por eso, desde hace cinco viernes realizamos este miniciclo de presentación del cuadro político-electoral, que ha sido elaborado por el politólogo Oscar Bottinelli, en base a la Encuesta Nacional Factum, en este caso de intención de voto.

El capítulo de hoy, sexto de la serie, tiene este título: “A la búsqueda de un lugar en el sistema. La lucha de los partidos menores”. ¿A qué partidos menores nos referimos?

OSCAR A. BOTTINELLI:
Estamos hablando de los partidos fuera de los tres que disputan la Presidencia de la República con posibilidades razonables de éxito. En 1999, esa lucha por los espacios menores tuvo varios partidos; básicamente se hizo con cuatro hacia las elecciones internas. Ahí la Corte Electoral aplicó un criterio: ningún partido que no obtuviera 500 votos estaba en condiciones de conformar una convención y por lo tanto quedaba invalidado de continuar el ciclo electoral. Eso les pasó al Partido de los Trabajadores y al Partido de la Buena Voluntad, ninguno de los cuales alcanzó los 500 votos.

Los que pasaron la barrera fueron el Nuevo Espacio (NE), un partido que contaba con un senador y cinco diputados –estamos hablando de un partido de un caudal electoral completamente diferente– y la Unión Cívica (UC), que había obtenido representación parlamentaria en 1984, después ya no la logró pero siempre tuvo un caudal de algunos miles de votos, y hacia la elección de octubre de 1999 incluyó dentro de su lema a otras formaciones menores. Entre éstas, el Partido Verde fundado por el doctor Talice, que había tenido muy buen suceso en las elecciones de 1989, registrando la votación más alta en la historia del país de un partido que no hubiera llegado al Parlamento: estuvo en la mitad de una banca en Diputados. Ese fue el panorama de 1999.

EC - Pero después de aquello el NE se dividió.

OAB - Exacto. El problema que tenemos es que el NE, que saca un senador y cuatro diputados, a medida que empieza a transcurrir estos años tiene un proceso de división que culmina hace más o menos un año, en que por un lado se forma el NE propiamente dicho, el que mantiene el nombre, con el liderazgo del senador Rafael Michelini, y con Felipe Michelini como diputado, y por otra parte los otros tres diputados conforman el Nuevo Espacio Independiente (NEI) con Pablo Mieres, Iván Posada y el diputado por Canelones, Ricardo Falero.

EC - Este último se convertiría en el Partido Independiente (PI).

OAB - El NEI luego pasa a llamarse PI.

EC - Veamos cada uno de los dos. El que quedó con el nombre de NE ahora está integrándose a un acuerdo con el Encuentro Progresista (EP).

OAB - Sí. Está conformando una nueva fuerza que todavía no se formalizó aunque ya se han dado muchos hechos públicos (la participación de Tabaré Vázquez en actos del NE, la participación de Vázquez y Michelini en determinados acontecimientos), de algo que ronda por ahí aunque tampoco con la fuerza suficiente como para decir que será el nombre que adquiera, por ahora llamado Nueva Mayoría, un nombre sobre todo impulsado y usado desde el NE. Por ahora digamos que estamos hablando del “tabarecismo”, es decir de todo aquello que confluye en la candidatura presidencial de Tabaré Vázquez, que es el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) y el NE.

EC - ¿Qué intención de voto recoge hoy el NE?

OAB - Este NE tiene hoy una intención de voto del uno por ciento del total del electorado, pero si lo medimos como parte de un todo, de ese conjunto que respalda a Tabaré Vázquez, dentro de ese conjunto anda en torno al dos por ciento.

Una ganancia importante, que no está contabilizada en estas encuestas, es la reciente incorporación de Ricardo Alcorta, el ex contador general de la Intendencia de Maldonado, candidato a intendente que salió detrás de Enrique Antía en el Partido Nacional. Es una fuerza política muy significativa que, como pasa cuando alguien cambia de partido, genera la incógnita de cuánto retiene y cuánto pierde. Es un dato que está más allá de las cifras que hemos manejado hasta ahora.

EC – Sigamos ahora con el PI, la otra parte que salió del NE.

OAB - Es un partido con un núcleo intelectual y de técnicos muy fuerte, muy poderoso –hace pocas semanas hizo una presentación de cuadros técnicos de las más variadas ramas–, pero mantiene problemas importantes de llegada al grueso de la opinión pública.

Ni el PI ni la UC están acercándose al uno por ciento de los votos. Por ahora están lejos de acercarse a una banca parlamentaria, y tendrían dificultades para alcanzarla aún sumados (no estoy diciendo que estén por fusionarse ni nada por el estilo: es nada más que un juego matemático).

El PI ha tenido muchos problemas de lanzamiento. Un primer problema es un tema de identificación; la denominación “Partido Independiente” no alude al antecedente del NE, entonces no es fácil para la gente entender de qué se está hablando. Poner cualquier marca (esto lo sabe la gente que está en el mundo del mercado, en el mundo privado y lo mismo sucede en el plano político: es muy difícil imponer un número, un nombre) requiere un esfuerzo muy grande, mucho más para un partido pequeño, con problemas de recursos, incluso de presencia y espacio en los medios de comunicación.

Un segundo problema es que el PI no está asociado a un liderazgo claro, fuerte e indiscutido. Tiene figuras importantes (en principio en este momento tiene dos figuras que aparecen en un papel de liderazgo, que son los diputados por Montevideo Pablo Mieres e Iván Posada), pero no hubo el lanzamiento de una figura como líder en un período en que se ha personalizado mucho la acción política. En otra época esto quizás no hubiera sido muy significativo, pero en la actualidad aparece como algo muy relevante.

La ruptura de la coalición de gobierno ayudó bastante al PI; sobre todo hubo un esfuerzo consciente por demostrar una ubicación, por ubicarse como algo separado de todos los demás partidos y que puede votar con cualquiera de ellos.

Al principio se había generado confusiones porque había quedado muy enfrentado con el otro NE; eso lo había llevado a un enfrentamiento muy grande con el EP-FA, había votado demasiado seguido en cosas importantes con la coalición de gobierno, y sobre todo se habían producido dos confusiones:

Una fue el hecho de que el ministro de Vivienda y Medio Ambiente, Santiago Iruleguy, al asumir manifestó su identificación con ese partido. No es más que un afiliado, la nominación es a título personal, no participó el partido, pero apareció como una señal confusa.

La otra tiene que ver con una de las tres figuras clave, junto a Mieres y Posada, la economista Fanny Trilesinsky, que ocupa un cargo de particular confianza de este gobierno como la Dirección General de Comercio; por lo tanto aparecía una figura de primera línea en un cargo de gobierno. Es a título personal, el partido no aparece involucrado, pero fueron señales que en un principio le significaron algún tipo de costo. Pensamos que eso ahora se está aclarando, pero al PI le falta una acción muy fuerte hacia la opinión pública.

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EC – Vamos al otro partido sin representación parlamentaria.

OAB - La Unión Cívica recoge una vieja tradición de un partido pequeño, de orientación católica, defensora de valores muy claros desde ese punto de vista. Ha oscilado mucho en el apoyo electoral, pero registró en mayo de 2000 una excelente votación en las elecciones municipales de Montevideo, con la candidatura de Aldo Lamorte. Eso deja una incógnita sobre hasta dónde llega, cuál es su potencialidad. Está haciendo un esfuerzo muy sostenido por recrearse y relanzarse.

EC - Pero tú decías que no marca ni siquiera uno por ciento.

OAB - No, tanto el PI como la UC están lejos de alcanzar, aún sumados, una banca parlamentaria; pero están en un proceso de desarrollo que crea muchas incógnitas.

EC - ¿Entonces?

OAB – Un adelanto del tema del próximo viernes: los llamados “indefinidos”. Hay una masa muy grande de indefinidos que no están cerca sino más bien están lejos de la izquierda, y hay un esfuerzo de los partidos tradicionales por recapturarlos; su lugar de llegada podrían ser estos partidos menores, el PI y la UC. Éstos podrán buscar mensajes, buscar atractivos hacia una nueva propuesta, sobre todo en un escenario de balotaje podrían tratar de jugar a que una cosa es la elección parlamentaria de octubre y otra la elección presidencial definida en balotaje en noviembre. Ese sería el escenario (una cosa nueva, nuevas propuestas, algo distinto, separando el voto parlamentario del presidencial), el camino que tendrían los partidos menores para buscar un lugar en el sistema, que en definitiva para el PI es mantenerse en el Parlamento y para la UC volver. Ese es el gran objetivo y la gran lucha.

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EC - ¿Cuál será el título del último capítulo de la serie?

OAB - “Los votantes silenciosos: indecisos, ocultos y refractarios”.
 

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
junio 13  - 2003