Frente Amplio: De la oposición en gobernabilidad a la
oposición en confrontación abierta
Oscar A. Bottinelli. 

EMILIANO COTELO:
La declaración adoptada el lunes por la Mesa Política del Frente Amplio (FA) y la dirección del Encuentro Progresista, y la entrevista con Tabaré Vázquez el martes aquí En Perspectiva fueron el tema central del debate político de esta semana. A propósito de estos hechos el politólogo Oscar Bottinelli, director de Factum, nos propone su análisis político de hoy.

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Empecemos con la declaración del Encuentro Progresista y el Frente Amplio el lunes, y luego vamos al planteo del doctor Vázquez.

OSCAR A. BOTTINELLI:
La Mesa Política del Frente emitió una declaración que salió a luz pública por boca del vicepresidente del FA, Jorge Brovetto, y el martes aquí En Perspectiva es cuando la explicitación de la declaración por parte de Tabaré Vázquez adquiere el contenido de una bomba política. De alguna manera sostiene que la situación económica de Uruguay y su endeudamiento no es un problema de dificultades financieras sino de insolvencia. y que el país está prácticamente en default o que cae en default. Esos son básicamente los elementos centrales de la declaración de Vázquez que provocaron reacciones de distintos tipo y calibre. En general, desde el lado del gobierno o de los partidos tradicionales se las ha considerado -en palabras del ministro de Economía- como poner un palo en la rueda de las negociaciones del gobierno para reprogramar el pago de los bonos, de los títulos, es decir todo el endeudamiento privado del país, hacia mayores plazos, en las que Uruguay partía de la base de mayores plazos, sin aumentar los intereses.

EC - Recordemos que el doctor Vázquez no se limitó a exponer un diagnóstico del problema de la deuda distinto del del gobierno sino que, a partir de ese diagnóstico, desde la óptica del Frente, tira una alternativa: que habría que negociar con los acreedores quitas en el capital y rebajas en las tasas de interés.

OAB - Exactamente. No vamos a entrar a analizar el contenido de las palabras sino el hecho político que esto genera y, sobre todo, qué implica esto como culminación de un viraje del EP-FA. Si tomamos las actitudes de agosto o incluso de mayo - junio, las reacciones frente a las famosas declaraciones del presidente de la República sobre Argentina, ocasión en que el FA mantuvo un perfil bajo; la reacción frente a la crisis bancaria; la salida de la crisis de los bancos suspendidos, podemos decir que en aquel momento ubicaríamos al FA como una fuerza que, estando en la oposición, da gobernabilidad. No es el que está propiamente en la gobernabilidad, medio en el gobierno, sino en la oposición, en una posición clara de oposición, pero dando gobernabilidad. Luego fue dando un giro, particularmente en el último mes, mes y medio, dos meses, que lo sitúan, ya culminado este viraje, en una oposición de confrontación abierta.

EC - Un mojón importante en este proceso fue el acto del 5 de febrero, el acto aniversario del FA, con el discurso del doctor Vázquez en el que, entre otras cosas, anunció el viaje a Washington a reunirse con el Fondo Monetario (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM).

OAB - Exacto. Lo del viaje a Washington fue un hecho que en su momento sorprendió, sobre todo sorprendió el momento, más allá de que aparece como un viaje sugerido a Tabaré Vázquez el 1º de enero por el presidente del BID, Enrique Iglesias, cuando la toma de posesión de Lula, diciéndole que Vázquez no conoce los organismos internacionales y ni éstos a él, que estos diálogos son buenos y darse a conocer cuando se aspira a la presidencia es bueno. Pero lo curioso es que el viaje termina coincidiendo con el momento más duro, ríspido y peligroso de la misión del FMI en Uruguay. En el mismo momento en que está el Fondo reunido y hay una situación de tensión entre el FMI y las autoridades político-económicas del país, en ese momento se produce el viaje de Tabaré Vázquez, justamente a dialogar con el FMI, para conocer la realidad de Uruguay, como que el gobierno uruguayo no le da información y va a buscarla al Fondo. Esto dejó muchas dudas sobre si esto podía o no interpretarse como algo que estaba incidiendo en la propia relación FMI-gobierno uruguayo.

Después de ese viaje que dejó esas dudas y de esto de salir con una posición dura en el momento en que el gobierno empieza a negociar, que deja muchas incertidumbres en la negociación -desde el lado del gobierno y de muchos economistas se dice que esto afecta la negociación-, surge la duda de si lo del viaje, atándolo a esto, no fue parte de una estrategia a jugar de confrontar al gobierno creando hechos, incluso hechos que pueden entorpecer la acción de gobierno.

EC - Hay otros episodios en estas últimas semanas que forman parte de este contexto.

OAB - Tenemos la interpelación al canciller. Más allá de que se pueda decir que esto es autónomo, que aquí nadie es responsable de lo que está ocurriendo en Irak, el gobierno uruguayo (de esto se habló bastante detenidamente la semana pasada) llegó a una declaración y el FA tiene una discrepancia muy fuerte con esa posición internacional. Es un hecho que en el mundo entero nadie deja pasar: todo el mundo se está pronunciando y esa interpelación es inevitable. Es decir que eso es una explicación en sí misma. Lo cierto es que más allá de la explicación en sí misma, es otra perla más en este rosario que va marcando el viraje.

Está claro que por un lado hay un discurso confrontacional del propio Vázquez -el 5 de febrero en el aniversario del FA, que se reitera en declaraciones posteriores-, una línea de discurso confrontacional generalizado en los actores del nivel siguiente -con excepción de Danilo Astori que está en la línea exactamente opuesta, de mayor gobernabilidad y acercamiento- y finalmente la interpelación a Atchugarry.

EC - La posibilidad de una interpelación a Atchugarry, que se maneja con insistencia.

OAB - Claro. Ya el propio Tabaré Vázquez, personalmente, le informó a Atchugarry que el FA está evaluando interpelarlo. Se está hablando de la interpelación a Atchugarry. El solo hecho de que se esté hablando ya marca un giro de situación particularmente a partir de todo lo que ha representado Atchugarry desde que asume en sustitución de Bensión, pasando por toda la crisis del sistema financiero.

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EC - Eso como un breve resumen de hechos que pautan la conducta del FA en los últimos meses en la relación con el gobierno, hechos que indican un cambio en el posicionamiento, una actitud más opositora. ¿Cómo es en general el cuadro político uruguayo en estas semanas?

OAB - El cuadro político uruguayo quizás pueda empezar a verse distinto de como se veía el año pasado. El año pasado se señalaba que la gran diferencia entre el sistema político uruguayo y el argentino era la forma en que el uruguayo se había compactado para enfrentar las dificultades y sobre todo dar mensajes de solidez y actuación de consuno hacia el exterior. Ahora aparece un sistema que puede empezar a dar señales de crispación, dividido y que, por lo tanto, no envía señales únicas hacia el exterior, hacia los inversores, hacia quienes tienen que negociar con Uruguay, en una negociación en la que se mira cómo es el gobierno hoy, cómo es la relación del sistema político hoy y eventualmente quiénes están disputando el gobierno para después de 2005 y qué conducta tienen. Desde ese punto de vista hay un cambio que en general es una pérdida de ventajas comparativas para Uruguay en esas imágenes hacia el exterior.

EC - ¿Por qué el FA estaría llevando adelante este viraje en su posicionamiento?

OAB - Esto da lugar a un análisis muy largo. Convendría detenerse a señalar algunos puntos, más allá de que hay que incluir en el análisis que estos cambios de frente de Tabaré Vázquez son bastante naturales, que uno los observa con mucha asiduidades, que ya son imprevisibles y se hace muy difícil medir en qué momento produce el cambio. Además son cambios sin previo aviso, como se dice comúnmente "sin poner el señalero" y sin matices intermedios: pasa de una actitud muy blanda, muy comprensiva, a una actitud muy dura y muy acusatoria, de un momento para otro. A fines de noviembre y principios de diciembre sorprende a la interna del FA y obtiene una reacción muy positiva de Asamblea Uruguay y muy crítica del Partido Socialista (PS) cuando propone un documento al Plenario Nacional en el cual hace un viraje de la línea de endurecimiento en que venía, hacia una muy fuerte moderación. Ahora hace el giro opuesto.

Podemos decir cuatro cosas. Una es un tema de correlación de fuerzas internas. El PS viene sin duda en una línea de creciente dureza en relación al gobierno, viene impulsando una línea de fuerte oposición, entendiendo que esto es lo necesario, lo que sintoniza con la propia gente de izquierda. El PS está reposicionándose, después de un período en que había perdido protagonismo; a través de la figura de Reinaldo Gargano se nota ahora un protagonismo muy grande, y con una figura emergente que es el secretario general, el diputado Roberto Conde, que está conduciendo esta estrategia de fuerte oposición.

EC - ¿Qué otros factores?

OAB - En segundo lugar puede estar incidiendo cierta preocupación, que se nota, por el ritmo de crecimiento y luego decrecimiento que tiene el EP-FA en la opinión pública, en la intención de voto. Sumemos EP-FA más el Nuevo Espacio (todo indica que esto se va a terminar de concretar): estas fuerzas tenían como intención de voto un nivel del 45 por ciento entre mediados de 2000 y mayo de 2002; en setiembre trepa al 54 por ciento; y luego cae a fin de año a una cifra muy positiva para la izquierda, que es el 50 por ciento, pero que quiere decir que de setiembre a diciembre cayó la mitad de lo que había ganado, no retuvo la mitad de ese crecimiento que tuvo a partir de mayo, lo cual genera su preocupación. Muchas veces se dice que está en el riesgo de haber alcanzado el pico demasiado temprano en relación a las elecciones. El país, la situación económica y social, el propio presidente se desplomaron demasiado temprano para el timing y los intereses del FA.

Otro tema es que hay climas que perciben directamente las dirigencias políticas, que son quizás los más cercanos a su forma de pensar. Se nota en los sectores más militantes de la izquierda, en los que más se acercan a los dirigentes de la izquierda, un alto nerviosismo y cierta insatisfacción en torno -se podría decir- a la pregunta ¿qué hace el FA en lo que está pasando? Como que existe una demanda de que pueda ser hacer más en lo que pretenden la izquierda y ese sector de la población, que es frenar esta política económica, cambiarla o que aparezcan soluciones a la desocupación, a la falta de actividad, etcétera. Como que el FA y la dirigencia de izquierda están sintiendo la necesidad de dar respuestas a esta inquietud, en una situación difícil, porque en general desde la oposición es muy difícil poder dar respuestas, salvo estas que se dan en este momento, de confrontación o de dureza.

EC - Veamos cuál es el último factor que puede estar incidiendo en esta conducta.

OAB - La izquierda siente que el gobierno utiliza a la izquierda y al FA, da señales de que consulta al Frente pero en realidad no lo informa, el Frente no se informa demasiado más allá de lo que puede informarse la opinión pública; que no es realmente consultado, que el gobierno no oye lo que dice el Frente. Como que hay un acercamiento, se habla, pero las cosas siguen transcurriendo igual, sin que la izquierda sea escuchada. Frente a esto "Hay que dar un golpe fuerte para que se vea que existimos. O se nos oye o nos van a tener peleando enfrente".

La conclusión es que el riesgo es importante desde el punto de vista de la acción política presente, pero tiene el riesgo de no medir exactamente las consecuencias a largo plazo, es decir que lo que hoy puede funcionar en una estrategia opositora y en relación a demandas de cierto sector de opinión pública, puede crear hechos hacia el gobierno después de 2005, que tengan consecuencias en un futuro gobierno (si le toca, del FA), que deje secuelas que le compliquen esa gestión de gobierno. No siempre lo que sirve camino al gobierno sirve luego para ejercer ese gobierno; a veces se cultiva incertidumbres, por ejemplo sobre negociaciones de deudas, que pueden volverse un boomerang cuando luego se tiene el ejercicio del gobierno. Este es el riesgo que tiene este tipo de viraje y de oposición abierta en estos momentos donde una cosa es la necesidad presente y otra los riesgos para el futuro.
 

Publicado en radio El Espectador - programa En Perspectiva - espacio Análisis Político
marzo 28 - 2003