Jorge Batlle y la paz definitiva ¿Acierto o error?
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
El Frente Amplio (FA) aprobó el informe de la Comisión para la Paz, pero al mismo tiempo rechazó el decreto del Poder Ejecutivo elaborado en base al informe de la Comisión para la Paz; también lo rechazaron los familiares de desaparecidos y el Pit-Cnt.

A propósito de la situación que ha quedado creada es que el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone el siguiente análisis para hoy: "Jorge Batlle y la paz definitiva: ¿Acierto o error?". Nos retrotraemos al 1° de marzo de 2000.

OSCAR A. BOTTINELLI:
El 1° de marzo Batlle anuncia su propósito de buscar la paz definitiva en el discurso de asunción. Al día siguiente, aquí En Perspectiva dijimos: "(...) su gobierno es un gobierno de unidad. Y el tema central, fuerte, es cuando él habla de 'la paz definitiva'; el espinoso camino de la solución definitiva de los efectos emergentes del régimen militar. Puntualmente, el tema de los detenidos-desaparecidos. Aquí, sin duda Batlle asume uno de los compromisos en que su gobierno puede desde naufragar a obtener el éxito histórico más estruendoso, en un tema que se ha visto es extremadamente difícil una solución, en el que se parte de posiciones duramente encontradas, con caminos no fáciles de transitar. Él se compromete, no sólo a transitar esos caminos, sino a guiar una solución.

El gobierno de Batlle puede tener más o menos éxito. Como cualquiera, va a ser exitoso para un determinado sector del país y negativo seguramente para otro. Lo importante va a ser cuáles porcentajes van para un lado y el otro. Pero, en este tema, uno diría que sólo tiene dos resultados: o lo logra o no lo logra. Si no lo logra, puede fracasar en toda esta búsqueda de unidad nacional; toda la tolerancia y amplitud puede naufragar en este tema. Pero si lo logra, independientemente de lo que pase con las otras áreas, alcanza un éxito espectacular. La forma en que lo puso en el discurso, el énfasis que le dio, lo colocó como uno de los temas sobre el cual se va a calificar su Presidencia, sobre el cual va a rendir examen, que redimensionó el tema y lo puso en un nivel radicalmente diferente al que tenía en el gobierno anterior".

EC - Esto es lo que tú decías textualmente en el análisis del 2 de marzo del año 2000.

OAB - Y el 11 de abril de este año, tras conocer el informe de la Comisión para la Paz, evaluamos: "La Comisión para la Paz concluyó su trabajo exitosamente desde el punto de vista de los propósitos que impulsó el presidente Jorge Batlle; la impresión es que los excedió. En marzo de 2000 uno no preveía que se llegara a conseguir toda la información que se consiguió".

EC - A partir de esas dos citas, ¿cómo seguimos ahora el análisis pero ya de hoy, a la luz de los acontecimientos?

OAB - Ahora bien, el resultado final de la Comisión para la Paz no selló la paz definitiva, hoy es un hecho. Si bien unos -como el FA- aprobaron y otros no el informe de la Comisión, tanto el FA como el Pit-Cnt, como Serpaj o la Comisión de Familiares de Detenidos Desaparecidos expresaron su disconformidad o su rechazo al decreto gubernamental emitido como consecuencia del informe de la Comisión para la Paz.

EC - Hay una distinción entre el informe de la Comisión y el decreto.

OAB - Hay una distinción que hace sobre todo el FA con mucha precisión. Y por otro lado los magistrados judiciales y fiscales en los últimos tiempos emprendieron una línea de acción coincidente en cuanto a que el tema no quedaba cerrado en causas judiciales. Todo esto determina que el tema sigue abierto. Aquí hay algo que queda para otro tipo de análisis, que es el débil pretil que se está construyendo el FA ante la alta probabilidad de acceder al gobierno dentro de 22 meses, porque decir que la investigación debe continuar, midiendo los tiempos, es decir que el próximo presidente se va a encontrar con el tema abierto, y si ese presidente es Tabaré Vázquez, está asumiendo el compromiso de llegar hasta las últimas consecuencias, con todo lo que esto significa desde el punto de vista de la estabilidad del país.

Cuando Batlle planteó el camino de la investigación promovió un cambio de 180 grados en la estrategia gubernamental, de fuerte cambio a lo seguido por las administraciones anteriores, pero en particular en las dos de Sanguinetti, que es donde el tema tuvo su mayor acento. Durante la administración de Lacalle el tema había desaparecido mucho de la consideración pública.

En principio Batlle siguió la estrategia correcta, la que aconsejan todos los manuales de negociación política. Y así fue que al designarse la comisión, que fue una iniciativa de Tabaré Vázquez, la mitad de sus integrantes quedó en manos de los sectores cuyo acuerdo era esencial para lograr esta paz: el FA como fuerza política, el Pit-Cnt como gran fuerza social y los familiares de los detenidos desaparecidos agrupados en la comisión. Así designó a: Gonzalo Fernández, que en ese momento era la mano derecha política de Tabaré Vázquez, plenamente y una figura de fuerte ascendencia en la izquierda (hacía poco habían sido las elecciones y previamente se lo había mencionado como posible ministro del Interior si triunfaba Vázquez); José D'Elía, presidente fundador de la legendaria Convención Nacional de Trabajadores, presidente hasta su retiro del Pit-Cnt, ahora su presidente honorario y candidato a vicepresidente de la República por el FA en las elecciones de 1984 y el padre Pérez Aguirre, fundador de Serpaj Uruguay y representante o nombre sugerido por los familiares en la comisión, sustituido tras su fallecimiento por el presbítero Jorge Osorio. Es decir que era una comisión de seis miembros, tres correspondientes a los sectores esenciales para lograr un acuerdo o el espíritu de llegar a una paz definitiva.

EC - Tú decías que en principio Batlle siguió la estrategia correcta. ¿Y después?

OAB - ¿Por qué la siguió, además? Porque en cualquier negociación política, nacional o internacional, hay un sobreentendido: si alguien acepta integrar un ámbito de negociación y reglas de negociación, se compromete con el resultado. Y esto no ocurrió. Parece que la izquierda, el Pit-Cnt y los familiares partieron de otro punto de vista: su participación en la comisión no fue la negociación de un compromiso sino que fue para avanzar todo lo posible en las investigaciones y reservarse para sí (aunque sin comunicarlo expresa y previamente) continuar por los caminos que le parecieren correctos. Aquí surge un desencuentro.

Un desencuentro que da lugar a muchas interpretaciones, sobre todo en lo que podemos denominar el espacio político gobernante, entendiendo como tal el que ha gobernado los últimos lustros.

Hay una interpretación que es de recibo fundamentalmente en el Foro Batllista, que es que esto pasó porque la izquierda en general y el FA en particular no son confiables a la hora de la negociación, que siempre pretenden obtener algo a cambio de nada, de no aceptar compromisos. Presentamos esta visión en ocasión de ver las visiones que había de un lado y otro que llevaban a las desconfianzas recíprocas entre el área del gobierno y el área de la izquierda.

Hay otra interpretación en esos ámbitos, no contradictoria con la anterior, que es que Batlle debió haber condicionado los alcances del compromiso de los participantes en la comisión, es decir qué significaba investigar, qué significaba alcanzar ciertos resultados. En definitiva, desde esta perspectiva se aduce que el presidente actuó o con ingenuidad o con ligereza, ya que no clarificó previamente las reglas de juego y exigió una aceptación previa de dichas reglas.

A esta altura parece impensable, viendo lo que era marzo de 2000 -muchos hacen estos juicios con todas las cosas ocurridas-, que Batlle hubiese hecho las cosas con tanta precisión, máxime cuando el solo lanzamiento de la idea le había dado un aire y un respaldo excepcionales en el primer año, que le hubiesen permitido impulsar y aprobar todas las iniciativas que hubiese promovido, además de un transcurrir con muchísima comodidad por todo ese período.

Pero así como muchos blancos y colorados están muy satisfechos con el camino emprendido desde marzo de 2000 en este tema y con las conclusiones, hay otros, particularmente dentro del coloradismo, que piensan que en definitiva todo lo de la Comisión para la Paz puede haber sido un error, porque lejos de cerrar el tema lo reabrió con fuerza insospechada, más allá de que en marzo del 2000 no era imaginable todo lo que ocurrió después con el país. Desde nuestro punto de vista parece bastante claro: que el debilitamiento del gobierno y de los sectores políticos tradicionales dio un gran empuje a todo envión contra ellos, tanto desde la izquierda política, desde la izquierda sindical, desde el ámbito de los derechos humanos, provocó un gran giro en la opinión pública y acentuó un giro que se venía dando en la corporación judicial. La gran crisis, el gran derrumbe sufrido en 2002 generó efectos que no eran previsibles un tiempo atrás.

EC - ¿Cuál es la conclusión?

OAB - Batlle alcanzó, sin duda, un éxito formidable con los resultados de la Comisión para la Paz, que fue más allá de lo esperado por el más optimista. Pero no logró la paz definitiva que él ambicionaba, sino que el tema tomó un empuje que fue más allá de lo esperado por los militantes más entusiastas y el tema quedó abierto hacia delante. Al contribuir a abrirlo, tanto Tabaré Vázquez como el FA han dado un paso muy importante, de hecho asumieron el compromiso de llegar con este tema a las últimas consecuencias si llegan al gobierno, lo que en definitiva es identificar a los autores, los lugares y el detalle de los hechos. Esto aparece como una apuesta extraordinariamente fuerte para un hombre y un partido que, de alcanzar el gobierno, lo harían en la peor situación política y social del país de 100 años a la fecha, por lo menos.

 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
mayo 2 - 2003