Partido Nacional. Una competencia interna por la candidatura presidencial y por el liderazgo
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
La campaña electoral está a la vuelta de la esquina. Estamos empezando junio, y en junio del año que viene será la primera de las tres elecciones que conducen a un nuevo gobierno. Por ese motivo venimos realizando un miniciclo de análisis del cuadro político-electoral basado en la Encuesta Nacional Factum que dirige el politólogo Oscar Bottinelli. En este cuarto capítulo el tema es: “Partido Nacional. Una competencia interna por la candidatura presidencial y por el liderazgo”.

Ubiquemos a los oyentes en los sectores políticos que presenta hoy el Partido Nacional (PN).

OSCAR A. BOTTINELLI:
Digamos que el PN es el que tiene la realidad más compleja; tiene una geografía extremadamente complicada y una competencia por la candidatura y el liderazgo, más allá de que los liderazgos luego se revalidan o no, de acuerdo al resultado de las elecciones nacionales.

Recordemos que durante todo el quinquenio, hacia 1999, el PN se movió en tres grandes grupos encabezados por Volonté, Lacalle y Ramírez. El grupo de Volonté se divide hacia el final: surge un cuarto grupo, el de Ramos, y así se llega con estas cuatro formaciones a las elecciones preliminares o internas de abril.

El resultado de las elecciones determinó un cambio de geografía. El Herrerismo quedó prácticamente en los dos tercios del partido, con el liderazgo de Lacalle. Y el grupo que llevaba la candidatura de Ramírez, con el retiro de éste, quedó encabezado por Larrañaga y se le asocia el grupo de Volonté; Ramos se retira y hay un intento de continuidad de Gandini, con una opción prácticamente departamental.

EC - Hubo muchos movimientos.

OAB - Esos fueron los movimientos de abril a octubre de 1999. De la elección surgió una geografía distinta, con muchos interrogantes, porque en mayo encontramos que aparecen muchos candidatos a intendente y que muchos electos, como Enrique Antía en Maldonado y Gustavo Lapaz en Soriano, no encajan con claridad en estas alineaciones.

Veamos la nueva conformación de sectores y candidaturas después de todos estos cambios de abril de 1999, octubre de ese mismo año, mayo de 2000 y todos los movimientos posteriores.

EC - Tenemos seis o siete corrientes. Vamos una por una.

OAB - Primero el Herrerismo, estructura que es más o menos la mitad del PN. Tiene hoy un liderazgo consolidado de Luis Alberto Lacalle, que ha tenido por parte de la propia opinión pública intenciones de voto importantes hacia otras figuras (Luis Alberto Heber, Ignacio de Posadas, María Julia Pou, el intendente de San José, Juan Chiruchi) y tuvo varios momentos traumáticos, sobre todo en 2000, comienzos de 2001, cuando se anunció escisiones del grupo político y alguna se produjo, como la que encabezó el senador Francisco Gallinal. Es decir que hay un grupo, que es el Herrerismo, con el liderazgo de Lacalle, y una precandidatura presidencial clara e inequívoca que es, también, la del ex presidente Lacalle.

El segundo grupo que deviene de las elecciones es Alianza Nacional, encabezado por el senador Larrañaga. Cuenta hoy con cuatro diputados, dos que obtuvo inicialmente y dos que se incorporaron posteriormente. Aparece como un grupo claro, consolidado, de proyección.

En tercer lugar tenemos a Desafío Nacional, encabezado por Ramírez, con la figura operativa fuerte del ex ministro de Trabajo y actual diputado Alvaro Alonso.

Desafío Nacional y Alianza Nacional son la ruptura de lo que fue el conglomerado que postuló la fórmula Ramírez-Larrañaga hacia las elecciones internas del PN, en abril de 1999. Dos opciones diferentes, Alianza Nacional con una mayor representación parlamentaria.

EC - Seguimos.

OAB - En las elecciones de octubre de 1999 apareció una lista al Senado que se llamó Línea Nacional de Florida, encabezada por Arturo Heber, que no votó a ninguna de las otras listas nacionales. Aquí se podría hacer dos interpretaciones: o era una forma de pasar la elección en el departamento de Florida, o la que terminó concretándose: era el arranque hacia la búsqueda de una proyección nacional. Poco después de la elección, el sector dejó de lado el nombre de Florida y pasó a ser Línea Nacional, con el liderazgo de Arturo Heber y la precandidatura presidencial del mismo.

Luego viene Correntada Wilsonista, un grupo que se forma con la intención de juntar distintas vertientes del PN. Una vertiente histórica, el Movimiento Nacional de Rocha, liderada por el senador Carlos Julio Pereyra; una vertiente que había sido la principal en el PN en el quinquenio anterior, Manos a la Obra, conducida por el actual embajador en Argentina, Alberto Volonté; un grupo electoralmente pequeño, Todo por el Pueblo, que postuló la precandidatura presidencial del diputado Alem García en abril de 1999; y Despegue Nacional, que es el grupo que forma el senador Francisco Gallinal cuando se escinde del Herrerismo, acompañado por el diputado por Lavalleja y la diputada Beatriz Argimón, de Montevideo, que había sido elegida por el herrerismo dentro de la lista 400 liderada por la senadora María Julia Pou.

EC - Todos esos grupos, Despegue Nacional, Manos a la Obra, Todo por el Pueblo y el Movimiento Nacional de Rocha, conforman la Correntada Wilsonista.

OAB - Además en su formación aparece Sergio Abreu, entonces ministro de Industria, que en ese momento aparecía muy sostenido por el Movimiento Nacional de Rocha.

EC - Pero Abreu después se abre.

OAB - Después se abre. Hoy la Correntada Wilsonista está encabezada por Gallinal, pero también está Volonté, es decir que tenemos dos subcorrientes importantes y el Movimiento Nacional de Rocha en una actitud no muy fácil de definir o clasificar.

Aparece Reconstrucción Nacional. Abreu se va de la Correntada Wilsonista y forma su propio grupo político, Reconstrucción Nacional, que está en proceso de formación, que tiene cómo número dos y operador político a Javier García, ex diputado de Propuesta Nacional –el grupo que lideraban Ramos y Gandini–, en un proceso de lanzamiento público muy grande, con mucha acción mediática en los últimos tiempos.

Finalmente aparece una candidatura todavía no consolidada, con un grupo político que no se ha terminado de armar, que es una incógnita: la del ingeniero Ruperto Long, ex presidente de UTE, actual presidente del LATU, y quien fuera candidato único del PN a la Intendencia Municipal de Montevideo en las últimas elecciones.

***

EC - Seguimos viendo la interna del PN.

OAB - Tenemos el siguiente problema: ¿cómo se va a resolver la elección interna con tantos candidatos? Una elección interna con ocho candidatos es una fragmentación muy grande, sobre todo cuando aparecen un sector muy fuerte con un candidato muy fuerte (el Herrerismo y su candidato Lacalle) y por otro lado una dispersión.

Recordemos que la elección interna se gana obteniendo la mayoría absoluta de los votos o el 40 por ciento con una distancia de 10 puntos sobre el segundo; la otra posibilidad es que decida la convención.

Hay dos esquemas. Uno es el que propone el diputado Arturo Heber, que es ir así y si nadie resulta elegido directamente todos los sectores no lacallistas se comprometan entre ellos a votar al que obtenga más cantidad de votos. De alguna manera sería una especie de doble voto simultáneo.

Lacalle dice –algo que también piensan muchos no lacallistas– que al PN lo fortalece ir con sólo dos candidatos fuertes, en una competencia como la que tuvo el Partido Colorado (Batlle-Hierro): Lacalle y un competidor. Eso llevaría a que los demás tengan que ponerse de acuerdo en definir un único candidato protagónico e importante. Esto implicaría la unificación del no lacallismo, que además de problemas de personalidades tiene problemas de línea política; lo vimos en octubre y noviembre del año pasado con la salida de la coalición de gobierno: sectores como Correntada Wilsonista, Abreu y el Movimiento de Rocha estuvieron a favor del mantenimiento de la coalición, mientras que Larrañaga fue un duro impulsor de la ruptura; hay divergencias sobre los conceptos de Estado y mercado... No son meras rivalidades personales.

Así llegamos al ranking de presidenciables a fines de abril de 2003.

EC - Aquí estamos manejando datos de abril de 2003.

OAB - Abril de 2003, Encuesta Nacional Factum de todo el país, incluyendo el área rural, es decir que el 100 por ciento del electorado está representado aquí.

Como porcentajes dentro del PN tenemos:
- Lacalle 40%,
- Larrañaga 17%,
- Gallinal 8% (aparece por primera vez tercero),
- Ramírez 6% y
- Volonté 3%.
Por debajo, en orden:
- Arturo Heber y
- Abreu.
No registra:
- Long.
Otros e indefinidos:
- 20-21%.

EC - ¿Cómo se ubican estos números en las tendencias de los últimos meses?

OAB - En los últimos tres años se han movido de la siguiente manera:
- Lacalle ente 40 y el 50%;
- Larrañaga, 16-22% (el ranking Lacalle-Larrañaga no ha variado nunca desde julio de 2000 hasta hoy, y Larrañaga siempre ha estado muy despegado de todos los que venían a ser sus demás competidores en esa especie de gran área no lacallista o no herrerista);
- Gallinal 8% (apareció en forma significativa en las encuestas recién en los últimos meses del año pasado; fue creciendo, pasó al cuarto puesto en marzo y al tercero ahora en abril; ahora está en su nivel máximo);
- Ramírez 6% (llegó a 13%, nunca bajó de 6% y últimamente se mueve entre 6% y 8%);
- Volonté 3% (estuvo en 8% en 2000 y luego se ha movido estable entre 3% y 4%).

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EC - ¿Cómo seguimos el viernes?

OAB – “Partido Colorado. Competencias y dudas en la candidatura presidencial”.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
mayo 30 - 2003